jueves, 4 de octubre de 2012

¿Por qué NO al extractivismo?




A la Tierra no se la cuida ni se la explota, se la respeta.

De la misma manera que hace algo más de 300 años en Occidente no se comprendía que la Tierra era redonda o que la Tierra giraba alrededor del sol, hoy todavía no se comprende de los mundos dimensionales o conciénciales, en los que el ser humano es tan solo una dimensión entre varias, y es un holograma o un reflejo o una enzima de la gran totalidad o del gran organismo que es la Biosfera. Todavía seguimos creyendo  que solo existe un universo tridimensional sin tiempo, y que la información solo se da entre seres humanos y en línea recta.

Es decir, aún no se comprende que si el hombre piensa lo hace también la tierra y por ende el cosmos en su conjunto, siendo esa conciencia total lo que se podría llamar Dios y que vive en cada uno de los seres en particular (El todo está en la parte y en la parte está en el todo). Creer que el hombre es el único inteligente y el único ser que existe en este multiverso es la arrogancia y la vanidad más supina, como la de aquellos reyes y papas que se creían que eran el centro del universo, o la de los dogmas que dicen que solo el hombre es a imagen y semejanza de dios. Creencias que mediante la inquisición pretendieron imponer sus teorías para siempre, por los siglos de los siglos, amén.

De la misma manera, que si a un ser humano se le quita sangre o un órgano o un miembro, éste queda disminuido en sus funciones y propiedades, así la Tierra también sufre las repercusiones al alterar su funcionamiento sistémico. La vida de un ser humano es corta y se siente rápidamente el impacto, pero como la vida de la tierra es más larga, percibimos más lentamente los impactos que ella sufre, y pareciera que no pasa nada. Esto lo han sabido por siempre los pueblos vitalistas de toda la Tierra y su accionar ha estado en conseguir la estabilidad en cada acto de su vida. Su propósito jamás fue el desarrollo o el crecimiento sino el equilibrio armónico que reproduce la vida y no aquella que la mejora o la evoluciona.

Hoy, determinada ciencia empieza a comprender y demostrar lo que se ha sabido por siempre, que la misión del ser humano es respetar (relación armónica) la naturaleza, que ni siquiera es cuidar o protegerla como dicen los ecologistas, y peor una mercancía o recurso natural como dicen los mercantilistas de derecha o de izquierda. Está ciencia comienza a hablar de que en todo ser existe una memoria o matriz que le sostiene gracias a la información depositada en ella y la cual le ha sido dada por la vida inteligente. Por ejemplo, “la memoria del agua” ha sido demostrada por el japonés Masaru Emoto, quien comprueba que el agua registra información vibratoria de todo lo que sucede en su entorno. Cuando una frecuencia es  disonante y estridente el agua deviene turbia e irregular (enfermedades), y viceversa. Y si el ser humano es ¾ agua, podemos imaginar lo turbia o clara que ésta podría estar, dependiendo de la información que se registre desde afuera y de lo que se emane desde la conciencia interior? Y si la Tierra es también ¾ partes líquido, ¿cuál será la información que se viene registrando en ese líquido, especialmente de los océanos? Y cuáles serán las repercusiones de todo ello?

Pero los antiguos sabios de las culturas primordiales conocían que no solamente el agua tenía memoria sino que todo ser o elemento en la vida tiene información registrada y que la intercambia con los otros seres. Es decir, la vida es memoria y todo se reproduce en la continuidad de la vida gracias a la memoria, la memoria es el divino ADN, es la conciencia que guarda toda la información de la vida. La ciencia relativista y la mecánica quántica lentamente comienzan a demostrar en laboratorio que todo es información codificada. Que la luz no solo son fotones sino información dentro de un propósito o sentido de regeneración de la vida, de ahí que la fotosíntesis es la decodificación de la información emitida por la luz solar. Cada planta que llevamos a la boca es energía solar solidificada, que guarda información genética de la fuente de vida y nos constituye dentro de una configuración solar (98.5% dicen los físicos). Es decir, somos de la misma característica que el sol, de ahí que todos los pueblos de la Tierra -sin excepción alguna- han sabido que el sol es nuestro padre. Pero así mismo saben que la velocidad de la información cerebral es mucho más rápida que la velocidad de la luz, por lo que podemos enviar información distorsionada si no entendemos y no nos manejamos dentro de las leyes de sincronía y empatía natural.

La teoría relativista y quántica señalan que cuando una partícula es observada se modifica su comportamiento regular, lo que implica que los fenómenos no son absolutos en sí mismos ni son algo mecánico que se mueven en la vida, sino que interactúan con quién les observa desde una forma particular. Y si nuestra observación es antinatural, qué reacciones estaremos provocando, por ejemplo en el clima. Incluso algunos ya señalan, que en el aura o campo energético espiritual también se manifiesta la memoria genética, la gravedad tiende a curvar el espacio/tiempo, el cual ejerce una influencia sobre la materia/energía la cual toma una forma circular, de ahí que todo tiende a ser curvado (ojos, arcoíris, planetas, agujeros negros). Es decir, alrededor de la materia hay un campo (energía) que se curva y que guarda la memoria o la información que le mantiene en movimiento. De la misma manera que el aparato de televisión recoge las señales o información emitidas y las materializa en forma de sonidos e imágenes, el cuerpo humano es la expresión de la información emitida por el campo vibratorio de la persona. Este campo curvo o huevo luminoso está empatado con el gran campo curvo (dios) o lo que Einstein llamó el campo unificado, lo que nosotros preferimos en llamar: campo interrelacionado.
Los astrofísicos a ese campo también le llaman masa negra y representa el 95 % del multiverso, eso quiere decir que apenas el 5 % es visible, en el que estamos incluidos los seres humanos, y que es lo que básicamente conocemos, lo que equivale a decir que no sabemos casi nada.

Irónicamente los físicos mecanicistas creían que conocían a la naturaleza y que podían manejarla a su antojo haciendo miles de experimentos, en los cuales simplemente han producido radioactividad y los biólogos virus que matan con nuevas enfermedades a millones de seres humanos, y a lo cual lo denominan: desarrollo, progreso y evolución. En los últimos 500 años han aparecido más de 1000 enfermedades de la que existían hace 2000 años. Según Arthur Jorés, sólo 500 enfermedades son comunes a seres humanos, animales y plantas de las 2000 enfermedades que él contabilizó. Esto quiere decir, que 1500 enfermedades son el pago (“el costo del desarrollo”) que deben hacer los seres humanos por dejarse civilizar. Él las denomina: “enfermedades de civilización”.

El campo alrededor de la Tierra, denominado por los hindúes como los registros akashikos  y modernamente por el biocentrismo como la biosfera (envoltura viva), en conjunción con la litosfera, la hidrosfera y la atmosfera. Estas capas guardan toda la información del multiverso que se emite para sostener a todos los seres que viven en este planeta. Sin la biosfera no existiríamos, de ahí la visión de que la Tierra es nuestra madre, porque es la que nos contiene y sostiene. La información que cada ser humano va guardando en su memoria de vida, aquella de nacimiento y la adquirida, van constituyendo al ser humano y encaminando a un tipo de vida saludable o enfermizo. La humanidad en su conjunto ha ido guardando una información de respeto (simbiótica) por miles de años, pero hoy en apenas 2000 años y particularmente los últimos 500 años y muy especialmente los últimos 50 años se ha enviado información distorsionada, estridente y destemplada a todo nivel.  Si hay una información que sostiene y mantiene dentro de un movimiento a la vida tal como la conocemos, y si se reintroduce otra información enviada desde los hombres civilizados desde hace 2000 años, cuál será el choque de información que se está produciendo sobre la biosfera o memoria de la Tierra?

