A propósito de Auki Tituaña
He dedicado 25 años al estudio serio (interiorización transpersonal) de las culturas ancestrales andinas. He escrito varios libros al respecto y otros están por escribirse (son más conocidos en Europa, que aquí). He compartido casi toda mi vida con grupos y personas que guardan los rasgos físicos de los antiguos habitantes de los Andes; y estoy convencido que ser y estar indígena no tiene que ver con una forma física sino principalmente con una forma espiritual, mental y emocional. De ahí que la forma física o color de piel de alguien, no determina una condición por sí mismo. En realidad, el color de la piel es más o menos cantidad de melanina, y eso no necesariamente determina una cultura o condición especial.
Ser y estar indígena es un estado de conciencia o del espíritu, enmarcado dentro de la cosmoconciencia que mira a la vida en forma transversal, vital y holística. Como era la cultura milenaria andina o tawantisuyana, y en general todas las culturas solares y lunares del mundo entero -sin excepción alguna-, hasta su reducción o especialización o división en millones de pedacitos domesticados. Proceso que se diera en un período de más de 4000 años, a través de sucesivas invasiones y guerras de conquista, dominación e imposición civilizatoria monarquiteista (monarquía monoteísta) para terminar con los indígenas de todo el mundo, empezando por los indígenas europeos.
En este sentido, no es extraño de que hayan habido y de que existan actualmente muchos personajes con rasgos físicos de los antiguos habitantes de los Andes, pero que su corazón, su mente y su espíritu ya no es indígena, sino monarquiteista (contranatura y contracultura) a diferentes niveles, grados y variables. Por lo tanto, no debería extrañarnos personajes como Auki Tituaña, Antonio Vargas, Miguel LLuco, Marco Morillo, Lourdes Tibán, etc., que se han insertado en un movimiento que reivindica lo indígena, pero solo como un instrumento o un pretexto para sus intereses reduccionistas personales, desde el otro lado de lo mismo. Se aprovechan de una cierta expresión física para asumirse defensores de una cultura, cuando en muchos casos lo que hay es un racismo encubierto e incluso en ciertos personajes una vergüenza por tener cierta presentación física.
El ejemplo más claro es la FEINE (Federación de Indios Evangélicos), lo cual de entrada ya resulta un absurdo o una aberración al mezclar lo indio con evangélico, pues al calificarse así ya están rechazando y menospreciando a la espiritualidad indígena de los Andes. Recuerdo que en una ocasión llevé a unos amigos franceses, (a quienes podría calificar de indígenas europeos porque han rescatando su espíritu celta), hasta una comunidad asentada en las faldas del Chimborazo para que aprendan y conozcan más de la tradición andina. Mientras yo les explicaba sobre espiritualidad andina y nos aprestábamos a hacer un ritual ancestral, se me acercó un hombre de rasgos físicos andinos para solicitarme que le diera un espacio para hablarles sobre la religión evangélica. Me indigné y le respondí: “Ellos han hecho un viaje tan largo para aprender la espiritualidad de nuestros abuelos, la espiritualidad propia y originaria de estas tierras, no aquella impuesta por los colonizadores. Ellos vienen desde la Europa colonial a hacer un reconocimiento y brindar su respeto a nuestras tradiciones ancestrales. Si usted les puede enseñar algo en ese sentido, le puedo dar un tiempo.” El hombre solo agachó la cabeza y se fue.
A estas alturas de la vida, ya debemos aprender a mirar más allá del color de la piel, caso contrario es seguir con la imposición colonizadora que nos hace mirar y actuar segregadamente de acuerdo a la manifestación física de cada ser humano (incluidos los “discapacitados”). Todo lo cual denota un racismo y una superficialidad enfermiza (complejo de superioridad). ¿Cuántos son los que se han sanado del racismo o de la corporalidad, y no miran prejuiciosamente a los seres humanos por su color de piel o por su presentación física; y más bien aman, respetan y valoran la diferencia y la variedad?
Ni las mismas organizaciones indígenas se han librado de aquello, hay en el fondo una otra forma de racismo solapado o un resentimiento –que es lo mismo-. Habría que preguntar: ¿Cuántos de los líderes indígenas conocen de cosmovisión andina? ¿Cuántos se manejan por los principios, fundamentos y valores indígenas de complementariedad, reciprocidad, estabilidad, ciclicidad, etc. en su vida privada y política? ¿Cuántos viven como indígenas dentro de una arquitectura y filosofía andina? ¿Cuántos envían a sus hijos a formarse dentro de los conocimientos occidentales, e igual -o más- en los cosmocimientos andinos? ¿Cuántos han retomado la vestimenta indígena originaria?, que no es el poncho ni la alpargata de origen español, que les fuera impuesto por la Corona para despersonalizarlos, y que por otro lado, para poder controlarles de mejor manera les uniformaron dentro de ciertos colores para identificarlos a cual hacienda correspondían, y así tratar de evitar que fugasen.
