domingo, 26 de febrero de 2017

POR QUÉ LA IZQUIERDA DEBE VOTAR POR LASSO


Si la izquierda y la indianidad quieren seguir siendo una opción de cambio, y tener a corto y mediano plazo posibilidades reales de tomar decisiones estructurales para el Ecuador, tienen que aprender de sus errores y ser capaces de mirar diferente a como lo han hecho hasta ahora.
1.       Tienen que ser capaces de desenmascarar y desmontar al correismo, quienes se han presentado como los representantes de la izquierda y la indianidad (el pueblo), cuando en la práctica son la “nueva derecha” o la “izquierda de la derecha” a través de sus proyectos de modernización del estado neocolonial y de desarrollo del capital nacional. Esto es, la consolidación del establishment antes que sembrar las bases de un nuevo sistema, llámese socialismo o buen vivir o cualquier otro.

2.       Esta “nueva derecha” con brazalete de izquierda y poncho indigenista, ha montado todo un aparataje para maniatar y destruir a la izquierda tradicional y a la indianidad. Sus enemigos en estos 10 años, no han sido la derecha o los ricos, sino los movimientos sociales tradicionales a quienes los ha perseguido, criminalizado, extinguido, y hasta matado a algunos de sus miembros. Durante este tiempo, el correismo ha logrado importantes avances en ese propósito, y en 4 u 8 años más los podrían aniquilar plenamente, ya sea a través de profundizar con la división o cooptación, o dejándolos con espacios muy insignificantes. Por tanto, los históricos movimientos sociales deben buscar el tener un mínimo de espacio democrático en el que puedan seguir actuando y fortaleciéndose en sus procesos propios. Lasso no va a repetir el autoritarismo de Correa, a sabiendas de que el pueblo rechaza profundamente esta actitud prepotente, por lo que sería posible tener verdaderamente un mayor campo de acción. Obviamente Lasso ampliará el neoliberalismo que ya ha empezado Correa, así que la cuestión no es votar por un menos neoliberal sino por defender a la alteridad como una alter-nativa posible. La izquierda peruana también se vio obligada a votar entre el neoliberal de Kuczynzki y la corrupción dictatorial de Keiko Fujimori, pues no solo es cuestión de ideologías (izquierda/derecha) sino de senti-pensar en varias situaciones y dimensiones. Interiorizar como maestros y no como repetidores de dogmas. No se trata de contentarse con el “mal menor”, diciendo es preferible Dilma, Cristina, Maduro, Evo, Correa, que, aunque han robado también han hecho obras, ya que la derecha solo roba. Eso es complicidad y mendicidad, contentarse con las sobras.

3.       El propósito del correismo es ganar estas elecciones a través de Lenin Moreno, para que luego de él regrese Correa, y así sucesivamente se vayan turnando unos y otros de Alianza País. Como pasó con el PRI en México que estuvo más de 80 años en el poder, o los 50 años que ya van los Castro en Cuba. De ellos, han aprendido a controlar todas las instituciones del estado -especialmente la justicia, las fuerzas del orden y la prensa- las cuales funcionan y actúan a su medida y necesidad. Todas las autoridades del Estado (Fiscal, Contralor, Procurador, etc.) son afiliados o miembros afines al partido, los cuales llegan hasta allí por el nivel de sumisión y de obsecuencia hacia el correato. Será que sólo en Alianza País hay gente inteligente y preparada para ganar absolutamente todos los concursos? O es que ya está todo amarrado, y les pasan las preguntas de los exámenes, y les ponen los puntos extras en ciertos documentos para que aumente el puntaje?


4.       Si en 10 años han llegado a copar todas las instituciones gubernamentales y han infiltrado a su gente en muchas de las organizaciones de la sociedad civil, en las fuerzas del orden público, y hasta tienen adeptos dentro de los más grandes empresarios, cuánto más lograrían abrir sus tentáculos en 4 años más de gobierno. Ya lo han dicho ellos mismos: “vamos por más” o como suele repetir Correa: “a esta revolución no la para nada ni nadie”. Por ahí, todavía les falta tener pleno control de ciertas instituciones públicas y ese es su paso inmediato, por eso Correa dice insistentemente: “todavía tenemos infiltrados de la derecha y de la extrema izquierda en el gobierno”. Como vemos, quieren una dictadura plenamente legalizada.

5.       Consecuentemente, el único que ahora puede destapar toda la corrupción y traslucir todos los despilfarros que ha hecho el corriesmo en estos 10 años, es Guillermo Lasso. Ahí, el pueblo puede darse cuenta quienes realmente son, y de esta manera no puedan regresar en 4 años o queden bien resquebrajados. Cuando se abra toda la verdad se sabrá que la mayoría fue una mentira, y las obras que hicieron quedarán como insignificante, pues, se verá que fue más lo que se robaron que lo que invirtieron, además de que esto lo malgastaron. Hubo tanta plata en estos 10 años que el pueblo ve obras como nunca antes, pero lo que no sabe es que la mayoría la derrocharon, de ahí los “nuevos ricos” que han surgido aunque la pobreza haya disminuido un poco. Correa ha señalado que ha invertido 87.000 millones de dólares, y a dónde han ido a parar los 173.000 millones restantes de los 260.000 millones que ha tenido este gobierno (incluido la deuda externa). Los más ricos se han hecho cada vez más ricos y los pobres siguen siendo pobres a pesar de que sean un poco menos.

6.       Esto tiene que ver con una cuestión de táctica y estrategia, en último caso de supervivencia, pues no se puede creer que Lasso vaya a generar un cambio, pero si puede abrir la caja de pandora para que caiga toda la maraña del correismo, lo que permita que la izquierda y la indianidad puedan reorganizarse y refundarse. Pero ello será posible si logran reformular sus concepciones y acciones, como asimismo limpiarse de mucha gente que son puro maquillaje. Caso contrario, será solo cambio de nombre pero nada de fondo, como hemos visto con algunas organizaciones y de ahí la nueva derrota estrepitosa que han sufrido. Será que aprenderán alguna vez. Algunas organizaciones ya van por más de 50 años de existencia y se “siguen dando con la misma piedra”.

7.       Hasta aquí en relación a lo inmediato y a nivel electoral, pues lo más importante -gane o no Lasso- es trabajar hacia adentro y rehacerse profundamente dejando algunos sofismas y dogmas que los han guiado desde su fundación. Esto implica sinceramiento y claridad, es decir, capacidad de autocrítica para dejar de seguirse engañando. La población no vota o lucha por ideologías o por partidos o por modelos sociales delimitados para el futuro, sino que quiere que su actual situación de vida cambie concreta y rápidamente, quiere ya mejores condiciones y no está dispuesta a soñar en un paraíso llamado socialismo que vendrá quizás algún día. Quieren, aquí y ahora una nueva vida.

8.       Para que haya un cambio firme y relativamente rápido, la única y mejor forma es llegando al gobierno central o habrán otras formas de lograrlo sin tener que esperar a ganar las elecciones cada 4 años. Se han vivido innumerables procesos electorales, hasta se ha ganado ciertos gobiernos locales, pero no se ha cambiado nada ni se ha logrado siquiera construir una base importante en dichos lugares. En realidad, lo que básicamente han hecho hasta ahora es esperar a que los gobiernos se equivoquen para luego responder. Una actitud pasiva en la que se espera que el otro haga algo que se pueda criticar o cuestionar y en base a ello intentar trepar. Es decir, todo lo que se hace está enmarcado o delineado para conquistar el Estado y ganar el gobierno nacional, pero no se hace nada por la creación de gobiernos propios y autónomos de pequeños territorios, a como por ejemplo lo han hecho los zapatistas. Solo están esperando montarse sobre el mismo “estado colonial-neocolonial” que critican y no tienen en mente el recrear nuevas formas de gobernanza local para constituir una especie de pequeñas naciones. Los delincuentes y narcotraficantes resultan más inteligentes, ellos han logrado tener espacios que son de su exclusividad y en los que hasta la policía no puede entrar o tienen infiltrados en ella que les previenen de todo.

9.       Cómo cambiar las condiciones de vida sin llegar al gobierno. Organizando a la población en proyectos comunitarios, cooperativos, asociativos, etc. Los cuales deben rendir económicamente, pero cuya actividad sea consecuente en la generación de nuevas formas de economía, de organización, de distribución, de conciencia, es decir, de nuevas formas sociales de vida. Para ello se necesita de financiamiento, habiendo la posibilidad de encontrar fondos internacionales que permitan empujar estos proyectos, o buscando otros mecanismos de apoyo económico. Los cuales deben estar bien configurados para que generen una progresión de organización de otros sectores poblacionales y vayan constituyendo una cadena que vaya copando cada vez más espacios económicos, productivos, sociales y culturales. Es decir, ya vivir el “mundo nuevo” y no morirse como tantos revolucionarios lo han hecho, soñando y teorizando sobre el “hombre nuevo”.

10.   A nivel rural o campesino, lo fundamental es consolidar a las ancestrales aldeas o comunidades indígenas, también a partir de actividades productivas, especialmente agrícolas, orgánicas y agroecológicas. Puesto, que no se trata de solo generar más recursos económicos sino de cambiar las formas de producción que conlleven a la construcción de nuevos sentidos de vida. Para la gente urbana -pero que ya está cansada de la ciudad-, fomentar la construcción de ecoaldeas, cooperativas integrales, y todo tipo de forma de vida social alternativa. Con ello, producir una recampesinación o neorruralización dentro de nuevos espacios, sin la contaminación y el consumismo de las ciudades, y en general, del banalismo que representa la civilización que es la que ha generado el cambio climático y el caos global en que se debate actualmente el mundo.

11.   La educación intercultural bilingüe ha fracasado porque los padres de familia prefieren mandar a sus hijos a las denominadas “escuelas hispanas”, las que están en mejores condiciones y les abren más oportunidades a todo nivel. Si la gente no ve proyectos reales, eficaces y rápidos, no le interesa la identidad ni la cultura ni la etnia, sino en dónde y quién le puede ofrecer mejores condiciones de vida. El capitalismo y la ciudad van ganado nuevos adeptos o migrantes, los que posteriormente votan por la derecha y en definitiva terminan sosteniendo el estatus quo. De ahí, la urgencia de evitar la migración a las ciudades y de fortalecer las aldeas indígenas, mejorando principalmente su situación económica y paralelamente guardando la identidad, la cultura, la racionalidad andina. La aldea de Sarayaku ha logrado importantes avances en ese sentido.