Hoy los científicos conocen de ello, y saben que pueden afectar el clima o producir cambios en la atmósfera bombardeando con información de ondas de extrema baja frecuencia, denominadas ELF. Esto ya se lo conoce desde principios del siglo pasado a través de Nikolas Tesla quien fue el descubridor de estas ondas, él creía que esas ondas podían concentrarse y dirigirlas hacia la ionosfera, para cambiar el curso del clima y provocar inundaciones o sequías. Estas alteraciones climáticas se lograrían cambiando la trayectoria de los flujos de presión, algo así como la “sangre” del planeta. Tesla pensaba que si se lograba que las ondas emitidas a la ionosfera rebotasen y se dirigiesen hacia una falla tectónica, podrían provocar terremotos. De hecho, ya aplicaron por primera vez los EEUU en Vietnam. En 1966 se ejecutó un programa de modificación climática (Operación Popeye), se sembraron muchas nubes con el propósito de exagerar las lluvias monzónicas tradicionales en esa región y cortar las vías de suministro entre el norte y el sur del país invadido. Dicen los científicos y militares que en 50 años ya no habrá balas ni bombas, solo terremotos, tsunamis y manipulación de los sistemas climáticos. Esa será la guerra del futuro, pero quizás la última de ese tipo, pues como dijo Einstein: “no sé cómo será la tercera guerra mundial, sólo sé que la cuarta será con piedras y lanzas.”

Entonces, si se sigue modificando la estructura corporal de la tierra a través de la extracción minera, hidrocarburífera, arbórea…, se está enviando una información que está alterando la memoria de la biosfera. Si todas las palabras, pensamientos y sentimientos de todos los seres humanos se archivan en el campo unificado de la humanidad, y ésta en el campo unificado o interrelacionado de la Tierra, y así sucesivamente hasta propagarse por todo el cosmos, cuál será el impacto o modificación de todo el sistema en su conjunto. Si hoy los científicos hablan de las supercuerdas y de las bipartículas como los cordones que entretejen todo y que circulan la información, como sucede con nuestros neuropéptidos o contransmisores que interactúan por medio de la transducción sináptica cerebral, es qué estaremos deformando la información que mantiene en armonía y equilibrio a toda la Tierra en un funcionamiento estable? ¿La “Tierra Inteligente” se quedará tranquila y no restablecerá lo que le están haciendo sus hijos malcriados?

Si seguimos así, quizás los países pobres salgamos de la pobreza y los ricos sean más ricos de lo que son actualmente, pero por cuánto tiempo disfrutaremos de esa riqueza, si a eso le podemos llamar riqueza? No será que estamos siguiendo los pasos del rey Midas, y creemos que con el desarrollo y el crecimiento estamos transformando todo en oro, pero llegará un momento en que no podremos comernos esa riqueza fatua acumulada?. Entonces mientras sigamos todavía enmarcados dentro de las instituciones geocéntricas que nos dirigen todavía, aunque hoy sepamos que el sol no gira alrededor de la Tierra, seguimos creyendo que la Tierra es inerte, por lo que en el fondo seguimos dentro de la misma conciencia medieval y creyendo que el hombre es el centro del universo y de la vida. Incluso los socialistas (los supuestos más avanzados) creen que el ser humano es el centro de la vida y sus políticas sociales están orientadas en ese sentido. Dicen que lo principal es el hombre y luego el capital, pero no entienden que primero está la vida en su conjunto, posteriormente el ser humano y en última instancia el capital.

Por tanto no sirve un ser humano rico en un planeta pobre, y no hay que cuidar o proteger al planeta como dicen los ecologistas con políticas sustentables o sostenibles, sino que hay respetar, y respetar significa guardar estabilidad, permitir que todo funcione como ha sido estructurado por la sabiduría de la vida (reciprocidad). Esto quiere decir que ya no debemos seguir consumiendo petróleo para hacer funcionar nuestros vehículos, sino sustituirlo por el vapor de agua o mucho mejor con energía solar, cuando lo ideal sería en muchos casos solo bicicleta. Este solo un ejemplo para decir que debemos dar un gran vuelco a la tecnología actual, pues ésta nos está conduciendo a nuestra desaparición como especie humana. Hay que recrear una tecnología de la vida con información que estabilice la biosfera y que esté en sintonía con ella para continuar la vida, sino la memoria natural que es más fuerte que la humanidad terminará por limpiar todo y la reestructura de una nueva manera. De hecho, ya lo está haciendo enviando información de una nueva conciencia, pues quienes nos hemos sintonizado con ella podemos señalar lo anotado, todo lo cual no nos viene de nuestro ego ilustrado aprendido en alguna universidad meritocrática sino de la compenetración sabia con la Madre Tierra y el Padre Sol.

lunes, 1 de octubre de 2012

TAWANTIN: TETRALECTICA

De Ser Humanidad a Ser Tierra
 
Los Incas sintetizaron sus principios de vida en la palabra quechua TAWANTIN (tetralidad o tetraléctica). Incluso denominaron a su inmensa nación con el nombre de Tawantinsuyu, que significa Unión (Ntin) de las Cuatro (Tawa) Partes o Regiones (Suyu). La palabra aymara Pusisuyu hace la misma referencia, pusi es cuatro y suyu es región.  En ambos casos vemos que el cuatro es el eje, lo que nos lleva a preguntar: ¿es el cuatro un número casual o entraña algo fundamental?  ¿Qué llevó a los Inkas a denominarlo así?. ¿Es la única nación que le ha dado importancia al cuatro? La respuesta podría ser sencilla y profunda: la naturaleza está enmarcada dentro de una estructura en la que el cuatro es un punto constitutivo referencial: los cuatro elementos, las cuatro direcciones, las cuatro estaciones, los cuatro cuerpos (corporal, mental, emocional, espiritual), las cuatro grandes masas (sol, luna, tierra, océano), las cuatro lunas (llena, menguante, nueva, creciente), etc. 
 
Por su parte, los científicos modernos hablan de que el código de nuestro ADN está compuesto de sólo cuatro moléculas, llamadas bases: adenina (A), citosina (C), guanina (G) y timina (T).  Dicen que el 99% de nuestro cuerpo está compuesto de hidrógeno, oxígeno, carbono y calcio. Nuestros cerebros experimentan cuatro estados de conciencia: vigilia, sueño, sueño sin sueño, y lucidez cuando estamos empezando a dormirnos o despertarnos. Cuatro estados principales de conciencia ampliada: Alfa, Beta, Delta y Teta.  El cuerpo físico se va conformando a través de cuatro niveles: células, tejidos, órganos, criaturas. En el cosmos hay cuatro fuerzas fundamentales: el electromagnetismo, la energía nuclear débil, la energía nuclear fuerte y la gravedad.
 
