lunes, 31 de octubre de 2016

DEL ANTIGUO INDIANISMO-KATARISTA AMAUTA Y MARXISTA AL CONTEMPORANEO DE TIPO ULTRALIBERAL


Gustavo Calle Laime en su artículo “La construcción liberal del discurso indianista-katarista” en “Animal Político” (16-10-16) hace algunas reflexiones y lanza algunas preguntas que deben ser analizadas y contestadas, ojalá por muchos.
Lo primero a decir, es que a los actuales intelectuales del indianismo-katarista el término liberal les queda corto -como sugiere Calle-, pues son ultraliberales y dicho por ellos mismos. Endiosan a los qamiris (ricos aymaras) a quienes consideran el referente o el modelo a seguir por todos los indios, a igual como lo hacen en el mundo de los qharas (blancos) con los empresarios o la burguesía. Creen que los qamiris van a recuperar Bolivia para todos los indios cuando logren desplazar a los qharas en su poderío económico, momento en el cual los indianistas-kataristas se encargaran de construir el “poder indio” en alianza con ellos. Consideran que ahora la lucha principal es la económica y esa es la que están llevando a cabo los qamiris, la cual redundará posteriormente cuando los ricos aymaras resuelvan la pobreza de los demás indios. Es decir, el típico discurso conservador en la que los ricos salvan a los pobres.
Se declaran desarrollistas y racionalistas, al igual que los positivistas que creen en la linealidad de la vida y basan sus teorías en el pensamiento logocrático, al estilo de Aristóteles. Por ello, por ejemplo, critican el concepto de que el futuro está atrás y el pasado adelante, y el cual hace referencia a que lo conocido está adelante y atrás lo que está por conocer. Lo que quiere decir, el caminar mirando al pasado y al futuro al mismo tiempo, y no solo al futuro. Pero para ellos es al revés, o sea, igual a como lo conciben los qharas. Les aterroriza la palabra armonía, que para ellos es igual a paraíso o eliminación de las contradicciones o de los problemas, cuando simplemente es buscar el equilibrio entre fuerzas o situaciones opuestas, es decir, creen como los qharas en la lucha de contrarios y rechazan la armonía complementaria. En resumen, coinciden en casi todo con el modelo de concepción qhara de la vida, pero dicen que luchan contra lo qhara.
Su lucha contra lo qhara no está básicamente en su modelo de concebir la realidad sino en la racialización impuesta a los aymaras como indio y que tiene una connotación de inferiorización, por ello rechazan principalmente a los qharas de izquierda porque se han aprovechado de las necesidades del indio para imponerles su ideología marxista. En su crítica han terminado coincidiendo con posiciones positivistas, creyendo con ello que no son ni lo uno ni lo otro, cuando desde otros ángulos podían haberse afincando en lo que poco a poco se ha ido formando como cosmovisión andina, aunque tenga todavía algunos errores. De ahí que cuando escriben, citan y piensan como qharas liberales-conservadores y repudian a los qharas pro-indígenas acusándolos de culturalistas, esencialistas, idealistas.
Esto ha devenido en una forma de racismo desde el otro lado, que cualquier argumento que haga un blanco en “defensa” o a favor del indio es considerado pachamamista. Como de igual manera todo indio que no hable desde su visión del indianismo-katarismo es también un pachamamista. Es decir, los únicos que no son pachamamistas de toda amerindia son ellos, los insuperables que han logrado develar qué es lo indio y cuál es la auténtica liberación del indio.  Lo que podríamos llamar un etnocentrismo extremo, que se acerca a un hegemonismo con tintes fascistas.
La palabra indio es su máxima expresión de reivindicación y su único referente para entender lo indio es a través del indio de La Paz. Al conocer a este indio creen que conocen a todos los indios de los Andes y de América. Ni siquiera conocen a los indios de la amazonia o a aquellos que viven bien adentro de los andes bolivianos que no hablan castellano, pero para ellos el indio de La Paz resume o refleja a todos los indios del continente. Su teoría del indio es la única acertada pues las de los demás indios de América están equivocadas ya que sus cosmovisiones les han sido construidas por antropólogos qharas. En otras palabras, los demás indios no son capaces o simplemente se han dejado manipular por indigenistas e izquierdistas blancos que han creado una imagen idealizada del indio. En definitiva, estos intelectuales han creado un paceñocentrismo para hablar a nombre de todos los indios.
Su objetivo es demostrar que el indio no es la “reserva moral de la humanidad”, de ahí que reivindican inmediatamente cuando algún indio ha cometido algún error o desvarío, para con ello ratificar sus afirmaciones de que el indio es también corrupto, ladrón, asesino. Siendo éste el “indio real”, no aquel que han inventado los románticos qharas con un indio angelical. Es decir, para ellos lo milenario o ancestral ya no existe, y solo hay que basarse en el indio actual el cual refleja al indio verdadero, y aquellos indios que viven todavía en formas ancestrales son indios pachamamistas. Tanto qharas positivistas como estos indianistas-kataristas coinciden en el pachamamismo.
Desprecian a los rituales ya que Evo Morales los ha pachamamizado y folclorizado. Rechazan a los yatiris y demás, pues consideran que lo único que hacen es vender la cultura al turista extranjero qhara o son charlatanes que engañan con sus supuestas lecturas de la hoja de coca o de la naturaleza, y los ridiculizan comparándolos con el presidente de Venezuela Nicolás Maduro que dice que escucha “pajaritos”. Es decir, por culpa de unos pagan todos, y ya nada de lo ancestral sirve, es decir, de lo propio.
Estos indianistas-kataristas no pueden ver a los distintos tipos de indios que hay en toda América, como a los distintos tipos de qharas. Han borroneado un esquema general del indio y del qhara, a partir de lo cual elaboran sus teorías universalistas, por ende, totalitaristas. Han perfilado una visión del indio a su medida e interés, y que les permite desde ahí elaborar sus críticas. Todos ellos responden al esquema de Pedro Portugal Mollinedo y de Fernando Untoja, siendo una proyección de ellos. Han ido alcanzando renombre ya que tienen un buen trabajo de difusión en las redes sociales y están participando activamente en distintos debates. Tienen un discurso bien elaborado y bien fundamentado, que impresiona a quienes no manejan teorías sociales o no tienen una formación política.
Lo irónico y paradójico de todo esto, es que sus concepciones se acercan en gran medida a los postulados de la Ilustración, pero con rostro indio. Se sienten más cerca de un HF Mansilla que de un Josef Estermmann o un Simón Yampara. Básicamente se dedican a criticar y no proponen nada alternativo. Con calificar a todos quienes no piensan como ellos, de pachamamistas, culturalistas, folclóricos, creen ser radicales y originales, pero en el fondo son nihilistas lo cual también tiene origen qhara.
En esencia es un discurso nacionalista, chauvinista, populista, provincialista, que exacerba el odio racial o se aprovecha de él, algo que de hecho ya es fuerte en Bolivia, por parte de los unos y de los otros. Y ahora amplificado mucho más, cuando se critica por parte de cierta población india de que el fracaso de Evo se debe a que se ha dejado manejar por los qharas del MAS. No es que Evo se ha equivocado, son los qharas marxistas que con un discurso indigenista y culturalista han utilizado a los indios del MAS para seguir dominando al indio. De ahí que también hay declaraciones como las del canciller Choquehuanca, que dice que la mayoría de la población es aymara por lo que ellos deberían estar en la mayoría de las funciones del Estado.
Su crítica al pachamamismo es desde el otro lado de lo mismo, de lo que podríamos llamar el pachapapismo o el patriarcalismo homofóbico. Pues, hay quienes también critican al pachamamismo en Bolivia y en toda amerindia, pero lo hacen desde el indio milenario y no desde el “indio real”, esto es, del indio colonizado. Este indio no es el referente ni el ejemplo para tomarlo como modelo o referente único. Hay muchos indios y el que mejor lo refleja, es el que ha sido menos colonizado e influenciado por la civilización y su sistema patriarcapitalista. Siendo desde ahí que se debe partir para una descolonización, y no desde el indio que ha sido domesticado por el occidentalocentrismo como qamiri o como indianista-katarista-ultraliberal o de otro tipo.
El racismo y el nacionalismo está siendo exacerbado en todo el mundo por distintos grupos xenófobos, sin embargo, en referencia a toda amerindia este fenómeno social se da en mayor medida y básicamente en La Paz. ¿Por qué solo en La Paz, por qué no llega a estos niveles extremos en otras ciudades de los Andes o de toda América? Una de las respuestas probables, es que La Paz es la única ciudad sede de gobierno cuya mayoría poblacional es indígena. Cuzco es otra gran ciudad india, pero como no es centro político no refleja el nivel de politización a diferentes niveles como en La Paz.
Los indios han sido históricamente relejados y discriminados por lo que obviamente las reacciones son diversas, desde los que enarbolan el etnocentrismo y su revanchismo pretendiendo dar “la vuelta a la tortilla”, hasta los indios en el otro extremo que buscan blanquearse al máximo. Algo muy parecido a como se observa en otras partes del mundo, por ejemplo, con el grupo terrorista del Estado Islámico, o en el otro extremo, las mujeres hindúes o coreanas que se hacen cirugías plásticas para parecerse más al modelo occidental de belleza. 
Afortunadamente en La Paz y en toda Amerindia, hay indios que no han caído en ninguno de estos extremismos ni fundamentalismos, pero habrá que cuidar que tendencias así no enciendan los arribismos y se lleguen a luchas raciales o étnicas. Bolivia es un caldo de cultivo o un lugar donde se podría presentar a futuro una guerra civil de carácter racial de terribles consecuencias, como las que se dan en el Medio Oriente.