Incluso hay algunos dirigentes que se han visto obligados a aprender el Kichwa para poder decir que eran indígenas o para poder comunicarse con algunas comunidades y ciertas cosmunidades. Es más, se ha dado el caso de que ciertos “mishus”, como yo -que me califican así- cuando soy más indígena andino en conciencia que muchos de ellos, hemos ido formando y capacitando a muchos dentro de la cosmoconciencia andina.
Entonces, ya es hora de sincerarnos por todos los sectores y de quitarnos las caretas que nos ha puesto la vida para mirarnos realmente quienes somos: monarquiteistas o indígenas. Quizás todos deberíamos responder a la pregunta: ¿Qué es ser y estar indígena? Empezando por la CONAIE, para que no siga cayendo en la misma trampa del color de la piel para identificar a lo indígena, o al menos contesten esa pregunta para que tengan bien claro qué es lo indígena, pues de lo que se les escucha o se les ha conocido, se enmarcan principalmente en la apariencia física.
Para que quizás de esta manera la CONAIE no siga siendo aprovechada ni manipulada tanto por los de un color y los de otro color. Para que sepa acoger a sus miembros, no porque parezcan indígenas por su forma física sino por su corazón y por su conciencia indígena. Para que no pase que gente como Cesar Ricaurte (wawa alcalde), Augusto Barrea (Alcalde de Quito), Hernández (Asambleísta de Alianza País), etc., les traicionen y luego califiquen a todos aquellos de ese color, diciendo que el problema es porque ellos son mestizos, como que fuera posible mezclar el agua (indígena) con el aceite (monarquiteismo). Cuando el asunto de fondo es de conciencia y no de color o de raza, -que por cierto no existen las razas, pues solo existe la raza humana-. Es hora que con todas esas experiencias rebasen la envoltura física de cada ser humano y puedan mirar la conciencia del ser. Este es el momento, para que tanto los unos y los otros sanen sus racismos abiertos y encubiertos.
No es suficiente con expulsar a Auki Tituaña y a otros, sino de también mirar casa adentro y ver que está pasando para que suceda todo aquello. Analizar cual es el asunto de fondo, y no creer que es una simple traición individual sino que como organización algo falla -y más que todo algo está pasando en las comunidades-. Todo lo cual no es cuestión solo de color de piel sino de color de conciencia. ¿O acaso se ha visto que las personas del mismo color de piel piensan igual?
Este último caso de Auki Tituana debe ser un “baño de verdad” para limpiar todas esas deformaciones coloniales, si realmente quieren convertirse en una fuerza de conciencia y quieren aspirar algún día a gobernar este país, caso contrario nunca lo llegarán. O si llegan, será como el caso de Evo Morales en Bolivia, a quien se ha calificado como el primer presidente indígena de América, cuando en el fondo su conciencia es socialista del siglo XXI y no del Suma Qamaña. Lo único que estamos viendo es que el suma qamaña y/o sumak kawsay solo es un acto folclórico de ese gobierno que viene cometiendo cantidad de “evadas”, a igual que las correadas, ortegadas y chavezadas que vienen haciendo los socialistas del siglo XXI en diferentes lugares, y a eso le llaman Buen Vivir. Las mismas que se están convirtiendo en un nuevo chasco, como fueron las experiencias libertarias, emancipatorias y guerrilleras que hemos vivido en estos 500 años, y en la que todo sigue igual -o más bien dicho- peor.
En realidad, actualmente se está produciendo la conquista de Amaruka (América), hace 500 años fue solo la invasión, en la cual pese a todo se mantuvo la cultura ancestral durante todo ese tiempo. Pero ahora, ya muchos están civilizados, catequizados, adoctrinados, alfabetizados, dogmatizados, desarrollados… (monarquiteistas) para convertirse en nuevos artífices del “progreso”, es decir, de la destrucción de la Madre Tierra a pretexto de “salir de la pobreza”. Algunos ya están PHDs para transformarse en nuevos ricos consumidores en medio de una naturaleza cada vez más pobre, y a eso le llaman primer mundo, evolución, cambio.
A este punto, bien vale llamar a que cada ser humano renazca o despierte al verdadero indígena o indio que vive en cada uno. Que es aquel ser humano equilibrado y armónico, estable y complementario, simbiótico y sinérgico, en otras palabras, el “naturalito” como decían los conquistadores, o más claramente el salvaje. Es decir, remover y alumbrar al individuo pleno y sabio que vive en la profundidad de la naturaleza sagrada, y no aquel que vive en la banalidad y la frivolidad del claustro moderno, llamado civilización. Ya es suficiente de mentiras, engaños e hipocresías. Eso es diciembre del 2102 en el calendario maya. Es el renacimiento del indígena compenetrado con su madre la tierra y su padre el sol, es el ser sabio que camina bellamente por la vida, aquel que marcha fusionado con la conciencia total.