En la cruz de los opuestos (chakana) esta simbolizada la naturaleza de la vida: arriba-abajo, derecha-izquierda, lo que representa dos tipos de oposiciones en dos formas, lo que da cuatro representaciones. La palabra "naturaleza" significa "aquello que nace", y todo nacimiento en la naturaleza está configurado en la cruz complementaria, la que establece nuestra existencia física finita tanto en el tiempo como en el espacio. A este principio, según la situación lo podemos también denominar: cuádruple, cuadripartito, cuaternidad, tétrada, tetradimensional,  tetraléctica, tetraconciencia…
 
El nawi ollin de los Aztekas
 
En general todos los pueblos de Amaruka (América) y de todo el mundo lo entendieron así. Los antiguos habitantes de México lo describieron en lo que denominaron NAWI OLLIN, que quiere decir: Cuatro Movimientos y está representada como una cruz con sus cuatro brazos diagonales. Esta cruz es un símbolo muy ancestral y hace referencia a los cuatro soles o eras vivida, dentro del movimiento permanente del mundo y de la existencia en general. Se expresa como un 4 que está siempre moviéndose para dar lugar al 5, la quinta esencia o el Quinto Sol. 
 
El Nawi Ollin es la energía que todo ser vivo contiene, es la Energía Creadora que refleja la armonía y equilibrio en todo cuanto existe en la vida o en la naturaleza. En la tradición nawatl a la energía se le asocia con la serpiente, considerando el movimiento de la energía en forma ondulante y tiene una connotación de sagrada. Todo lo contrario a la interpretación que hicieron los sacerdotes católicos en el pasaje bíblico con la supuesta tentación que hace la serpiente a Eva. En la tradición judía de la khábala también se hace referencia a la energía intuitiva representada en la mujer como un estadio superior, que posteriormente en el mito bíblico sería todo inversado y amputado dentro de un estereotipo patriarcalista. 
 
En la tradición Maya también hay un símbolo que consta de cuatro puntos unificados por un quinto, centro de contacto de la Tierra y el Cielo. La imagen procede de Ek Balam, Ciudad de los Seres con Alas, en Yucatán. Y también en la leyenda Ometeotl, se hace referencia a la esencia dual de lo masculino y femenino, la que a través de la primera pareja se desdobló en 4 hijos, entre los cuales encendieron una gran hoguera y de ahí se inició la vida de nuestro Sol. De acuerdo a la moderna teoría de Einstein, el átomo de hidrógeno se forma de 2 (+ , -), la cual a su vez se desdobla en 4 para tornarse en Helio, quedando un residual de masa que al transformarse en energía enciende la hoguera del Sol.

La Tetractis Griega
 
Para el filósofo-matemático Pitágoras (580 a.n.e. – 495 a.n.e.) los números también eran cualidades que describían, no solo la naturaleza del cosmos sino también la naturaleza de cualquier sistema, incluido el ser humano. El modelo matemático concebido por Pitágoras y conocido como la Tetractis, es uno de los modelos más importantes que existen en la tradición occidental. Es un símbolo muy rico, de muchas capas, con una gran cantidad de significados, relaciones y correspondencias. Pitágoras creía que la naturaleza de todas las cosas podía ser comprendida y descrita de acuerdo a los poderes del uno, del dos, del tres y del cuatro, como una secuencia de la creación que se va revelando. También sostenía que el poder del número diez yace en la tétrada: si se comienza por la unidad y luego se le añaden los números sucesivos hasta cuatro, se completa el número diez. De modo que el número formado por la unidad reside en la década, pero potencialmente en el cuatro. Los pitagóricos solían invocar a la tetractis como el juramento más exigente: “más aun, por aquel que dio a nuestra alma la tetractis, origen y raíz de la eterna naturaleza”.
 
Más claramente, la tetractis consiste en la adición de los cuatro primeros números y que da como resultado el número diez: 1+ 2 + 3 + 4 = 10. La tetractis es una palabra griega que significa literalmente “número cuatro”, sinonimia de quaternión (cuaternario) que se aplicaba a un símbolo creado también por Pitágoras y que se compone de diez puntos distribuidos en forma triangular. Pero estos números no son simplemente cuantitativos sino que también son arquetipos de número: la unidad, la dualidad, la trinidad, y la cuaternidad. Cada uno vislumbrado como un todo o a su vez como especificidad en sí mismo y con su propio significado cualitativo.
 
Los cuatro elementos primarios
 
El filósofo matemático Empédocles (aprox. 450 A.C.) fue quien estableció el sistema de los cuatro elementos primarios: fuego, aire, agua y tierra. Su propuesta se basó simplemente en la observación de las cualidades del mundo físico, determinado en dos pares de opuestos: húmedo y seco, caliente y frío. El fuego fue considerado el resultado de la combinación de lo seco y lo caliente, el aire fue creado de lo caliente y lo húmedo, el agua de lo frío y lo húmedo, y la tierra de lo frío y lo seco. A cada uno de los cuatro elementos también los asoció con las cuatro estaciones, considerando a la tierra como más densa y pesada que el agua (mares, lagos, ríos). Tanto la tierra como el agua tienen masa y peso, su dirección es hacia abajo y se les ha asociado con el polo negativo, femenino y pasivo. Sobre la tierra y el agua se encuentra el aire con su natural movimiento hacia arriba. Y en el aire están los cielos luminiscentes: el Sol, las estrellas y los planetas, lo que explica por qué los elementos de aire y fuego han sido asociados con el polo positivo, masculino y activo.
 
Medicina de los cuatro humores
 
Hipócrates por el año 400 a. C. y miembro de la gran escuela médica de la isla de Kos, ideó la medicina de los cuatro temperamentos o humores: colérico, melancólico, sanguíneo y flemático. Sistema médico usado para describir el temperamento, la psique y psicología del ser humano. La terminología de la medicina griega ha tenido eco hasta la actualidad, utilizando palabras como flemático, sanguíneo y melancólico para describir el "temperamento" de alguien o cuando se hace referencia de alguien que es "temperamental". Algo parecido, es cuando se dice de una persona que está "en su elemento" o "de buen humor o "de mal humor", de esta manera estableciendo la relación psicosomática que existe en todo.
 
La teoría de los cuatro humores o humoral fue adoptada por los filósofos y físicos de las antiguas culturas griega y romana. La teoría humoral fue el punto central para los físicos y médicos europeos hasta la llegada de la medicina moderna a mediados del siglo XIX. La teoría hace referencia a que el cuerpo humano está lleno de cuatro sustancias básicas, llamadas humores (líquidos), cuyo equilibrio indica el estado de salud de la persona. Así, todas las enfermedades y discapacidades resultarían de un exceso o un déficit de alguno de estos cuatro humores. Estos fueron identificados por cuatro líquidos: la bilis negra, la bilis, la flema y la sangre. Cada uno de los cuatro humores aumentaba o disminuía en función de la dieta y la actividad de cada individuo. Para ellos, cuando un paciente sufría de superávit o desequilibrio de líquidos su personalidad y su salud se veían afectadas.
 