Por cierto, qué dirían los primeros indianistas y kataristas de los actuales intelectuales.

jueves, 27 de octubre de 2016

CLARO QUE HAY LOS MUERTOS DE HAMBRE


La expresión “muerto de hambre” no es un simple exabrupto, o una frase más, o algo sin historia, o una locución sin contexto, como creen algunos, o que leen solo literalmente como el pelagato Roberto Aguilar quien cree que es “injusto” las críticas a Macarena Valarezo y de que fueron “malinterpretadas” sus declaraciones, coincidiendo de una u otra manera con la derecha.
No es la primera vez que se escucha esta expresión, es algo que se lo ha oído muchos años en varios contextos, solo que ahora le salió públicamente a un político, pero es un enunciado que se lo ha soltado por doquier y que principalmente sintetiza la concepción que tienen las élites sobre los pobres o sectores hambreados. Es un concepto de quienes tienen un cierto nivel de poder, especialmente económico, y que suelen repetirlo a diario dentro de sus círculos. Todo lo cual, se sintetiza en aquel atrasado axioma de que el pobre es el responsable de su pobreza, de que ésta no obedece o no es causada por los ricos, sino por el contrario, los pobres tienen algo gracias a ellos o de si es que no hubiesen los ricos se morirían de hambre los pobres.
El “muerto de hambre” tiene varios contextos y situaciones, bajo el cual se suelta o se califica de esta manera a alguien. Principalmente tiene que ver con el cuestionamiento a quienes quieren ser como ellos o en referencia a quienes aspiran llegar a sus círculos, y a los que consideran que no tiene las condiciones o las características para integrarlos, ya sea por su presencia física, por su apellido, por su extracto social, por su formación o creencias, por su nivel social, o por la forma en cómo se han enriquecido, etc.
El “muerto de hambre” es también alguien que reclama y exige sus derechos, que pide mejores condiciones de trabajo o mejoras salariales, a lo cual, el hambreador que siempre está acostumbrado a pagar poco pues cree que el trabajo no merece ser pagado mejor, termina calificando a las exigencias como un despropósito o algo desmedido, y dando como respuesta de que son unos “muertos de hambre”. Es muy típico que especialmente se refieran a quienes hacen trabajos de tipo manual, como el doméstico, la jardinería, la albañilería, recogedores de basura, etc. Trabajos que justamente no quieren hacer los hambreadores, que los desprecian y que consideran que está bien para indios, cholos, negros, pobres. Es decir, desprecian esos trabajos en sí mismos, por ende, no pueden ensuciarse sus finas y delicadas manos, y es un favor el que hacen con los “muertos de hambre” dándoles al menos ese trabajo. Por ejemplo, las empleadas domésticas tienen ahora un derecho igual al que otros trabajadores y para las damas de sociedad es una exageración y por ende son calificadas de “muertas de hambre” por exigir “tanto”.
Lo que quiere decir que detrás de esta expresión -muy común en nuestro medio- hay racismo, discriminación, menosprecio, homofobia, y todo cuanto significa el colonialismo, el cual se ha vuelto más fuerte y más violento en estos tiempos civilizados y desarrollados. Con la crítica y resistencia de una serie de movimientos populares que cuestionan el patriarcapitalismo, se ha exacerbado el miedo y la ira de las élites que temen perder a sus sirvientes y que les toque hacer a ellos lo que no quieren hacer.
En concreto, el “muerto de hambre” tiene que ver con aquella noción de que los ricos son los que generan las fuentes de trabajo, que son ellos los que permiten que los pobres -al menos- tengan un plato en su mesa. Es decir, son ellos los salvadores y bienaventurados del pobre, y sin ellos el “muerto de hambre” se moriría de una vez por todas. Cuando es al revés, si no hubieran los muertos de hambre no habría quien les trabaje para que se hagan más ricos. El muerto de hambre entrega toda su vida al servicio de los patrones por un miserable sueldo, el que solo les alcanza para seguir subsistiendo y para poder seguir trabajando para al hambreador. Ergo, quien no es empresario es “muerto de hambre”.
De ahí el contexto de la frase de Macarena Valarezo que asegura que el empresario como ya es rico no va a robar. Algo perenne también dentro del discurso conservador y que se ha repetido en muchas ocasiones electorales. Lo mismo se soltó con León Febres Cordero, diciendo que como era rico se aseguraba de que no robaría, por lo que había que votar por él con total confianza. Entonces, no es simplemente que se le chispoteó a Valarezo –como diría el chavo- sino que hay todo un historial y toda una condición racial, colonial, clasista, patriarcal, inmersa e inmanente en los discursos y los dichos de los hambreadores.
Además de que es falso este argumento, pues el rico quiere cada vez ser más rico y busca hacerlo legal o ilegalmente. Saben cómo hacerlo sin que queden rastros o huellas, por eso se conocen solo pocos casos, como por ejemplo, el del expresidente Martinelli de Panamá, un hombre muy rico y que ahora está acusado de grandes casos de corrupción. O el caso del empresario brasileño Odebrecht que ha sobornado a muchos gobiernos para obtener jugosos contratos. Ningún rico se salva, por uno u otro lado, y principalmente porque el sistema está hecho y legitimado para que unos pocos sean los beneficiados del gran juego del monopolio creados por ellos mismos. Así de simple.
Entonces, si Valarezo fuera coherente con su pensamiento tendría que apoyar a Alvaro Noboa que es mucho más rico que Lasso, para asegurar un gobierno empresarial de éxito. Bajo esa idea el Ecuador y el mundo solo necesitan de empresarios para que todo esté de gloria y triunfo. Por ello seguramente Valarezo estará apoyado al gran magnate empresarial Donald Trump.
Todo esto deja ver en claro que Macarena Valarezo es una fiel representante del pensamiento hambreador, de quienes se creen los predestinados a dirigir todo, pues ellos son los que crean todo. Sin estos salvadores el pueblo no es nada, el pueblo es hambruna. Esto, no significa validar a cierta izquierda mesiánica y paternalista que también se creen los salvadores desde el otro lado. Senti-pensamos, que nadie salva a nadie; si no nos salvamos todos, nadie se salva en particular. Tal como vemos con el cambio climático que no reconoce a pobres ni ricos.
Pero lo irónico y paradójico de Valarezo, es que con el argumento de que los empresarios no roban, ella inconscientemente se dice “muerta de hambre” pues no es rica ni empresaria ni tiene el nivel económico que tiene Lasso. Y lo mismo pasa con todos los que la han apoyado a ella y los que están con Lasso.
Y esto es lo más triste, que este discurso retrógrada pega en mucha gente del pueblo y ellos mismos repiten este argumento. Hay quienes son sumisos, esbirros, felipillos con los patrones hambreadores, por lo que votarán por Lasso o por Cynthia Viteri. Ésta última, también proveniente de extractos medios pero que ha asimilado el discurso neoliberal de que solos los ricos salvan a los pobres. Y justamente eso se verá en la campaña electoral que se avecina, pero dicho de otra manera: los “muertos de hambre” se han enriquecido en el gobierno correista y hay que castigarlos votando por los benefactores.
Obviamente que ha habido el aprovechamiento directo e indirecto por los nuevos ricos del correismo pero la salida no es ir al otro lado de lo mismo, como ha sido la historia repetitiva del Ecuador. Veamos, si algo el pueblo ha despertado y “al menos” no vota por los hambreadores de la derecha y por los ex “muertos de hambre” del correismo.
En todo caso, queda claro que sí hay los muertos de hambre por causa y creación de los hambreadores y que cuando éstos exigen cambios, el hambreador inmediatamente le acusa de “muerto de hambre” y le pone en su sitio para que no se atreva a dejar de serlo, para de esta manera siga sirviendo de por vida al hambreador y con ello nunca deje de ser muerto de hambre. Amén.
ATAWALLPA OVIEDO FREIRE