12.   Podrán pasar otros 100 años más de procesos electorales y la izquierda por quedarse solo luchando por llegar al gobierno, lo más probable es que no lo logre como ha sucedido hasta el día de hoy. Hasta ahora su acción gira entre lo privado y lo público, lo “común” tiene mínima incidencia en el pensamiento y acción de la izquierda, cuando lo “común” debería ser el centro de su proyección política. Han confundido lo común con lo público, y lo público con lo estatal, lo que ha provocado que su centro sea lo estatal, en definitiva, el gobierno, desde donde aspiran empujar los cambios. Esto se llama estatismo o estatización de la política, así digan que no van a concentrar todo en el Estado, como critican actualmente de Correa. No puede ni debe confundirse lo público y lo estatal con lo común o lo asociativo o lo colectivo, como falsamente sostiene la “nueva derecha” de que el “Estado vela por el bien común”. Los únicos que pueden construir el “bien común” es el propio pueblo, no los burócratas en el Estado o los jerarcas del Partido que creen que pueden hacerlo solo ellos y a nombre de todos los demás.

13.   Esto conlleva cambiar las dimensiones. La izquierda y una parte de la indianidad, se han preocupado exclusivamente por la “toma del poder”, para supuestamente desde arriba proceder a construir el “poder popular”. Algo que hasta ahora no ha sucedido en ninguna parte del mundo, pues la “toma del poder” llevó inexorablemente a la construcción de la “dictadura del partido” y a la formación de un “capitalismo de Estado”. Por tanto, la nueva prioridad debe ser la construcción del “poder social”, la que permita formar el “poder popular” para alcanzar el “poder político”. “Poder político” que no debe ser vertical ni basarse en el sometimiento de la burguesía o de los ricos, sino que debe funcionar con una base grande de forma horizontal y que monta piramidalmente desde abajo hacia arriba. Una autoridad de nivel intermedio ha llegado hasta allí, por haber demostrado capacidad y honradez en el nivel de base. Por ende, quien llega a un nivel superior ha pasado por lo inferior e intermedio en donde ha sido probado de innumerables maneras. Caso contrario, se da el caso –por ejemplo, el de Correa- de que ni siquiera había “manejado una tienda” y ya pasó a dirigir todo un Estado. En realidad, lo mismo se puede decir de casi todos los que han llegado a ser presidentes del Ecuador y en general en el mundo. Por tanto, se necesita un nuevo Estado, de tipo horizontal, concejil, ascensional, comunal, para que el pueblo actúe directamente desde los niveles primarios, esto es, los barrios y las comunidades, para controlar personalmente a las autoridades de todos los niveles teniendo siempre la opción de reemplazarles en caso de mala gestión o de corrupción. Eso sería realmente un “poder popular”, no el dogma leninista de arriba hacia abajo.

Obviamente en un artículo de este tipo, con el que pretendemos llegar al mayor número de personas, en la forma más corta y sencilla que podemos, no se pueden cubrir todos los elementos y las facetas de todo lo anotado anteriormente. Pero éste sería el marco general y básico que permita abrir el debate y el análisis, que es lo que esperamos provocar con este texto. Algo muy difícil, pues la izquierda y la intelectualidad, en su dogmatismo y su eurocentrismo medular, hasta ahora no han tenido la humildad para hacer frente a nuevos paradigmas. Con el fracaso del “progresismo” quizás ya están cambiado y se puede esperar que vengan cambios a todo nivel. Veamos.

Atawallpa Oviedo Freire






lunes, 20 de febrero de 2017

EL EUROCENTRISMO DE ZIZEK


“La sociedad humana misma advierte a la periferia como el centro de acción, porque ahí existe la conectividad de las cosas, que han sido aisladas de manera sublimada por las culturas predominantes”. Jaime Vargas Condori.