Lamentablemente esta tetractis o tetralidad milenaria de las culturas ancestrales griegas sería posteriormente fraccionada y reducida a una dualidad o dialéctica cuando Platón inventó los diálogos. Desde ahí se ha ido dividiendo y especializando más al conocimiento, y en apenas 2000 años de ejecución del proyecto civilizatorio hemos llegado al monismo. La tetractis griega fue abolida como de igual manera la tetrarquía romana para formar la autodenominada civilización occidental de corte monárquica, monoteísta, monopólica, megalómana y monomaníaca. Monismo que ha invadido el mundo entero bajo diferentes formas, y que ahora se estrangula entre el monoteísmo cristiano y musulmán, y la monocracia occidental con la oriental. Todas ellas las dos caras de la misma moneda o raíz.

El Tetragrama

Para el judaísmo el número cuatro es también muy importante,  tanto es así que el nombre del Dios de los judíos es el tetragrama, término griego que significa cuatro letras. La primera mención de este nombre se encuentra en el libro del Génesis y se traduce generalmente como “el Señor”. Debido a que durante mucho tiempo los judíos consideraron una blasfemia el pronunciarlo, los textos hebreos sólo incluyen las consonantes. Algunos estudiosos modernos conjeturan que se pronunciaba iajuéj, y que las cuatro letras hebreas se llaman yod-hei-vav-hei, o también se transcribe como YHWH.
 
Cabe anotar que el tetragrama también es una pauta musical formada por cuatro líneas paralelas horizontales, rectas y equidistantes sobre las que se escriben las notas y demás signos musicales siguiendo la notación cuadrada medieval. Fue en el siglo XI cuando surgió el tetragrama, sistema inventado por el monje benedictino Guido de Arezzo (Italia, 990 - 1050), tomando como punto de partida el himno de las vísperas de la fiesta de San Juan Bautista.

Las cuatro vidas del hinduismo

Para la tradición hindú, el hombre atraviesa por cuatro etapas durante su existencia, que van desde el aprendizaje hasta la completa espiritualidad. Según la tradición hindú, el hombre debe fraccionar y dividir su vida conforme a cuatro principios fundamentales denominados ashranas o las cuatro etapas de la vida. Partiendo de la base de que el ser humano vive 100 años, éstos tienen que estar distribuidos en 4 niveles: los primeros 25 años de la vida es para estudiar, los siguientes 25 años para la vida de casado, lo 25 años subsiguientes a la vida retirada y los últimos 25 años a la vida de la renuncia.

Los cuatro reinos nobles budistas

Dentro de la tradición majaiana de la cosmología budista, tenemos a los cuatro estados o reinos nobles o superiores que forman parte de los diez reinos espirituales. Los cuatro estados nobles son: aprendizaje, comprensión, bodhisattva y budeidad. Estos mundos se activan por medio de la búsqueda, descubriendo y aspirando a ellos, es decir, se caracterizan por la creencia de que los humanos necesitan hacer un esfuerzo para llegar a ellos a partir de sus vidas.

Los 4 tipos psicológicos de Jung

Modernamente encontramos a Jung, quién también dio al número cuatro o a la cuaternidad una descripción de la manera en que la mente consciente se orientaría:  “Cuatro como el número más pequeño, por el que puede crearse orden, representa el estado pluralístico del hombre que aún no ha alcanzado la unidad interior, de ahí el estado de esclavitud y desunión, de desintegración y de estar dividido en diferentes direcciones - un estado agonizante y no redimido que anhela unión, reconciliación, redención, sanación y totalidad.” C.G. Jung, Psychology of the Transference, p. 46
El modelo de los cuatro tipos psicológicos de Jung se expresa en dos pares de opuestos. En la estructura cuádruple de la psique: la intuición es el polo opuesto de la sensación y el pensamiento es el polo opuesto del sentimiento. Según Jung, "es el tipo psicológico personal el que desde un comienzo determina y limita el juicio" de una persona. Para él, si una función psicológica en particular era consciente y estaba sobre desarrollada, era probable que la función opuesta permaneciera inconsciente, desconocida e indiferenciada. La misma conteniendo cualidades poderosas de la sombra que a menudo terminaban por dominar la vida del individuo. Por lo tanto, los intuitivos eran propensos a tener a la sensación como sombra y viceversa; y en el mismo sentido los pensativos con el sentimiento e inversamente.

La tetraconciencia andina

El tawantin también entendido como los cuatro arquetipos principales de la consciencia humana: la conciencia de unidad, la conciencia de dualidad, la conciencia de trinidad, y la conciencia de cuaternidad. El tawantin tiene un paso más que la tetractis y su decálogo, pues los amautas andinos siguieron manejando cuatro dígitos pero sumando de otra manera: 1 + 2 + 3 + 5 = 11, con lo cual determinaron otra variable más contundente que el 10, pues el número 4 y el 10 son divisibles y finibles, en cambio el 5 y el 11 son números primos que determinan la infinitud impredecible.

La Tetractis griega y la tawantin andina son un modelo útil en el proceso del despertar de la conciencia, también similar a las distintas etapas o procesos reconocidos por los alquimistas, el tao, el zen, el ayurveda, el tolteka, etc. El proceso consiste en identificar y diferenciar a cada uno de los distintos niveles, no para separarlos o dividirlos sino para unirlos conscientemente. Después del proceso de diferenciación y de oposición, la tarea subsiguiente es integrar a los distintos niveles en la totalidad consciente. Siendo la cuaternidad el punto de encaje de otros niveles o dimensiones, de penta, sexta, séptima… y hasta onceava dimensión, aunque los quánticos modernos hablan de 26 dimensiones, lo que para nosotros serían consciencias. 
 
Advirtiéndose que actualmente (año 2012) es el inicio de la cuarta dimensión o conciencia tetraléctica reunificada. Hasta antes fueron procesos parciales y locales en su condición de ser humano particular(1), comunitario(2), regional(3), y ahora en una etapa global(4) como ser humanidad completa. Los cuatro niveles primarios son: la conciencia individual, la conciencia comunitaria, la conciencia continental y la conciencia planetaria. Es el salto de la conciencia parcial a una conciencia total, lo que implica el paso de Ser Humano a Ser Humanidad y de allí a Ser Tierra para finalmente Ser Cosmos. Todos los cerebros humanos conectados conscientemente para sintonizarse con la conciencia biosférica y la conciencia cósmica (Tawantin). Una nueva humanidad en otra etapa de su ciclo, con nuevos desafíos y quehaceres para seguir activando su consciencia, la cual posteriormente será de quinta dimensión. Y así sucesivamente en su proceso de activación o de despertar total, concepto muy diferente al de tipo occidentano que concibe el cambio como desarrollo o evolución, de ahí dos estilos y formas de vida: el aquí - ahora (presente) y el del futuro desconocido.
 