Aquí estamos nuevamente. Hemos regresado en este tiempo los indígenas, los hombres y mujeres de corazón.
EL MOVIMIENTO ALDEISTA (aldeas o comunidades ancestrales y nuevas) no hace referencia a un grupo en particular sino a todos los colectivos o asociaciones que tienen como centro a la vida, y que están más allá del capital y del hombre. Ahí están: el sumak kawsay, el bien común, el decrecimiento, los autonomistas, las cooperativas integrales, las ecoaldeas, y todos aquellos que ya vienen recreando y viviendo el nuevo mundo. ATAWALLPA OVIEDO FREIRE yuyarina@yahoo.es
domingo, 11 de noviembre de 2012
viernes, 2 de noviembre de 2012
LOS REPETITIVOS ERRORES DE LA IZQUIERDA
Sistema Comunitario Recíproco
Hasta ahora se han experimentado cantidad de modelos
políticos, sociales y económicos en el mundo entero, sin que ninguno haya
resuelto o al menos disminuido las desigualdades sociales y peor reducido las
brechas entre ricos y pobres. Las últimas aventuras estuvieron enmarcadas en
las propuestas neoliberales del dios mercado, el cual -se creía- que por sí
solo se encargaría de resolver todos los males de la humanidad. Esta teoría fue
promulgada y efectivizada por la derecha más recalcitrante, procediendo a
privatizar lo que más podía y desvalijando al Estado hasta el mínimo. El diablo
era el Estado y el mercado era Dios (para la izquierda era al revés), por lo
que había que suprimir la intervención del Estado en la producción y en la
economía en general, como de igual manera los beneficios sociales provenientes
desde el Estado. Pues según ellos, los grandes capitales se encargarían de
generar las fuentes de trabajo y vendría la “dolce vita” para todos y
consecuentemente el “fin de la historia”, según Fukuyama.
Este dogma de derecha intentaba contradecir las propuestas
socialdemócratas -de Europa principalmente-, quienes habían creado una cantidad
de subsidios y prebendas sociales para aligerar la carga de vida de los
sectores con menos recursos. Pero principalmente la oposición total fue contra
el estatismo centralizador marxista, que fracasara rotundamente en su
experiencia socialista estatizante. El modelo de centro -de derecha o de izquierda-,
que tampoco diera resultados positivos, solo fue un momento de esperanza para
luego convertirse en una gran carga presupuestaria para el Estado. Por eso, ahora
los neoliberales en Europa están tratando de cortar los subsidios para
disminuir la brecha fiscal, lo que ha “indignado” a muchos en vista de que se
están quedando sin nada.
En resumen, el dogma neoliberal no solo intentó cortar con
los beneficios sociales sino desbaratar todo el Estado que había construido la
socialdemocracia y justificando sus posturas radicales ante el debacle del
socialismo real que había estatizado todo y el cual condujo a una gran crisis,
igual o peor, a la de los neoliberales. Es decir, hemos vivido una serie de
vueltas que como círculo vicioso conducen a lo mismo: del estatismo al
privatismo, de la libertad de mercado a la justicia social, del desarrollo al
crecimiento, del progreso a la concentración de la riqueza, etc. En otras palabras
hemos vivido el capitalismo estatista (socialistas y comunistas - izquierda),
el capitalismo desarrollista (socialdemocracia - centro) y el capitalismo “salvaje”
(neoliberales - derecha), apareciendo en un momento y otro, y repitiéndose una
y otra vez con simples modificaciones. Unos apostando y principalizando al
Estado, otros al mercado, y unos terceros intermediando entre los dos, a
diferentes niveles, profundidades y formas, en cada rincón del planeta. Pero lo
único cierto, es que ninguno ha tenido un resultado beneficioso para las
inmensas mayorías de la humanidad.
LA IZQUIERDA NO APRENDE
La “nueva izquierda” en el mundo entero ahora se juega con
otros bandos, aunque hay otros que siguen anclados en las viejas teorías de la
revolución violenta y otros con el marxismo ortodoxo (que no necesariamente
entienden a Marx). Sin embargo, hay quienes hacen nuevos acomodos y desarrollos
folclóricos, pero todos siguen creyendo en última instancia en el socialismo
filosófico originario, especialmente como fin. Para ello, hay quienes quieren seguir
fortificando al Estado -aunque dicen- sin cometer los errores anteriores, otros
le apuestan como centro al ecologismo, aquellos que se abren paso tomando como
impulso y complemento a principios y elementos de las culturas primordiales,
etc. Así todos apuntan a construir su socialismo, a diferentes formas y niveles:
socialismo marxista, socialismo revolucionario, socialismo del siglo XXI, socialismo
del buen vivir, etc. Y cada uno con sus visiones de transición para la gran
transformación que esperan.