El intelectual marxista de origen sloveno Slavoj Zizek, en su artículo “PIENSA LOCAL, ¡ACTÚA GLOBAL!” señala lo siguiente, y que es lo medular en la fundamentación de su discurso, como asimismo para darle título a su artículo: “En los años 60, el eslogan del incipiente movimiento ecologista era ¡Piensa global, actúa local!. Trump promete hacer exactamente lo contrario: Piensa local, actúa global.”[1]
Cuando surgió este axioma: “piensa global, actúa local” por un grupo de ecologistas de origen europeo, fue cuestionado y rechazado por otros ecologistas e intelectuales, principalmente de Sudamérica, que veían el carácter eurocéntrico y hegemónico de aquel principio, pues el “piensa global” significaba que había un solo pensamiento en el mundo o de que todos debían llegar a pensar de una sola manera. Evidentemente, el pensamiento global o “pensamiento único” que debía ser incorporado y asimilado por resto de la humanidad, era el de los autodenominados: primer mundo, desarrollados, civilizados, europeos, occidentales; ya que todos los demás eran tercermundistas, subdesarrollados, atrasados, primitivos, inferiores. En definitiva, dicha frase representaba una clara expresión homogeneizadora, monocultural, antropocéntrica, totalitaria.
Este cuestionamiento llevó a pensar por cierta intelectualidad que más bien podría ser al revés: “piensa local, actúa globalmente”. El “piensa local” significaba que en el mundo habían varias formas de concebir la vida y de vivirla, de que había que partir de la realidad cultural de cada pueblo, de que los procesos eran milenarios y diferentes en cada región del planeta. El “piensa local” no podía quedarse en un individualismo o un encerramiento para “actuar localmente”, sino que tenía que haber un “actuar globalmente”. Ese era, acompañar o apoyar otros procesos en otros lugares de fuera de lo local. Pensar desde su cultura o proceso histórico, pero estableciendo relaciones con todos los pueblos en el mundo, en la conciencia de que estamos en un solo mundo.
Pero, para las racionalidades de las “naciones primeras” además no se trataba de un “pensar individual” en cualquiera de las formas descritas anteriormente, sino de un “pensar colectivo” pues nadie piensa ni existe por sí mismo sino a partir del otro, en la conciencia de que en la interrelación o en el compartir se descubre a sí mismo y descubre a los demás. Pero este “pensar colectivo” no se circunscribe al “ser humanidad” sino al “ser natural” integral, el cual no solo es la materialidad sino la espiritualidad que extraña. Por tanto, no solo es un pensar sino un sentir, los cuales no están separados sino que están conectados en un “senti-pensar” o un “pensi-siento”.
No solo el ser humano “piensisiente” sino que en la vida todo es conciencia, habiendo tipos y dimensiones de la conciencia de acuerdo a la posición geográfica y a la altitud de cada región. Esta condición determina los procesos de cada sistema de vida en su relación con ese espacio o ambiente particular, pero no solo con el mundo de abajo-tierra sino con las fuerzas de arriba-estrellas. En lenguaje académico: al humano integral no le interesa solo el texto sino el contexto y el subtexto. Por lo que no hay separación o exclusión entre el pensar-actuar y lo local-global, sino un conjunto integrado y armónico.
Siendo justamente éste el conflicto de Zizek y del occidente en general, de que dichos conceptos o principios siguen guardando una separación entre el pensar y el actuar, entre lo local y lo global, entre lo individual y colectivo, entre el pensar y el sentir, etc. Terminan siendo expresiones dualistas, por ende, eurocéntricas, ya que siguen la misma lógica cartesiana del “pienso luego existo” o “existo luego pienso”. Es decir, son parte y prolongación de la misma visión dicotómica de lo que representa occidente o de cómo surgió la civilización, ya que antes de ello no existía esta concepción de exclusión en ninguna parte del mundo. Lo que nos da cuenta, que además hay un “pensar de inclusión” y un “pensar de exclusión”.
En la historia mundial, solo lo que dio en llamarse “civilización occidental” procedió a dividir y especializar a la vida, a la naturaleza, a lo sagrado, a la “realidad”; pues antes de ello todos los pueblos del planeta la veían complementariamente. Concebían la existencia de la diferencia y de la oposición, pero no de la fragmentación ni de la separación, en la medida de que entendían que todo estaba interrelacionado y de que todos dependían uno del otro. Siendo esta la divergencia fundamental, que marca la distancia y la ruptura entre el “pensamiento occidental” y el “pensisiento no-occidental”. Y a partir de ello dos sistema-mundos totalmente diferentes y excluyentes uno del otro.
El “pensamiento de exclusión” es el generador y el responsable de la actual situación de caos ambiental y global. El desajuste a los ecosistemas y su desequilibrio, la ha originado una manera de ser y de existir. La manera de concebir a la naturaleza y su relación con ella, es la que ha provocado el cambio climático y todas sus secuelas. La cosificación y mercantilización de la naturaleza, es el mayor acto de destrucción ambiental -por ende humana- llevado a cabo por el occidentocentrismo. Caos que en nuestros días ha llegado al clímax, con la posibilidad progresiva de que seamos la generación que vea la desaparición de la especie humana o una buena parte de ella, si es que no se cambia a tiempo con este pensamiento “contranatura” y se retoma el sentido de vivir en el “continuo de la natura” o “continatura”. Ese el dilema de la humanidad actual.
En este sentido, cuando Zizek utiliza estas analogías como fuente argumentativa de su discurso y de cómo las relaciona con Trump, deja ver otra parte de su euro-occidentocentrismo. Así, en dicho artículo habla de América, pero América es solo EEUU. No existimos los latinoamericanos y los indoamericanos. Los EEUU se apropiaron de todo, hasta del nombre América y hay quienes la validan y la reconocen como tal. En la práctica, para cierto “pensar globalmente” los centro y sudamericanos seguimos siendo el “patio trasero” de EEUU. Referirse a los estadounidenses como americanos, es una manera muy eurocéntrica de expresarse, con todo lo que ello implica o envuelve.
Pero además significa que él acepta y reconoce al pensamiento europeo como el centro de todo y que las demás racionalidades o “pensisientos” son periféricos, es decir, menores. Zizek es crítico de la dicotomía centro/periferia, pero como su mentalidad es eurocéntrica no se interesa por conocer a cabalidad el pensamiento de la alteridad y peor de experimentarla en un ser. Sigue en la lógica de externalidad del fenómeno de estudio o de objeto de conocimiento. No sabe lo que es la relación sujeto-sujeto (inclusión) y solo conoce la de sujeto/objeto (exclusión).
En el fondo, él y toda la intelectualidad siguen “pensando” y “actuando” centradamente, es decir, eurocéntricamente. La periferia es básicamente un discurso para cuestionar la centralidad de los países ricos y de la derecha occidental sobre los países pobres y la izquierda, pero no para cuestionar verdaderamente el centrismo de todo occidente sobre el resto del mundo. Y esto se debe, a que no se cuestiona al dualismo centro/periferia desde el “pensisiento” o conciencia de “afuera” o de los “otros”, sino desde el mismo pensamiento de “adentro”. Y eso también es eurocentrismo.
Algo muy típico en la izquierda y en los marxistas. Dicen que luchan por los olvidados, los ninguneados, los indios, los colonizados, pero lo hacen desde un pensamiento externo a ellos. Los “otros” son objeto de conocimiento analizados desde la externalidad y desde la lógica del pensamiento de exclusión o dialéctico. 
El objetivo de las izquierdas es construir el socialismo y luego el comunismo en todo el mundo. Teorías éstas, provenientes o construidas en Europa. No les interesa que los “otros” continúen o profundicen en sus procesos milenarios y autónomos. Por el contrario, deben olvidarlos y lanzarse a hacer realidad las teorías y los experimentos de la “clase más avanzada” y del “pensamiento más adelantado”. O, como quizás diría Zizek: “seguid nuestro sueño de izquierda”.
Por ello, todo se desenvuelve en la dialéctica eurocéntrica: derecha / izquierda, capitalismo / socialismo, liberalismo / marxismo, idealismo / materialismo, episteme / doxa, etc. Debiendo todos inscribirse en esas categorías, y si alguien se sale de ellas -las izquierdas apuntan con el dedo y dicen-: “en el fondo es un derechista” o alguien que le “hace juego a la derecha”. Y luego gritan como machos alfa: “patria o muerte”, mientras en la alteridad se respira “matria y vida”. El eurocentrismo se dedica a orar a su “Cristo muerto en la cruz”, a su “Dios ha muerto”, a la “filosofía a muerto”, al “fin de la historia”, etc.; mientras en otros lares se dedican a la fiesta, el ritual, la ensoñación, el homenaje a la vida. Lo cual nos da dos mundos: uno vital y otro necrológico, uno animista y otro escatológico. Una cultura de la vida y una civilización para la muerte.
No pueden ver más allá, de ahí su miopía y anorexia. Y quién no responde a esta lógica eurocéntrica es simplemente: atrasado, extremista, fundamentalista, o un retro-revolucionario que quiere regresar al pasado, que no quiere desarrollarse y evolucionar. Típica forma para desvalorizar y minimizar a quienes piensan diferente al “pensamiento único” o “global”, de izquierda o de derecha.
El dualismo, la dicotomía, la diastasis, la bifurcación, la dialéctica, etc., son para el eurocentrismo las únicas teorías sociales válidas de análisis y de síntesis. La “ley de la competencia” y de los “antagonismos sociales”, son las únicas fuerzas y motores que permiten el progreso y el crecimiento de la humanidad, o del “mundo civilizado” en palabras de Zizek. En suma, solo “la lucha de contrarios” hace posible la vida y su evolución permanente. Y todo lo que salga de ese molde, no es: académico, científico, serio, objetivo, verdadero.
En general, no conocen o entienden qué es la “armonía de contrarios”. No pueden ver que la civilización u occidente surge como substitución o reemplazo de este milenario y mundial principio, por el de “lucha de contrarios”. Siendo esta la base ontológica del sistema-mundo civilizatorio que en su cúspide de la modernidad gobierna a todos y hace que todo funcione en esa proyección: guerras, conflictos, sufrimientos, enfermedades, sequías, etc.
El objetivo de la derecha es someter o superponerse al “otro” o “menor” o “inferior”, y de la izquierda el de liberarlos o emanciparlos a partir de someter o dominar a los de arriba o explotadores. En la lucha capitalista los de abajo deben sostener a los de arriba, unos son los que dirigen y otros son los trabajadores. En la lucha socialista, los de abajo deben pasar arriba y éstos deben ser desplazados hacia abajo. Es lo que llaman la “democracia liberal” y la “dictadura del proletariado” –respectivamente-, pero que a la final son dos maneras de sometimiento o exclusión. Es decir, el sometimiento de unos contra otros, como práctica indefinida de vida. Aunque Marx soñaba que un día los sometedores proletarios convencerían a los sometidos burgueses de terminar con el Estado, el partido único, y la democracia. Es decir, cuando todos se volverían comunistas y con ello se terminaría para siempre la “lucha de clases”. Amén.
Por tanto, nos parece equivocado el señalamiento de Zizek de que Trump “piensa local y actúa globalmente”. Trump es super occidentocéntrico, piensa globalmente y actúa globalmente. Piensa que EEUU debe dirigir el mundo, que debe seguir mandado a todos, y de que no debe permitirse que sea desplazado como primera potencia mundial por la China u otro.
Un antiinmigrante y racista como Trump, quiere que en el mundo solo hayan “blancos”. Desprecia profundamente a los negros, hispanos, árabes, indios, chinos, y todo cuanto represente lo “no-blanco”. Trump piensa desde su ego y actúa en la búsqueda de un mundo a su medida.
En este sentido, utilizar una frase nacida y cuestionada en un contexto para reproducirla en otro, es más de lo mismo y no una ruptura con la dicotomía cartesiana. Mucho más, al no tomar en cuenta la racionalidad de la alteridad o conciencia de la otredad. A los eurocéntricos, les interesa muy poco “descubrir” y “aprender” de los “otros” de los “diferentes”, pues están convencidos que la alteridad es la izquierda. Por eso Zizek llega a decir en el referido artículo: “La gran ironía es que los izquierdistas que durante tanto tiempo criticaron a Rusia Unida por sus pretensiones de convertirse en el policía global podrían acabar añorando los viejos tiempos en los que, con toda la hipocresía que conllevaba, Estados Unidos imponía valores democráticos al resto del mundo.”
Como básicamente conoce Europa y “América” (EEUU), y solo tiene ciertas referencias de los demás pueblos no-occidentales, Zizek también “piensa globalmente y actúa globalmente”. De ahí, su “obligado” apoyo que ofreció a Hillary, ya que para él “América” es el timón del mundo y lo que pase entre republicanos y demócratas es lo que marca el destino de la humanidad.
Los occidentales son el centro y ellos marcan el destino de todos, hasta del planeta mismo y muy pronto del cosmos. Los demás países de fuera de occidente son la periferia de la periferia, los cuales tienen como misión el seguir a la derecha o izquierda si quieren salir de esa condición. Deben dejar de ser la alteridad para pasar a ser izquierdas liberales o marxistas. Puro eurocentrismo.
Aunque esto para él es una crítica absurda: “El eurocentrismo se ha acabado, estoy harto de que ante cualquier cosa que pase, Europa tenga la culpa”.[2]  Zizek no entiende que la inmigración de ahora y de ayer, de que los ataques que sufren por parte de los fundamentalistas…, son el bumerán de lo que ellos hicieron cuando colonizaron el mundo. Los pobres y los extremistas de fuera de occidente, han llegado a ello o son consecuencia del proyecto occidentalocentrista o la globalización. Si ellos no hubieran colonizado el mundo, habría alguien que quiera salir de esa situación? Si ahora los chinos están colonizando el mundo, los occidentales no están temerosos de perder su majestad de potencias? Si los chinos someten a los occidentales, no se despertarán las ansias de descolonización y les regresará el bumerán a los chinos?
Es cierto, el capitalismo se ha vuelto global, pero el nacionalismo, el culturalismo y el centrismo también. Pero el problema no solo es del capital y/o del nacionalismo-culturalismo-centrismo, sino principalmente de una manera de concebir la “realidad”, entre los que han roto con las leyes naturales a través de su pensar global, totalitario, absolutista; y los que guardan respeto y comunión a través de la armonía y el equilibrio complementario. Resolviéndose esto, se resuelve todo lo demás. Y no al revés como cree el eurocentrismo y/o antropocentrismo de derecha e izquierda.





[1] https://lalineadefuego.info/2017/02/09/piensa-local-actua-global-por-slavoj-zizek/
[2] http://cultura.elpais.com/cultura/2015/11/22/actualidad/1448214886_918806.html

domingo, 12 de febrero de 2017

EL VOTO SERA CONTRA CORREA Y NO A FAVOR DE ALGUIEN


Siempre habíamos votado nulo, pues jamás pusimos nuestra esperanza en los partidos de la derecha, por lo que nunca nos decepcionaron ya que no esperábamos algo de ellos. Y además porque no creíamos (ni creemos) en la democracia de 10 horas, en la que el pueblo tiene el poder menos de la mitad de un día y luego la pierde entregándosela a un solo individuo, a un único personaje que hace lo que le da la gana a nombre de todos. Eso no es democracia, es dictadura maquillada.

Las izquierdas también siempre nos desencantaron, y los únicos que nos motivaban y nos daban esperanzas eran los “indios”, pero los “indios” bien “indios”, no los “indios” mestizados, y peor los “indios” blanqueados que son todo lo contrario a los “indios” profundos. Muchos de los cuales se encuentran en el denominado “movimiento indígena” -especialmente el cristiano- que es la mayor vergüenza para lo “indio”.

Sin embargo, una de las decepciones más grandes que hemos tenido en toda nuestra vida, ha sido el correismo y en general los autodenominados “socialistas del siglo 21”. Ingenuamente nos dejamos convencer por Rafael Correa, quién aparecía como la posibilidad real de dar un gran cambio, de alguien que podía sentar las bases para un nuevo Ecuador que tanto habíamos soñado. Fueron tantas las expectativas que luego la decepción fue asimismo tan grande. 

