miércoles, 31 de diciembre de 2014

A PROPÓSITO DE LA CASA DE LA CONAIE Y BOAVENTURA DE SOUZA SANTOS:


RESPUESTA A ALIANZA PAIS

POR ATAWALLPA OVIEDO FREIRE

“Las causas indígenas han sido atendidas y concretadas como nunca antes por la Revolución Ciudadana: la superación de la pobreza, educación de calidad, salud, becas, vivienda, agua, tierra, vialidad, empleo digno, radios comunitarias, comunidades del milenio, etc., tienen y seguirán teniendo a la población indígena como su prioridad.” Alianza País

A propósito de la orden de desalojo de la sede de la CONAIE, el reconocido académico Boaventura de Souza Santos dirigió una carta abierta a Rafael Correa, la misma que ha sido respondida por Alianza País, y que ahora nosotros nos permitimos comentarla.

Seguramente la gente de Alianza País cree sinceramente que lo que viene haciendo el correismo es lo que necesitan los indígenas, que les está favoreciendo y no perjudicando, que realmente son “su prioridad” y que les está trayendo desarrollo, progreso, adelanto. Pues lo mismo pensaban los primeros conquistadores y también creían que les estaban trayendo una superior y diferente forma de vida, que les estaban haciendo un favor al traerles cultura, religión, civilización a pueblos salvajes, primitivos, paganos que desconocían todo ello. Ese ha sido siempre el discurso y la creencia de todos quienes han querido y quieren “ayudarles” a los indígenas (y a los pobres en general) sin que hayan logrado ayudarles sino por el contrario volverles más dependientes. Esa la trampa.

Todos, llámense ONGs, fundaciones, corporaciones, empresarios, gobiernos de derecha o de izquierda, académicos, intelectuales, han actuado y siguen actuando salvadoramente, creyendo que son ellos los que tienen las salidas y los caminos para su transformación, la misma que implica que dejen de ser indígenas dentro de sus propias epistemologías y se civilicen en los paradigmas eurocéntricos o primermundistas, es decir, coloniales. Y ello viene de que los consideran y están convencidos de que sus conocimientos son inferiores, menores, limitados, o como prefieren llamarlos modernamente: subdesarrollados, atrasados, tercermundistas. Por ende creen que los necesitan obligatoriamente a ellos para salir adelante y encontrar un mejor futuro. Ellos son los que guían y los otros deben ser guiados, la típica visión salvadora cristianocéntrica.

Nadie de ellos, hasta ahora se han interesado en sus propias epistemologías y han buscado desde ahí hacer sus cambios, mas por el contrario todos se creen predestinados a protegerles y mandarlos. Ese el menosprecio de 500 años, sin que hasta ahora sean capaces de descubrir Amerindia y peor aprender de ellos, o al menos de ser humildes y ser capaces de respetarlos, permitiéndoles seguir su propio proceso con sus propias ontologías y axiologías. Por el contrario, todos quieren y saben cómo cambiarlos y mejorarlos, es decir, como colonizarlos para que dejen de ser indígenas y se conviertan en mestizos, y así mejoren su raza, su cultura, sus concepciones, sus estilos de vida.

Y así mismo como hace 500 años hubieron algunos felipillos que colaboraron con el invasor, hoy existen muchos, que han sido formados, capacitados, profesionalizados en las epistemologías del Norte, es decir, que han sido colonizados y que están a su servicio, por ende en contra de sus hermanos que resisten el neo-coloniaje. Estos neo-felipillos han llegado a convencerse y creer que el conquistador ha cambiado en estos 500 años, que ha dejado de ser colonialista por sí mismo, o que ha dejado de serlo por obra divina, y que ahora son realmente sus amigos y aliados. El conquistador siempre será conquistador y se presentará de distintas maneras, y solo cambiará cuando el conquistado camine por sí mismo, con sus propios zapatos y deje de estar guiado por salvadores de todo tipo. Seguramente muchos conquistadores no se dan cuenta de ello o no son conscientes de que son neo-conquistadores y se presentan como nuevos mesías, cuando realmente son las fichas y los alfiles de los nuevos reyes de este tiempo. Todo esto implica comprender que el colonizamiento no ha terminado, mas por el contrario se ha afirmado mucho más.

Ni los gobiernos de derecha más recalcitrantes como el de Febres Cordero ni los demás gobiernos de centro izquierda, se atrevieron ninguno de ellos a una acción tan férrea y tan sostenida de ataque furibundo a los indígenas, como lo ha hecho el gobierno autodenominado de izquierda de Alianza País. Algunos ejemplos: eliminación de la Universidad Amawtay Wasi, cierre de la Subsecretaría de Educación Intercultural Bilingüe, cierre del Departamento de Medicina Andina en el Ministerio de Salud, cierre del CODEMPE, cierre de las escuelas comunitarias, desviación de la justicia indígena, etc. Todas ellas las mayores instituciones ganadas por los indígenas en los últimos 40 años al Estado criollo, y que ahora han sido eliminadas de un solo plumazo por el autodenominado gobierno de la revolución ciudadana.

De otra parte, nunca en la historia del Ecuador republicano los indígenas han estado tan divididos y enfrentados unos a otros como en este período del correismo. Siempre ha habido y habrán divergencias entre los indígenas, pero nunca han estado tan distantes ni han sido tan estigmatizados, causando ondas fracturas y divisiones entre sus organizaciones y sus poblaciones ancestrales, y cuyo centro de disputa es en contra o a favor de un solo individuo llamado Rafael Correa Delgado. La población indígena -y en general toda la población ecuatoriana- ha sido conducida al escenario creado por el correismo y cuyo lema es: “los que no están conmigo son mis enemigos”, típico en los caudillos autoritarios que han existido en toda la historia mundial. Obviamente ninguno de ellos aceptó ser considerado caudillo y todos murieron creyendo que hicieron una gran obra, pero solo el tiempo demostró que fue todo lo contrario.

En este sentido, todas las obras que ha hecho el correismo tienen dos propósitos de fondo: la división y la neocolonización, aunque algunos no sean conscientes de ello pues han sido educados en los paradigmas del invasor. Es decir, la misma táctica que emplearon los primeros conquistadores, así, para ganar tiempo y territorio se presentaban como aliados y amigos de unos, o metían cizaña en otros haciéndoles que se enfrenten entre ellos. Táctica muy vieja y muy utilizada por los invasores europeos en sus conquistas interiores y luego exteriores (Julio César: Divide y vencerás). Y ésta la misma lógica o el resultado de las obras de la revolución ciudadana, en las que unos indígenas han terminado cayendo en la tentaciones presentadas por el correismo para acabar enfrentándose con aquellos que no han sucumbido a los cantos de sirena del progreso y el desarrollo occidental.

Obras –que en todo caso- no han alterado las estructuras ni las relaciones de poder del Estado criollo, sino que tan solo han convertido a los indígenas en mano de obra menos explotada para que pueda reproducirse más rápido y recuperar de mejor manera su fuerza de trabajo. Tal como lo hicieron los reyes católicos hace 500 años cuando dictaron las “capitulaciones de la reina” para evitar que mueran los indígenas que eran sobre explotados por los conquistadores más conservadores, lo que implicaba a futuro quedarse sin mano de obra para continuar con el saqueo de los recursos naturales. Y esas son las capitulaciones de Correa para evitar que “la triste y noche neoliberal” termine acabando con el mayor saco de oro que es la fuerza de trabajo, pues sin ella no podrían seguir llevándose al primer mundo el oro negro y demás oros, en su saqueo moderno. Esa la supremacía del trabajo humano sobre el capital de la que habla el correismo, pero lo único cierto es que en estos 500 años no ha parado el extractivismo de una u otra forma, con uno y otro argumento de derecha y de izquierda.