jueves, 20 de octubre de 2016

QUIENES SON LOS MONSTRUOS QUE ASESINAN A LAS MUJERES


Cuando se produce la violación o el asesinato de una mujer, todas las miradas se dirigen hacia el individuo en particular, viéndolos como monstruos o pervertidos que tienen algún problema genético o psicológico, pero casi nadie se percata o toma conciencia de que ellos son el producto o el resultado de un tipo de sociedad que tiene un determinado tipo de valores y de creencias. En este sentido, todavía no se entiende que cuando se produce una acción de violencia o un feminicidio, no es solo el agresor el que ha cometido el delito es toda la sociedad patriarcal en su conjunto la que lo ha hecho a través de uno de sus más conspicuos representantes o de quienes han encarnado el machismo en su máxima expresión. Es en última instancia la sociedad las que las ha matado, y al mismo tiempo el asesino no solo ha matado a alguien de la sociedad sino a la sociedad en su conjunto.
Lo mismo podemos decir, cuando se discrimina o se agrede a un indio o a un negro, es toda la sociedad racista la que lo hace. Aquel mundo que ha configurado la visión de superioridad del blanco y de lo occidental, y que la ejecuta a través de aquellos que han construido su odio racial al extremo, en quienes la sociedad racista se expresa de mejor manera. Igual, cuando se ataca a los defensores de la naturaleza o se los criminaliza por defender su hábitat y sus formas de vida, es la sociedad contra-natura con todas sus creencias cosificadoras y utilitaristas la que genera todos los argumentos bajo los cuales va a actuar el asesino de la naturaleza y de los ecologistas. Cuando le matan a un homosexual es toda la sociedad homofóbica la que lo hace, por quien han encarnado en mayor medida el fundamentalismo religioso. Y así, en los demás ámbitos.
Por tanto, hay quienes se encargan de configurar la teoría y de enseñar el concepto de segregación, de inferiorización, y de censura, hacia todas las formas que se opongan al sistema hegemónico y homogenizante, es decir, a quienes menosprecian la diversidad y la diferencia; y hay quienes se encargan de ejecutarlo y hasta de llevarlo al extremo creyendo que así se acaba todo. En este sentido, no es un simple desviado o un degenerado o un enfermo el que lo hace, es toda la sociedad que ha creado una concepción de exclusión y de disciplinamiento la que se encarga de hacerlo a través de los más fanáticos y fundamentalistas que ha producido o creado.
Los monstruos no son casos aislados son las expresiones más extremas de esa sociedad, que simplemente tiene monstruos a diferentes niveles. La sociedad utiliza al sistema educativo enajenante y a la religión (no confundir con espiritualidad) para crear a los monstruos, y utiliza a la justicia como instrumento de castigo y de represión para acabar con los que se oponen o cuestionan a la monstruosidad de la sociedad o a la sociedad monstruosa, y de paso con aquellos que han exagerado en la monstruosidad. De esta manera la sociedad monstruosa cree pagar sus culpas, pretendiendo no reconocerse en esos monstruos terribles y viéndose solo como pequeños monstruos que no han llegado a esos extremos.
Es decir, creen que deben dominar, someter, domeñar, aplacar, explotar a la mujer, a los no-blancos, a la naturaleza, a los homosexuales, a los pobres, a los inmigrantes, a los no-cristianos, etc., pero creen que se debe hacerlo por métodos civilizados y no acudiendo a formas salvajes como hacen esos monstruos. Los civilizados lo hacen sutilmente, los salvajes lo hacen brutalmente. Cuál la diferencia? A la final los une lo mismo, el sentido de exclusión y de absorción de la verdad.
Con ello se convencen y convencen a otros, de que los monstruos están fuera de la sociedad, de que la monstruosidad es un problema particular, de ciertas personas específicas, por ende, la responsabilidad no es de la sociedad, pues la sociedad está bien y solo es cuestión de corregir a unos cuantos. Ésta la manera como la sociedad se engaña y no hace nada real o estructural para cambiar, cree que solo aumentando las penas y creando más cárceles se soluciona todo. Pero en ninguna parte del mundo, ello ha significado que desaparezca estos problemas. Solo cuando la sociedad entienda que su tipo de sociedad es la que está enferma y es la que genera los diferentes tipos de enfermos y de enfermedades, habrá una sanación para todos.
Cuando desaparezca la sociedad patriarcal, colonial, civilizatoria, racionalista, materialista, racista, religiocéntrica, verticalista, capitalista, etc., se terminará con tanta violencia y aberraciones. Pero hay que entenderlo que todas las partes que hemos anotado anteriormente, son tentáculos de un mismo monstruo. No es que el patriarcalismo y el capitalismo se han aliado para acabar con las mujeres, como dicen algunas feministas, el capitalismo es la mutación del antiguo patriarcalismo o es la mayor expresión a la que ha llegado el capitalismo. Y así todas las demás ramas de la misma raíz. El monstruo es uno solo y si no hay una acción transversal e interseccional no habrá ningún cambio real.
Los únicos en todo el mundo que lo han comprendido así, es el movimiento aldeista. Ellos al crear las ecoaldeas o las cooperativas integrales, replantean a cada uno de los detalles o partes que hacen la vida humana y los enfrentan de una manera integral. Y más que todo lo han llevado a la práctica en forma total. Y en similar actitud las comunidades zapatistas y de Oaxaca en México, los kurdos en el Asia Menor y Sarayaku en Ecuador. Obviamente que hay limitaciones en este movimiento y hay más por profundizar, pero son los únicos que asumen una actitud de observar y de cuestionar a cada elemento de la vida y de asumir una posición sobre todas ellas en forma comunitaria dentro de la vida cotidiana. Habría que también resaltar en este sentido al movimiento igualitarista y al vegano político. Y a unos pocos intelectuales en esa posición, los más interesantes son Ramón Grosfoguel, Enrique Leff, Boaventura de Souza Santos.
“Ni una menos” o “Vivas nos queremos” solo será posible, si las feministas al mismo tiempo son indianistas, ecologistas, anticapitalistas, antiantropocentristas, anticonsumistas, antieurocentristas, anticoloniales, antireligiocentristas, etc. Y viceversa con los otros grupos. No es comprensible luchar por la exclusión de las mujeres y no luchar por la de otros grupos o sectores. La lucha es contra toda forma de exclusión para todo el mundo. Todo excluido debe entender y acoger a los otros que también son excluidos y asumir una posición de inclusión general. Por lo tanto, el solgan debería ser NADIE MENOS, L@S QUEREMOS VIV@S, pues el patriarcapitalismo nos está matando mujeres, varones, niños, indios, negros, ecologistas, pobres, homosexuales, animales, inmigrantes, desplazados, montañas, lagos, mares, etc., etc.
Si no lo entienden así, es porque es puro fanatismo o fundamentalismo de quienes dicen luchar por ciertos sectores, y lo único que quieren es virar la tortilla o relucir sus odios sin que haya nada de fondo, solo sacar sus problemas individuales. Como el caso de los falsos veganos del ejército israelí que usan botas veganas "libres de cueldad", pero con esas botas van a asesinar a los palestinos.
Obviamente, que siempre habrá contradicción u oposición pues esa es la ley de la vida, pero la diferencia está entre las posiciones de exclusión e inclusión de unos y otros, entre los que son centristas y los que son integrales, los que aplican la democracia/dictadura y los que funcionan en el consenso, los que buscan el hegemonismo de una tendencia y los que viven en la armonía complementaria, los que intentan acabar con la oposición y los que aprenden a respetar el equilibrio entre todas ellas. Ahí está el dilema y la respuesta para un cambio real y profundo. LA REVOLUCION ES ARCOIRIS O NO ES.


viernes, 7 de octubre de 2016

RAFAEL “MAQUILLADOR” CORREA


Como dice el refrán popular que cada cual juzga según su condición, Rafael Correa ha encontrado la palabra perfecta que resume su condición en estos 10 años de gobierno: “el gran maquillador”. Con esta palabra puede pasar a la historia ya que sintetiza muy bien su gestión. Salida de su propia boca y que denota como mira a la vida.

Durante este tiempo se ha pasado maquillándolo todo. Se ha gastado unos 300 mil millones de dólares en maquillar el Ecuador. 260 mil millones del presupuesto general y a ello 40 mil millones de la deuda pública interna y externa. Inmensa fortuna destinada a hacer obras cosméticas para maquillar hábilmente la realidad, sin cambios estructurales. Es decir, nada de fondo, nada de raíz que implique salir del patriarcapitalismo, todo lo contrario.

El Ecuador maquillado con carreteras que impresionan al turista, de la misma manera como cuando se conoce a alguien por primera vez y le llama la atención, pero a medida que se lo va conociendo se da cuenta de que tan solo era un lindo maquillaje que tapaba sus espinillas de arrogancia y sus arrugas de corrupción. Lindas carreteras e hidroeléctricas que no sobrepasan el 30% de los 300 millones de dólares que ha manejado el “gran maquillador”, como lo ha demostrado ampliamente el economista Eduardo Valencia. Y el resto repartido entre sus compinches, para que sean los nuevos maquilladores que compitan con los viejos por ver quién maquilla mejor al Ecuador, mientras se hacen más ricos y más ricos.

El “gran maquillador” hábil y rápidamente se puso unos cuántos maquillajes de izquierda, cuando nunca antes en su vida había militado en partido o movimiento de esta tendencia, solo para llegar a la Presidencia. Se maquilló de socialista y con ello logró convencer a algunos zurdos incautos, pero cuando se dieron cuenta de que solo era maquillaje ya era demasiado tarde.

Bajo ese maquillaje de izquierda se ha presentado como defensor del pueblo cuando en realidad ha trabajado para los ricos, quienes han ganado como nunca antes lo habían hecho en toda la historia del Ecuador. Y como buen populista ha soltado unas cuántas migajas para que el pueblo le alabe como un salvador, que suelta al menos algo ya que los anteriores no dejaban caer nada o casi nada.

En el gobierno maquillista los corruptos -a quienes el propio “gran maquillador” les declaró públicamente honestos y por quienes puso sus manos al fuego- son denunciados a pocos días de que fugan del país, logrando maquillar perfectamente su salida. Y luego hacen el gran show de que ellos los han denunciado, solo que no tuvieron a tiempo las pruebas suficientes para detenerlos. O como el pequeño maquillador, José Serrano, que dice que fueron ellos los que denunciaron primero la corrupción al interior de la policía por lo que no pueden ser los maquilladores. Como el caso del ladrón que grita que le han robado para que la policía se vaya por otro lado, mientras él huye en sentido contrario. Pero cuando la denuncia ha sido de la oposición, como en los casos de Cléber Jiménez o Fernando Villavicencio, ahí si la justicia ha hecho una práctica diaria y rapidísima, pero no contra los denunciados sino contra los denunciantes. Y luego sale “el gran maquillador” a decir: en mi gobierno no han habido tantos casos de corrupción.

Rafael Correa el más astuto maquillador para colorearse de acuerdo a cada situación, con los empresarios un maquillaje, con los indios otro, con los trabajadores uno diferente, pero con las mujeres se ha desmaquillado unas cuantas veces y se ha dejado ver tal cual es. Por qué será, qué representan las mujeres para Rafael Correa. Su mujer, sus hijas y sus sumisas deben saberlo muy bien, pero como es un hábil maquillador termina logrando que sus sumisas le cubran rápidamente con otro maquillaje, con el argumento de que solo es un problema de su personalidad… bipolar o de su doble moral (esto último se lo callan pero lo saben muy bien).

Claro, que no es el único maquillador, pero es de los mejores junto a Nebot, aunque creo que Correa le gana. Tampoco se queda muy atrás Lenin Moreno que siempre se maquilla de sonrisas, bonachón y caballero. Pero todo el maquillaje se le cayó, cuando dejó ver su pobrecito departamento de Ginebra y los apenas 1´600.000 dólares para su humilde mantención de 1 año.