Son de ese tipo de decepciones, de las que se ama y se confía tanto en alguien pero que luego resulta que todo eso fue solo una imaginación, un deseo, una ilusión. Por primera vez entregábamos nuestra confianza a alguien, pero inmediatamente llegó la traición. Y eso duele, duele haber depositado en alguien la esperanza y luego ver que todo fue un engaño, una mentira, de que estábamos ante uno más de los politiqueros de siempre.

Duele y enseña, no se puede entregar la vida de uno a nadie, cada cual debe ser responsable de su propia vida. Si bien, eso ya lo habíamos comprendido y actuábamos así, creíamos que era un proceso conjunto y decidimos entregar nuestro voto. Nadie en todos los movimientos sociales y de izquierda que le apoyaban, podían imaginar que en ese aparentemente joven desconocido y agraciado había en el fondo un ególatra y un autócrata. Rápidamente fue despachando a todos, hasta quedar solito como nuevo rey republicano con su séquito de adláteres. Por él, era todo y gracias a él, todo era.

Este individuo manejó el presupuesto nacional como que era el dueño de todo ello, creyéndose que era el único que podía disponer del dinero de más de 14 millones de ecuatorianos.  En realidad todos los presidentes lo han hecho así, pero este llegó al clímax. Ningún presidente manejó tanto dinero en toda la historia del Ecuador y lo despilfarró tan descaradamente. No se sabe exactamente cuánto fue el ingreso total -por la falta de transparencia de este gobierno-, pero unos dicen hasta 260.000 millones de dólares, y obviamente el gobierno se baja lo que más puede y dice 180.000 millones de dólares. Digamos que son 200.000 millones, más los 40.000 millones de la deuda pública, son 240.000 millones los que él ha tenido en sus solas “manos limpias”.

Según Correa, ha invertido en obras públicas 87.000 millones de dólares. Si le creemos que es así, esto significa casi la tercera parte de los fondos públicos. Y qué ha pasado con las dos terceras partes. Correa dirá en gasto corriente, pago a funcionarios públicos y cuestiones administrativas. Es decir, 153.000 millones de dólares en dinero físico han ido a parar en unas cuantas personas, especialmente en sus amigos nombrados como funcionarios públicos y sus empresas paralelas, como en los empresarios avispados que le rendían culto. Cómo. A través de grandes sueldos, viáticos, reconocimientos, y particularmente jugosos contratos.

En concreto, los 240.000 millones de dólares les hizo más ricos a un grupo de empresarios capitalistas nacionales e internacionales que “nunca han ganado tanto”, como lo dijo el propio Correa en el enlace 431. Y la otra parte, terminó en los “nuevos ricos”, esto es, en su círculo de confianza. Por lo que ahora se siente muy contento de que hay más grupos monopólicos en el Ecuador y ya no son pocos como habían antes. Su gran obra: los ricos terminaron más ricos y los pobres un poco menos pobres. Y eso es lo más concreto, antes que eufemísticamente decir que disminuyó la brecha entre ricos y pobres, cuando en realidad disminuyó solo en relación a los ingresos pero la brecha de la riqueza aumentó.

Es verdad, que con 87.000 millones de dólares invertidos se pueden observar muchas obras en estos 10 años, pero, cuántas obras más se hubieran podido haber hecho invirtiendo otros 87.000 millones de dólares. Esa es la pregunta que pocos se hacen. El pueblo incauto, ve esas obras y dice: “todos roban al menos éste ha hecho algo”. Pero el problema es que no se han robado, legal o ilegalmente, legítima o ilegítimamente, un 10% o 20%, se ha despilfarrado al menos 87.000 millones de dólares, es decir, el equivalente al 100% de lo que dicen han invertido en obra pública. Este es el robo más grande y descarado en toda la historia del Ecuador, y eso deberá ser investigado y precisado con exactitud.

Para ellos es la “década ganada”, pero para las grandes mayorías tan solo ha disminuido en algo su pobreza. Ese es el logro y del cual se dan golpes de pecho, pero resulta que los gobiernos de derecha de Colombia, Panamá y Perú, lo han hecho igual y hasta mejor en algunos casos.

De los 87.000 millones cuánto es bien invertido y sin sobreprecios. En realidad, muy poco. Correa se ufana de las hidroeléctricas y dice que va a exportar electricidad a otros países, pero resulta que eso mismo dicen en Colombia, Perú y Bolivia, pues todos ellos tienen ese mismo propósito. Y cuando acaben sus proyectos, van a estar peleándose por buscar mercados y les va a resultar muy difícil, por lo que tendrán que bajar los costos ostensiblemente para siguiendo la “ley de la competencia” lograr vender. Lo que significa que hay un desperdicio de centrales hidroeléctricas, que debieron hacerse las suficientes para el consumo interno. Y sin que hablemos de los sobreprecios.

De otra parte, Correa habla de energías limpias, pero resulta que las centrales hidroeléctricas son de las que más emiten gases de efecto invernadero. Los desechos naturales que se acumulan en las centrales o piscinas de acumulación de agua, se descomponen y sueltan gases en grandes cantidades, convirtiéndose las hidroeléctricas en una de las mayores contaminadoras del planeta. A esto hay que añadir que día a día va disminuyendo el agua dulce en el planeta, por lo que a futuro no habrá agua suficiente para mover las turbinas, a más de las necesidades humanas. La ciudad de La Paz-Bolivia ya está viviendo la experiencia más triste de su historia con 4 meses de racionamiento de agua y esto va por más tiempo. Por tanto, era de haber invertido en paneles solares y en energía eólica. Otro fracaso más.

Correa vanagloria a sus carreteras, como las mejores y más lindas de América Latina. Algo que impresiona al turista y a los sectores acomodados, pero cuando se interna o se sale de las “bellas carreteras” se encuentran con un país con pésimos o medianos caminos. Hubiésemos preferido un país con autopistas más modestas y lo demás invertido en mejorar los caminos vecinales. Pero, como el que gobierna es un ególatra, hace obras faraónicas dignas de un emperador narcisista.

Aunque, lo más importante hubiese sido que mucha de esa plata destinada a obras monumentalistas se inviertan en el agro, de tal manera que las autopistas modestas estén transportando grandes cantidades de productos orgánicos y agroecológicos que son muy apetecidos en el mercado mundial. Eso hubiera sido una gran inversión, convertirle al Ecuador en una potencia agrícola y no en potentes carreteras para presumir del inmenso ego.

Otras de sus “obras emblemáticas” son las escuelas y universidades del milenio, que también se inscriben entre los grandes elefantes blancos. A construido 62 colegios y 4 universidades, con un gran equipamiento y con la última tecnología. Pero, si el Ecuador hubiera tenido un presidente prudente y mesurado, habría potenciado las ya existentes. Ha abierto 66 nuevas instituciones, pero ha cerrado 1500 escuelas comunitarias. Esa es la dimensión egolátrica del correato.

Pero lo más triste no está ahí, sino que terminó con la única universidad en el Ecuador y en el mundo que era totalmente diferente a las universidades tecnocráticas. Una “universidad indígena” que era ejemplo y referente para nuevas y diferentes universidades en el mundo. Y lo mismo podemos decir de las escuelas comunitarias, pobres en estructura física pero muy ricas en enseñanza, con una educación para la vida y no con una educación para la muerte que es lo que se enseña en los institutos oficiales públicos y privados. Un gobierno popular hubiera invertido en mejorar y ampliar esas escuelas indígenas, y en cambiar en los otros institutos la educación bancaria –como diría Paulo Freire- a una educación vitalista. Correa podía haber hecho 1000 institutos así, pero de qué sirven si se imparten la misma educación enajenante, elitista, colonialista.

Este otro ejemplo de más plata botada o desperdiciada. Y así podríamos seguir analizando el ego elefantiásico o maximalista de Correa. Sus obras delatan o develan, quién fue Rafael “Narciso” Correa. Y dentro de ellas, no podemos olvidar otra de sus obras más grandes, que es la de haber defenestrado a la izquierda y reflotado al neoliberalismo. Si bien la derecha se ha dividido en varios candidatos, todos ellos representan una mayoría anti-izquierdista. El 70% de los ecuatorianos ahora están en contra de las tesis de “izquierda”. Este otro gran “recuerdo” dejará Rafael Correa, el de alguien que nos prometió una revolución pero lo que ha hecho es una modernización y profundización del capitalismo y del estatismo, cargada de autoritarismo y corrupción. Por ello, cómo no sentir tanta decepción y una profunda tristeza.


En este sentido, nuestro segundo voto afirmativo será contra la nueva derecha representada en el correato, pero también contra la vieja derecha que ha manejado los destinos del Ecuador por 200 años, en última instancia en igual forma que Correa. Lamentablemente, lo más probable es que la mayoría de la población votará por la derecha. Va a pasar lo mismo que pasó con el actual alcalde de Quito Mauricio Rodas. El pueblo no votará por Lasso sino en contra de Correa.

viernes, 3 de febrero de 2017

LOS EXTRACTIVISTAS EPISTEMICOS Y LOS FRANCOTIRADORES

Una crítica a Grosfoguel, Dussel y otros intelectuales


Por Atawallpa Oviedo Freire
yuyarina@yahoo.es


En el 2013 Leanne Betasamosake Simpson, una mujer indígena del pueblo Mississauga Nishnaabeg de Canadá puso en escena el concepto de “extractivismo cognitivo”. El cual ha sido revalorizado por algunos intelectuales bajo el nombre de “extractivismo epistémico”, especialmente por Ramón Grosfoguel en su artículo: “Del «extractivismo económico» al «extractivismo epistémico» y al «extractivismo ontológico»: una forma destructiva de conocer, ser y estar en el mundo.[1]

Las palabras “extractivismo epistémico” son nuevas pero el concepto ya es antiguo, así por ejemplo, hay quienes han hablado de colonialismo interno o de anatopismo. Esta última palabra quiere decir: interpolar conocimientos de fuera de una realidad para leer e interpretar a otros pueblos, a fin de imponerles una concepción del mundo desde la razón del dominador y hasta hacerlos aparecer como propio, bajo el argumento de que es por “su bien” o “su progreso” o “su bienestar”. Es decir, es una asimilación de lo otro o de la alteridad al sistema estatuido, haciéndole perder su carácter propio y por ende su espíritu alternativo y alterativo. A esto, hoy muchos lo llaman interculturalidad pero en realidad es integrismo.