En este sentido, la educación de calidad consiste en ofrecer una alta educación eurocéntrica que potencializa los saberes de los países coloniales en detrimento de los saberes propios de los indígenas. Con las técnicas y tecnologías del primer mundo, no solo llegan sus fórmulas y ciencias sino una serie de valores, principios, culturas, paradigmas, creencias, etc. Los mismos que son totalmente diferentes a las filosofías indígenas, que son parte de las filosofías de la vida y que por el contrario las eurocéntricas son filosofías mecanicistas, antropocéntricas y monoteístas, desde el dios varón cristiano hasta el dios mercado.
Su educación del desarrollo y del progreso no está dirigida a potenciar y profundizar las ciencias indígenas sino a olvidarlas o dejarlas en formas museográficas. Ahora más que nunca todo viene desde afuera, por ejemplo, los académicos importados por el correismo provienen de los países imperiales y coloniales. Profesionales que no han cuestionado a las epistemologías del Norte, como por ejemplo si lo ha hecho Boaventura de Souza Santos, sino que por el contrario son fieles representantes de ella. Las epistemologías del Sur siguen siendo despreciadas por el correismo, al mismo nivel que la derecha monárquica y conservadora. Por el contrario algunos gobiernos de centro izquierda fueron más nacionalistas y más sensibles, por ejemplo el gobierno del socialdemócrata Rodrigo Borja en donde se consiguieron algunas de las instituciones indígenas arriba nombradas.

Esa la certeza que tiene el movimiento indígena, el indianismo y Boaventura de Souza Santos (como miles de intelectuales más) de que el Ecuador está “desperdiciando su oportunidad de construir una sociedad justa, equitativa, intercultural y el anhelado SUMAK KAWSAY!”. Esa la convicción de que no se está produciendo la “segunda y definitiva independencia” sino la segunda y definitiva colonización. Si los primeros conquistadores lograron la independencia política de España, mas no la independencia gnoseológica, axiológica y ontológica del monarquismo, los modernos conquistadores se esfuerzan con meritocracia por terminar de colonizar el corazón y el pensamiento de aquellos indígenas que todavía no han sido domesticados al pensamiento colonial imperial primermundista. Esa la revolución cosmética del correismo que cambia todo formalmente para que a la final no cambie nada estructuralmente.

El conquistador de antaño se apoderó de todo el territorio indígena, luego de lo cual el indígena ha logrado recuperar algo del mismo, pero el conquistador de hogaño se esfuerza con calidad y calidez en volver a quitarles lo que habían logrado conseguir. Si los indígenas lograron ciertas autonomías ahora deben volver a ser sumisos, obedientes y dependientes de la nueva gran hacienda moderna: el Estado disciplinario con su nuevo capataz Rafael Correa Delgado. Ese el cambio que se ha producido, los indígenas y los pobres en general, nuevamente controlados y sometidos al capataz moderno que les dice qué hacer y cómo pensar, para que el patrón del capital esté contento. Si antes estaban divididos en varias haciendas y con la reforma agraria fueron parcelados, ahora deben ser reunificados y vigilados por el capataz Estado que se encarga de defender la moderna gran hacienda llamada Ecuador y cuyos patrones siguen siendo el mismo 10% de la población, como lo han sido todos estos años de colonialismo.

La casa de la CONAIE representa todo ello y si logran quitarles será un paso más en la neocolonización en marcha. La casa de la CONAIE es el símbolo del territorio indígena y si se las roban será la consumación de un nuevo acto de apropiación por los conquistadores modernos que no terminan de saciar sus voraces apetitos.


domingo, 7 de diciembre de 2014

A propósito del artículo “La supremacía del trabajo humano”, de Rafael Correa


LA “MANITO DE GATO” DE LA REVOLUCION CIUDADANA

Hay gobernantes que optan por lograr una administración prolija para mostrar su eficiencia a los poderosos o para conservar su posición, esperando ser aprobados por ellos. Otros, empeñados en realizar cambios sociales raizales, buscan caminos para hacer de sus administraciones herramientas políticas capaces de impulsar procesos socioculturales de cambios revolucionarios. Isabel Rauber

Los “antiguos” revolucionarios pretendían abolir la propiedad privada, los “nuevos” revolucionarios utilizan “instrumentos modernos, y algunos inéditos, para mitigar las tensiones entre capital y trabajo”[1]. Los “viejos” revolucionarios querían poner al trabajo sobre el capital a través de un cambio estructural, los “renovados” revolucionarios buscan “solucionar las tensiones capital-trabajo”[2]. Para los “anarcosindicalistas” el Estado era el órgano de represión del poder, para el “sindicalismo moderno” el Estado es la “representación institucionalizada de la sociedad.”[3] Para los “infantiles” revolucionarios el capital era el origen de la pobreza y había que eliminarlo, para la “excelencia revolucionaria” el capital es una existencia y una “necesidad”[4]. Para los “limitaditos” revolucionarios la supremacía del trabajo humano implicaba pasar a ser dueños de las empresas, controlar y manejar la producción, poner al Estado como instrumento de la clase obrera; para la “eficiencia” revolucionaria la supremacía se expresa “en salarios dignos, estabilidad laboral, adecuado ambiente de trabajo, seguridad social, justa repartición del producto social”[5]. Para los revolucionarios “irresponsables” la revolución implicaba afectar al capital y construir un Estado proletario, en cambio los  revolucionarios “responsables” “admiran” a los que tienen la capacidad de invertir y de arriesgar su capital, y cuestionan al “sindicalismo irresponsable” que pone en riesgo a las empresas.[6]
En síntesis, los “anacrónicos” revolucionarios querían, con tácticas y estrategias -adecuadas o inadecuadas-, con procesos de cambios -correctos o incorrectos-, la transformación total de la sociedad y del mundo; pero para los “avanzados” revolucionarios no se trata de realizar un cambio estructural sino de tan solo “mitigar” y “solucionar” las tensiones capital-trabajo.
Realmente que esto es nuevo, pues hasta hace poco no se discutía los objetivos finales de la revolución, sino que se cuestionaba a los medios, instrumentos y formas que se habían utilizado para aquello; pero ahora resulta que el problema no estaba solo ahí sino que también estaba en las aspiraciones y metas que se proponían los socialistas. Hasta antes que llegaran al poder los gobiernos “progresistas” se discutía que lo único que habían logrado los “socialistas reales” fue tan solo construir un capitalismo de Estado y que de ahí no habían avanzado;  pero los “progresistas” siguen creyendo que ese es el primer paso a través de un Estado capitalista del “Bien Común” o capitalismo popular, para luego de ello pasar al socialismo del siglo XXI.
Lo que implica, que no había que “trasformar el mundo” como decían los primeros revolucionarios, sino tan solo darle una “manito de gato” al mismo mundo, para que los explotados sean menos explotados y no los despidan tan fácilmente (estabilidad laboral), para que los salarios no sean tan bajos sino que mejoren un poco (salario digno), para que tengan mejores uniformes, más confort a la hora de trabajar, más seguridad laboral ante posibles accidentes (adecuado ambiente de trabajo), etc. Todo lo cual permita que sigan siendo dependientes y el capital siga emancipado, esa la supremacía del trabajo sobre el capital de los “socialistas modernos”[7].
Entonces, el asunto no estaba en terminar con las relaciones de propiedad que provocaban sometimiento y sumisión, sino simplemente en mejorar el salario[8] para que así el empleador no abuse de la fuerza de trabajo que enriquece a la empresa, y su vez el trabajador respete y sea “responsable” con “la existencia y la necesidad” del capital. Es decir, que el capital no acumule tanto pero que siga manteniendo su supremacía, que el capitalismo no se acabe sino que se lo administre mejor para que las tensiones entre empresarios y trabajadores sean mínimas. Por ejemplo, con la tercerización se eliminó la explotación “salvaje” y se la reemplazo con una explotación “sustentable”, que lo único que le permite es recuperar su fuerza de trabajo para que pueda trabajar con “excelencia” y mejorar la producción, es decir, para enriquecer más al capital que es el que más se beneficia de esta relación. De esta manera el “trabajo humano” sigue siendo “un instrumento más de acumulación del capital”, que permite consolidar y restaurar las mismas estructuras de poder económico y social establecidas. Esta la revolución de la “manito de gato” que deja las bases y estructuras intactas para dedicarse con meritocracia a acomodar, restaurar, corregir las mismas fachadas, para que estén más lindas, para que funcionen con más calidad y calidez, y para que los ecuatorianos estén más orgullosos del país cuyos dueños siguen siendo menos del 10% de la población.
EL ESTADO DE TODOS.
Otro concepto nuevo es del Estado como “bien común” o de lo público que “es de todos”[9]. Esto es nuevo para la izquierda, pero viejo para la derecha que lo había entendido y defendido así, especialmente la derecha moderna que había entendido que para consolidar el sistema capitalista había que construir los Estados-Nación, de ahí la lucha del movimiento indígena y del indianismo[10] por la plurinacionalidad y la interculturalidad. Algo que lo entendió recientemente una parte de la izquierda y aceptó la introducción de estos dos “diferentes” conceptos en la Constitución de Bolivia y Ecuador. Pero ahora resulta que los “progresistas” se han dado cuenta que se equivocaron, señalando que lo plurinacional no puede significar que lo indígena sea un Estado paralelo o la introducción de un Estado dentro del Gran Estado, lo que tampoco significa la plurinacionalidad. Todo esto deja ver que su aceptación inicial fue un folclorismo más, típico en la “izquierda de shigras”.[11]
De otra parte, no se puede confundir al gobierno con el Estado y viceversa[12]. Si un gobierno popular llega al poder de un Estado capitalista, no quiere decir que concomitantemente el Estado ya es popular y ha dejado de ser capitalista, sino que ese gobierno que encabeza (no lo dirige) a los movimientos populares se propone transformar estructuralmente al Estado para que éste devenga en un poder popular[13] a su servicio, bajo su dirección directa y su acción participativa. El Estado no “es de todos” ni es un “bien común” mientras no se cambien las estructuras sociales de poder instituidos. Cómo puede ser de todos el mismo Estado heredado y al cual solo le han restaurado y maquillado para que esté más bonito y mejor consolidado. Para que sea un bien común debe ser “otro” y “diferente” Estado, de pies a cabeza, esto es, un Estado comunitario. No se trata de reencauchar al mismo Estado colonial y criollo, a ese Estado cuyos dueños siguen siendo un pequeño sector de la población. Estado que a la final mantiene el mismo proceso de dominación del trabajador y de la población en general, a pesar de los “salarios dignos”. Esto para el indianismo no es “dignidad”, “valor ético”, “sujeto”,  “supremacía del trabajo” sobre el capital, esas son solo bonitas palabras para hacer cambios cosméticos que distraen de los asuntos de fondo, y así evitar la responsabilidad histórica de empujar una revolución refundacional integral[14].
Si los viejos revolucionarios sorprendían con sus formas de lucha y sus objetivos, los nuevos realmente que dejan anonadados con sus modernas teorías. Lo que nos deja ver que la izquierda en general no ha cambiado y los pequeños cambios que se han dado, a unos los han vuelto extremistas y a otros los ha transformado en light, siendo esa la transformación que se ha dado y todavía no hay ninguna transformación de la sociedad. De ahí que la izquierda se convierte cada vez más en el otro lado del status quo o del establishment, que en una opción transgresora o sistémica.
Hasta ahora el movimiento indígena (no influenciado por la misma izquierda) y el indianismo se presentan como una alternativa real, para con otras tácticas y estrategias, pero asimismo con otros objetivos a los tradicionales de la izquierda, puedan convertirse en la guía y el referente para una transformación radical, no para transformar el mundo sino para estar en armonía y equilibrio con él. Y esa es la diferencia entre el Buen Vivir de la izquierda progresista y el Sumak Kawsay del indianismo.