Atawallpa Oviedo Freire

jueves, 27 de septiembre de 2012

AYURVEDA – TAO – ZEN - FILOSOFIA - SUMAKAWSAY ---- CONOCIMIENTO DE LA VIDA - EL CAMINO - AMOR A LA SABIDURIA - VIDA PLENA



Las grandes culturas que se reconocen actualmente, no solo han dejado grandes obras materiales que reflejan un alto conocimiento de una ciencia en particular, sino que detrás de esas ciencias o técnicas existieron una serie de saberes que se entretejieron en algo más profundo que es la conciencia ampliada. Hoy se hace hincapié y se determina la capacidad de un pueblo por su nivel de información y de conocimientos adquiridos, antes se lo hacía por el nivel de sabiduría y de espiritualidad despertada o activada. Hoy importa más la tecnología o lo formal (tecnomórfico), antes lo consciente o lo esencial (sabiduría).
Las culturas milenarias que superviven hasta ahora, elaboraron o sistematizaron una serie de principios a medida que se fueron internando en la naturaleza, y a medida que la conocían más se daban cuenta de lo poco que sabían. Cada vez que profundizaban en la sabiduría de la naturaleza eran más conscientes del poder limitado del cerebro humano para conocerla verdaderamente, mientras más la conocían más insignificantes se sentían y por ende más respetuosos de las mistéricas de la naturaleza. Hoy sucede todo lo contrario, los científicos creen conocer la naturaleza y se sienten superiores a ella. Creen que pueden dominarla y lo único que han conseguido es más virus, más enfermedades, más dependencia, más soledad. Frente al límite al que ha llegado la ciencia oficial y de todo el mecanicismo reinante en el período denominado civilización, están renaciendo las culturas primordiales o sabias que se formaron en miles de años y que no pueden perecer, y si es que perecieran sería consecuencia de la autodestrucción total del ser humano. Mientras las culturas vitales tienen más de 5000 años de actualidad y siguen vigentes, la civilización o sociedad monarquiteista tiene apenas 2000 años y ya se encuentra en decadencia o degradación.
EL AYURVEDA
La cultura védica e hindú a todo su pensamiento y sentimiento lo sintetizaron en el término AYURVEDA, palabra ésta que viene del sánscrito y que significa conocimiento de la vida, Ayus: vida y Veda: conocimiento. Los Vedas son el acervo de sabiduría de los más antiguos de la Tierra y que sigue vigente en la mayoría del pueblo Hindú.  El Ayurveda reúne la sabiduría de los antiguos maestros de la India, que iniciaron su tradición muchos siglos antes de que se construyeran -por ejemplo- las pirámides egipcias, la cual ha sido transmitida de generación en generación principalmente por vía oral y también escrita en el denominado libro sagrado de los Vedas: los Upanishads.  El Ayurveda se práctica desde hace más de 7000 años en la India y su campo está orientado a todos los ámbitos de la vida: médico, espiritual, matemático, astronómico, agrícola, etc. “El principio rector del Ayurveda establece que la mente ejerce una influencia profunda sobre el cuerpo y que para vernos libres de enfermedad debemos conectar con nuestra propia conciencia y equilibrarla, para luego extender ese equilibrio al cuerpo.” Deepak Chopra, en Salud Perfecta. 
EL TAO
La inmensa nación de la China tiene varias tradiciones, siendo el Tao y el Zen las más reconocidas y que resumen los principales fundamentos de su concepción de  vida. Su origen se lo calcula como mínimo hace 7000 años y se postula como principales compiladores a Lao-Tsé, Fu-Shi, Sheng-Nung. Algunos dicen que la palabra Tao es intraducible pero hay otros que dicen que significa “camino”. Sin embargo se ha especulado otros conceptos: Lo absoluto, La realidad última, El orden cósmico total, Lo inmutable. El taoísmo se refiere a la esencia primordial o al aspecto fundamental del universo; es el orden natural de la existencia, que no puede ser nombrado, en contraste con las incontables cosas "nombrables" en las que se manifiesta.
El Tao es el «camino de la naturaleza» o «camino de los cielos». Los sabios como Lao-Tsé y Confucio predicaban el abandono del camino personal, para seguir -en su lugar- el «gran camino». El Tao es el principio que ordena el incesante flujo de cambio, siendo ese el origen de todo. El cambio es el flujo constante del ser al no ser, de lo posible a lo real, del yin al yang, de lo femenino a lo masculino, y viceversa. El símbolo del tao, llamado taijitu, está constituido por el yin y el yang confluyendo en un círculo. Debido a esto, también es la constante que abarca todos los aspectos de la realidad, por lo que en este sentido se lo puede comparar con el concepto de Totalidad. El concepto totalizador del Tao sirve para definir el «orden natural», que el taoísmo propone como el funcionamiento armónico de la naturaleza, siendo así el Tao el ejemplo a seguir que los taoístas toman para aplicarlo a los diferentes aspectos de la vida.
LA FILOSOFIA
La cultura griega antigua -particularmente la cultura Jonia- recolectó toda la sabiduría ancestral de lo que hoy se podría llamar el “lejano occidente” (Grecia, Turquía, Siria…) en lo que los Milesios (Tales, Anaximandro y Anaxímides) llamaron FILOSOFIA, palabra ésta que posteriormente sería redefinida y popularizada por Platón. Término que viene del griego y significa sophos: sabiduría y philos: amor, lo que podríamos traducir como Amor a la Sabiduría, o también como la Sabiduría del Amor. En la Filosofía se sistematizó la percepción de la realidad de estos pueblos que vivieron frente al Mar Mediterráneo por miles de años. También tenían una visión cósmica vitalista y su sabiduría estaba en relación a su nivel de profundidad con la naturaleza.
La sabiduría del amor (filosofía) de los griegos tiene más de 5000 años de antigüedad, aunque hace 2500 años tomaría otro giro con los clásicos (Sócrates, Platón, Aristóteles…) quienes transformaran la ancestral Filosofía en la civilizatoria Logología, al rebasar la sabiduría (sophos) en racionalismo puro (logos). El logos griego al unirse con el derecho romano y con el dogma semita configuraron la denominada civilización occidental, de posición mecanicista, lógica y reduccionista. Sin embargo la siguieron denominando Filosofía pero dentro de otros contextos de la original y milenaria sabiduría.
E incluso, posteriormente seria auto declarada como la única y universal ciencia, con lo que perdió todo su amor a la sabiduría para convertirse nada más que en pura técnica y formalismo. “La definición etimológica revela dos aspectos que en la concepción moderna (posrenacentista) casi desaparecieron totalmente: filosofía tiene que ver con amor y sabiduría. El primer aspecto enfatiza una pasión, un compromiso, un sentimiento profundo, una conmoción existencial, o hasta podríamos decir: una fe (aunque no en sentido religioso común). Y el segundo aspecto subraya el nexo necesario con la experiencia vivencial, la madurez personal, la riqueza experimental, la meditación profunda e incondicional.” Josef Estermann, Filosofía Andina.
EL SUMAKAWSAY
El mundo andino o del tawantinsuyu también configuró la rica manifestación de su sabiduría en lo que se ha denominado “la cosmovisión andina” pero que lo más apropiado es circunscribirlo a un nombre propio, existiendo varios -como igual en las otras culturas- según la época o la región o la proyección: Tawantin, Amawta, Yachay, Kapak, Sumakawsay. Siendo esta última la que podría sistematizar o circunscribir a las anteriores, y que significa Vida Plena o Vivir en Plenitud.
El pueblo andino se guía en su sabiduría por una relación concreta, directa y práctica con la naturaleza, la cual ejerce una función vital para su pervivencia y desenvolvimiento. El ser humano andino o runa existe para ser un engranaje más entre todos los miembros de la naturaleza y su propósito accionario es estar en armonía y equilibrio con ella en cada acto y manifestación de la vida. El rasgo fundamental del Sumakawsay es la relacionalidad, al entender que todo es relación y que el tipo de relación determina el tipo de vida de cada grupo humano. La sabiduría andina del Sumakawsay o Vivir en Armonía establece como fundamento de vida a la “armonía de complementarios” como la conciencia ampliada de estar en correspondencia y reciprocidad con las leyes de la naturaleza de la realidad y la realidad de la naturaleza.
El sumakawsay es el camino de la vida plena, entendiendo como plena a la totalidad interrelacionada, no a la totalidad absoluta (totalitarismo) sino a la simbiosis en que se expresan cada uno de los seres de la vida en su coparticipación recreativa. Es decir, cada ser existe en la medida del otro, nadie es independiente o libre sino que todos están porque existen los otros, y fruto de ese acoplamiento se recrea la vida infinitamente. Siendo ese el propósito humano el ser capaz de compaginarse más estrechamente con la naturaleza para vivir a su ritmo y cumplir el destino humano de expandir su conciencia hasta estar en una totalidad consciente.
Sus principios de vida están en activar o encender a la sabiduría de los elementos de la naturaleza que vive en cada ser humano. Es entrar en el poder de la creación para convertirse en recreadores de su propio destino. Es fluir en la ley de la vida para ser ella en forma consciente, es decir, que no camina por una ética o una moral sino por el conocimiento y el manejo interiorizado de las leyes de la naturaleza. El ser andino no crea leyes humanas sino que intenta acoplarse a las leyes del infinito para estar en la infinitud de la conciencia despierto totalmente.
Y así otros pueblos, que a su sabiduría la llamaron Tolteka, Nawi Ollin, Tantra, Sufi, Kabala, etc., y que al final todos dicen casi lo mismo o tienen la misma sabiduría, y que en última instancia es la sabiduría de la creación, la naturaleza sabia. A diferencia de la etapa denominada civilizatoria en donde han habido tantos dogmas y teorías, las que han tenido tan solo un pequeño suspiro de existencia y desapareciendo casi inmediatamente. Ninguna de estas creencias han perdurado, como sí lo han hecho las sabidurías perennes de muchos pueblos en todos los rincones del planeta. Por algo será.