Lo más triste es que a una buena parte del pueblo ecuatoriano le gusta el maquillaje, le agradan aquellos que le maquillan de que les van a cambiar su vida. Muy pocos se dan cuenta del juego del maquillaje de derecha o de izquierda, y pueden ver que hay verdaderamente detrás del maquillaje. Muchos candidatos ya están preparando sus mejores maquillajes, todos buscando aquel que pueda impresionar al populacho. Como en Colombia que metieron el maquillaje del miedo al comunismo cubano o el miedo a parecerse a Venezuela y con ello lograron ganar. Ya van a ver la cantidad de propaganda en ese sentido. Por cierto, los castristas y los chavistas también son otros grandes maquilladores. Y así en otras izquierdas y en el movimiento indígena.


Puro maquillaje se ve en estos tiempos frívolos y banales, unos cuantos más otros menos, esa es la diferencia. Casi todos los candidatos están maquillándose con la aspiración de que ahora les toque el turno de poder tener más cosméticos que les permita maquillarse mejor. Muy pocos se presentan con la cara limpia. Con tanto ejemplo de maquillistas por todo lado, alguna gente del pueblo también ha aprendido a maquillarse. Pero tengamos esperanza de que algunos han aprendido a no maquillarse y que no votarán por el maquillaje neoliberal ni por el populista. Veamos si han despertado luego de estos 10 años de gran maquillaje, de unos y otros.

viernes, 23 de septiembre de 2016

Respuesta a Anne-Dominique Correa


Señorita Correa, estoy de acuerdo en su crítica al occidentalo-centrismo, pero en desacuerdo en utilizar a su conveniencia a las fuentes del occidentalo-centrismo que usted mismo critica. La EIUD y la FH no son válidas porque están en contra de su padre, pero a las conclusiones de las IDD - LAT si las acepta, en cuánto le posicionan en una mejor situación al “progresismo”.
Si se rechaza el occidentalo-centrismo, se debe rechazar plenamente y no solo a las partes que le interesan o le favorecen. La “doble moral”, como llamaría su padre.
Otro ejemplo de la doble moral. Para usted la Freedom House es criticable o cuestionable cuando …“apoyó incondicionalmente la política extranjera de los Estados Unidos, no solo justificándola, sino incluso haciéndola parecer como ‘noble’. Por ejemplo, en 1982 se encargó de desacreditar a los medios que denunciaban los asesinatos sistemáticos en El Salvador. ¿Cómo entonces confiar en su objetividad o en su cientificidad?” 
Pero, cuando se trata de su padre no vale la denuncia sistemática de los medios y para usted todo es un supuesto inventado. Por lo que como se puede confiar en su “objetividad”, “cientificidad” e imparcialidad: “Ecuador incluso recibió un downward trend arrow en 2012 por una supuesta “intensificación de la campaña del Gobierno en contra de los líderes de oposición e intimidación de periodistas, recursos públicos excesivos para influenciar un referéndum y la inconstitucionalidad de la reestructuración judicial”.
O cuando usted señala, de que “Al igual que el The Economist Intelligence Unit of Democracy (EIUD), el FH ignora a la democracia social y descalifica principalmente a las democracias de los gobiernos progresistas latinoamericanos, particularmente a aquellos que crearon nuevas legislaciones para luchar en contra de la monopolización de los medios de comunicación por parte de unas cuantas familias.”  
Cuando lo único que ha sucedido, es que se ha pasado a una nueva monopolización, ahora por parte del gobierno que maneja más medios que los que tienen ciertos dueños en particular. Cuál es el cambio? Pasar del privatismo al estatismo, es más de lo mismo. Quién lucha contra el monopolio, lucha en todas sus formas. No se trata de luchar contra la hegemonía para imponer un nuevo hegemonismo, se trata de deshegemonizar a todo nivel y forma.
Por ello la crítica al correismo, ya que hemos pasado de un monopolio a otro, de los viejos ricos a los nuevos ricos. De ahí, que la “vieja derecha” y la “nueva derecha” son los dos lados de la misma moneda. Votar por Creo/PSC o por Alianza País, sería continuar en los monopolios o hegemonismos de distinto matiz.
Y que consecuentemente sigamos casi igual, como ha sucedido en estos 10 años de gobierno de su padre, pues si él hubiera sido honesto criticando el occidentalo-centrismo o imperialismo, se hubiera dedicado a construir el buen-vivir andino y no a modernizar el capitalismo, como bien lo dijo en el enlace 431: “Los empresarios nunca han ganado tanto como con este Gobierno.”
Dice usted, que los medios de comunicación son “relativos” e “ideológicos”, pero solo aquellos que critican a su padre y al progresismo latinoamericano. Esa es otra conveniencia de su parte, ya que todos los medios son relativos e ideológicos, no solo contra su padre sino a su favor, al igual que con Obama o Castro o cualquier otro. Todos los medios tienen sus intereses.
Sin embargo, si critica a los medios “ideológicos” por qué no critica a El Telégrafo que es un periódico “ideológico” del gobierno y ahora de la familia del Presidente. Y si critica a la monarquía, cómo es que permitió su padre o usted aceptó que se publique su trabajo escolar en este periódico, cuando otros estudiantes no tienen el mismo derecho ni tampoco otros articulistas que escriben desde hace tiempo pueden hacerlo. Sin embargo, usted con su corta edad y sin ninguna experiencia, ya aparece publicando en un medio que es financiado por todos los ecuatorianos.
En definitiva, lo que vemos es que los progresistas y los neoliberales nos quieren seguir manteniendo en la disputa de la guerra fría, entre la democracia de EEUU-UE y la democracia Chino-Cubana, y que elijamos entre ellas a la menos mala. Ese es su juego, y el pueblo pasa de un lado al otro. No, señorita Correa, ambas democracias son pésimas. Ni la privatista ni la estatista, sirven. Necesitamos otra democracia, por ejemplo, la biocracia o la sociocracia que están experimentando las comunidades intencionales y los movimientos en transición.
Aunque existen también las ya probadas en cientos de años, como la de los pueblos indígenas con una larga experiencia y que están basadas en una amplia participación consensual y en una acción directa de la población. Tal como se encuentran actualmente empujando las comunidades autónomas de los zapatistas y las de Oaxaca en México, o ciertas comunidades kurdas en Turquía, o la comunidad de Sarayacu en Ecuador.
Estas experiencias si son de politización y de participación de las masas, no el populismo trasnochado de Laclau, que lamentablemente como murió no puede ser testigo de la corrupción escalofriante del kischnerismo y de otros gobiernos progresistas.
Empujar proyectos así sería verdaderamente revolucionario, pues no se trata de pasar de la monarquía a la monorepública, de la democracia burguesa a la democracia burocrática, del Estado pequeño neoliberal al Estado grande progresista, etc. Se trata de salir de todo tipo de occidentalo-centrismo, es decir, de todo neo-colonialismo que provenga de cualquier parte, sea de la derecha o de la izquierda. Se trata de construir el buen-vivir, y no quedarnos en el vaivén occidentalo-céntrico de capitalismo privado y capitalismo de estado (socialismo). Hay que salir de toda dependencia epistémica e intelectual del occidentalo-centrismo.
En este sentido, estoy de acuerdo con usted que las democracias del norte no son un ejemplo para el mundo, pero esas democracias también hay en el sur y forman parte del “norte global” (Boaventura de Souza) ya que funcionan en la misma lógica del occidentalo-centrismo.
Las democracias “progresistas” son otras formas de democracia en el “norte global”, y lo que necesitamos son sistemas que se nutran de las epistemologías del “sur global” para hacer algo alternativo y alterativo. El neoliberalismo y el progresismo son una respuesta que surge desde el occidentalo-centrismo liberal y marxista, y no desde la otredad del “sur global”. La diferencia no es entre Norte y Sur, sino entre el “Norte Global” y el “Sur Global”.
Por tanto, señorita Correa, estoy de acuerdo en criticar el occidentalo-centrismo, pero tiene que ser completo. Como otros, que en el mismo occidente plantean el decrecimiento, el bien común, la democracia horizontal, la democracia radical, el pos-desarrollo, la trans-modernidad, etc. Pero su padre y todos los progresistas siguen hablando de crecimiento, desarrollo, progreso, democracia vertical (arriba hacia abajo), extractivismo, etc. Y resaltan que han bajado la pobreza, pero resulta que los gobiernos de derecha de Colombia, Panamá, Paraguay, Perú, también lo han bajado y en algunos casos hasta más que los gobiernos progresistas.
El problema no es disminuir la pobreza sino eliminar la dependencia al occidentalo-centrismo para que haya un cambio verdadero, pero su padre más bien lo ha consolidado con el extractivismo primario-exportador y con la abultada deuda externa. Y ahora se ha dedicado a vender algunas de las infraestructuras que construyó.
Los alternativos en occidente o en el norte son más profundos y revolucionarios que los progresistas del sur. Los progresistas del sur están más cerca de los neo-desarrollistas del norte que de los alternativos del norte, por eso el fracaso de todos sus experimentos. Tanto el “socialismo real” y el “progresismo” han demostrado que por ahí no es el cambio, pero siguen dándose con la misma piedra. Es decir, hay que construir el "poder social" para que sea evidente el "poder político" y con ello sea posible el "poder popular", y no al revés.
Ha fracasado el occidentalo-centrismo de derecha e izquierda, por lo que si usted quiere ser coherente tiene que cuestionar todas las expresiones provenientes desde el occidentalo-centrismo, y tiene que ser de raíz sino todo se queda en algo folclórico o epidérmico o de bonitas intenciones.
Con el neoliberalismo y el progresismo seguimos en el occidentalo-centrismo, por ende, la crisis ambiental va a seguir y la especie humana seguirá en peligro de extinción.
Irónicamente, en occidente hay quienes ya están construyendo el buen vivir (ecoaldeas, cooperativas integrales), y quienes son los herederos de los Andes siguen soñando en que las epistemologías del norte, neoliberales o progresistas, los van a salvar.
Los occidentalo-céntricos de uno y otro lado siguen sin entender a Einstein, de que no se pueden resolver los problemas desde el mismo nivel en que fueron creados.
Entonces, señorita Correa, le apoyo en su crítica al occidentalo-centrismo, pero sea coherente a todo nivel y profundice plenamente. Espero que usted puede dar un salto más allá que su padre. Si usted se queda en el mismo nivel, simplemente se ha dado la vuelta en lo mismo, es decir, en un típico gatopardismo que es la experiencia del progresismo, o mejor sería decir del regresismo.
Confío en que usted pronto será integralmente occidentalo-céntrica, para creer que sus palabras de "izquierda infantil y/o adolescente" puedan un día rebasar a las de su progenitor que ha fracasado ruidosamente.