Al respecto Grosfoguel dice -en el referido artículo-: “Este principio de asimilación es epistemicida porque termina destruyendo los saberes y las prácticas ancestrales. (…) Si el «ecologicidio» destruye la vida, el «epistemicidio» y «existencialicidio» consiste en destruir los conocimientos y formas de vida asociadas a los artefactos, saberes y «objetos» extraídos para asimilarlos a la cultura y formas de ser y existencia capitalistas occidentales.”

Pasemos a ver ejemplos de extractivismo epistémico y a hacer comentarios de algunos intelectuales, sin con ello dejar de desconocer su aporte valiosísimo, incluso nuestra admiración a algunos que nos han enseñado tanto. Sin embargo nadie es infalible en sus elaboraciones conceptuales, pues somos partes de un mundo colonizado y susceptibles de ser afectados e infectados de distintas maneras por el colonialismo y el extractivismo epistémico-ontológico.

No creemos que haya alguien plenamente descolonizado en la intelectualidad, ni en quienes han tenido contacto con la civilización u occidente, es decir, que sea des-colonizado o des-occidentralizado. Para nosotros, no hay diferencia entre civilización y occidente, pues la única civilización en el mundo es la de occidente. Por lo que resulta una tautología decir “civilización occidental”. Sabemos que los pueblos de fuera de occidente, no llegaron jamás a separarse de la naturaleza ni de lo sagrado, no construyeron un sistema social contra natura, como sí lo hizo la civilización y que nos ha conducido al actual caos ambiental que ha puesto en peligro la sobrevivencia misma de la especie humana.

Por tanto, es equivocado hablar de “choque o encuentro de civilizaciones”, como dicen los intelectuales occidentalistas o colonialistas, sino la destrucción paulatina y sostenida por parte de la civilización contra los pueblos, culturas, comunidades, aldeas, que vivían y viven en el continuo de la naturaleza. Civilizar es colonizar. Colonizar es occidentalizar.

Incluso, consideramos que el proceso de des-occidentalocentrismo se está dando mucho más al interior de occidente que fuera de ella. Especialmente en Europa, hay quienes ya se han dado cuenta que fueron ellas las primeras víctimas de las élites colonialistas o civilizadoras. Los semitas, cristianos, helenos y latinos, configuraron desde el patriarcalismo esclavista la “civilización occidental”. Dicho de otra manera, la gran obra de esclavistas, patriarcalistas, colonialistas, mecanicistas, reduccionistas, antropocentristas, es su concreción o unificación de todo ello en lo que llegaron a denominar “civilización”, la misma que ha buscado y logrado extenderse por casi todo el mundo.

Primero civilizaron a todos los europeos, y a su vez ellos lo hicieron con el resto del mundo, particularmente los últimos 500 años. Logrando colonizar a casi todos en su etapa de la modernidad, la civilización a través de su capitalismo/socialismo casi ha conseguido occidentalizar el mundo. Pero sucede que hoy se está produciendo un paulatino despertar, un reflotar de pensamientos, resistencias y luchas anti civilizatorias, es decir, un sinnúmero de acciones para que regresemos a vivir en el continuo de la naturaleza, y con ello recuperar lo común-integral dentro de un sistema de armonía complementaria.

A estas distintas expresiones y formas los agrupamos bajo el término “aldeidad” o “aldeismo”, palabra ésta que viene de aldea (similar a comunidad), pues consideramos que para revertir el cambio climático hay que “aldeizar” el mundo antes que el sistema ciudad-civilización acabe con todos. Es decir, entrar en un proceso de neo-ruralización o re-campesinación  -como el que llevan las ecoaldeas o las cooperativas integrales- antes que el urbanismo depredador inunde con sus “selvas de cemento” la vida, es decir, la naturaleza no-humana. Y ante todo, hay que profundizar el proceso autonómico o de autogobierno, como el que vienen empujando ciertas aldeas milenarias –así los zapatistas- para proteger lo que contiene, sostiene y mantiene al ser humano, pues han entendido que sin la naturaleza el hombre no es nada.

No se trata de transformarse o de crear más ciudades sostenibles, inteligentes, compactas, o en transición, sino de terminar con el modelo que viene destruyendo la vida, y ese es la ciudad-civilización. Apenas el 4% del territorio del planeta ocupan todas las ciudades en su conjunto, pero emiten gases de efecto invernadero en alrededor del 78%. Deben quedar máximo ciudades de unos 50.000 habitantes –como era hasta hace unos 100 años la gran mayoría-, para ello debe decrecer la población mundial, como una serie de factores complementarios de decrecimiento.

Ello implica entender que la disyuntiva no es entre la civilización liberal-capitalista y la civilización marxista-socialista, sino entre la civilización de derecha/izquierda versus la aldeidad o comunalidad. Eso es lo que el mundo tiene que elegir: más contra natura o retomar el continuo de la natura. Eso no significa regresar al pasado ni no utilizar la tecnología, que es el argumento pobre de los de mirada miope y anoréxica.

En este sentido, la descolonización es para todos, colonizadores y colonizados. No hay descolonización si no hay descivilización. Actualmente en occidente hay un importante sector que se ha abierto al mundo y han comenzado a actuar de igual a igual con otros pueblos y culturas, aunque todavía son una minoría. Han comprendido que la “liberación” es para todos o no es posible para nadie. Liberación en el sentido de soltarse o zafarse de algo, para entrar en la armonía complementaria de la naturaleza no-humana. No, a como lo conciben en occidente, de que la liberación es ser libre de todo y de todos. Quién es libre del sol, de respirar, de comer.

La libertad es el mayor sofisma de la civilización. Si no se encuentra la armonía y el equilibrio, la “liberación” pasa a constituirse en otra forma de dominación y explotación por un nuevo sector que cree representar a todos o que actúa a nombre de los demás. Los marxistas no comprenden que la explotación del hombre terminará cuando termine la explotación de la naturaleza no-humana, y no al revés. Por eso han fracasado todos sus proyectos en todo el mundo.

GROSFOGUEL Y EL FRANCOTIRADOR

En general, compartimos con Grosfoguel su crítica del extractivismo epistémico, como asimismo con la mayoría de lo que hemos leído de sus escritos. No obstante, hemos observado que guarda rezagos coloniales e incluso se contradice en algunos ámbitos. Una cosa es lo que se escribe y otra la que se habla, una es la teoría y otra cómo se vive cotidianamente Algo que pasa en la totalidad de intelectuales -entre los que nos incluimos- aunque no sabemos si somos intelectuales o al menos no pretendemos serlo, pues nos gustaría ser algo más que un pensador o un razonador. Los sabios que hemos conocido en nuestra vida, no vienen ni están precisamente en la academia o la intelectualidad.

Empezaremos nuestro análisis a partir del video “I Escuela ecosocialista y pensamiento crítico nuestroamericano”[2] realizado este 10 de octubre de 2016 en Venezuela y a donde Grosfoguel fue invitado por el chavismo a dar una conferencia.

Hasta antes de que Grosfoguel comenzará -casi al final de su conferencia- a defender al castrismo y al chavismo, nos parecieron coherentes sus posturas y compartíamos con su exposición. Pero luego surgieron sus contradicciones y que consideramos rayan en el “extractivismo epistémico”, que tanto critica Grosfoguel. Por ejemplo, criticó al socialismo del siglo 20 de que había principalizado la economía en desmedro de otras acciones paralelas, así contra el racismo, el sexismo, el eurocentrismo, el cristianocentrismo, etc.; y que a la final, estos socialistas reprodujeron otras formas de dominación en forma de burocratismo, imperialismo, colonialismo, etc.

Repitió varias veces que no vivíamos en un sistema capitalista sino en una civilización con varios ejes, uno de los cuales era la economía (capitalismo) y que el fracaso del socialismo del siglo 20 se debió a que principalizaron o centralizaron todo en ello. Punto de vista éste, con el que estamos plenamente de acuerdo. Pero cuando se refirió o habló del socialismo del siglo 21 no dijo nada al respecto, y más bien respondiendo preguntas al finalizar su conferencia, tomó como referente justamente a un indicador económico -el de la reducción de la pobreza- para justificar y alabar al chavismo.

También habló de las comunas populares como un gran giro decolonial y pasó a justificar de que no se lo había empujado a fondo porque Chávez no lo podía hacer todo, y que el error era de los chavistas de que no lo habían avivado desde que Chávez murió. Pero que ahí estaba el gran legado teórico de Chávez y que con eso había que “echar pa´lante”.

En resumen, según Grosfoguel los socialistas del siglo 21 no habían repetido el mismo esquema de priorizar lo económico, sin embargo, ya en la parte de las preguntas del público, al fin se atrevió a decir que el problema del chavismo estaba en que no se había diversificado la economía, al centralizarse en el petróleo. Con ello volvió a referirse a economía, pero en la conferencia como tal no hizo críticas al socialismo del siglo 21, más por el contrario, los defendió.

De otra parte, acaso los socialistas del siglo 21 no han caído en las garras del imperialismo chino a través de los préstamos y de los altos intereses que generan dependencia hacia el gigante asiático. Continuando con la misma actitud de los antiguos comunistas latinoamericanos que adoraban a los soviéticos y ahora sus coterráneos lo hacen con los chinos. Cuál es la diferencia en criticar al imperialismo soviético –como lo hizo Grosfoguel- y no decir nada del imperialismo chino.

Y por otro lado, querer justificar al chavismo con el argumento simplón de que él no lo podía hacer todo, sin mirar toda la interseccionalidad -de la que él tanto habla- pues jamás hubo esa acción integral al haberse concentrado en la economía y en lo material. Fijamiento que han tenido todos los socialistas del siglo 21, y que ahora les está pasando la factura cuando han caído los precios del petróleo y de los minerales. Por lo que a la final no resolvieron nada, como tampoco lo hicieron los del siglo 20 -y a los que Grosfoguel criticó duro en dicha conferencia-. En todo caso, habría que preguntarle a Grosfoguel, cuál es la diferencia y el aporte de los socialistas del siglo 21 a lo que hicieron los del 20. Son incomparables o son más de lo mismo.