Actualmente en el Ecuador la estrategia de la “revolución ciudadana”
apunta a fortificar al Estado con el propósito de mejorar el capitalismo para
luego construir el socialismo, según palabras propias del presidente Correa. Su
argumento es que primero hay que “salir de la pobreza”, pues mientras no haya mejores condiciones de
vida no habrá cambio posible, y la táctica es hacer muchas obras sociales y
servicios gratuitos para las grandes mayorías por parte del Estado.
Pero, lo que se ha conseguido es por un lado aumentar la
brecha entre ricos y pobres, y por otro lado, profundizar el asistencialismo y
la dependencia. El mismo gobierno lo anota, y sin darse cuenta de lo que
realmente significa: “nunca antes los grandes grupos económicos estuvieron
mejor y los excluidos estuvieron menos peor”. En otras palabras: nunca antes los grandes grupos económicos estuvieron
muchísimo más ricos y los pobres poquísimo menos pobres. Cuando en esta lógica,
lo interesante sería decir al revés: nunca antes los grandes grupos económicos
estuvieron peor y los excluidos estuvieron mucho mejor.
No se trata de que los mismos de siempre
ahora tengan 30 veces más de lo que tenían antes y los excluidos tan solo 3
veces más. Por ejemplo, solo la banca en 6 años del gobierno de la revolución
ciudadana ha ganado 1600 millones de dólares, y ahora a los más pobres les aumentan
de 35 a 50 dólares a través de un miserable bono que fortifica la dependencia
sistémica y la psicología clientelar, y a eso ahora le llaman eufemísticamente “redistribución
de la riqueza”. Cuando debería ser al revés, para creer que se está generando
un cambio verdadero. Aquí lo único que ha sucedido es que los ricos tienen más
festines y los pobres más cantidad de migajas debajo de la mesa.
Alguien podría argumentar, que sin
embargo hay una gran obra social que compensa lo que los pobres no han obtenido
directamente. Pero lo único que están consiguiendo es crear un gran Estado, que
ahora tiene plata para mantener esas asistencias, pero cuando se ahonde la
crisis mundial, el cambio ecológico, o la deuda comience a hacer presa, la
situación se verá compleja. No habrán los recursos para pagar los préstamos de todas
esas obras y peor para sostener los proyectos sociales en marcha, y nuevamente
se verán obligados a dictar nuevas políticas de ajuste o cortar esos recursos,
como están haciendo actualmente en Europa sus gobiernos. Así, estaríamos
repitiendo los errores que en otros lugares ya han vivido, y que nosotros
también ya lo experimentáramos, por ejemplo con el “boom” petrolero en los años
70 del siglo pasado, y no hubo ningún cambio como se pregonaba.
En otras palabras, lo que estamos
viendo es en última instancia el mismo método de la vieja socialdemocracia y de
cierto socialismo que cree en el asistencialismo y en el clientelismo, y
paralelamente fortificando al Estado caudillista y centralizado. Prácticas
fracasadas en el mundo entero. Ni el Estado salvador ni el chorreo de los
grupos de poder han sido la salida, pues la única posibilidad de cambio estará
dado cuando los excluidos tengan poder económico y político propio y directo,
sin ninguna representación de ciertos “salvadores” de izquierda o “benefactores”de
derecha, que “luchan” o “crean las fuentes de trabajo” para ellos. Mientras
sigan de mendigos, dependiendo de una u otra forma del Estado o de las grandes
capitales, todo seguirá igual. Mientras permanezca cualquier tipo y forma de dependencia, ninguna revolución
por más radical que sea, logrará un cambio verdadero y profundo. Solo se pasará
de un extremo a otro.
SISTEMA COMUNITARIO RECIPROCO
En el Sumakawsay no existe la
palabra y peor el concepto de gratuidad o de altruismo. Se considera como algo
distorsionador o deformador a toda situación que no funcione dentro del
principio de reciprocidad o de ida y vuelta. Toda donación o entrega en
la que no hay devolución genera desequilibrio. La base del Sumakawsay está en
la capacidad de intercambiar, caso contrario se genera a largo plazo acaparamiento
o concentración –de un lado-, y de sumisión o de sobrevivencia -por el otro
lado-. Por eso promueve el equilibrio en toda forma de expresión de
vida, el cual está en la capacidad de que los participantes puedan medir sus
fuerzas y despertar su propio poder, caso contrario se provoca el mando por uno
y la obediencia del otro. Si alguien tiene algún tipo de poder mayor siempre
sacara ventaja de una u otra forma, pues utilizará su superioridad con alguna
intención psicológica, ideológica, religiosa o política, de por medio. Nadie da
nada sin algún interés por debajo. Quien no tiene poder siempre estará
supeditado al que tiene poder, el cual tiene el poder de decirle cómo pensar y
qué hacer, bajo el argumento de que le está ayudando.