[1] Rafael Correa. La supremacía del trabajo humano, 16 de nov. de 2014, EL TELEGRAFO
[2] Rafael Correa. La supremacía del trabajo humano, 16 de nov. de 2014, EL TELEGRAFO
[3] Rafael Correa. La supremacía del trabajo humano, 16 de nov. de 2014, EL TELEGRAFO
[4] Rafael Correa. La supremacía del trabajo humano, 16 de nov. de 2014, EL TELEGRAFO
[5] Rafael Correa. La supremacía del trabajo humano, 16 de nov. de 2014, EL TELEGRAFO
[6] Carlos Marx Carrasco, programa Pulso Político, Canal 7TV, sábado 29/11/2014
[7] Para quienes actualmente ganan elecciones desde posiciones populares, de izquierda o progresistas, la disyuntiva es clara: Convierten a sus gobiernos en herramientas políticas para impulsar procesos populares revolucionarios de cambios raizales, o se limitan a hacer un “buen gobierno” conservador, reciclador del sistema. Isabel Rauber, Rebelión, 10 de nov. de 2014
[8] “El salario es pan, sustento, dignidad y uno de los fundamentales instrumentos de distribución, justicia y equidad”.  Rafael Correa. La supremacía del trabajo humano, 16 de nov. de 2014, EL TELEGRAFO
[9] Rafael Correa. La supremacía del trabajo humano, 16 de nov. de 2014, EL TELEGRAFO
[10] Corriente de pensamiento que cuestiona no solo al capitalismo y al imperialismo, sino al patriarcalismo, al eurocentrismo, al antropocentrismo, al cristianocentrismo, al primer mundismo, al colonialismo civilizatorio.
[11] Las pequeñas-burguesitas de la izquierda ligth, por los años 70 comenzaron a utilizar y a vestirse con ciertas prendas indígenas, como los bolsos (shigras) que utilizan las mujeres indígenas para presentarse como rescatadoras y valoradoras de la cultura indígena. Ahora se han puesto de moda las camisas con estampados indígenas, por parte de Rafael Correa.
[12] Recuperar el papel social del Estado es central, pero ello es apenas un primer paso en el inmenso océano de las transformaciones sociales. La mayor y más dura prueba de ello ha sido el socialismo del siglo XX. Mayor estatización que aquella es difícil de imaginar, sin embargo, no logró resolver temas medulares como: participación y empoderamiento popular, desalienación, liberación, plenitud humana… Tal vez fue precisamente por centrar los ejes del cambio social en el quehacer del Estado y sus funcionarios, por concebir al Estado como un actor social y no como una herramienta política institucional, que el proyecto socialista derrapó de sus objetivos estratégicos iniciales y un grupo de burócratas terminó suplantando el protagonismo popular, anulando al sujeto revolucionario. Isabel Rauber, Rebelión, 10 de nov. de 2014
[13] Ciertamente, a pesar de las diferentes opciones políticas estratégicas, los gobiernos populares convergen hoy al compartir una postura posneoliberal o antineoliberal, centrada en la recuperación del papel socioeconómico del Estado en pos de obtener recursos para fomentar la inclusión social, recuperar índices positivos en la salud y la educación masiva, erradicar la pobreza extrema, apostar a la integración comercial regional y continental. Estas convergencias no indican, sin embargo, que los diversos gobiernos estén abocados a la realización de cambios estructurales orientados a la superación raizal del capitalismo. Isabel Rauber, Rebelión, 10 de nov. de 2014
[14] La construcción de hegemonía popular requiere de un tipo de organización y conducción políticas que articule protagonismo y conciencia colectivos como sustrato del poder popular, basado en la solidaridad y el encuentro, en el reconocimiento y la aceptación de las diferencias sin pretender su eliminación, entendiéndolas como riquezas y no como “defecto”. Esta lógica no puede basarse en la antagonización  y exclusión  de lo diferente, sino en la complementariedad, en la búsqueda de espacios donde la diversidad sea cada vez más naturalmente incorporada  aunque con conflictos y debates , propiciando el trabajo interarticulado, intercultural, de lo diverso. Isabel Rauber, Rebelión, 10 de nov. de 2014