Atawallpa Oviedo Freire


miércoles, 14 de septiembre de 2016

ECUADOR: ¿PAIS DE FASCISTAS?


Rafael Correa: 'Tenemos fascismo al interior de nuestras Fuerzas Armadas'
El correismo ha hecho reflotar y/o vislumbrar los diferentes fascismos que habitan en el Ecuador. Frente al fascismo de Correa proponen otros fascismos, o tienen reacciones y respuestas fascistas. Las derechas se han vuelto aún más extremistas y virulentas frente a todo lo que ha hecho el progresismo, en especial, el chavismo; y ahora aplauden y vitorean al fascismo de Macri en Argentina y el de Temer en Brasil. Esto deja vislumbrar lo que puede pasar en el Ecuador en caso de que gane la derecha, especialmente la de Nebot-Viteri con su mensaje fundamentalista del “capitalismo salvaje”. El partido social cristiano ahora mucho más conservador con ex figuras militares de corte fascista incorporados como nuevos miembros. Esto no es una casualidad sino una coincidencia de visiones, en la que el correismo ha exacerbado y ha activado sus fascismos en la defensa de sus intereses, reuniéndolos en el seno del partido más neoliberal que tiene el Ecuador.
En la izquierda también hay fascistas, especialmente los estalinistas que siguen con su discurso del centralismo democrático y de la dictadura del proletariado, categorías que obviamente son fascistas como lo demostró la experiencia del “socialismo real” que transformó la revolución en dominación y autoritarismo, y la hizo fracasar; como igual se ha visto en ciertas prácticas locales o en direcciones sindicales. Estas izquierdas siguen sin renovarse positivamente, pues tienen miedo de verse como revisionistas que es lo que tanto han criticado de los comunistas pro-cubanos. El correismo los ha perseguido duramente y han vivido en carne propia “la dictadura del proletariado” pero igual no reaccionan. Por ejemplo, dicen que el buen vivir es un sandez[1]. Estas izquierdas son las que han alimentado con muchos miembros al correismo, algunos de los cuales se han ido retirando y otros se han quedado, pero algunos de ellos tienen el mismo espíritu fascista. En cambio, otras izquierdas han demostrado que eran falsas izquierdas, aunque no fascistas pues se han pasado a la derecha que es fascista por naturaleza sistémica.
Algunos estarán pensando que es exagerado utilizar la palabra fascista, palabra ésta a la que Correa le ha puesto últimamente sobre el tapete a propósito de las disputas con los militares y manifestando que al interior de las fuerzas armadas hay algunos miembros fascistas[2]. Pero, si no les gusta esta palabra o les parece muy fuerte, pueden reemplazarla con hegemonismo. Y si todavía sigue siendo fuerte pueden reemplazarlo con autoritarismo. Y si todavía es muy fuerte con populismo. Sin embargo, en otras latitudes, fascismo y populismo tiene la misma equivalencia o se interpreta de la misma manera. En la historia mundial se ha podido observar que la mayoría de populismos son fascistas y que todos los fascismos han sido populistas. Unos más que otros, esa es la diferencia.
Esto no se circunscribe solo a los partidos políticos sino a otros círculos, como por ejemplo, el de los periodistas. Uno puede leer o escuchar el claro tinte populista y/o autoritario y/o hegemonista y/o fascista, en un sector de periodistas, por ejemplo, ciertos comunicadores de los canales de televisión como Ecuavisa, Teleamazonas, que con descaro y desparpajo dejan ver su “odio” a Correa. O ciertos periodistas de las radios más sintonizadas, por ejemplo, Democracia, Visión y Platinum (que son la que suelo escuchar). Y lo mismo se puede decir de ciertos medios web como Fundamedios, 4 pelagatos, la República, Ubica tv, Plan V. Comunicadores que han sido atacados virulentamente por el correismo pero que han reaccionado desmedidamente, lo que les ha hecho perder credibilidad y confianza, quedando como un “periodismo de la antipatía”[3]. En estos medios escriben muchos miembros prominentes y abiertos de la derecha, muy pocos de izquierda y nadie del movimiento indígena o pensamiento andino.
Igual podemos ver a nivel de la academia, por ejemplo, en la Universidad Andina que ante el pretendido arrebato que quería hacer el correismo de esta institución, salió otro grupo tildando en el mismo nivel con expresiones como "disidentes", "minorías miserables", "traidores", etc. Grupos éstos que defienden a otros partidos de izquierda y que están alineados bajo la batuta de Enrique Ayala Mora. Todos sabemos que en las universidades, sean públicas o privadas, funcionan las camarillas o los compadrazgos y solo permiten entrar a gente de su gallada. No hay un pleno pluralismo. ¿Hay alguna excepción?
Y lo mismo se puede observar en el pueblo común. Un pulso que nos permite ver todo esto son las redes sociales, en donde abundan los discursos racistas, sexistas, machistas, homofóbicos, xenofóbicos, fundamentalistas religiosos, regionalistas, inferioristas, segregacionistas, etc., etc., todos los cuales encierran un nivel de populismo y/o autoritarismo y/o hegemonismo y/o fascismo.
Solo basta reflexionar sobre los siguientes casos: El del estudiante del Mejía que subió a su facebook una foto con el uniforme “desalineado” del “patrón” de los colegios de Quito. Como respuesta recibió todo tipo de declaraciones fascistas, lo cual provocó un artículo de Roberto Aguilar de 4 pelagatos, pero que resultó desafortunado porque también dejó entrever su “odio” al Correa, como a Fander Falconí y a otros correistas en diferentes artículos bastante desentonados, por decir lo menos. Y a su vez, Aguilar recibió una andanada de comentarios por semejante desliz, y algunos también le critican con un tinte populista y/o autoritarista y /o hegemonista y/o fascista.
Otro caso: el de los anti taurinos que han recibido todo tipo de estocadas y hasta amenazas de muerte, como lo ha denunciado Felipe Ogaz Oviedo uno de los más visibles de este movimiento animalista. Obviamente, quien guste del asesinato de toros, perros, gallos, etc., es porque lleva un sádico-masoquista por dentro, y ello es un claro populismo y/o autoritarismo y/o hegemonismo y/o fascismo.
O la foto de la chica en facebook que viste con una blusa de corte “indígena” y pantalón jean, la cual también recibió una serie de comentarios racistas pero desde el otro lado, es decir, de “indígenas” que reclaman la defensa de su “cultura y tradiciones”. Lo cual deja entrever que el fascismo también ya se ha activado en “indígenas”, negros, etc. No solo que ahora ya hay “indígenas” neoliberales, conservadores, marxistas, etc., sino que el populismo y/o autoritarismo y/o hegemonismo y/o fascismo, ha calado en algunos de ellos. Ya hay los propietarios de lo “indígena”, como lo hay de lo “blanco”, “negro”, “mestizo”, todas visiones racistas, por ende, fascistas.
Finalmente pongamos el caso de Carla Delgado y de Collaguazo, a quienes se los ha visto en un video dirigiendo entrenamientos paramilitatres a civiles. Yo mismo lo denuncié hace 1 año en un artículo en Línea de Fuego[4], e igual han recibido una serie de mensajes que son el otro lado de lo mismo que critican. Realmente Delgado y Collaguazo son fascistas, pero los que les critican son el otro lado de la misma moneda.
Entonces, es obvio que hay algunos fascistas entre los militares como denuncia Correa, pero también lo hay en Carondelet y así por todo lado. El neoliberalismo de la partidocracia de los ceniceros dejó ver claramente a los fascistas de derecha, y el correismo a los de izquierda y a los nuevos de la derecha, como a algunos del movimiento indígena. Lo que no nos da ninguna esperanza ante las próximas elecciones, y los candidatos ahora en la palestra serán más de lo mismo, pero quizás de otra forma. Tal vez, Paco Moncayo sea el “menos malo” de todos ellos.
¿Hay alternativas? Indudablemente, la mayoría de ecuatorianos no son populistas y/o autoritarismos y /o hegemonistas y/o fascistas. Y también se los puede observar en las redes sociales, aunque muy pocos, cuestionando y llamando la atención a diferentes discursos y posiciones fascistas.
La alternativa es construir y no destruir. Erigir una alternativa seria, ecuánime, responsable, autocrítica. Una propuesta que no se asiente en la destrucción del otro, del capitalismo, del socialismo, o de lo que sea; sino que principalmente se base en la creación, en la cimentación, en la proyección. No se trata de transformar el capitalismo sino de crear algo nuevo. Y el cual debe fundamentalmente respetar (no: tolerar) la diferencia, la diversidad, la heterogeneidad, la pluralidad.
Quizás de esa forma disminuirán los fascistas que pululan ahora por muchos rincones del Ecuador y en todo el mundo. El fascismo gobierna en casi todos los países. El fascismo se va abriendo cada vez más por todo el planeta, y para detenerlos hay que diferenciarse radicalmente de ellos, sino lo que surgen son otras expresiones del fascismo y de la dominación desde otras prácticas y formas.
De alguna manera, todos llevamos un fascista por dentro, como consecuencia de la crisis global generada por el fascismo materialista y consumista que nos ha conducido a la crisis ambiental, por lo que si no damos un salto a este fascismo extractivista contra la naturaleza vamos a perecer fascistas y no-fascistas.
ATAWALLPA OVIEDO FREIRE