De ahí que en el Sumakawsay jamás se
practicaría ninguna forma de caridad, benevolencia, beneficencia, paternalismo,
todo lo cual atentaría contra la vida de la persona y de toda la comunidad, al
haber de un lado donadores y de otro solo receptores. Se pondría en peligro el
mantenimiento estable, respetuoso, armónico y balanceador de la comunidad y de
la vida. En la naturaleza nada funciona por la asistencia de unos a otros sino
por la coparticipación mutua, por formas de conjunción interactiva. La
experiencia civilizatoria religiosa ha demostrado que toda forma de
asistencialismo es condenar de por vida a alguien a no tener su propio poder. En
ese modelo siguen siempre aumentando cada vez más los menesterosos. De ahí que
es una demagogia la caridad estatal de la gratuidad o de las ayudas a los
pobres, y el romanticismo de las iglesias, fundaciones y de las damas de
sociedad, que así buscan exculpar sus pecados.
En este sentido, consideramos que
ese cambio real -en su período de
transición- podría ser posible a través de un modelo que podríamos
denominarlo: SISTEMA COMUNITARIO RECIPROCO. Añadimos la palabra recíproco a comunitario
para que no se confunda con comunismo o algún centralismo estatista. En todo
caso, somos conscientes de que será un proceso en el que deberá primar la
auto-recreación como fundamento básico de reconstrucción. Es decir, no al
intervencionismo del Estado a todo nivel, ni al privatismo absolvedor, ni nada
intermedio –a diferentes niveles- entre los dos, sino un sistema que conjuga proporcionalmente:
Estado, mercado, y sociedad organizada. Siendo este último el principal y al
que habrá que fortificar y consolidar organizando comunitaria y económicamente a
la población para que pueda ser un sujeto con su propio poder de decisión y de contrapeso,
a todo nivel y forma. Todo lo contrario a lo que han hecho los estatizadores y
los privatizadores.
Para ello, el Estado
principalmente debe vigilar al gran capital para que no se lleve demasiado
(tributos) y dedicarse a fortalecer a las economías domésticas -con asesoría y
promoción- para que a diferentes niveles vayan tomando más control de la
economía. Por ejemplo, en el gobierno del presidente Correa se han manejado 120
mil millones de dólares, dinero que nunca antes ha tenido un gobierno. Ha hecho
grandes obras a diferente nivel, más carreteras, más educación, más salud, etc.
-lo que sigue siendo asistencialismo- pero lo más preocupante es que la plata
ha ido a terminar a los grupos de poder que han hecho todas esas obras. Otra
cosa hubiera sido que esa plata vaya a sectores medios y principalmente
pequeños. Debe quedar claro, que las licitaciones las ganan las grandes
empresas que pueden poner precios más bajos, pero otra cosa sería estimular
alianzas entre los pequeños sectores para que puedan competir. O en última
instancia -con otra ley- favorecer a los pequeños sectores, así salga más cara
la obra.
Este solo es un ejemplo a un nivel
todavía economicista y alto, pero sería el paso de inicio para empoderar paulatinamente a los
sectores más pequeños económicamente pero poblacionalmente más grandes. De esta
manera, sucesivamente se agrupen y se vayan organizando en nuevas unidades
productivas colectivas y puedan jugar en otras condiciones con las empresas
privadas pequeñas, medianas y especialmente con las grandes.
Pero lo principal de todo esto,
sería el de darle un carácter ecológico y conciencial, caso contrario estos
grupos comunitarios se convertirían en nuevos grupos capitalistas y nada más
(productivismo utilitarista), como sucede con muchas comunidades y cooperativas
actuales, que ahora solo giran por la rentabilidad y explotan a otras
comunidades o sectores más empobrecidos. Para ello, se debería orientar está
producción enfocando principalmente hacia lo nacional, para vivir de acuerdo a
nuestras propias fuerzas, necesidades y realidades, dirigido a las grandes
mayorías, nada suntuario, y con mucho respeto para la naturaleza; sino
continuaríamos en el funcionalismo y cosificación de la Madre Vida.