viernes, 28 de noviembre de 2014

NI PRIVATISMO NI ESTATISMO


A propósito de las voces de alerta sobre el déficit fiscal del gobierno correista y de la necesidad de liquidez para su abultado presupuesto, verdad o no, han renacido las voces neoliberales cuestionando el excesivo gasto público, la inmensa burocracia, etc. Nosotros estamos de acuerdo con algunas de esas críticas, pero ello no implica regresar a un neoliberalismo moderado para dejar todo en manos de unas cuantas personas o familias encargadas de organizar y de resolver toda la economía, como promueven los privatistas. Si bien en este estatismo es Correa la única cabeza de este proceso, tampoco se trata de ampliar a unas cuantas personas más y que siga el mismo sistema piramidal, que a final de cuentas defienden el estatismo y el privatismo, las dos caras de la misma moneda del estatus quo.
Necesitamos otro sistema, uno horizontal, integral, relacional, que ponga la acción político-social en toda la población. Una democracia directa y no representada en ciertos grupos de poder. Un modelo en que la colectividad organizada se empodera del Estado y de la estructura económica para generar un sistema donde lo colectivo es prioritario a lo individual, ya sea expresada como estatismo (izquierda) o privatismo (derecha). Este sistema es la comunarquía o comunitarismo o cualquier nombre que se le quiera dar, y que no tiene que ver con el comunismo o el marxismo, pues son dos modelos con raíces filosóficas muy diferentes.
En este sentido, nos quieren volver a la bipolaridad izquierda-derecha, y a elegir entre estatismo y privatismo, o entre variaciones e hibridaciones de ambas, bajo la idea de que son los únicos modelos posibles. Desde el indianismo o en las visones de la alteridad existen otras formas de ejercicio social, y que no implica un totalitarismo como las experiencias del socialismo real en Europa, sino que respeta lo individual estatista y privado. Pero es obvio que el interés de la comunidad debe ser prioritario al interés privado de ciertas familias o del gobierno de turno que actúa a su antojo a nombre y representación del pueblo. Esto quiere decir, que es necesaria la participación y acción concreta y directa del pueblo en la toma de decisiones sin relegarlas a una asamblea o a un grupo que cree saber lo que es bueno para toda la población.
Por tanto, desde el indianismo estamos en desacuerdo con muchas de las políticas estatistas del correismo y demás posiciones de izquierda e incluso de cierta derecha, que creen que el Estado debe hacerse cargo del manejo de elementos sociales, por ejemplo, educación y salud. Desde la comunarquía éstas deben estar en manos de la comunidad, no representados por ninguna instancia del Estado, llámese municipio o algún otro estamento, sino en manos del pueblo organizado en comunidades. Esto es, los barrios deben transformarse en comunidades, las cuales deben tener sus propios centros educativos, en los cuales toda la comunidad tome las decisiones sobre la marcha de los mismos. Además todos los miembros de la comunidad deben aportar económicamente para la subsistencia de los centros educativos, lo que quiere decir que no es el Estado el que sigue solventando y peor determinando cómo deben funcionar.
Esto implica acabar con el centralismo del Estado y con la educación conquistadora que siguen los mismos patrones de organización y de reproducción colonial, por centros educativos que reformulen desde las pedagogías hasta los pensum de estudios una educación holística, vivencial, relacional y vital. El Estado -así sea de izquierda- ha seguido reproduciendo el mismo esquema domesticador y castrador de la educación repetitiva y memorística del colonialismo capitalista. Por tanto, no se trata de construir bellos y modernos centros para la excelencia civilazacionista, antropocentrista y consumista. Tanto es así, que ya han surgido en algunos barrios centros alternativos que aplican otros saberes y que responden a modelos provenientes de la alteridad al sistema oficial. Siendo eso lo verdaderamente revolucionario y no los castillos en el aire del correismo que conducen a la plena domesticación de la creatividad y la inteligencia, como son las emblemáticas escuelas y comunidades del milenio que en esencia siguen los mismos conceptos de los centros educativos privados del capitalismo y del imperialismo.
Y así de igual manera la salud y otros servicios, solo dejando en manos del Estado grandes infraestructuras, como carreteras o centrales hidroeléctricas o el petróleo. Esto implica una visión de un Estado pequeño pero también de un privatismo limitado, por uno determinado en formas y estructuras comunitarias. Lo que conlleva a una reorganización total, saliendo del sistema piramidal con la división en los tres poderes, en municipios y prefecturas, en provincias y cantones, por un sistema horizontal y cíclico de comunidades y mancomunidades. Lo que quiere decir terminar con el sistema monárquico en que vivimos actualmente, donde la potestad esta delegada y circunscrita a personas individuales, quienes asumen a nombre de todo el pueblo sus decisiones. Lo que nos lleva a colegir que el correismo se ha dedicado a restaurar y perfeccionar las instituciones creadas por el capitalismo y el colonialismo para que sean más eficientes y eficaces en disciplinar a todo el país dentro de los esquemas personales del caudillo en el poder.
Por tanto, no es cuestión solo de reducir el debate a cual el nivel debe intervenir el Estado sino de transformarlo por uno nuevo, que responda a una democracia consensual participativa en cada una de las partes y formas del ejercicio social. Así terminar con el mismo sistema patriarcalista que hegemoniza y centraliza en una sola persona, llámese rey, presidente, alcalde, juez, etc. La modernidad demanda cambios y los cambios no pueden ser para reajustar y reacomodar el mismo sistema piramidalista sino de un cambio total sistémico.
Bajo estos parámetros, cambia totalmente las visiones neoliberales o socialistas que quieren seguir manteniendo el mismo sistema monárquico, cuando la humanidad está demandando su plena participación, y tomando a la colectividad como lo prioritario. Esto es, un sistema comunárquico donde haya la oportunidad de vivir la diferencia de acuerdo a la región geográfica, la situación cultural, el proceso histórico, etc. No como el correismo que quiere  que todas las escuelas del milenio funcionen esquemáticamente y dentro de las mismas formas homogenizantes, que es el proyecto del primermundismo puesto como referente y parangón de repetición o de camino para todos los pueblos del mundo. Es decir, la globalización del pensamiento y de la forma de vida dentro de los moldes del occidocentrismo, cuando en el propio Occidente hay cuestionamientos al mismo y quieren salir de este monoculturalismo en que han sido formados y educados en los centros educativos para la robotización y la enajenación de la excelencia uniformadora.
Estamos de acuerdo en disminuir la burocracia pero no para que vayan a servir a las empresas privadas sino para que se agrupen y conformen sus propias empresas, en las que sean sus trabajadores y directivos al mismo tiempo. Un sistema donde trabajen para sí mismos y no pasen a ser peones o servidores de los dueños de ciertas familias poderosas. Pasar de servir al Estado para servir a ciertos grupos no es ningún cambio, el cambio profundo es que dejen de trabajar para alguien y trabajen para su propio bolsillo. Obviamente que habrán quienes sirvan para el Estado o para ciertas empresas privadas, pero la mayoría de la población se servirá a sí misma. En la teoría comunista se hablaba de alguna manera de ello, pero su visión centralizadora en el Estado y el partido único proveniente del leninismo condujo al fracaso total y a la posibilidad de que el capitalismo recrimine y recha a ese comunismo, del cual el indianismo  también lo rechaza ampliamente porque cree en la propiedad comunitaria, claro en el sentido de guardianes y no de depredadores de la vida como en la propiedad privada y la estatista.
La comunarquía es el sistema donde el gobierno es de todos, donde la economía se principaliza en lo comunitario-cooperativo-asociativo, y en segunda instancia o en menor acción lo privado y lo estatal. Eso no entiende la mentalidad colonial, de derecha e izquierda, que quiere seguir en el vaivén establecido, como hemos vivido en estos 500 años de colonialismo eurocentrista sin que haya habido un verdadero cambio, solo cambios para perfeccionar el status quo, siendo el correismo uno de los mejores en la reconstitución de un capitalismo de eficiencia y calidez. Es hora de dar paso a otras formas, más allá del maniqueísmo privatismo-estatismo si queremos ser revolucionarios de verdad.
Atawallpa Oviedo Freire

MULTIVERSIDAD YACHAY WASI

DE LA NOCHE NEOLIBERAL AL ALBOR NEOLIBERAL


 “No estamos en una revolución plena que trastoque las estructuras
en la magnitud que quisiéramos.” Ximena Ponce, Alianza País