[1] http://www.planv.com.ec/historias/politica/temporada-patos
[2] http://www.elcomercio.com/actualidad/rafaelcorrea-fascismo-fuerzasarmadas-ecuador-reformas.html
[3] http://gkillcity.com/articulos/el-mirador-politico/el-villano
[4] https://lalineadefuego.info/2015/08/25/las-celulas-guerrilleras-de-correa-por-atawallpa-oviedo-freire/

jueves, 1 de septiembre de 2016

QUÉ PASA EN EL MOVIMIENTO INDÍGENA


Luego de salir de la universidad y de pasar por la militancia marxista comprendí, que si quería conocer lo indígena verdaderamente, tenía que asimilar el “espíritu indígena” para no hablar solo desde los imaginarios intelectuales de las ciencias sociales occidentales. Por muchos años pasé por innumerables prácticas y llegué a comprender que la genética humana con sus distintos fenotipos y diversos colores no representa ninguna condición que determine el ser parte de una cultura o de una cosmovisión en particular. Que no había una genética o un fenotipo racial que le hacía ser de una determinada manera, sino que era el tipo y el nivel de conciencia el que le configuraba. Que no era una vestimenta o el vivir en el campo lo que establecía una manera de concebir el mundo, sino que era el tipo de racionalidad en el cual había sido construido integralmente el individuo el que le hacía ser parte de una cultura determinada. Y por otra parte, comprendí que no había el “espíritu indígena” en las personas en particular sino en el conjunto socio-natural, por lo que no cabía hablar antropocéntricamente sino vitalmente, el individuo como parte o miembro de la naturaleza y del cosmos.
En este sentido, veía que muchos tenían una apariencia física “indígena” pero que su pensamiento llegaba –incluso- hasta ser “anti-indígena”. Desde ahí, no me dejo llevar por el racismo que quiere identificar a los seres humanos a según su corporalidad, comprendiendo que la diferencia entre seres humanos está en sus maneras de concebir la “realidad” y de vivir la vida. Tome conciencia que éramos hijos de los Andes o andinos, y no indígenas, blanco, mestizos, negros, como se dice desde hace 500 años a según la lógica racializadora impuesta.
Desde una visión antropocéntrica y colonial la gente se mira y se clasifica por la presentación física, pero desde una racionalidad integral y natural se reconoce el ser humano desde todo lo que le constituye y le alimenta en sus múltiples interrelaciones con su medio ambiente. En occidente y los occidentalizados, el individuo se mira en el espejo y dicen: soy blanco, mestizo, negro, etc. Fuera de occidente, la gente se mira en la totalidad y se define desde su condición interrelacional. En este sentido, se sabe que es andino o hijo de la madre andina que le constituye y le construye, dentro de la pluralidad de los Andes de acuerdo a los pisos ecológicos y a la situación astronómica donde se construye holísticamente y se forma culturalmente. Por ejemplo, solo en Francia podía surgir la lengua francesa, en la China el mandarín, en los Andes el kechwa, etc. Cada lengua y por ende cada cultura ha sido construida por el espacio geográfico y astronómico que le envuelve. No es el ego del hombre el que hace la cultura, como en la modernidad se lo cree y por eso occidente ha devenido en unkultur, pues es la imbricación con el todo el que recrea los simbolismos de cada región.  
Después de la colonización y de todo el proceso criollo y republicano, existen actualmente dos tipos de andinos, los que piensan centenariamente desde el occidente colonial y los que senti-piensan milenariamente desde lo andino vital. Es decir, físicamente son formados por los Andes, pero intelectualmente por la educación y las creencias que asimilen.
La casi totalidad de la población andina es educada y formada epistémica y axiológicamente en el paradigma eurocéntrico de tipo liberal/conservador y secundariamente en el marxista, y desde allí responden a la vida en sus múltiples expresiones. Por la convivencia con los pueblos primeros, algo aprenden del paradigma andino pero que en su mayoría es minimizado, incluso por la misma mayoría de “indígenas”. Habiendo actualmente dentro de estas líneas señaladas (liberal, marxista, andina), gente de todos los colores de piel.
Y esto también se reproduce en el denominado “mundo o población indígena” a diferentes escalas, habiendo gente con fenotipo físico autóctono pero que piensa y actúa desde las diferentes lógicas que ha interiorizado de la modernidad y de la civilización con todo su patriarcalismo y colonialismo inmanente. Personas que han asimilado y enraizado en su ser los paradigmas coloniales positivistas, pudiendo pensar como el colonizador y hasta convertirse en colonizador de sus demás congéneres. En este sentido, hay quienes aprovechan de una condición física “indígena” para hablar a nombre de todos ellos, de la misma manera en que el cientista social o la izquierda occidentalizada hablan por ellos y establecen cuál es su cultura y su futuro. Asimismo, otros crean teorías “indigenistas” o “indianistas” desde sus posiciones y ambiciones personales para presentarlas como que son de todos. Todo ello partiendo de que el interlocutor tiene una apariencia física “indígena” y por ende representa a la “cultura indígena”. Hoy, detrás de lo “indígena” se esconden muchas trampas.
Y lo mismo sucede al exterior del “mundo indígena”, convenciéndose o aprobando una acción a partir de la expresión corporal del proponente, validando teorías porque es un “indígena” el que está hablando. Es decir, hay un racismo internalizado en la mayoría de seres humanos, en la que casi todos hablan desde ahí y se siguen manejando con las mismas categorías racializantes. Incluso, pensadores brillantes se siguen manejando dentro de estas categorías racializadas a pesar de que las critican y además se equivocan en su apreciación. Por ejemplo, Ramón Grosfoguel: “Incluso un intelectual indígena-amazónico en el Perú tan reconocido como Javier Lajo, que ha escrito extensamente sobre el tema del buen vivir, no es siquiera mencionado en el artículo del intelectual mestizo peruano Aníbal Quijano, reproduciendo las prácticas más nefastas del «extractivismo epistémico»[1]. Cuando Quijano tiene un fenotipo mucho más “indígena” que Lajo, o Lajo es mucho más “blanco” físicamente que Quijano. Quijano y Lajo son mestizos en su apariencia física. Por ende, Grosfoguel cae en el “racismo epistémico” que cuestiona.
Esta racialización está tan metida y arraigada en la idiosincrasia mundial, en la que casi todo se clasifica a partir de lo corporal, con lo cual se quedan atrapados en el racismo, el sexismo, el machismo, la xenofobia, el fanatismo religioso, etc., etc.
Esto mismo sucede en el organizado “movimiento indígena” en general y sus diferentes estructuras, pudiendo observarse gente de todo tipo de posición ideológica y filosófica, a según como han asimilado el pensamiento eurocentrista positivista de derecha o izquierda. La mayoría de ellos tienen una carga marxista, otros liberales, y muy poco andino. Aun cuando, muchos juegan entre todas estas categorías, especialmente en lo religioso cristiano. Es decir, la gran mayoría actúa desde la cosmovisión occidental de izquierda, conocen muy poco de la cosmovisión andina, y han perdido el “espíritu andino” (ajayu) en su ser, como en su vida común y corriente. Esto se puede ver claramente en sus discursos y acciones políticas, a partir de cómo responden a la realidad local, nacional y mundial.
Si bien el “movimiento indígena” se alineó (o alienó) desde su constitución en una corriente izquierdista, paulatinamente la racionalidad de derecha de tipo liberal y hasta neoliberal ha ido calando en muchos de ellos. Y algunos son abiertamente derechistas (Auki Tituaña), pero como tienen el fenotipo “indígena” se siguen presentando como sus representantes y sus referentes. En estos 10 años del correismo y como consecuencia de su acción autoritaria y política, han reflotado dos extremos: quienes se han radicalizado en la tendencia izquierdista y aquellos en la de derecha. Y los pocos alternativos andinos que existen, han logrado marcar distancia plena con el liberalismo y una distancia prudente con el marxismo, sabiendo que son categorías eurocéntricas y racializantes con sus intereses particulares.
Dentro del movimiento político “Pachakutik”, los que en los últimos años han encabezado la directiva y la mayoría de puestos de elección popular, son gente de tendencia que va hacia la derecha liberal y hasta neoliberal, unos cuántos hacia la izquierda (no necesariamente o exclusivamente marxista). Y eso pasa igual dentro de la militancia de Pachakutik (en la que hay gente de todos los colores de piel), como se vio en las elecciones internas en la que votaron mayoritariamente por Lourdes Tibán y Salvador Quishpe. Y ya sabemos la simpatía pública que tienen estos dos personajes por ciertos cuadros de la derecha neoliberal, simpatías que no son solo personales (Lulu y Cynthia) sino que entrañan otro tipo de empatías. Nada es casual.
Pero lo más oportunista y que demuestra la calidad de algunos de sus miembros, es que una vez que han sido despreciados por la derecha, repentinamente aparecen la Lulú, el Santi, el Acacho, diciendo que ahora ya no hay que conversar con la derecha ni hacer ninguna alianza con ellos, cuando hasta hace poco decían lo contrario. Pero si la derecha hubiera aceptado entregarles la candidatura a la vicepresidencia, estarían saltando en una sola pierna.
Y esto se debe, a que en la administración de Fanny Campos se potencializó los paradigmas de derecha dentro de Pachakutik. La prueba es que ella luego de su salida terminó en el partido más fuerte que tiene el neoliberalismo. Lo que quiere decir que al interior de Pachakutik se va instalando cada vez con más fuerza el pensamiento liberal que el marxista, y que la racionalidad andina sigue siendo más folclórica que orgánica. Valga anotar que los que se han enajenado con el correismo son de izquierda liberal, pero irónicamente son los más anti-andinos al apoyar a uno de los más grandes colonizadores de la historia ecuatoriana, como es Rafael Correa.
Al interior de la CONAIE, especialmente en la sierra, la mayoría de sus dirigentes y de sus organizados siguen una línea de izquierda, con cierta influencia andina y con ciertos influjos de la derecha liberal y la conservadora. En el caso del movimiento organizado en la amazonia ecuatoriana, se presentan tendencias simétricas entre los liberales, los marxistas y los andinos-amazónicos. Valga resaltar que el movimiento más fuerte de lo andino está en la amazonia, especialmente dentro de la comunidad de Sarayaku. En la costa es muy débil y son más liberales de derecha.
Por lo tanto, el “movimiento indígena” en su gran mayoría NO es un movimiento andino sino de izquierda occidental. Últimamente cierto sector ha querido salir de la clasificación de derechas e izquierdas, especialmente gente de tendencia liberal y hasta neoliberal. Lo cual es interesante pero peligroso, pues a partir de ello y siguiendo las concepciones neoliberales pretenden terminar con las ideologías para enmarcarse en el pensamiento oficial estatuido y naturalizado. Los andinistas también son conscientes de estas trampas ideológicas, pero también saben que todo se maneja por una racionalidad y no se puede caer en la trampa des-ideologizante que conlleve a una des-filosofización de lo andino, lo que implicaría la colonización definitiva del “indígena”, que ahora sería claramente eurocéntrico liberal y/o marxista. De esta manera, se cumpliría el objetivo del colonialismo interno de terminar con lo andino, y ahora de la mano de descendientes andinos. Esto implica comprender, que lo andino es complementario del marxismo/izquierda y alternativo de lo liberal/derecha.
Todo esto conmina, a que si el movimiento “indígena” quiere ser una alternativa y una opción a la crisis ambiental y global, a nivel nacional y mundial, tiene que andinizarse para funcionar desde las ontologías, epistemologías y axiologías andinas construidas milenariamente. Por tanto, se hace necesario el resignificar lo indígena o cambiar de nombre, para que no quede circunscrito al fenotipo y de esta manera continuar con el racismo. Resignificar lo indígena como una construcción colonial por una condición filosófica y una racionalidad que haga referencia a un estado de conciencia o un estado del espíritu, en relación a su manera de comprender la vida como una forma de ser, estar, pensar, gustar y existir. Lo que implica abrir las puertas a todos los colores de piel para disputar en su interior lo ontológico andino y rebasar el racismo eurocentrista.
Al menos, en Pachakutik es urgente y el primer paso. Hoy están más preocupados de lo electoral y de ganar puestos en el sistema colonial-burgués, que de consolidar a las comunidades existentes en sus formas de ayllus andinos, y de reorganizar epistémica y ontológicamente a sus organizaciones y a la población ecuatoriana en general. De que serviría llegar al poder si no hay una población organizada y formada en una racionalidad andina. Sería otro fracaso, como el caso de Evo Morales y quedaría deslegitimado lo “indígena”. De hecho, ya lo está con todo lo sucedido en los últimos años a nivel de lo “indígena” en toda América y será muy difícil recuperar credibilidad.
Caso contrario terminarán absorbidos por el colonialismo interno y solo veremos ropajes “indígenas” que viven eurocéntricamente (no confundir con occidental).  Desaparecería definitivamente el sumak kawsay y nos quedaríamos en una disputa entre el buen vivir de la izquierda y el bienestar de la derecha, entre el neodesarrollismo y el neoliberalismo, entre el marxismo y el liberalismo, etc. Es decir, únicamente dentro de las contradicciones al interior del eurocentrismo, y por ende, veríamos la culminación de la civilización globalizadora del “indígena” a través de la modernidad y de la posmodernidad.
No creo que así termine, siento que lo andino va a reverberar luego de la triste noche colonial de 500 años, y como dijeron nuestros abuelos: regresaremos en mitad de la noche.