Las comunas chavistas resultaron un proyecto más, pues en todos los años en que estuvo Chávez al frente del gobierno, pudo realmente haberle dado un carácter principal o fundamental que permita realmente construir el “poder social”, el que a su vez haga posible o genere el “poder político”, para que sea una constatación efectiva el “poder popular” en la que el pueblo sea el creador y el actor de su propio destino, y no el que creía Chávez. Pero los socialistas del 21 lo hicieron al revés, siguieron centralizándose en el poder político, de ahí la actual situación en la que se encuentran y más bien han terminado abriendo las puertas para que regresen los neoliberales.

Y ahora aparece Grosfoguel compadeciéndose de Chávez y culpando al madurismo, cuando el mismo Chávez en su último discurso se hizo una autocrítica sobre su falta de empuje a las comunas  Realmente nos cuesta creer que para Grosfoguel esa propuesta tibia de las comunas chavistas sea un giro decolonial, da mucho a pensar qué es lo decolonial para él. Parece que con los socialistas del 21 se le olvidó todo lo que ha escrito al respecto, o refleja el extractivismo epistémico que guarda Grosfoguel. 

Lo que también nos parece ser un “francotirador”, como calificó a aquellos que no apoyan ciertos proyectos porque hay alguna cosa que no comparten. Francotirador, como el purista que rechaza a otros porque no comparten plenamente un proyecto. Serán los socialistas del 21 decoloniales, o mucho más decoloniales que los movimientos indígenas y populares, quienes han cuestionado al “progresismo” por ser justamente proyectos neocolonialistas de izquierda del siglo 21. Al parecer Grosfoguel ha decidido alinearse con los “progresistas” y romper con la alteridad que ha venido resistiendo por 500 años. No es eso ser francotirador y extractivista epistémico.

Justamente en el artículo que venimos haciendo referencia, Grosfoguel se apoya en la boliviana Silvia Rivera y en el ecuatoriano Alberto Acosta para hacer sus críticas al “extractivismo epistémico” de Quijano y de Mignolo, “olvidándose” que Rivera y Acosta han denunciado los atropellos del evismo, del correismo y de todo el socialismo del siglo 21. Acaso Grosfoguel eso no lo ha leído o solo cita lo que le conviene, pues frente a los chavistas no dijo nada y más bien se lavó las manos como Pilatos lanzándoles loas. Tres veces repitió la frase de Castro: “dentro de la revolución todo, contra la revolución nada”. Cuando, Rivera, Acosta y tantos otros, han denunciado que los “progresistas” no aceptan ninguna crítica “dentro de la revolución” y más bien han sido perseguidos y criminalizados. O es que Grosfoguel pensará que Rivera, Acosta y demás críticos del socialismo del 21 están en contra de la revolución. O creerá como Enrique Dussel -que también dio una conferencia ese mismo día- que son críticas de “extrema izquierda”. 

Criticó que se han creado nuevas universidades pero que siguen los mismos esquemas, disciplinas y carreras occidentalocéntricas. Sin embargo, no hizo referencia a que eso es justamente lo que han hecho los socialistas del 21, como por ejemplo, las universidades correistas, chavistas y evistas, que repiten o reproducen todo el esquema de las universidades del imperio que tanto critica Grosfoguel. Es más, Correa procedió a cerrar la única que había en el Ecuador y en toda Sudamérica, que rompía con el esquema eurocéntrico de universidad. De eso no dijo nada.

También señaló el problema de la actitud ecologicida que está produciendo el cambio climático, y de que no es una opción la decolonialidad sino que es una necesidad frente a la muerte que está provocando la civilización. Que no hay elección, que es la vida o la muerte. Algo con lo que también estamos de acuerdo con Grosfoguel, pero luego pasó a defender el extractivismo de los socialistas del 21 con el argumento de que no se puede ser anti-extractivista desde “hoy en la noche”. Sin hacer ninguna referencia, a lo que Rivera, Acosta, Gudynas y cuantos otros han denunciado de que los extractivistas “progresistas” quieren salir del extractivismo con más extractivismo, es decir, que no se plantean disminuirlo sino aumentarlo. Siendo esa justamente la crítica que se ha hecho, de que no han emprendido acciones decrecidas sino más bien de crecimiento y ampliación del extractivismo. Nadie ha propuesto que se quiere terminar con el extractivismo “hoy en la noche”, lo que se ha dicho es que no hay que aumentar la frontera extractivista y más bien tender a su disminución paulatina lo más rápido que sea posible. No haber claramente así, es ser también francotirador y un extractivista epistémico más. No hay diferencia entre lo que se critica y lo que se dice. Se olvidó toda la crítica que hace al extractivismo en el artículo referido anteriormente, cuestionando a los gobiernos de Venezuela, Bolivia y Ecuador; pero ante los chavistas los defendió.

Criticó muchas veces a la civilización capitalista/patriarcal occidentalocéntrico/cristianocéntrico moderno/colonial (y que estamos de acuerdo), pero la salida que dio era de crear otra civilización. Acaso es cuestión de crear otra civilización con simplemente otros ingredientes. Acaso la civilización no es el resultado o la configuración de toda esa transversalidad que enuncia Grosfoguel. Acaso la civilización no es la que nos está llevando a la muerte con el cambio climático -como repitió tantas veces-, y a pesar de ello quiere otra civilización. Es decir, no entiende a cabalidad que la civilización es el sumun de toda la interseccionalidad de la que habla y de que principalmente es la muerte en sí mismo. Por lo que NO necesitamos una nueva civilización ni siquiera una transmodernidad (Dussel) o una poscivilización sino una transcivilización. Es decir, algo totalmente diferente a la civilización y ello también pasa por su nombre. Sino, seguimos en lo mismo, así cuando se critica el desarrollo y el crecimiento, procediendo luego a hacer retoques sustentables o identitarios, pero nada de cambios totales o profundos. O lo que es lo mismo, de que se critique al socialismo del siglo 20 y no a los del 21.

Habló de crisis o de que habían varias “criseses”, sin que todavía comprenda Grosfoguel que lo que estamos viviendo son extremos de la crisis que es toda la civilización en sí mismo. No hay crisis o criseses sino que todo el sistema en su conjunto es crisis por su propia configuración, y que lo que hace es producir erupciones de tanto en tanto. No hay crisis, hay “caos total”, y los niveles máximos están reflejando con más claridad que todo el sistema es atentatorio a la vida. La crisis no es algo que aparece de vez en cuando, sino que tiene picos en los que llega a niveles extremos. La civilización con toda la interseccionalidad que la contiene, está estructurada o compuesta con diferentes tipos de crisis constitutivas.

Desde su surgimiento con la civis y la polis se produjo una ruptura con el sistema-mundo aldea o modelo cocreador de vida, y al que la ciudad-civilización lo ha ido destruyendo poco a poco hasta llegar a los límites actuales. Por tanto, no cabe hablar de crisis ambiental sino de caos ambiental, en la que hay picos y bajadas de la crisis o de la civilización como tal. Entonces, no se trata de salir de la crisis ambiental o de crear otra civilización, sino de replantear todo para encontrar la armonía y equilibrio complementario, que es cómo funciona la vida.

Hablar de crisis es mirar solo un factor o categoría – a igual como la economía- y no entender que hay un origen de todo. La llamada “crisis de civilización” no es el resultado de algo esporádico o casual, es el sistema en su esencia. La crisis solo se da en sistemas sustentables o sanos, como las enfermedades que aparecen en personas sanas y que luego desaparecen, pero si la persona no aprende de las enfermedades se vuelve la enfermedad en sí mismo y se muere. La civilización nunca fue sana sino contra natura, nació enferma y su enfermedad es la que ha venido destruyendo la vida, tanto de la “salvaje naturaleza” como la de los pueblos “bárbaros y primitivos”, hoy llamados subdesarrollados o tercer mundistas. Éstas últimas categorías, también son definiciones neocoloniales y todos las siguen repitiendo como cantaleta. Ni siquiera las resignifican y eso es también extractivismo epistémico.

EL EXTRACTIVISTA EPISTEMICO DE ENRIQUE DUSSEL

Dussel también lanzó algunas lisonjas a Chávez, Castro y Evo. De éste último dijo, que le andan criticando de que está ocupado con el extractivismo y de que no se dedica a hacer la revolución. Y Dussel respondió burlescamente, acaso ya está la teoría de alternativa al capitalismo. Al parecer, todavía no se ha enterado del sumak kawsay/suma qamaña[3], o quizás piensa como sus defendidos socialistas del 21 de que los paradigmas y sistema de vida de los “pueblos primeros” son solo un modelo de desarrollo o un medio para el socialismo y no un fin en sí mismo, a igual como conciben a la naturaleza. O creará que no son profundos sus postulados y que no tienen la condición de ser toda una propuesta anticapitalista y de transmodernidad. O de que el pensamiento indio no puede superar el eurocentrismo.

No es suficiente con criticar al eurocentrismo de Marx –como lo hizo Dussel y con lo que estamos de acuerdo-, sino que además hay que pensar desde las racionalidades construidas milenariamente desde fuera del eurocentrismo, y no desde la mentalidad de alguien que se ve como desterrado de Europa en América. Una cosa es ser latinoamericano y otra ser indoamericano (y no es cuestión de etnia o de fenotipo, es de voluntad o de decisión, como de hecho la han tomado los que nacieron en América pero que siguen pensando como occidentales).

Y Dussel sigue deliberando como latino o mestizo, es decir, desde las categorías europeas, pues una nueva cultura no se produce en 500 años y además porque los pueblos milenarios están ahí, a pesar de que él y otros no los puedan ver en esencia sino tan solo folclóricamente. Por ello –dijo-, que había que crear nuevas categorías políticas por “nosotros” –en referencia a los intelectuales del siglo 21, lo que significa que las categorías amerindias no valen o no son suficientes para repensar el mundo. En el fondo, Dussel se sigue viendo como blanco-mestizo y no como indio-mestizo.