Rafael Correa llegó al poder con un discurso que criticaba al pasado del Ecuador, especialmente lo que él denominó la “partidocracia” y siguiendo el lema de la “larga y triste noche neoliberal”. Pasado que prometía eliminarlo, inaugurando un nuevo estilo de hacer política y con el compromiso de realizar una “revolución ciudadana”. Los errores del pasado le sirvieron para encumbrarse y le han seguido valiendo para mantenerse en el poder, en medio de la agotada consigna de que no volverá el “viejo país”[1].
Su gobierno no se fundamenta principalmente en los méritos propios sino en los deméritos de los otros, al cual acude reiteradamente con su linchamiento mediático[2] cada vez que tiene que ganar legitimidad y asidero dentro del pueblo. De ahí la tan repetida frase “prohibido olvidar”, que ha calado en cierta parte de la población y que algunos la repiten mecánicamente. A través de la cual, exacerba el miedo en la gente ante el peligro de “volver al pasado”, coreando insistentemente la frase: “el pasado no volverá”[3]. Todo lo cual, se resume últimamente en la frase “la restauración conservadora”, con la que pretende ganar tiempo y espacio para recuperarse, pues buena parte de la población ya no cree en sus “mentiras compulsivas”. Derecha que acecha perversamente con volver y de la cual hay que huir como que fuera el diablo. En otras palabras, los buenos y angelitos son los correistas y los malos y perversos son todos los demás, incluidas el indianismo y la “izquierda radical”[4] “que es el partido más conservador de este país porque se opone a todo". En definitiva, nadie sirve, el único que “ama a la Patria con infinito amor” y sabe lo que quiere el pueblo, es Rafael Correa y su harén de “mentes lúcidas”.
El correismo en la biopolítica del capitalismo se ha valido del marketing y de la publicidad “burguesas” para intentar controlar y disciplinar a la sociedad y a los individuos, remachando insistentemente una serie de eslóganes que penetran en la conciencia de la gente y que como flashes se encargan de sublimar al redentor que ha venido a salvarles del pasado pecaminoso. De esta manera pretende lograr que los cerebros se autoregulen y se autodisciplinen, para que se convenzan de que la "patria ya es de todos". La misma que solo es posible en la línea directriz del que sabe cómo “avanzar a la excelencia”, sin que nadie pueda osar en opinar diferente y peor hagan sombra a su poder omnímodo. Por ejemplo, a los tres años del gobierno de Correa su grupo de confianza y de “corazones ardientes” se redujo a unos pocos fieles, los cuales pasan o se reciclan por diferentes instancias de poder, pasando de un lado a otro para aparentar cambios o refrescar las direcciones, pero todos ellos son ciegos obsecuentes en el cumplimiento de lo que ordena la autoridad. Muchos de ellos son jóvenes de alrededor 36[5] años con maestrías en las mejores universidades del capitalismo colonial[6] y que repiten como eco el mismo discurso del jefe mayor, hasta en la forma cómo él habla y que da la dimensión de que no tienen personalidad propia. Siendo esto lo que más le interesa a Correa, de que nadie tenga “agendas propias” pues la única agenda es la del “Presidente”, como le tratan sus discípulos y en un tono de siervos del rey. Todos aquellos que han discrepado, hoy están fuera y en la oposición.
No es su presente ni su ejercicio gubernamental lo que principalmente le avala, pues hoy Correa es consciente de que la población ya no lo valora tanto como al principio de su gestión en que envalentonado se enfrentaba hasta con el FMI y el BM, sino el terrible peligro de que regrese el tenebroso y lúgubre neoliberalismo. Lo que implica para el pueblo elegir, entre el “menos malo conocido que el bueno por conocer”, muy típico en la manera de actuar de la sociedad ecuatoriana que en muchas ocasiones ha elegido el “mal menor”. Por lo que si sigue Rafael Correa en el poder y es reelegido será porque es el mal menor, es decir, será la “mediocridad” y no la “excelencia[7]” de su gobierno lo que le permitirá seguir imponiendo su revolución gatopardista o epidérmica que deja intactas las estructuras, especialmente las económicas. Lo que quiere decir que la “revolución ciudadana” ha sido el acto de institucionalización[8] del capitalismo luego del quiebre provocado por las políticas nocturnas neoliberales. Sin embargo una parte del pueblo ya ha despertado de la noche correista y están claros de que tan solo se ha pasado de la noche neoliberal al albor neoliberal, a pesar del terrorismo comunicacional (nuevo país, patria nueva, revolucionario, socialista) lanzado por esta moderna monocracia o nanocracia.
LA NOCHE NEOLIBERAL Y EL DIA NEOLIBERAL
El neoliberalismo en la época de la “partidocracia” actuó oscurantistamente y ahora en la época de la nanocracia está en su etapa luminosa. Los unos actuaron en la apología de la centralización del mercado y embadurnados en el fanatismo de la derecha salvadora (“gran burguesía”), y el otro se ha dejado ver en toda su magnificencia y meritocracia acumulativa del capital y envuelto dentro de un manto milagroso de izquierda (“mediana y pequeño burguesía”). Esto es, los dos lados de la misma medalla.
Los movimientos sociales e indígenas habían combatido arduamente las políticas neoliberales, las mismas que le permitieron a Rafael Correa tener la puerta abierta para que pueda encumbrarse al poder. La acción estuvo enmarcada en rechazar todas las formas económicas entreguistas del “capitalismo salvaje” al gran capital a través del denominado “libre mercado” y la consecuente desmantelación del Estado. De estas dos situaciones, el correismo ha continuado con su acción en favor de la matriz de acumulación del capital y solo recuperando al Estado con algunas políticas para “salir de la pobreza”. Lo que significa entregar más y mejor mano de obra a los poderes económicos establecidos históricamente, y convertir al Estado en facilitador del mercado mundial a través de construir grandes obras de infraestructura y de medios de comunicación que necesitan el gran capital para expoliar al máximo lo que demanda el consumismo del primer mundo. Ha cambiado el modelo de libre mercado por uno de economía centralizada y planificada para el mercado, es decir, para unos y otros es el mercado lo que les interesa en última instancia. A pesar de que Correa en sus discursos diga que el ser humano está sobre el mercado cuando en la práctica sigue el capital sobre el trabajo, llegándose a los niveles más altos de acumulación como nunca antes se había dado en toda la época republicana del Ecuador.
Esto quiere decir que estamos frente a dos modelos de concentración y acumulación: el uno privatiza la economía y entrega al mercado liberal la distribución del ingreso, que en el caso del trabajador solo le permite reproducir su fuerza de trabajo; y el otro dirige la economía desde el Estado y entrega al mismo mercado liberal la redistribución de la privatización: del trabajo para los empleados y del capital para los patronos. De los dos, el más “eficiente y cálido” es el modelo correista de “capitalismo verde” que ha logrado mayor crecimiento económico y por ende mayor acumulación en ciertas familias, y a las que de boca para afuera crítica a algunas de ellas. De ahí que los empresarios están muy felices con el gobierno de Correa (igual en los demás gobiernos progresistas[9]), aunque un poco molestos con sus formas autoritarias y sus políticas paternalistas, por lo que quieren recuperar el timón del gobierno. Hemos pasado de la dominación del “Estado empresarial” en el neoliberalismo noctámbulo a la dominación del “patrón Estado” en el neoliberalismo luminario, pero ambos al servicio del “gran capital”, directa o indirectamente, esa es la diferencia básica.
Se ha recuperado el Estado y se ha disminuido la pobreza, pero al mismo tiempo las estructuras sociales del capitalismo se han restaurado y el sistema se ha modernizado, lo que implica la vigorización de la dependencia y de la explotación[10]. Dependencia valorizada por Correa en el mismo mandato de Aristóteles, quien decía que era obligatorio de que unos sirvan a otros, o unos debajo de otros, tal como su gobierno excesivamente vertical, jerarquizado y centralizado (monopolismo de Estado). Se ha recuperado el Estado con formas asistencialistas (bono de desarrollo) y con obras benéficas sociales (educación, salud), pero al mismo tiempo se ha acentuado el sistema de represión y de disciplinamiento de aquellos sectores que le llevaron al poder a Rafael Correa, como de toda la sociedad en su conjunto. Lo que implica que el correismo ha sido el proyecto de ordenamiento y de estructuración del capitalismo competitivo.
El gobierno en su afán de protagonismo y de aceptación en el pueblo, resalta sus obras “emblemáticas” (educación y salud, inversión para lograr la esperada soberanía energética en 2016); pero toda obra está en función de las estructuras o se canalizan en el nivel de expresión económica en la que cada sector participa en el juego sistémico. Por ejemplo las “lindas” carreteras, puertos, aeropuertos, vías acuáticas, etc., están hechos o tienen como principal propósito servir al saqueo rápido y eficaz de los recursos naturales (extractivismo), y lo demás es subsidiario o es concomitantemente a lo primero. Es decir, estas obras le son útiles en primer orden al gran capital, especialmente trasnacional que esta ávido de recursos naturales para saciar su voraz apetito consumista y de la que es cómplice el “progresismo” y el derechismo en el poder en toda América Latina[11] a través de los TLCs[12]. Al pueblo, le sirven estas “obras inteligentes” básicamente para ilusionarse con el “bonito país” -cuyos dueños son unas pocas familias-, y para esperanzarse de que sus ingresos aumenten un poco más. Lo cual podría suceder y hasta duplicarse sus ingresos en un 100 %, esto es, que el salario mínimo pase a 680 dólares, lo cual les permitiría reproducir su fuerza laboral de mejor manera pero seguirían “condenados” de por vida y por varias generaciones a seguir siendo la mano de obra para enriquecimiento mayoritario de otros (capital privado-individual o estatal al servicio del poder económico) y no de sí mismos (comunitarismo). Por tanto, si no se cambian las estructuras toda obra irá en beneficio principal del poder económico reinante y un pequeño porcentaje para el trabajador, que ve mejorar sus ingresos pero su dependencia sigue intocable, y mas por el contrario se aumenta con el motivado consumismo publicitario de por medio que termina por convertirlo en autodependiente y autoexplotado[13]. Lo que significa que el correismo se ha dedicado a administrar adecuadamente el capitalismo, fortaleciendo la mano de obra con “mejor salario, educación y salud”, para que trabajen más eficientemente y aumenten la producción nacional, es decir, acrecienten el ingreso económico de los grupos de poder instituidos.