martes, 18 de septiembre de 2012

PROCESO HISTORICO DEL VITALISMO



El vitalismo es tan antiguo como el ser humano mismo. Las visiones primordiales, ancestrales, naturales del mundo entero, por miles de años y hasta hace unos 2000 años del comienzo exhaustivo y pormenorizado de la domesticación civilizatoria, hablan de la existencia de un poder, fuerza o energía que envuelve a toda la creación y a cada uno de sus elementos. Todos ellos le dieron diferentes nombres y características de acuerdo a su nivel de comprensión y de profundidad, así le llamaron alma, impulso vital, arjé, physis, cuerpo energético, hasta los modernos: fuerza vital (Claude Bernard), fuerza dominante (Johannes Reinke), entelequia (Hans Driesch). Entendieron que lo orgánico o corporal estaba sostenido por lo inorgánico o invisible, y que lo orgánico o físico era finito, al contrario de la infinitud de lo inorgánico o espiritual. 

Esta percepción de la vida sería severamente cuestionada de una y otra forma. Empezó desde ciertos elementos o aristas y en un proceso paulatino y perentorio se fue consolidando su ataque hasta casi aniquilarlo, pero desde sus cenizas ha vuelto a renacer. Comienzan básicamente los griegos clásicos (Sócrates, Platón, Aristóteles), quienes apuntan con el argumento de que todas ellas son nociones irracionales, ilógicas, salvajes, bárbaras… Y el tránsito posterior será simplemente un “pie de página a Platón” hasta el día de hoy, en el que se han ampliado los calificativos peyorativos a las culturas vitalistas de toda la Tierra (incluida la misma Europa), acusándolas de deducciones anticientíficas, obsoletas, atrasadas, subdesarrolladas, subjetivas, etc., etc. Pero al mismo tiempo se advierte actualmente el fin (diciembre 2012-calendario maya) de las teorías racionalistas, mecanicistas, reductivistas… con el renacer del vitalismo, del biocentrismo, de la quántica, de la relatividad, etc.

Mecanización del hombre.

La pregunta básica que comenzó a dividir a los griegos, es si la vida es producto de un dios (idealismo-creacionismo) o de la materia en sí mismo (materialismo), pues hasta hace 2500 años se entendía que la materia y la no-materia eran producto de la vida y que ésta era la complementariedad de lo físico y lo espiritual (vitalismo). Pregunta que desde aquella época ha divido a los seres humanos hasta el día de hoy, para centrarse en dos corrientes fundamentales disonantes la una de la otra: el vitalismo y el mecanicismo. Aunque de ellas han surgido varias otras, pero en el fondo se adscriben a una de éstas, sin embargo de algunos intentos de mixtura por ciertos autores.

El proceso de cuestionamiento al vitalismo, de su división posterior y del surgimiento del mecanicismo, empieza con el cuestionamiento de si existe vida después de la muerte, de si el alma supervive, de si hay algo más allá o más acá, etc. Esto quiere decir, que el vitalismo es muy antiguo y con una larga vida, y que el mecanicismo es subsecuente del vitalismo y con tan solo 2500 años de existencia. Es en Grecia dónde surge el mecanicismo con la escuela CNIDO y en contrapartida a la Escuela COS de carácter vitalista. Las cuales se inscriben en dos posiciones: la una que defiende las creencias ancestrales de la fuerza vital, y la otra que la cuestiona y que inaugura lo que luego se llamaría la época del modernismo, vigente hasta este momento.
El más importante teórico del vitalismo en la época de inflexión de la Grecia vitalista a la Grecia racionalista es Hipócrates (460 -350 A.C.), quién fuera el creador de la escuela COS. Él dijo por primera vez: no existen las enfermedades sino los enfermos, reflejando de esta manera la unidad indivisible o totalidad que es el ser humano: "Todo consiente, todo concurre, todo conspira conjuntamente en el cuerpo". Pero no se estancaba en el hombre como un ser autónomo y aislado, sino que lo extendía a su entorno y entendiendo que estaba inmerso dentro de un mundo y que recibía la influencia y demarcación de la naturaleza: "No se puede separar al individuo de su entorno cósmico ya que él mismo sufre las influencias meteorológicas, climatológicas, raciales y sociales".