En realidad, lo que pasa en Dussel y en muchos, es que no conocen la alteridad y solo hablan desde fuera del indio, del pobre, del oprimido. Desde el intelectual que defiende al dominado y que lucha por liberarlo, pero desde la razón independizadora del latino o mestizo, en última instancia, del occidental en Amerindia y no desde la propia racionalidad milenaria de los “pueblos primeros”.

Nos preguntamos, si Dussel, Grosfoguel y tantos defensores de los “indios” conocerán, por ejemplo, las categorías andinas de: complementariedad, reciprocidad, correspondencia, ciclicidad, armonía, integralidad, estabilidad dinámica, polaridad, etc. Habrán leído de los mundos andinos: jawa/janaj pacha, kay pacha, kay/urun pacha, y todo lo que entrañan cada una de estas categorías. Sabrán que la lógica del pensamiento andino es tetraléctica (tawantin), pero ellos siguen hablando desde la dialéctica europea.

Dussel dijo que la civilización más antigua y la más importante surgió en Mesopotamia hace 5000 años. No se ha enterado de la aldea Caral al norte de Lima (cerca de Argentina donde él nació) que tiene la misma antigüedad y que ha despertado la admiración de muchos investigadores.

Criticar realmente al eurocentrismo, es criticar desde una racionalidad construida por una cultura elaborada y no desde la individualidad de un exiliado o excluido europeo en otras tierras. No conocer las racionalidades de fuera de occidente y más que todo de haberlas asimilado en su ser, es seguir criticando al eurocentrismo desde la razón critica occidental. El mestizo siempre tiende a eso, dice: los conocimientos de los indios son de ellos, pero como yo no soy indio - aunque tampoco soy blanco- tengo que tomar una fuente de pensamiento y la mejor que hay es la europea, pues la de los indios es muy elemental o no ha sido sistematizada todavía, o cualquier otro argumento para zafarse o distanciarse de lo “indio”.

Es decir, no hacen el esfuerzo por investigarla, ni siquiera han leído a los que hemos hecho ese trabajo y que seguimos bregando en ello. De quienes tomamos la opción de reconocernos en la tierra madre que nos vio nacer y que nos da su vida cada día, antes que solo mirar a la genética humana que portamos para desde ahí adscribirnos al conocimiento occidental. Lo que tampoco significa rechazarla o desconocerla, sino establecer niveles. Sí valoraran lo “indio” se hubieran integrado a su cultura y no se llamarían mestizos siguiendo la racialización impuesta por el occidentalocentrismo. Muchos intelectuales lo siguen haciendo consciente o inconscientemente, a pesar de que pretenden ser decoloniales o anticoloniales.

Dussel critica al eurocentrismo pero siempre nombra a una serie de escritores, pensadores y hasta conoce de memoria las fechas históricas de occidente, pero casi no nombra a ningún intelectual amerindio o indigenista. Es fácil criticar o alabar a los “indios” desde afuera y muy diferente es rebasar los racismos para saberse y sentirse hijo de la tierra que les ha parido, procediendo a estudiarla milenariamente y no solo desde la modernidad sintiéndose que recién ha llegado con el conquistador a América. Pero al revés si lo hacen, se dicen que son nacidos en América pero se siguen sintiendo descendientes de la cultura europea o buscan seguirla reproduciendo en la “atrasada” o “subestimada” Abya Yala. Mirar desde afuera, estando adentro de Amerindia es también eurocentrismo.

Quién no ha asimilado la racionalidad[4] o senti-pensamiento amerindio habiendo naciendo en estas tierras, sigue siendo un occidental en Abya Yala. Por eso, la mayoría de pensadores y profesionales siguen viajando directa o indirectamente al “norte global” a profundizar su sentido de la vida, y nunca llegan a ver desde la amerindia que está en sus pies, tan solo buscan reajustar su mirada occidental desde América. Siguen adorando a la ilusoria y lejana "madre patria", y no pueden ver a la "matria" con la que comparten todos los días. 

Irónicamente, hay actualmente occidentales que van a Abya Yala a estudiar y asimilar su cultura, su espiritualidad, sus lenguas, su medicina, y hasta se casan con su gente. El “mestizo” o “blanco” nacido en América, nunca llega a conocer amerindia sino solo América Latina, por lo que irónicamente después de 500 años siguen sin “descubrir” América y mueren como Colón sin saber que estuvieron en Abya Yala. Tan solo se dedican a aprovechar de sus riquezas materiales y se van a gastar la plata en occidente. Su propósito es europeizarse o buscar occidentalizar Abya Yala. Es decir, civilizarla o volverla contra natura, como lo han hecho todos los invasores o extractivistas en todo este tiempo.

En nuestro caso, no nos hemos mirado en el espejo y hemos dicho: como mi fenotipo es blanco-mestizo, entonces pertenezco a la civilización occidental y no a la de los pueblos atrasados. Nos hemos reconocido en la integralidad que nos ha construido los Andes, en la conciencia de que la tierra andina es la que nos alimenta en todo sentido, aunque nuestra mente haya sido educada eurocéntricamente. Y cuando tomamos conciencia de aquello, nos dejamos envolver por ella y empezamos a despertar todo lo que los Andes como geografía y como cultura había construido en miles de años, pues sabíamos que ya todo ello estaba también en nosotros. Nos hemos sentido hijos plenos de los Andes y no hijos pródigos o prófugos de España.

Por eso no hablamos de “nuestros indios” o “nuestros indígenas”, con ello separándonos o marcando distancia sino que hablamos integradamente y decimos: “nosotros”, “nuestros antepasados”. No actuamos en tercera persona para referirnos a ellos. Ni esperamos que algunos “indios” nos reconozcan así, pues nos han dicho que la cultura andina es solo de ellos, queriendo también apropiársela de ella. Simplemente sabemos que la madre andina acoge a todos sus hijos y no discrimina a nadie, así no la reconozcan porque tengan otro color de piel. Es la pachamama andina la que nos ha parido y formado, pero muchos la desconocen en una suerte de matricidio premeditado. Nuestra mamá biológica está conectada con la madre tierra y está con la madre cosmos, y en ese sentido nos vemos como una expresión de todas ellas. Y lo mismo con todo el principio masculino de vida. 

La vida nos puso en los Andes para desde ahí mirar la existencia, en la búsqueda de la integralidad y la armonía complementaria, no para generar la dicotomía centro/periferia. Los Andes son nuestro centro, pero como punto de mediación o consenso, y no como como punto alrededor del cual debe girar todo, como en el eurocentrismo. Por ello, jamás surgió en los Andes la ciudad-civilización como sistema-mundo que concentra y centraliza todo, sino que funcionaba (y funciona) en la descentralización y la desconcentración, que es como funciona el sistema aldea o comunitario.

Hemos ido al interior de los Andes para desde ahí poder conversar con las demás partes del mundo, caso contrario, no habría diálogo o “polilogo” sino la imposición, el dominio, el control, el disciplinamiento, y por el otro lado, el asimilacionismo, el coptacionismo, el integrismo, que es lo que vivimos actualmente por derechas e izquierdas y su tutelaje de que lo hacen por “nuestro bien” o “nuestro progreso” o “nuestro bienestar”. 

En resumen, no nos vemos solo como seres humanos, sino en prolongación fractal como “ser humanidad”, “ser tierra”, “ser cosmos”. Y esto nos ha enseñado la racionalidad andina.

LA IDONEIDAD INTELECTUAL

En fin, Grosfoguel y Dussel recibieron muchos aplausos del chavismo, no tuvieron la fuerza y la contundencia para hacer una crítica profunda “dentro de la revolución”, tal como lo hicieron con los socialistas del siglo 20. Prefirieron que les lancen flores a que les pifien una sala llena de “izquierdistas occidentalizados”. Sino, quién mismo es la izquierda occidentalizada. Acaso el chavismo, el castrismo y todos los demás “progresistas” no lo son. Y si no son ellos, es que son Rivera, Acosta, Gudynas, y todos los que nos hemos pasado enfrentando a los intelectuales del siglo 21 como García Linera[5], Atilio Borón[6], Emir Sader. Y esto es lo que nos dio más tristeza, de que Grosfoguel y Dussel hayan terminado siendo parte de este sí grupo de francotiradores y extractivistas epistémicos.

Por cierto, el escritor uruguayo Raúl Zibechi denunció en una conferencia a la que asistí en La Paz-Bolivia, de que Emir Sader había sido pagado por el gobierno de Dilma Rouseff, y eso explicaba muchas cosas. Esto nos hace pensar en la idoneidad de los intelectuales, no sé si el chavismo les pagó a Grosfoguel y Dussel para que fueran a lanzar vítores a Chávez y Castro. No lo creemos, en todo caso fueron muy corteses y devolvieron con creces la invitación que les hicieron. Obvio, nunca los socialistas del 21 les invitarían a Venezuela ni a ningún país del “progresismo” a Rivera o Acosta o Zibecchi o Gudynas o Svampa o Tapia, etc.

Esto, al mismo tiempo me recuerda la coherencia de otros intelectuales, como la de Boaventura de Souaza Santos cuando alguna vez me precisó que él era crítico con el “progresismo”, escribiéndome: “Por esta razón no estoy de acuerdo en que me ponga en el mismo lugar de Atilio Boron (o Emir Sader)”.

Estos episodios me conectan con otros, por ejemplo, el que tuve con un gran intelectual sudamericano especialista en temas ambientales y que es muy conocido en varios círculos académicos de Latinoamérica y el mundo. Me contactó para hacerme una entrevista en Quito, que es la ciudad que está más cerca de donde yo vivo, pues prefiero vivir en el campo y ser coherente con mis creencias. Me recibió en el lujoso hotel en que estaba hospedado, y que seguramente los organizadores de un evento por el que había llegado al Ecuador le habían reservado ahí y no porque él haya pedido que le instalen en un hotel de 5 estrellas.