RESISTENCIA AL NEO-NEOLIBERALISMO O POSNEOLIBERALISMO
Todo esto condujo a que los movimientos populares organizados históricamente y que habían combatido a las dictaduras y a todos los gobiernos precedentes, continuaran su resistencia al neoliberalismo en un nuevo nivel o estadio aunque disfrazado de antineoliberal. En esta nueva fase, se pasó de un Estado abierto al neoliberalismo a un neoliberalismo de Estado disciplinario, como en la época más dura del neoliberalismo disciplinario de Margaret Thatcher[14] que trataba a los sindicatos como “el enemigo interior”[15] y les combatía de forma agresiva[16] bajo el argumento de “mafia politizada”. Correa[17] ha retomado eso y argumenta lo mismo que decía la “dama de hierro”, quién también señalaba que los sindicatos estaban en contra del desarrollo de Gran Bretaña[18], y ahora los movimientos populares del Ecuador en contra de la “Patria” de Correa.
Movimientos de resistencia popular que han recibido como contestación la misma respuesta que la diera Tatcher, a través de su criminalización por medio de un Estado que tiene “las manos en la justicia”[19], totalmente autoritario y que impone sus verdades a rajatabla. Los supuestos “terroristas” son doble y hasta triplemente sentenciados: primero, mediante ridiculización pública a través de los medios comunicación[20], luego por el poder judicial que se hace eco de lo que señala el jefe en la sabatina, posteriormente por la sociedad que linchada mediáticamente por el régimen reproduce lo mismo, y finalmente –en algunos casos- hasta por su propia familia y amigos. Cada uno de ellos cumple el deber de sancionarlos ejemplarizadoramente, con el propósito de que otros no se atrevan a seguir los mismos pasos. Tal como lo hacían los primeros conquistadores que les descuartizaban públicamente a los indígenas o les lanzaban perros para que los coman vivos. Los modernos conquistadores los descuartizan judicialmente y les lanzan perros para que muerdan a los manifestantes[21]. Del colonialismo al neocolonialismo.
DE LA DEBACLE CONSERVADORA A LA RESTAURACIÓN CONSERVADORA
En concreto, tanto neoliberales oscuros como neoliberales diurnos han puesto en marcha el mismo sistema con dos modelos diferentes, pero ambos basados en el extractivismo, el productivismo, el economicismo, etc., y que ha significado que el capital esté en su mejor época, como lo reconoce el mismo gobierno a través del Ministro de Producción Richard Espinosa: “Este es el mejor momento de la economía del país”[22]. Es decir, de la economía del 10% de dueños del 90% de la riqueza del país, ese 10 % está más fuerte que nunca. Por ende se han restaurado las estructuras de poder por parte de los “capitalistas sociales” luego de que los “capitalistas salvajes” le pusieran en jaque al capitalismo. En otras palabras, la “restauración conservadora” se ha cumplido a cabalidad por la izquierda luego de la debacle conservadora llevada a cabo por la derecha. Ya está aquí desde hace 8 años, en la que los ricos han ganado como nunca lo habían hecho en toda la historia del país[23]. ¿No es verdad, señor Patricio Rivera, Ministro de Coordinación Económica?, como Ud. bien dice: “Por eso es importante recordar. Quien no conoce la historia está condenado a repetirla”.[24]
Políticas económicas que no tienen mayor diferencia con lo que hacen gobiernos derechistas, Santos[25] en Colombia u Ollanta Humala en Perú[26], quienes también han disminuido la pobreza en esos países, como también han acortado la brecha entre ricos y pobres[27]. Incluso Santos y en su turno el ex presidente peruano Alan García[28] han logrado mayores índices que Correa[29] y sin ningún discurso de izquierda, pues saben que eso no lleva a ningún socialismo sino a pulir el capitalismo. Es más, el mismo FMI[30], el Banco Mundial y las Naciones Unidas[31] han propugnado la necesidad de “disminuir la pobreza”, pues son conscientes de que así se reajusta el sistema y no se crean focos de desestabilización con gente hambrienta. Entonces, la única diferencia entre los derechistas burgueses y los progresistas pequeños burgueses, es que los unos son abiertos y claros, pues los otros engañan con un discurso izquierdista. Discurso publicitario que confunde a una buena parte de la población, incluso a unos pocos intelectuales extranjeros que todavía le aplauden a la “revolución ciudadana”[32].
Lo que vemos, es que en el fondo se progresó el neoliberalismo aunque superficialmente y retóricamente se le maquilló con ciertas obras sociales, pero que en última instancia favorecen al gran capital. Proceso éste al que algunos intelectuales le denominan posneoliberalismo[33] o la profundización del neoliberalismo desde otras formas, desde el Estado centralizado y con un sistema judicial disciplinatorio. La “falta de seguridad jurídica” que reclamaba el capital ahora está bien resguardada y embobinada, con un sistema de justicia también centralizado que se encarga de velar porque el Estado autocrático precautele la marcha rebosante del capitalismo[34]. Se cohíbe taumaturgamente a la derecha, pero principalmente se reprime a la “izquierda infantil” y al indianismo, bajo el argumento de vandalismo y de rebelión contra los “tirapiedras que se oponen siempre a todo” y de que no quieren aprovechar de que “no podemos ser mendigos debajo de un saco de oro”.
En resumen, todas las políticas correistas han estado en función de la matriz de acumulación y concentración del capital (saco de oro). Incluidos los hospitales, escuelas, carreteras, etc. que en última instancia fortifican la mano de obra para que sirvan de mejor manera a la reproducción del capital, por más que se diga en el discurso que en la “revolución ciudadana” está primero el trabajo, lo cual solo convence a un pueblo políticamente analfabeto y a una izquierda gatoparda cómplice de la “restauración conservadora”. Por ejemplo, los nocheros neoliberales introdujeron la tercerización con el propósito de expoliar al máximo a los trabajadores y ampliar exorbitantemente sus ganancias. Cuando simplemente había que hacer lo que han hecho los luceros del neoliberalismo, una serie de políticas integrales para que el capitalismo como tal se ordene y se institucionalice, con ello eliminando la tercerización que desgasta al trabajador por un sistema que con un “salario justo o digno” le convierte en mano de obra ágil y eficiente para la multiplicación del capital. Ésta, la revolución (léase restauración) capitalista del siglo XXI.
EL ALA DERECHA DE LA IZQUIERDA
Según señala el mismo gobierno[35], actualmente (septiembre 2014) circula en la economía nacional 37.000 millones de dólares, lo cual es efectivamente un nivel altísimo en toda la historia del Ecuador, pero lo que no dice es que la mayoría de esos millones de dólares está en manos de unos pocos empresarios. Por ello, solo resalta exageradamente  la “disminución de la pobreza”, con lo cual logra manipular la conciencia del pueblo. Siendo comprensible de que se deje influenciar pero que es inconcebible para una izquierda neodesarrollista que sigue creyendo en una revolución cosmética y de la que esperan “profundizar” y “radicalizar” en una segunda etapa. Pero para ello tendrán que desmontar justamente todo lo que ha hecho Correa afinando al sistema capitalista, pues si solo pasan a nacionalizaciones o estatizaciones del gran capital, lo único que lograrán es un capitalismo de Estado, siendo esto lo máximo que ha conseguido esta izquierda en todo el mundo, es decir, más de lo mismo. Eso no aprende ni entiende esta izquierda epidérmica que apoya al correismo, que espera que ahora si se empiece una “revolución de la revolución”, y si no se da, aspiren pescar a rio revuelto esperando que algún día Correa se vaya del poder para luego montarse sobre él. Típico oportunismo de esta izquierda latinoamericana[36] en toda su historia.
Consecuentemente, no hay ninguna revolución estructural sino tan solo intra-sistémica que deja intacta las relaciones sociales, aunque se haya disminuido la brecha entre ricos y pobres. La misma asambleísta de Alianza País, Ximena Ponce, lo reconoce: “No estamos en una revolución plena que trastoque las estructuras en la magnitud que quisiéramos.”[37] Y la pregunta que surge es: por qué no quieren, o quiénes deben querer, o cuando van a querer. ¿No hay esa “revolución plena” por culpa del indianismo y de las otras izquierdas infantiles? Entonces, “progresistas del nuevo socialismo” ¿hasta cuándo van a seguir escabulléndose en el oscuro pasado neoliberal si su claridad neoliberal los delata? ¿En dónde queda su discurso de revolución, socialismo, época de cambio, etc.?
René Ramírez[38], uno de los ideólogos de la revolución ciudadana señaló hace un año que aquel era el momento para empezar la verdadera revolución pero hasta ahora no empieza, ni empezará cuando se han dedicado todo este tiempo a la restauración conservadora del capital[39], o si lo desean, ya es tarde para que ellos la empujen. En definitiva lo que tenemos, parafraseando al filósofo coreano Byung-Chun Han, es que esta izquierda maquilladora ha llevado al capitalismo a su plenitud en el momento en que el socialismo se vende como mercancía. El socialismo como mercancía: esto es el fin de la revolución.