En otras palabras, se tenía por aceptado por todas las culturas del mundo que todo cuanto existía tenía vida, que no existen seres inertes y seres vivos, a como se pasó a creer en toda la etapa civilizatoria o mecanicista. Teoría ésta que viene siendo desvirtuada por la moderna ciencia de punta que en última instancia está diciendo lo que anotaba el primordial vitalismo: de que todo está con vida. De aquí viene el concepto de vitalismo, del latín vitalis que quiere decir “con vida”. Y por otro lado, de que no existe la muerte en sí mismo sino que la muerte es el paso a otra forma de vida. Es decir, que todo tiene vida y que la vida no muere solo se transforma. A partir de esta generalidad, los griegos clásicos comenzaron a profundizar y elucubran diferentes teorías. Así por ejemplo, se lanzó la teoría de que el alma estaba constituida por partículas que flotaban en el aire. Teoría que se le ha atribuido a la época arcaica del pitagorismo, la cual creía que las unidades tenían extensión espacial (corporalismo). 


Posteriormente, Santo Tomás de Aquino (1225-1274) sostenía que el alma se une al cuerpo en una forma totalmente indivisible. Entre los dos ejercen la operación característica de "el entendimiento". El alma no ocupa espacio ni se puede medir por lo tanto es virtual, el cuerpo ocupa espacio que se puede medir. La energía no ocupa espacio pero se puede medir, por lo tanto es una fuerza intermedia entre el alma y el cuerpo. El cuerpo es orgánico, material e inanimado. El alma le da la vida, pero no actúa directamente en el cuerpo sino a través de sus emanaciones, potencias, vires o fuerzas. Estas últimas son en una palabra lo que hoy llamamos energía vital. La energía que emana del alma proviene de la transformación de los alimentos y de la energía solar. El alma actúa a través de sus emanaciones energéticas, pero no las crea, sólo las obtiene por la transformación de la materia.

Y después, tenemos una serie de personajes que se inscriben más ó menos cerca del vitalismo primigenio o primordial, llegando en algunos casos a la religiozación (no: espiritualización) y por otro lado la secularización de cada una de esas visiones. Siendo desde esta última dónde surgirá el mecanicismo, con sus soportes: el racionalismo, el materialismo, el reduccionismo, que toman boga y gobiernan todos estos últimos 20 siglos. Es decir, el fanatismo religioso sucumbirá al vitalismo espiritual al darle una connotación dogmática al alma o energía de vida, transformándola en una entidad creada por un Dios Absoluto y separada de la vida común. En ese momento ya no es vitalismo espiritual sino religiosidad, la misma que posteriormente combatirá al vitalismo bajo el argumento de idolatría y paganismo hasta su consumación con la consolidación de las religiones monoteístas: judaísmo, islamismo y cristianismo (mecanicismo creacionista). 

A partir de aquí se produce la ruptura clara entre el vitalismo y por otro lado el mecanicismo con sus dos vertientes: la creacionista y la materialista. Estas dos últimas teorías contradictorias entre sí pero dentro de la misma fuente germinadora, en el sentido de que la vida no tiene existencia por sí misma sino que obedece al poder de un Dios o de la materia misma. Teorías que se irán fortificando y subdividiendo en nuevas ramas, y que no paran hasta nuestros días. Desde ahí presentándose como contrapuestas: idealismo y materialismo, cuando son dos ramas complementarias de la misma raíz. 

Siendo el asunto central de discusión, si el espíritu, la energía, el cuerpo, la mente, las emociones existen y si son elementos diferentes y separados. Esto ha sido fundamental especialmente para la medicina, la física y la filosofía, pues a partir de ello han surgido medicinas alopáticas-científicas-orgánicas y por otro las homeopáticas-integrativas-energéticas. En el caso de la física, entre teorías mecanicistas con sus máximos representantes Newton y Descartes, y las teorías relativistas-quánticas con sus más claros exponentes Einstein y Planck. Y a su vez dentro de la filosofía, con teorías reductivistas, racionalistas, separatistas (civilización monarquiteísta) y las visiones sistémicas, totales, holísticas (culturas integrales).

Neo-vitalismos.

Sin embargo, el vitalismo también ha ido teniendo varios matices, que en algunos casos ya no se puede hablar de vitalismo en sí mismo e incluso podríamos hablar de antivitalismo en los casos dónde hay gran influencia del mecanicismo, especialmente el materialista. En todo caso, se reclaman como vitalistas desde los griegos clásicos: Pitágoras, Hipócrates, Heráclito, Paracelso, pasando por Maimónides, Santo Tomás de Aquino, Tomás Sydenham, Medicus, hasta las últimas generaciones como Von Haller, Barthez, Claude Bernard, Nietzche, Schopenhauer, Ortega y Gasset, Serge de la Ferriere, Charles Henry, Spengler, Klages,  Dilthey, etc. 

Cabe anotar, que también se ha utilizado el término vitalismo para designar a aquellas corrientes que cuestionan el severo enfrascamiento dentro de la racionalidad: el evolucionismo espiritualista e interiorista de Bergson, la filosofía de la acción de Blondel, el anti-racionalismo trágico de Unamuno, el nihilismo de Nietzsche. De este último, lo más interesante de su pensamiento es la denuncia del totalitarismo de la civilización occidental y de su racionalismo enemigo de la vida. Nietzsche dice que Sócrates es el primer gran falsificador que otorgó primacía a la racionalidad al constreñir en una forma artificiosa la inagotable originalidad creadora de la vida. La racionalidad es siempre un camino parcial y derivado que da forma (principio "apolíneo") a algo que ella no crea, una fuerza "organizadora" que nunca es creadora. 

La vida, en cambio, es constante creación e innovación (principio "dionisíaco") que desborda constantemente cualquier organización sin ninguna meta ni finalidad. El predominio de la razón es una "fábula" que ha inventado un mundo ideal ficticio, en nombre del cual se quiere juzgar y someter a la indomable imprevisibilidad de la vida. En todo este camino la racionalidad ha intentado dominar a la vida creadora pero lo único que ha conseguido es transformarse en un parásito de la fuerza vital y en último caso ha fosilizado su propia existencia. Paulatinamente ese mundo ilusorio e ideal va dejando ver sus entrañas de artificialidad que van carcomiendo todas sus estructuras y desmoronando todo su claustro. 

La racionalidad se apuntaló en su prepotencia física para combatir en primera instancia (hace 5000 años) a la mujer y a todas las diosas, por considerarlas débiles, frágiles, románticas, irreales… Para en base a ello ir desatando toda su furia contra todo lo femenino: naturaleza, sexualidad, corporalidad, sensibilidad, etc. E invirtiendo todo ello con el argumento de una moral, la que se convertirá en la piedra angular en torno a la cual se irá construyendo toda la sociedad mecanicista o civilización monista en desmedro de las culturas multidimensionales. Esa fuerza moral antinatural necesitó para su apuntalamiento de una compleja estructura: la metafísica platónica, el cristianismo, y la ciencia moderna newtoniana-cartesiana, como intentos subrepticios por apuntalar ese mundo moral artificioso.

