viernes, 13 de mayo de 2016

LA BELLA, MI REY Y EL TATA

Las Trampas del Poder


Para algunos bolivianos, lo principal en este momento es saber si hubo tráfico de influencias en la empresa china CAMC, si es importante una central nuclear, etc.; por lo que debería minimizarse el “culebrón”, ya que es una cortina de humo o porque fomenta el morbo, etc. Pero hay otros que creemos que es más importante el caso alrededor de Gabriela Zapata, pues desnuda a la sociedad boliviana en sus múltiples complejidades, entre las cuales, una de las más alarmantes es el acentuado patriarcalismo de los bolivianos, por ello Bolivia ocupa en América Latina el primer lugar en feminicidios o el segundo lugar en linchamientos.
Desde una visión patriarcalista se argumenta que la vida privada solo pertenece al ámbito particular de las personas; pero desde el feminismo, se considera que lo privado también pertenece a lo público, y viceversa, por ende, es también un hecho político que requiere respuestas en el mismo sentido. No es un problema individual, es un asunto sistémico, de un tipo de sistema de pensamiento, de creencias, de valores, de poderes. En este sentido, qué más importante puede haber que reflexionar sobre los matices de la bolivianidad, como el blanqueamiento y el rechazo a su fenotipo, la irresponsabilidad de muchos hombres que van dejando hijos por todo lado, etc. De otra parte, este caso, es un claro ejemplo de los múltiples intrincados del poder: de las peleas para subir de status, para tener más poder de mando, para sacar más tajadas de la torta, para hundir más a sus enemigos.
Todavía no se sabe quién dice la verdad, pero todos los masistas ponen las manos en el fuego para exculpar a su gente, pero a ella ya le han quemado como bruja, en primera instancia por el solo hecho de ser mujer y después por ser coqueta, es decir, “puta”, por lo cual se merece todo lo que le está pasando. Cuando estamos frente al caso de una historia que empezó cuando ella era una ingenua menor de edad (Zapata) y él un hombre formado y maduro (Evo), el que además contaba con un poder especial como presidente de un país.
Evidentemente, que la oposición quiere pescar a rio revuelto y no le interesa Gabriela Zapata como persona, sino lo que ella pueda ofrecer para acabar con el MAS. No quieren justicia y peor crear conciencia de honestidad, sino utilizar el caso para recuperar el poder que les fuera arrebatado. Sin tomar en cuenta o valorar lo que entraña todo ello en la psiquis social, y después critican banalmente a las pandillas juveniles. ¿Cuál es el ejemplo o referente que tienen los jóvenes?
Todo lo cual, deja observar la falta de crítica y de autocrítica dentro del MAS, siendo eso lo que les está conduciendo a cometer error tras error, y por ende, a que se den los resultados que obtuvieron con el NO. La ceguera del poder, les hace ver que el problema está básicamente en los otros, en el imperialismo, en la oposición, las redes sociales, etc., y son incapaces de ver sus propios errores, pues sus pequeñas autocríticas son solo para justificarse, es decir, autoengañarse.
Este caso -y otros anteriores- nos permiten ver el asunto de fondo. El MAS (y el progresismo en toda Latinoamérica) creyeron que el problema de “la toma del poder” era de simplemente ganar las elecciones y de montarse sobre el Estado liberal, para desde ahí hacer la revolución. No entendieron que lo estructural era recrear OTRO ESTADO y no simplemente incorporar o integrar algunos nombres y conceptos indígenas al mismo Estado republicano. Al no haber actuado así y de tan solo haberse incrustado en el mismo sistema burgués que antes criticaban, han terminado atrapados en las fauces del poder político y económico inmanentes al sistema capitalista. Pretendieron burocráticamente y verticalmente imponer su proyecto político partidista, pero lo único que han conseguido es generar nuevas formas de dominación, como todo proyecto patriarcalista que viene desde arriba.
Antes de llegar al poder eran tan críticos con el absolutismo del poder, pero una vez que ellos están ahí, también se han envanecido y entontecido con el poder, y por mantenerse en el mismo están dispuestos a irse en contra de sus luchas y principios, como el de la alternabilidad. Ese fue el error del estalinismo, del fidelismo y de todas las formas de culto a la personalidad. Pero siguen sin entender y ahora quieren intentar una segunda repostulación.
Si algo debe aprender la izquierda de toda esta etapa del progresismo, es que siempre se debe mantener un contra-poder a través de los movimientos sociales y no cooptarlos para que se deformen juntos. De esta manera sean ellos los que eviten que el poder les termine mareando a todos. Para ello, es importante estar siempre rotando para no encasillarse en una misma posición y a tener las mismas interpretaciones. Esto enseña el paradigma indígena, pero estos “plurinacionales” de boca para afuera, creen que el cambio viene desde un mismo personaje y lo peor, desde arriba. Pero lo más grave es que en toda Latinoamérica no están solamente cayendo personas (Lula, Dilma, Maduro, Kirchner) sino, toda una propuesta al que estos personajes le calificaron de izquierda, cuando solo han sido el lado izquierdo de la derecha nacional y transnacional.