[1] “Estamos diciéndole no a la mediocridad, no al miedo al cambio, no al inmovilismo.  Estamos reunidos una vez más para dejar atrás al viejo país.” Rendición de cuentas 2009.
[2] Rafael Correa: “Hay algunos temas; esto se llama framing en política: repetir, repetir, repetir, hasta que la gente no se acuerda si es verdad o mentira, sino que lo asume como la realidad, creen que en la repetición está la demostración. Enlace ciudadano 394
[3] “El pasado no volverá jamás”, afirmó el Presidente Correa en el aniversario del 30-S. PPEl verdadero, 1 de octubre 2014
[4] Rafael Correa: “Esto confirma nuestras convicciones. Si esto fuera izquierda yo no fuera de izquierda. Qué vergüenza. A esta gente ni un solo voto. Le dimos tres a uno en las pasadas elecciones. Qué vanidad, soberbia y prepotencia”. ENLACE 393
[5] Ahora en cambio tenemos de largo el gabinete ministerial más largo de la historia y sobre todo su frente económico, la política económica está a cargo de jóvenes académicos, todos con masterados que no pasan en promedio 36 años de edad. Rafael Correa, Enlace ciudadano 366
[6] Intervención de Ximena Amoroso, nueva directora del SRI “Tengo 33 años. Tengo una maestría en economía aplicada en Canadá. Estoy para servir y para velar los intereses del país señor Presidente. Trabajé con el economista Carlos Marx, fui su asesora. Fui directora del Centro de Estudios Fiscales. Estos son los meses de declaración de las rentas como un deber cívico”. Enlace ciudadano 366
[7] Correa siempre habla de excelencia y pide a los estudiantes que se dediquen a estudiar para alcanzar la excelencia y así no sean tirapiedras, cuando él como estudiante fue mediocre como lo señala en una entrevista: “Pero no es que fui un alumno destacado. Realmente me dedicaba a cualquier cosa, cumplía con diez mil cosas. Hacía lo mínimo, realmente, para pasar (el año) sin problemas. Era un muchacho sano, no fumaba, no bebía. Bastante sano, pero bastante inquieto, pues vivía botado de clase, siempre con mala conducta pero por chiquilladas no por cuestiones realmente graves. Y era amiguero, por supuesto…” EL TELEGRAFO, 14-02-2013
[8] Correa: “Mucha esperanza y mucha institucionalidad. Ahora los tres últimos comandantes han durado los dos años de ley. Es la mejor respuesta ante tanta manipulación. El país se está institucionalizando en función del bien común. Ahora que tenemos escuelas, colegios, hospitales, carreteras…. Es que el país está desunido.” ENLACE CIUDADANO 394
[9] Para el candidato a primer senador del Partido Demócrata Cristiano, Pablo Banegas, es lógico que el MAS elija El Cristo: los que hacían los cabildos autonomistas – “banqueros, empresarios, agropecuarios, transportistas y canales de televisión”– ahora están con el oficialismo. Las palabras del candidato derechista que apoya la candidatura del ex presidente Jorge “Tuto” Quiroga, en el citado artículo de El Deber, no dejan de trasmitir decepción y cierto resentimiento. “Antes no querían que Evo pisara Santa Cruz, ahora los empresarios pujan por sentarse lo más cerca posible del presidente cuando hay algún encuentro”, resume un empresario el vuelco de situación. Nadie quiere perderse el boom económico que vive el país y la región. El contexto político boliviano se ha venido transformando. Si en 2005 la acusación de la derecha contra Morales era que transformaría a Bolivia en una nueva Cuba (o en el mejor de los casos una nueva Venezuela), hoy el analista opositor Iván Arias puede acusar al MAS de propagar una suerte de pragmatismo infinito, de ser un “Godzilla político que no mide principios ni medios para lograr su fin” (Página 7, 29/9/2014). ELECCIONES 2014, ¿POST INDIANISMO? por Pablo Stefanoni, 3-10-14
[10] El hombre moderno es él mismo su propio explotador, lanzado solo a la búsqueda del éxito. (…) El individuo no es libre para decidir si quiere o no dejar de estar deprimido. El sistema neoliberal obliga al hombre a actuar como si fuera un empresario, un competidor del otro, al que solo le une la relación de competencia”. Byung-Chul Han, EL PAIS 22-03-14
[11] El llamado de los empresarios para hacer una alianza público-privada ha tenido eco en el Régimen. El acuerdo comercial con la Unión Europea es un ejemplo de que existe esa alianza y que está funcionando, señalo el ministro de Comercio, Francisco Rivadeneira. EL COMERCIO 16-10-14
[12] ¿El TLC pudo haberse fraguado al margen del presidente? “En el gobierno de Ecuador nada se hace sin la supervisión de Correa”, explica un antiguo miembro de la Cancillería, que añade dos otros dos detalles: “El presidente es economista de formación y tiene a Europa como referencia internacional”.
Desde la llegada de Correa al gobierno en 2006, y tras haber reconstruido la educación, sanidad e infraestructuras de un país pobre como era Ecuador, el ex cargo de la Cancillería afirma que Correa ha terminado abrazando el “neoliberalismo”, al igual que hizo, en España, Felipe González. LA MAREA, 08 de octubre de 2014
[13] El esclavo de hoy es el que ha optado por el sometimiento. Uno se ve libre y se explota a sí mismo hasta el colapso. Byung-Chul Han, EL PAIS 22-03-14
[14] "No me importa lo mucho que hablen mis ministros, siempre que hagan lo que yo les digo", señalaba Margaret Thatcher en 1980
[15] Fue un enfrentamiento complejo, en el que los trabajadores, dirigidos por Arthur Scargill, fueron acusados de no haber respetado la nueva y restrictiva legislación sobre los paros laborales introducida por Thatcher, que movilizó a los poderes del Estado -fuerzas del orden, Justicia e incluso prensa- para luchar con furia contra el que para ella era "el enemigo interior". EFE, 05-03-2009.
[16] "Debimos combatir al enemigo exterior en las islas Malvinas. Siempre debemos ser conscientes del enemigo interior, que es mucho más difícil de combatir y más peligroso para la libertad", dijo sobre la huelga de mineros de 1984-85, que provocó parte de la oposición más feroz de los sindicatos a sus políticas económicas.
[17] Censuró la participación de algunos médicos en la protesta de la oposición. “Marcha la federación médica totalmente politizada”, acotó. Rafael Correa, PPEL VERDADERO, 18 Septiembre 2014
[18] En sus memorias, la inflexible Dama de Hierro escribió: los mineros "quisieron desafiar las leyes del país y oponerse a las leyes de la economía. Fracasaron". LA NACION, 10 ABR 2013.
[19] Correa: Pero la mejor respuesta a tanta mentira que ‘eran inocentes’, ‘que se inculparon’. Pero yo creo, si me está escuchando justicia, debe haber alguna consecuencia, un diario, esta vez fue Diario La Hora, ese pasquín, que dijo que estos chicos se inculparon para salir libres, es una acusación grave y tiene que haber una consecuencia al respecto. Debe haber consecuencia para los abogados, porque ustedes saben que los abogados no pueden permitir que sus defendidos se inculpen, eso está prohibido por la ley. ENLACE CIUDADANO 394
[20] Correa: No quieren Código (del Trabajo), claro que quieren Código, pero quieren su Código. Marchan para ablandarnos, pero no entienden que ya tenemos Presidente, tenemos Revolución Ciudadana. Molestan mucho, compañeros, les queda ahí su Código de 70 años. Lo que haremos es reformas puntuales. Por ejemplo están despidiendo a mujeres embarazadas, vamos a proceder por el despido nulo”. ENLACE CIUDADANO 394
[21] Los miembros de la Policía Nacional se hicieron presentes en el la Plaza de San Francisco, donde se concentró la marcha pacífica de los trabajadores convocadas por el FUT. En el lugar, los uniformados del grupo anti motines arremetieron con perros y caballos contra los sindicalistas que se dieron cita luego de la movilización. EL COMERCIO, 17 de septiembre de 2014