Entonces, no se trata de “mejorar”
el capitalismo (derecha) ni el estatismo (izquierda) o algo mezclado a
diferentes profundidades -como se ha hecho anteriormente- si no de generar más
producción directa desde abajo, pero no cualquier producción y peor
irrespetando a la Madre Tierra, caso contrario sería seguir en el economicismo
y en el consumismo. Se trata de que las mayorías tengan capacidad de producción,
la cual debe ser sostenible y sustentable, con baja rentabilidad y sin que las
más grandes aplasten o se coman a las más pequeñas sino seguiríamos en lo mismo,
siendo ahí la clave de la existencia de un Estado regulador. La fuerza de “competencia”
estará en ganarse al consumidor, por los precios más baratos y por la calidad
de sus productos (biológicos), y en última instancia por una especie de dumping
con el subsidio del Estado –si fuere necesario- para ir desarmando
paulatinamente al gran capital, que después ya no le interesará seguir en el
Ecuador.
HACIA UNA ECONOMIA “EQUITABLE”
En otras palabras, no se trata de
igualar a todos con una revolución redistribuidora y asistencialista desde el
Estado (socialismo), ni la competitiva de un sector privado privilegiado que
suelta migajas para que los trabajadores reproduzcan su fuerza laboral y
compren sus productos (capitalismo), sino de una población organizada en
diferentes estamentos productivos, geo-políticos y sociales, que no recibe la
caridad del Estado y que son capaces de competir con el capital privado
(vitalismo).
Repito, solo se trata de un
período de transición y deberá ser profundizado paulatinamente hasta llegar a
un sistema de equidad entre lo privado, lo estatal y lo comunitario,
donde podrá siempre funcionar el capital y la iniciativa privada pero ya no la
oligopólica ni la monopólica, el Estado tendría su cierta presencia (petróleo),
pero la iniciativa básica y fundamental sería más que todo de la comunitaria
(más del 50%). Es decir, no habría un Estado paternalista que maneja la
educación, la salud, etc., ni un sistema donde lo privado individualista maneja
la gran producción, sino un sistema en que el pueblo organizado en diferentes
formas de asociación genera y coordina la educación, salud, construcción,
alimentación, y demás actividades productivas.
Un pueblo participativo que controla
personalmente su propio destino sin recibir dádivas ni del Estado ni del gran
capital, si no que organizado en diferentes formas colectivas es
autodependiente. Cuyo propósito máximo sea llegar a estabilizar proporcionalmente
la economía entre todas las fuerzas, y no propender al crecimiento capitalista
ni al desarrollismo socialista. Que crezca pero no ilimitadamente (neoliberalismo:
crecimiento ilimitado) y no se encamine al desarrollo o progreso
(neosocialismo: prosperidad económica) sino a la estabilidad y a la
complementariedad de todos los factores de vida (humano, social, natural), en
forma integral y holística. Todo esto guiado por una conciencia vitalista, es
decir, una conciencia de equilibrio, de armonía, de simbiosis, de sinergia, de
homeostasis, para consigo mismo (individualidad), las formas comunitarias
humanas (colectividad) y con la gran mancomunidad natural (totalidad).
OTRA TECNOLOGIA Y OTRA NOCION DE
LA POBREZA
Esto implicará generar otra
tecnología, ciencia y sabiduría. No copiar ni reproducir la tecnología y
ciencia depredadora del “primer mundo”, ni será nuestro propósito ser como
ellos, -más bien ellos deberán ahora aprender de nosotros-. Y ese sistema es el
Sumakawsay o Vitalismo Armónico, que no es una nueva aventura ni un nuevo
experimento, como tampoco la reproducción a rajatabla del pasado, sino la
aplicación de principios y leyes milenarias de todos los pueblos de la
humanidad, aplicados a las condiciones y situaciones actuales. Es nuestro deber
dar un salto a lo hecho por nuestros abuelos, y quizás más profundo al que
ellos llegaron. Esa sería la capacidad de apoyarse en la experiencia antigua
sin lanzarse a una nueva aventura, sino valorar lo vivido pero siendo capaces
de dar nuestro aporte a este tiempo y a esta condición tecnológica que ha
creado el materialismo y el mecanicismo. Tomar lo más rescatable de la
racionalidad (masculino-cerebro izquierdo) y acompañarle con el componente
sensitivo (femenino-cerebro derecho) para generar una humanidad integral,
holística, sistémica, sensible y amorosa.
Todo esto nos lleva a replantear y
reformular la noción de la pobreza y de la riqueza. La riqueza no es
principalmente económica ni debe ser el centro de la vida. La principal riqueza
es ecológica, es la madre naturaleza que
nos contiene, sostiene y mantiene. Sin ella no somos nada. En este sentido,
¿quiénes son ricos? Aquellos pueblos que viven en armonía con la naturaleza, y
los pobres, son aquellos más plásticos y más robotizados. Es decir, nuestro
propósito no será mecanizarnos o civilizarnos más sino naturalizarnos o
culturizarnos más. Esto no quiere decir vivir sin tecnología, quiere decir
vivir con una tecnología en armonía con la naturaleza y en contrapartida a la
actual tecnología y ciencia depredadora. Por lo tanto, no es el hombre el
centro de la vida (socialismo), y peor el capital (capitalismo), es la vida en
su conjunto (vitalismo). Quién sostiene al ser humano es la naturaleza y no al
revés.