[1] Grosfoguel, R. (2016) Del «extractivismo económico» al «extractivismo epistémico» y al «extractivismo ontológico»: una forma destructiva de conocer, ser y estar en el mundo. Revista tabula rasa.

jueves, 25 de agosto de 2016

LA DOBLE MORAL, TAMBIEN EN PACHAKUTIK


Acaba el movimiento político Pachakutik de expulsarle a su ex coordinadora Fanny Campos por haberse integrado al movimiento político de Lasso, como igual lo hicieron con Auki Tituaña en las pasadas elecciones. Pero de Marcelino Chumpi no dicen nada. Es decir, es expulsable hablar con la derecha de Lasso, pero no con la derecha de Nebot. ¿Me pueden explicar cuál es la diferencia entre Lasso y Nebot? ¿Puede un miembro de Pachakutik integrarse por su cuenta a una Unidad sin que el movimiento lo haya decidido y a pesar de ello no se haga nada, pero sí en el otro caso? ¿Esto quiere decir que cualquiera en Pachakutik puede tomarse por su cuenta las atribuciones personales que quiera y no pasa nada? Es así, Marlon Santi, o, ¿usted también está de acuerdo con unirse a la derecha? Yo creo que sí.
Al menos, en la práctica eso es así. Pachakutik, es un partido en el que cualquiera se va sobre todos los demás y actúa personalmente. Y a veces hay alguna reacción, pero depende de quién se trata. Es decir, no se manejan por principios sino por cálculos. No hay directiva en Pachakutik ni en el movimiento indígena que ponga orden ni que pida que se respeten sus postulados. La crisis de Fanny Campos continúa en Pachakutik y no se avizoran cambios. Van cada vez peor.
Ahora Salvador Quishpe Lozano sin consultar al Partido ha decidido por su cuenta hablar con Lasso y dice que informará luego. Le ha propuesto a Lasso que la Lulú vaya como candidata a la vicepresidencia, con ello confirmándose que Quishpe quiere ir a la cola de la derecha. Su único afán es ponerse atrás de Lasso para sentirse ganador. Ganador de qué? Pero Lasso le ha respondido hábilmente que ya había decidido que su candidato sea alguien de Quito. Es decir, quiere a Pachakutik y a los indios como otro montón de apoyo y máximo aceptará darles alguna migaja por ahí. Ese el ridículo que ha pasado Quishpe y por ende que le ha hecho pasar a Pachakutik y al movimiento indígena ante toda la población. Pero nadie dice nada, y casi todos siguen con el indecente argumento de que hay que hablar con todos excepto con Correa.
Y lo mismo pasa con la Lulú y la Cynthia. Aunque igual estaría feliz la Lulú si el Lasso hubiera aceptado. Pues está en la política para cumplir su sueño personal de ser la primera presidenta o vicepresidenta indígena, al menos ahora ya está realizada al ser la primera pre-candidata presidencial. Y suponiendo que llegará al poder. ¿Hay las bases organizadas y conscientes para un gobierno indígena? ¿Hay una conciencia popular para enfrentar al capital y su arremetida? ¿Desde el Estado es posible un cambio estructural? ¿Ha pasado en alguna parte del mundo? ¿No pasó lo mismo con Correa? ¿Será otro fracaso como el de Evo Morales en Bolivia?
Entonces, cuál es la diferencia de Quishpe y Lulu con Campos y Tituaña. Pues ninguno, puro interés electorero personal. Dirán para salvar a la patria. Es que nos creen tontos a igual que el Correa. Desde cuando acá la derecha es la salvadora. Desde cuando acá la derecha se va a despojar de sus ideologías, como si lo hacen estos personajes mencionados. ¿La derecha en una contienda electoral va a renunciar a sus privilegios y su sistema de dominación? ¿Qué es esto, ingenuidad o devela quienes son en el fondo? Como diría el Mujica, el poder no cambia, solo dejan ver quién son y ya lo podemos ver claramente. Pero nadie dice nada en Pachakutik.
El Correa y el Lucio también les ofrecieron mucho más de lo que ahora les ofrece la derecha, y ya vieron la respuesta que tuvieron. Pero quieren nuevamente caer en lo mismo. ¿Son despistados o es que la derecha ha calado en su mente y su corazón, que ahora los ven como magnánimos defensores de la democracia y del bienestar de los ecuatorianos?
Realmente estos episodios son una vergüenza para la lucha histórica del movimiento indígena nacional y mundial. Son los mismos que antes criticaban a Ulcuango, Lluco, Curicama por haberse ido con el Correa. Acaso hay diferencia entre la derecha y el correismo. Acaso la derecha histórica no es responsable de todo lo que hemos vivido en 500 años. Acaso Correa no llegó al poder por el fracaso neoliberal, o creen que la derecha ya se ha curado del neoliberalismo. Lo que vemos es que se han acostumbrado a simplemente ganar más puestitos. La doble moral, y luego ellos le critican al Correa
Si expulsaron a Campos, Tituaña, Ulcuango, Lluco, etc., deberían expulsarlos a Quishpe, la Lulu y Marcelino Chumpí, si son coherentes. ¿Los argumentos con los que les expulsaron, no son los mismos para otros que han actuado igual? De seguro, mucho pesará la “cuotita” con el que esperan seguir chupando de un puestito en el Estado burgués y colonial, y el Partido de unos dolaritos del CNE para sus dirigentes. ¿Es o no así?
Lo mejor que podría hacer Pachakutik es auto disolverse para reorganizarse en otras circunstancias y condiciones. Mucho más allá de lo que ha hecho la Unidad Popular.
Realmente da asco esta política, no encuentro otra palabra. Por eso el pueblo rechaza tanto a los políticos y la política. Y eso es justamente lo que quieren, así ellos siguen mandando e imponiendo a nombre de todos. Y todos siguen aprobando en última instancia este juego político y electoral. Todos bajo el pretexto de derrotar a Corea están dispuestos a vender su alma al diablo.
Quizás sea cierto, que el pueblo se merece los políticos que tienen. Y los ecuatorianos todavía nos hemos cambiado y seguimos en el oportunismo, el clientelismo, el populismo. Por eso estamos como estamos.

ATAWALLPA OVIEDO FRIERE

miércoles, 10 de agosto de 2016

EL RACISMO INTERNALIZADO

Respuesta a Chuji, Santi, Tibán

El racismo no se define por el dominio de los blancos sobre la gente de color,
sino por el tipo de ser humano, blanco o gente de color, que hace posible tal dominación.