[22] Página oficial del Ministerio Coordinador de Política Económica. 29 septiembre 2014.
[23] Mismo fenómeno que sucede a nivel mundial sin importar si se declaren gobiernos de derecha o izquierda, neoliberales o antineoliberales, todos han apoyado y han participado de una u otra forma en la gran acumulación del capital en pocas manos. Como bien anota un informe de Credit Suisse “El número de individuos con valores netos ultra altos y altos ha crecido rápidamente en los años recientes, reforzando la percepción de que los muy ricos son los que más se han beneficiado del clima económico favorable". "Entre el 2008 y el 2014, la riqueza media por adulto creció 26%, pero en el mismo periodo el número de millonarios creció 54%, el número de las personas que poseían más de USD 100 millones aumentó 106% y se duplicó el número de billonarios", indica. EL COMERCIO, 14-10-14
[24] Página oficial del Ministerio Coordinador de Política Económica. 29 septiembre 2014.
[25] Ha sido una verdadera obsesión de mi Gobierno la lucha contra la pobreza y la pobreza extrema. Hemos dicho desde el principio que es una prioridad y seguirá siendo una prioridad cerrar las brechas sociales. “Por eso me satisface enormemente que este Gobierno haya logrado las cifras en reducción de pobreza que hoy se publicaron. Hemos sacado de la pobreza, según el DANE, 2 millones 466 mil personas. Esto significa que la pobreza bajo entre el año 2012 y el año 2013 del 32.7 por ciento al 30.6 por ciento, es decir, 2.1 por ciento en un solo año. Y esto es una cifra muy importante. Lo mismo sucede con la pobreza extrema. Las cifras que publica el DANE es que de la pobreza extrema salieron un millón 269 mil personas. La reducción fue del 1.3 por ciento.” Web de la Presidencia de Colombia, 21 de marzo 2014.
[26] Según el documento presentado la pobreza se redujo de 54.4% en 1991 a 25.8% en 2012; mientras que en el mismo periodo la pobreza extrema disminuyó de 23% al 6%. Asimismo,  en el ámbito del empleo, se registraron mejoras entre 2001 y 2011. La población ocupada aumentó de 65.7% a 70.9%, mientras que el porcentaje de trabajadores con empleos vulnerables se redujo de 50.2% a  44.6%. RPP, 18-09-14
[27] "En materia de desigualdad, somos cabeza de serie porque somos el país que en estos tres años ha logrado disminuir más ese coeficiente (Gini) que mide la desigualdad", explicó el presidente Santos. NOTICIASRCN. COM, 8-01-2014
[28] Quien no se mostró a favor de los avances fue el ex presidente Alan García, quien dijo que en los primeros 3 años de su gobierno la pobreza bajó 12%, mientras que en este régimen sólo 3.9%. Perú21.pe, 3 de mayo 2014
[29] El porcentaje de personas pobres en Ecuador pasó del  37,6% en 2006 a  23,7% en 2013. EL TELEGRAFO, 18-11-2013  (NOTA: EL DERECHISTA ALAN GARCÍA EN 3 AÑOS REDUJO EL 12% Y EL IZQUIERDISTA RAFAEL CORREA EN 7 AÑOS REDUJO EL 14%)
[30] «...contribuir a un nivel elevado de empleo y a la estabilidad económica, y hacer disminuir la pobreza.» www.ifm.org/external/pubs/ft... Pág. 6
[31] El sistema de las Naciones Unidas ha situado la reducción de la pobreza entre sus prioridades. La Asamblea General proclamó el periodo comprendido entre 1997 y 2006 Decenio Internacional para la Erradicación de la Pobreza. En diciembre de 2007, se proclamó el Segundo Decenio (2008-2017). Su objetivo es erradicar la pobreza absoluta y reducir sustancialmente la pobreza en el mundo mediante la acción decisiva de cada país y la cooperación internacional. Web oficial de las Naciones Unidas.
[32] De hecho, la mayor parte de los miembros de Alianza País trabajaron directa o indirectamente con el Banco Mundial, el BID y la CID. Ahí aprendieron el discurso de la “participación ciudadana” que, en realidad, es un discurso de la Usaid, la GTZ y el BID. Ahí aprendieron toda la estrategia del marco lógico para los proyectos de desarrollo que luego los convertirían en políticas de Estado. Pablo Dávalos, Alianza País o la reinvención del poder, Pág. 97
[33] “Mientras que el recambio y la crisis política, fueron el escenario desde el cual se profundizó el modelo neoliberal por la vía de la reforma estructural y de la intervención de una serie de ONG´s (organizaciones no gubernamentales), y de instituciones de la Cooperación Internacional al Desarrollo sobre el tejido social y la institucionalidad pública provocada por un régimen con un liderazgo bonapartista permitió la transición del modelo neoliberal hacia algo que podría ser denominado como posneoliberalismo, porque se puede afirmarse todo lo que se quiera sobre las formas políticas de Alianza País y del sistema político, pero la acumulación capitalista y sus imposiciones son ineludibles. Pablo Dávalos, Alianza País o la reinvención del poder, Pág. 43
[34] “Código Orgánico de Producción. Art. 18.- Derecho de Propiedad.- La propiedad de los inversionistas estará protegida en los términos que establece la Constitución y demás leyes pertinentes. La Constitución prohíbe toda forma de confiscación. Por lo tanto, no se decretarán ni ejecutarán confiscaciones a las inversiones nacionales o extranjeras.”
[35] Diego Martínez aprovechó el momento para desmentir a varios analistas económicos que han sostenido que Ecuador tiene problemas de liquidez y que la economía está en mal estado. Enfatizó que la liquidez de la caja fiscal, al 25 de septiembre de este año, es de $ 1.600 millones, que la cantidad de dinero que hay en la economía ecuatoriana es de $37.000  millones; y, que el saldo en la Reserva de Libre disponibilidad es de casi $ 6.200 millones, “con lo cual se demuestra que no hay ningún tipo de riesgo para la dolarización”, subrayó. EL TELEGRAFO, 30-09-14
[36] Y someter al segundo gobierno de Dilma a una crítica implacable, empujándola “desde abajo”, desde los movimientos sociales y las nuevas fuerzas partidarias, a adoptar las políticas necesarias para un ataque a fondo contra la pobreza y la desigualdad, contra la prepotencia de los oligopolios y los chantajes de las clases dominantes aliadas al imperialismo. ATILIO BORÓN, LA IZQUIERDA Y EL BALLOTAGE EN BRASIL
[37] 27 de septiembre de 2014, EL COMERCIO
[38] A pesar de este quinquenio ganado, para lograr ese ‘hasta la victoria siempre’ que siempre saluda el presidente Correa, no se frenará ni un segundo. Después de la amplia victoria electoral de febrero se comienza una segunda etapa con muchas condiciones materiales mejoradas, que le permite al presidente Correa profundizar el cambio, seguir radicalizando sus políticas de emancipación, para pasar de saldar deuda social y paliar pobreza a erradicarla sistémicamente y distribuir riqueza en aras de una democracia absolutamente real anclada en el Buen Vivir de Todos. Ahora es el momento para acometer el resto de transformaciones para seguir con la revolución dentro de la revolución. Alfredo Serrano Mancilla y René Ramírez Gallegos, EL TELGRAFO, 18-09-13
[39] Es momento de acabar con el modelo mixto heredado, en el que el sujeto económico no puede dominantemente ser la burguesía compradora-importadora más el sector agroexportador. Es el momento del atinado uso de la renta petrolera para usar el extractivismo como transición para salir de ese patrón primario exportador. Solo así, procurando la reproducción ampliada del Socialismo del Buen Vivir, se podrá seguir por un camino en el que no sean más necesarios artículos como estos, que hablan de pobreza. Alfredo Serrano Mancilla y René Ramírez Gallegos, EL TELGRAFO, 18-09-13