Siendo ahora el desafío para esta
humanidad de satisfacer sus necesidades pero sin alterar la estabilidad
de la vida. Es comprender, que no se trata de ser ricos en claustros y en medio
de desiertos cada vez más grandes (efecto invernadero). Eso es pobreza. La
riqueza, es vivir respetando la naturaleza, es decir, en conjunción con los
ciclos, períodos, formas de la naturaleza, las cuales se ajustan a principios y
leyes de reciprocidad, complementariedad, correspondencia, integralidad,
alternabilidad, ciclicidad, estabilidad. Todo lo contrario a los esquemas de
hoy: competencia, rentabilidad, eficiencia, desarrollo, progreso, excelencia.
Hay una gran diferencia entre Vivir Mejor, a costa de los demás y de la
naturaleza, y Vivir en Armonía con los demás y con la naturaleza.
Esa es la
revolución de hoy en día, es una revolución de conciencia, no principalmente
económica sino trastrocadora de los valores y del tipo de relación con la
naturaleza, es decir, con la vida. Es una revolución de humildad para mirarse
en el mismo nivel con la madre, hermana e hija naturaleza. Es una revolución de
respeto, para no cuidar a la naturaleza ni para explotarla sino para
respetarla, lo cual empieza por aprender a respetarse a sí mismo, quién no
respeta a los otros, sea naturaleza humana o extra-humana, no respeta realmente
nada. No es una revolución ecológica, es mucho más que eso, es una revolución
espiritual o conciencial, es una revolución de integralidad y totalidad.
domingo, 28 de octubre de 2012
NEO-CONQUISTADORES
Señora
Luz Elena Coloma
Gerente General Empresa Metropolitana Quito Turismo.
Con indignación y estupor he leído el folleto
publicitario de Agenda Turística - edición Finados 2012, en la que se copia una
barbaridad del señor Julio Pazos, quién señala: "No se sabe ni cómo ni
cuando se relacionó la mazamorra o colada morada y el pan con el día de los
difuntos de nuestro país. A modo de conjetura se puede relacionar el color de la
mazamorra con el color de luto. Y claro, las figuras humanas del pan recuerdan
los sacrificios humanos practicados por algunas culturas y que terminaban con
la ingestión de partes del cuerpo."
Para información de este señor y de quienes hacen
Quito Turismo, les hago conocer, que las guaguas de pan surgieron como un
mecanismo de nuestros abuelos andinos para seguir con sus rituales a los
difuntos. Antiguamente se paseaba la momia de los personajes más importantes
por los lugares que la persona había transitado y además como una forma de
visita a sus allegados; pero como fue prohibido por los invasores españoles,
encontraron el mecanismo de crear estas guaguas de pan para guardar el
simbolismo ancestral. Y el color violeta no tiene nada que ver con el luto, al
igual que el color negro, esas son costumbres católicas. El color violeta
representa el color de la espiritualidad, de lo más sagrado, por ser un color
de más fina intensidad vibratoria. Y el color negro es el color más puro -entre
todos- porque hace referencia a la luz negra, la luz de la vida y de la muerte,
la luz de la divinidad. No tiene el significado del negro como peyorativamente
ha hecho el occidente monoteísta y monárquico, con "viernes negro",
"día negro" o su discriminación hacia los negros africanos, etc.
Es increíble que después de 500 años haya todavía
quienes con peregrinas interpretaciones digan cualquier cosa y que se siga
difundiendo absurdos -por decir lo menos-. En realidad, el racismo, la
invasión, el atropello sigue vigente a pesar de que se hable de democracia,
libertad, justicia social, revolución, cuando todo ello son bonitas palabras y
nada más. Y de eso no se salva el Alcalde Augusto Barrera ni la revolución
ciudadana que se ha hecho eco y ha reproducido esta cita de este neo-conquistador
Julio Pazos. ¿O es que van a hacer alguna corrección y rectificación?
Dr. Atawallpa Oviedo Freire
lunes, 22 de octubre de 2012
EL BONO DE LA CONDENA
CARTA AL
PRESIDENTE CORREA DEL ECUADOR
Señor Presidente Correa
Muchas veces le he escuchado hablar de desarrollo y poniendo
como ejemplo a seguir a países como Suecia, Finlandia, Canadá, Noruega, etc.