Una serie de principios provenientes desde la milenaria racionalidad andina (con ciertas diferencias entre la costa, sierra y amazonia) han puesto en crisis a la racionalidad de las ciencias sociales de patrón occidental, las que, con su positivismo, materialismo y objetivismo, creyeron que su verdad era la única y universal. Y, por otro lado, el emerger del sumak kawsay/suma qamaña, y de los derechos de la naturaleza y de la madre tierra, en las constituciones de Ecuador y Bolivia, han roto con el dogma de que solo es posible elegir entre el capitalismo y el socialismo.
La dicotomía occidental que divide a la política en tendencias de derecha e izquierda, no es parte de la racionalidad andina milenaria, en tanto funciona con otros paradigmas basados en la armonía de complementarios y no, en la lucha de contrarios (izquierda) o la competencia (derecha). La ideología como teoría social de occidente es también una visión sectorial y sesgada de la “realidad”, cuando hay también otras formas y medios de la conciencia que permiten una multidimensionalidad y transversalidad del conocimiento.
Empero, es importante tener claro, que estos paradigmas emergieron y funcionaron dentro de una realidad cultural determinada, la cual ya no existe, al ser alterada por la colonización y por la introducción de una serie de lógicas incompatibles que han alterado la situación social de sus milenarios habitantes. Lo cual, ha provocado que se genere una dicotomía de tipo paradigmático y conciencial entre lo andino y lo eurocéntrico, la misma que no puede cambiarse buscando la “convivencia entre los diversos” paradigmas, como plantea Chuji[1]. Hay un claro desencuentro o disimetría entre el paradigma andino que es incluyente y su concepción de lo complementario, relacional y el tercero incluido; con el paradigma occidental que es excluyente y su teoría de la no-contradicción, la identidad y el tercero excluido. No puede haber complementariedad entre paradigmas que se niegan el uno del otro, como demuestra la historia de 500 años en que ha sido imposible ese encuentro bajo ninguna forma. Y, por otro lado, porque lo andino está en situación de desventaja, de minoría, de dominado, y eso lo pone en una condición desigual, y en tanto juega en una cancha que no es la suya y con reglas que le afectan.
En este sentido, y de acuerdo a la realidad histórica republicana, consideramos que los pueblos con una visión andina de la vida no tenemos una ideología de izquierda, pero tampoco podemos considerarnos anti-izquierda sino complementarios de la izquierda; pero, en relación con la derecha si somos alternativos a ésta. Lo complementario es con posiciones y perspectivas opuestas pero que son recíprocas una de la otra, en cambio, lo alternativo es con visiones totalmente diferentes. Por tanto, no se puede olvidar el proceso histórico vivido y perder la perspectiva de que todavía estamos inmersos en el patrial-capitalismo traído e impuesto por occidente, y el cual, funciona en la lucha de clases como forma propia de su configuración y existencia. Si bien en la racionalidad andina no existe esta concepción, pero al estar inmersos y atrapados en el sistema occidental, no podemos sobrepasarla conceptualmente mientras ésta sea todavía una realidad latente en el mundo occidental y occidentalizado.
Esto también implica, el no confundirse con ciertas teorías de la derecha que hablan del “fin de la historia”, el “fin de las ideologías”, o de “rebasar a las ideologías”, o el “superar la lucha de clases”, etc., todos las cuales tiene propósitos neocoloniales y que difieren totalmente de nuestra racionalidad andina. La derecha quiere rebasar las ideologías para imponer la hegemonía del capital, y nosotros los andinos pretendemos ampliar las ideologías para convivir en la variedad y la diferencia de conciencias, lo cual es totalmente diferente. Si bien hay que cuestionar el dogmatismo de la izquierda occidentalizada, no se puede caer en un eclecticismo o un integrismo o un inclusivismo, incauto e ingenuo, para ser cómplices de la homogenización del pensamiento dominante.
Por ende, Mónica Chuji, cómo se puede pretender dialogar con la derecha para buscar con ellos “la defensa de los más vulnerables, terminar con la explotación y opresión, la defensa de la naturaleza”. Desde cuando acá la derecha, en el Ecuador o en alguna parte del mundo, se ha interesado por los más vulnerables, por la opresión, por la naturaleza. Desde cuando acá, Marcelino Chumpi, “la única ideología que hará levantar al Ecuador es la unidad sin exclusión”, para palmearse con Nebot quien cada día reprime al pueblo trabajador con sus policías municipales al mismo estilo del correato. Desde cuando acá, Marlon Santi, no hay que quedarse en "ideologías y dogmatismos” para unificarse en un “contexto pluralista” y con ello dialogar con la misma derecha dogmática o neoliberal que abrió las puertas al correismo ,y que justamente quiere imponer el monoculturalismo del capital en todo el mundo.
Seguramente, ustedes estarán cuestionando a Fanny Campos y Auki Tituaña, de que se han ido con CREO. Pero, cuál es la diferencia con ustedes que creen diferenciarse porque simplemente no dialogarán con Lasso, Nebot y Correa. Acaso con zafarse de estos personajes, ya son diferentes a Campos y Tituaña? Salvador Quishpe, dice que no quiere quedarse con el 3%. Acaso poniéndose a la cola de la derecha y sacando mayor porcentaje ya no van a estar entre los últimos?
Aquí lo que se ve, como siempre, es que en tiempo de elecciones saltan los intereses personales y se puede ver quienes realmente son. Aquí se desnudan tal cual son, pero luego que pasan las elecciones y dependiendo de cómo les ha ido, salen sus discursos rebeldes, revolucionarios, identitarios. Si algo habrá que valorar de esta época correista, es que nos deja ver quien es quien, en la que los supuestos izquierdistas e indianistas se alían con la derecha para defenderse de la “falsa izquierda” de Correa. Los que se unen en el mismo paraguas de opositores al correismo y se codean con la derecha más recalcitrante que hasta hace poco les trataba como peones, e incluso se sientan a su mesa y los invitan a sus fiestas familiares.
A pretexto de combatir al correismo se ponen a la cola de la derecha esperando remar alguna tajada, pues creen que serán los próximos ganadores y no confían en otras posibilidades como el “Acuerdo Nacional por el Cambio”. Y conjuntamente entonan con la derecha que ya desaparecieron las ideologías y de que ellos van a recuperar la democracia, la institucionalidad, la separación de poderes, etc.; cuando a ellos les importa un “pepino” los indios y peor sus epistemologías y paradigmas. Es esta ideología pro-derechista la que construyó Fanny Campos en el movimiento Pachakutik, y cuyos miembros son los que han puesto a la “evolucionada” de Lourdes Tibán como pre-candidata presidencial, pues en el fondo son coincidentes y ambas se pavonean con la derecha ultra liberal. Realmente, el paso de Campos a Santi, me temo que será más de lo mismo.
Lo mismo se puede decir de los “indígenas” que están en Alianza País y otros partidos, lo cual demuestra que no es la raza o la etnia o una genética la que determina una posición sino la manera de asumir y de responder a la vida y la “realidad”. El racismo no se define por el dominio de los blancos sobre la gente de color, sino por el tipo de ser humano, blanco o gente de color, que hace posible tal dominación.
En definitiva, lo que sucede con estas disfuncionalidades es que hay un racismo internalizado o asimilado, en la cual, se han incorporado o encarnado una serie de visiones del colonizador y que ahora las reproduce el colonizado de distintas formas. Gente con fenotipo o pigmento de tipo originario que ha digerido el pensamiento colonial y burgués, y que aprovecha de una condición física para hablar a nombre de todos. Personas que creen que “ser indígena” es un color de piel, para con ello apoderarse de una identidad haciéndola a su medida y presentándola como que fuera de todos. Personajes que a nombre de ciertas etnias dicen que luchan por su gente o cultura, pero que en el fondo es para sacar algún provecho personal. Es decir, son gente con una apariencia física pero que no manejan las ontologías, axiologías y epistemologías andinas sino las del colonizador, por lo que no se pueden guiar por ellas.
Es más, actualmente hay gente de piel blanca que conoce y vive mucho más profundamente la racionalidad andina que muchos de fenotipo oscuro. Todo esto quiere decir, que el problema no es de color de piel sino del color de entender y de vivir la vida. De ahí, que seguir hablando en términos de blanco, mestizo, indígena, negro, es continuar con el racismo. Los pueblos no se dividen por la apariencia física, tal como impuso el conquistador con su apartheid racista sino por sus maneras de pensar, de ser, de estar y de vivir.
Por lo tanto, hablar y unirse con la derecha que ha atacado desde hace 500 años al mundo andino, indudablemente que es una traición. Como los felipillos en la época de la invasión ayudando a los colonizadores, ahora los neo-felipillos poniendo la alfombra roja a los grupos hegemónicos, los que hoy se hacen los abiertos y democráticos cuando necesitan del voto de todos pero que luego les dan yuca, tal como somos testigos de la historia política nacional y mundial.
Esto nos conduce inexorablemente a la necesidad de descolonizar al “movimiento indígena”, como a casi toda la población nacional, y, por ende, pasa también por descolonizar a la izquierda. En todo caso, existe la esperanza y la posibilidad de descolonizar a los “indígenas” y la izquierda, pero con la derecha es soñar en castillos en el aire, pero, algunitos ya lo creen posible y seguramente piensan que metiéndose en su patio los van a convencer de luchar por los oprimidos.
Gente, como Lucho Macas, Nina Pacari, Blanca Chancoso, Carlos Pérez Guartambel, quedan muy pocos en el “movimiento indígena”. Hay que revolucionar al interior, si se quiere dar saltos a otro nivel más profundo.





[1] https://lalineadefuego.info/2016/08/03/sacha-runa-yuyai-y-yachai-el-pensamiento-y-saber-de-los-pueblos-selvaticos-por-monica-chuji/