Me invitó a almorzar en el restaurante del hotel, donde había un buffet extraordinario. Se sirvió algunas carnes y cogió una coca cola light, ante lo cual yo me quedé anonadado de ver eso de mi amigo ecologista, pues, yo estaba optando por ser vegano político ya que sabía que la industria cárnica produce en el mundo el 18% de gases contaminantes de efecto invernadero, siendo mucho más a lo que producen todos los medios de transporte en el mundo y que llega al 11%. Realmente son cosas que no comprendo.

En fin, podría contar otras historias con diferentes intelectuales, políticos, maestros espirituales, que he conocido en mi camino, en la que no hay coherencia entre el discurso y la práctica cotidiana. No los juzgo, porque sé que yo también tengo mis discordancias, la vida me lo hace saber de diferentes formas. Y eso pretendo con Grosfoguel y demás, pues no creo que lo hagan a propósito. Repito, no tengo la intención de ganarme enemigos (todo lo contrario) para obtener algún rédito con estas críticas o comentarios, sino la intención de aportar para que todos cambiemos por la armonía de cada uno y de nuestros cometidos.

La única que se salva -de alguna manera- entre los connotados (y no me estoy mofando sino haciendo referencia a los que se han hecho famosos) es Silvia Rivera, pues se diferencia de todos los demás porque ha pasado por su cuerpo lo aymará. Habla desde adentro y no desde un observador externo, y eso lo apreciamos sobremanera. Algo que no se ve en Luis Tapia o Raúl Prada, entre los más conocidos afuera de Bolivia.  Sin embargo, hay algunos aymará que la critican duramente y creo que tienen razón en algunos casos, por ejemplo, su postura de lo ch´ixi o de lo mestizo, algo con lo que nosotros tampoco estamos de acuerdo y esperamos escribir sobre ello en algún momento. En todo caso, valoramos ampliamente su proceso de internalización paulatina, a diferencia de todos los intelectuales que solo hablan desde la externalidad.

Siendo ese el problema de Grosfoguel, Dussel y demás intelectuales, de que solo hablan desde la externalidad y la razón, y no desde la interioridad y la sabiduría, a pesar de que critican al cartesianismo, al objetivismo y al positivismo. En la práctica, siguen en la actitud reflexiva del “objeto de conocimiento” y no llegan a la relación sujeto a sujeto, que es aprender a senti-pensar desde el otro sujeto, sea humano o no-humano. Y esto es también extractivismo epistémico. 

Dussel sigue hablando desde Europa donde se formó, cuando nació en Sudamérica y ha vivido muchos años en México. Grosfoguel habla de Sudamérica desde Norteamérica, que es lo que conoce profundamente, especialmente Puerto Rico su país de origen y de Estados Unidos donde trabaja ya muchos en la Universidad “imperialista” de Berkeley, por más que le hayan arrebatado un espacio a los gringos como contó en la conferencia que estamos haciendo referencia.  Que en todo caso está bien, si realmente se está trabajando por la descolonización plena, aunque no sabemos cuáles son los resultados concretos que ha obtenido en ese propósito. Lo cierto es que Grosfoguel no conoce bien Sudamérica, no es suficiente leer a algunos sudamericanos o hacer unas pocas visitas, sino que hay que vivir un cierto tiempo para conocer un lugar y poder hablar con más propiedad. Él conoce bien al imperialismo norteamericano y puede hablar con criterio profundo.

En nuestro caso vivimos 5 años en Francia y viajamos bastante por algunos países europeos, por lo que conocemos algo del eurocentrismo por nosotros mismos. Por cierto, no fuimos a estudiar allá, ni a trabajar para ellos, ni por turismo; nos han ido llevando por 12 años por varios países de Europa para que les enseñemos Sabiduría Andina[7]. Y hasta nos han traducido 3 libros, pero en “nuestra tierra” se interesan poco[8]. Somos más conocidos en los países francófonos que en los Andes. Obviamente, no nos invita la gente del mundo académico pues ellos solo buscan intelectuales, especialmente aquellos que sean objetivistas y que miren todo como objeto externo de conocimiento. Lo mismo, rara vez nos han invitado en América Latina ya sea de la academia o de fuera. Esas son las paradojas. No les interesa lo nuestro[9].

Entonces, es extractivismo epistémico el de Grosfoguel al hablar del “progresismo” sudamericano sin conocerlo vívidamente y ser francotirador apoyando a estos gobiernos de la “izquierda occidentalizada”. Compartimos la critica que Grosfoguel hace de Quijano y Mignolo por su extractivismo epistémico, pero él repite lo mismo con Sudamérica. Por cierto, cuando critica a Quijano comete otro error, cuando hablando desde un lenguaje racial dice que Quijano es “mestizo” y de que Javier Lajo es “indígena”. Seguramente no conoce personalmente a Lajo (nosotros lo conocemos), pero en nuestro caso -como andinos de nacimiento- sabemos bien los fenotipos de los Andes y Quijano tiene más rasgos “indígenas” que Lajo, quien tiene la piel y el fenotipo más blanco que moreno.

Obviamente, nosotros no creemos en estos conceptos raciales y hablamos desde otras categorías. Esto, es para nosotros un giro decolonial, el no seguir hablando desde categorías coloniales racistas como las palabras: indio, indígena, negro, mestizo, blanco, que es la creación de los invasores con su colonial apartheid de Abya Yala. Descolonización es también cuestionar estos lenguajes, para hablar mas bien desde lo geográfico y lo cultural. Por ello, nosotros hablamos de pueblos andinos o tawantinsuyanos, en donde hay gente de distintos colores de piel, y lo que marca la diferencia entre ellos: es su pensamiento andino milenario, o su pensamiento occidentalizado de izquierda o de derecha, marxista o liberal.

Y éste también es el meollo de lo que Grosfoguel, Dussel, Quijano y demás decoloniales hablan de “lo nuestro”. Qué es lo nuestro. Lo que han producido los occidentales latinoamericanos en estos 500 años, o lo que han enraizado en miles de años las naciones primeras de Abya Yala. Éste el extractivismo epistémico de los intelectuales que han encarnado lo occidental en América y que observan al originario o autóctono como "objeto de conocimiento". Ni siquiera han escuchado a sus sabios, ni han estudiado la racionalidad andina o maya o mapuche. Peor que lo hayan pasado por su cuerpo y ante todo por su corazón.

El suizo Josef Estermmann sabe más de “filosofía andina” que García Linera que ha vivido toda su vida con los “indios”. Al vicepresidente de Bolivia solo le interesa Marx, Lenin, Gramsci, y todos los intelectuales europeos con sus filosofías y razones occidentralizadas de izquierda. Dice defender a los indios y hasta se declara indianista, pero desconoce sus cosmovisiones, filosofías, y racionalidades. Por ello, les habla a los pueblos originarios como que fueran niños o torpes o como que fueran sus tutelados a los que los cuida “por su bien”, “su progreso” y “su bienestar”. En general, las izquierdas los ven como de poco entendimiento o como “limitaditos”, palabra ésta del también extractivista epistémico y gran francotirador: Rafael “Trump” Correa[10].

En realidad, pasa en todos los occidentalocentrados -incluso en mucha gente del propio “movimiento indígena”- quienes hablan desde afuera, sin que hayan pasado la otredad en su vivencia cotidiana, pero hablan a nombre y en defensa de los otros, de los olvidados. Hasta hacen cualquier cosa a nombre y representación de ellos (Evo Morales). Eso es también extractivismo epistémico.

Es lo que siempre han hecho y siguen haciendo los eurocentrados de izquierda con su indianismowash. Se lavan la cara para ocultar sus verdades intenciones de imponerles el marxismo y el socialismo por “su bien”, “su progreso” y “su bienestar”, y con ello borrar sus propias racionalidades. Tal como los cristianos con sus evangelios, o la derecha con sus teorías neoliberales de que ellos son los que les generan las fuentes de trabajo. Quien no se ha descolonizado, es un eurocentrista: liberal o marxista o positivista o cartesiano o nihilista…

Todo lo que hemos señalado anteriormente, no significa que seamos antimarxistas o antiizquierdistas o antioccidentales. Entendemos que el marxismo y todo el aporte de occidente es una parte, mas no es el todo. Creemos que la izquierda es complementaria del pensamiento alternativo, y que debemos caminar juntos y no atrás de la clase obrera o del partido. Nos peguntamos si la izquierda y la intelectualidad serán capaces de comprender aquello o seguirán imponiendo su eurocentrismo y calificando a los otros de revisionistas, contrarrevolucionarios, atrasados, extremistas, etc.

Seguramente, en nosotros también hay extractivismo epistémico, indianismowash y somos francotiradores. Estamos abiertos a que nos lo hagan ver, eso nos ayudará a ser coherentes en nuestro camino personal, al interior y exterior. Y esto, creemos que deberían hacer todos y preguntarse si son algo de ello.

Atawallpa Oviedo Freire
RED GLOBAL SUR




[1] http://www.revistatabularasa.org/numero-24/06grosfoguel.pdf
[2] https://www.youtube.com/watch?v=QSw6Rfc8E0U
[3] https://es.scribd.com/document/337734545/4ta-Version-Que-es-el-Sumak-Kawsay-por-Atawallpa-Oviedo-Freire
[4] Entendemos por racionalidad en diferencia y en contradicción con razón o logos, cuando este último ya se había desmembrado de la sensibilidad, de la emoción, del sentimiento. Cuando la filosofía dejó de ser la sabiduría del amor para ser “amor” al logos, es decir, la fijación de la mente dictatorial.
[5] https://lalineadefuego.info/2015/10/20/analisis-el-poder-de-la-soberbia-alvaro-garcia-linera-por-atawallpa-oviedo-freire/
[6] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=192299
[7] https://es.scribd.com/document/329460668/Los-Caminantes-Del-Arcoiris-por-Atawallpa-Oviedo-Freire
[8] https://es.scribd.com/document/63995249/El-Retorno-Del-Hombre-Rojo
[9] En el Ecuador, algunos medios –especialmente web- han rechazado abiertamente publicar nuestros trabajos. Solo “Línea de Fuego” nos ha dado espacio. Otros nos sacaron posteriormente. Agradecemos a los medios internacionales de Alai y Rebelión que se han atrevido a publicar nuestros escritos.
[10] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=212964






 [P1]