El animismo 

Al vitalismo también se le ha asociado con el animismo. Postura que surge en la ciudad alemana de Halle a través de Georg Ernst Stahl, un médico nacido en 1659. Stahl tuvo muchos seguidores, tanto en Alemania como en el resto de Europa, pero especialmente en Francia con la llamada "Escuela de Montpellier". Aquí fue donde a fines del siglo XVIII el "animismo" de Stahl cambió de nombre pero con el mismo espíritu bajo el impacto de las ideas de Paul Joseph Bartez, y que fueron rebautizadas como "vitalismo". Barthez murió a principios del siglo XIX (en 1806), dejando las bases de lo que algunos llamarían: el “vitalismo científico”. Dentro de este vitalismo hay dos grupos genéricos: los stahlianos y los barthesianos. La diferencia principal entre los representantes de cada uno de ellos es muy simple: la relación del "ánima" o "principio vital" con la divinidad, casi siempre ligada a la posibilidad de alcanzar la vida eterna. Para Stahl, el "ánima" tiene su origen y su destino en la divinidad; para Barthez, el "principio vital" se extingue con la muerte del individuo. 

Son posturas que más se acercan al mecanicismo idealista que al vitalismo primordial, y solo circunscribiéndose al principio vital como elemento central. Sin embargo vale destacar sus pleitos con el mecanicismo y el positivismo, junto con su contienda con el reduccionismo materialista. Dentro del “vitalismo científico” el más claro representante considerado es Hans Driesch, quién critica al mecanicismo materialista que propugna la reductibilidad de lo vivo a simples procesos físico-químicos de la materia inerte. Él postula la existencia necesaria de un principio vital ajeno a la materia y que explicaría los complicados fenómenos de lo viviente. 

En lo estrictamente filosófico y que es lo que propiamente se llama vitalismo o filosofía de la vida, ésta básicamente propende a alejarse de las “intromisiones científicas” sobre todo de las físicas taxativas, remarcando el carácter diferenciado de las realidades vitales y que no pueden tener un tratamiento exclusivamente matemático. También hay que resaltar en este vitalismo la reacción contra el racionalismo exagerado que supuso el idealismo alemán posterior a Kant, exaltando: a. La vida como realidad radical, b.  Ontológicamente, la vida es lo sustancial del hombre, c. Gnoseológicamente, conocer la realidad prescindiendo del razonamiento y utilizando la vivencia, la intuición que simpatiza con lo que quiere conocer (más que razonar sobre las cosas hay que tener experiencias vitales de ellas o con ellas), d. Axiológicamente (filosofía de los valores) no hay otro criterio para jerarquizar los valores que determinan qué es lo bueno y qué es lo malo, más que la vida misma. 

En definitiva el vitalismo contemporáneo adquiere nuevas dimensiones pero mantiene una gran diferencia con el vitalismo primordial que entendía la realidad como proceso, tal como propugnaba Heráclito. En todo caso vale resaltar el cuestionamiento al concepto tradicional de razón, como abstracta, especulativa o científica, para considerarla como vital. 

Medicina Vitalista y Medicina Mecanicista

Es en el ámbito de la biología y de la medicina dónde se ha expresado con mayor claridad esta disyuntiva: Maimónides (1135-1204), señalaba: "Es más importante saber qué enfermo tiene la enfermedad, qué enfermedad tiene el enfermo, porque no se está enfermo porque se tenga una enfermedad sino que se tiene una enfermedad porque se está enfermo"
Charles Henry, que también ha considerado este problema, dice que la vida puede ser considerada como el resultado de un equilibrio entre fuerzas gravitantes o materiales, fuerzas bio-síquicas y fuerzas electromagnéticas. Estas fuerzas que él designa bajo el nombre de resonadores son susceptibles de aportar nuevas luces, no solo en el problema de la vida, sino también en el de la supervivencia.

Y últimamente tenemos a las medicinas alternativas, complementarias e integrativas, quienes fundan sus bases en la existencia de la Fuerza o Energía Vital, concepto nacido de la Filosofía Vitalista que hoy es más comprensible a luz de los desarrollos de la Física termodinámica, de la neurociencia y de la psicología transpersonal, de los últimos veinte años.

En el caso contrario de la medicina mecanicista CNIDO, si bien tiene sus orígenes en la Grecia antigua, nadie defendió y describió este concepto mejor que Galeno. El concepto básico de esta escuela, es que la unidad anatómica y fisiológica de todo ser vivo es la célula, las cuales se reúnen entre ellas para conformar órganos, aparatos y sistemas que funcionan en forma autónoma, a través de un sistema de reacciones fisico-químicas muy complejas. A su vez, los fenómenos psíquicos son epifenómenos de los procesos físico-químicos de la materia. Si un órgano se perturba, éste es un hecho local que debe ser asistido de la misma manera. La enfermedad es un hecho pasivo. Posteriormente el principal defensor de este principio es Augusto Comte, creador del Positivismo, movimiento filosófico que afirma: sólo se admite aquello que pueda ser demostrado por las leyes de la observación. Este principio es el que rige en la actualidad, y así se enseña en las facultades de Medicina de todo el planeta.

En síntesis para el mecanicismo la vida nace en la materia misma. La vida se reduce a procesos físico-químicos fuera de los cuales no existe otro principio que rija la formación de los organismos. La anatomía expresa la razón de la función. El hombre es un conjunto de órganos, reunidos en aparatos y sistemas cuyos funcionamientos se relacionan entre sí. En cambio, para el vitalismo y como ha venido a confirmar cada vez más las ciencias de la tierra, quánticas y relativistas, la vida es la que ha creado todo, la vida es la fuerza germinadora y dinamizadora de todo cuanto existe y todo cuanto cambia. El poder de la vida está en cada una de sus partes u órganos, las cuales son indivisibles y totales. El principio vital es la conciencia que permite la continuidad y la preservación de la vida, la cual tiene como constante el de presentarse dentro de otras formas luego de períodos largos de estabilidad. Siendo ese el misterio de la vida, el de recrearse una y otra vez dentro de miles de formas posibles.

El vitalismo tetraléctico.

El vitalismo tendría actualmente como propósito el de limpiarse de toda afectación mecanicista, especialmente de lo dialéctico de tipo idealista o positivista para que realmente sea vitalismo. Para ello deberá inscribirse principalmente dentro del marco tetraléctico, que no solo cuestiona al racionalismo, el mecanicismo, el reduccionismo y el materialismo, sino que destrona a la civilización como tal y retoma los principio de la cultura como proyecto recreativo, en la que el ser humano participa tan solo como un elemento recreador de la vida y no creador mecanicista, evolucionista o desarrollista de la vida. 

Además cuestiona el patriarcalismo, el etnocentrismo, el antropocentrismo, en conjunción con todo el ecocidio, ginocidio, etnicidio que no habían sido considerados mayormente por los postulados pos-socráticos hasta nuestros días. Es decir, no es suficiente criticar al racionalismo por sí mismo sino a toda su raíz vivencial, epistemológica y ontológica. Es ahí el asunto central que permite una ruptura profunda y clara con todo el paradigma mecanicista y principalmente con el monismo o dialéctica de la occidentalidad. En este sentido, consideramos que el punto de quiebre está entre la dialéctica y la tetraléctica, que genera dos mundos: un mundo unidimensional y un mundo multidimensional. Ahí es dónde consideramos el asunto básico que separa y divide a dos tipos de conciencias, de mundos, de ciencias, de realidades.