Todos ellos países capitalistas, a los cuales se les podría calificar de países que mejor han perfeccionado y consolidado el capitalismo,
a diferencia de los otros países que han aplicado las teorías del “capitalismo
salvaje” y han puesto en jaque al sistema capitalista a través de varias crisis
que hemos vivido, especialmente los últimos 100 años. ¿Esto quiere decir que lo
que Ud. pretende es consolidar el “capitalismo desarrollado” o “buen
capitalismo” evitando los errores del “capitalismo salvaje”? Al menos así lo
dirían los datos estadísticos y los resultados de sus políticas desarrollistas,
aunque Ud. mismo lo ha dicho: “hay que mejorar el capitalismo”, o René Ramírez de
la Senescyt, “habrá que seguir aplicando políticas sociales neoliberales”.
Por ejemplo, la banca en su gobierno ha obtenido más utilidades como nunca se ha visto en otros gobiernos. En el 2011 ganaron más de 400 millones de dólares, 52 % mas que en el 2010. Y así podríamos dar más ejemplos de cuánto ganaron en los años anteriores de su gobierno, como en el caso de las diferentes industrias, comercios, etc. Es decir, de los 120 mil millones de dólares que Ud. ha manejado en su gobierno - como nunca un gobierno antes-, la mayoría de eso dinero en líquido ha ido a parar a los grupos de poder (los constructores de las carreteras, etc.) y tan solo un poco al pueblo (cuántos contratos han ganado los pequeños productores). Pero ahora resulta, que recién se da cuenta de lo que ha hecho su gobierno pro-capitalismo y se asusta de lo que ha empujado, pretendiendo a estas alturas remediarlo a través de quitarle las utilidades a la banca para financiar el bono de la condena, perdón, el bono de desarrollo humano. ¿Eso es redistribución de la riqueza? ¿Así se sale de la pobreza?. o ¿es la condenación a ser siempre pobres, a que sigan estirando la mano para recibir la caridad de los grandes capitalistas? En ese caso, incentive muchos más a los grandes empresarios para que tengan más utilidades y luego les pase a los pobres, así por los siglos de los siglos, amén. ¡Viva la revolución de la caridad¡
O como han hecho los socialistas europeos los últimos 50 años creando cantidad de bonos y subsidios, lo que ha implicado una gran carga presupuestaria para los Estados y ahora los gobiernos de los países quebrados no saben cómo seguir financiando y se ven obligados a cortar con las consecuentes protestas que vienen empujando los “indignados” de Europa. ¿Ese es el camino también para el Ecuador? Ahora ellos se han dado cuenta de que ese no era el camino, que solo fue un paliativo por parte de la derecha para que no protesten y una política demagógica de la izquierda reformista que así pretendía redistribuir la riqueza. Pero como ha ido creciendo el número de demandantes por la crisis, ya sea por la concentración de la riqueza o por el acomodo de mucha gente que prefería no trabajar, hoy se encuentran con la realidad de que ya no los pueden sostener y buscan eliminarlos o reducirlos. Pero principalmente algunos hoy toman conciencia que esa no era la salida para resolver la brecha entre ricos y pobres, y peor que ese era el mecanismo para generar un nuevo sistema como sostenían algunos socialistas europeos. Y de la que lamentablemente, nuestros socialistas todavía no se dan cuenta de ello.
De otra parte, es verdad la cantidad de carreteras que su gobierno ha hecho, y el cambio en el servicio que ofrecen las instituciones del Estado. Ahora las carreteras y el Estado son más eficientes. Pero, ¿eficientes para construir el Buen Vivir o para consolidar el capitalismo? Tenemos un Estado más fuerte, no solo en su presencia cualitativa sino también cuantitativa. Una gran burocracia. ¿Es así cómo se cambia el sistema? ¿Es así cómo se generará su socialismo del siglo XXI? Pues tengo mis serias dudas. De las experiencias mundiales estatistas de discurso socialista, en ninguna de ellas sus resultados fueron positivos. ¿O es que ha habido alguna que yo no conozca? ¿Hay alguna experiencia burocrática socialista de ejemplo? Lo que si hay son las de tipo capitalista y han tenido grandes resultados, como son la de aquellos países desarrollados que Ud. los tiene de referente y en donde –por cierto- Ud. se educó. Entonces tengo la impresión que Ud. está simplemente reconstituyendo al Estado descuartizado por el “capitalismo salvaje” que aplicara las políticas neoliberales del consenso de Washington y que estaban llevando a la destrucción del capitalismo, pero ahora gracias a Ud. –y otros en América del Sur- está más fuerte y coleando como nunca.
Cuando Ud. promueve el extractivismo defiende el hecho de que en algunos países capitalistas se aplican métodos que protegen al medio ambiente. Supongamos que es así. ¿Cuál es la diferencia entre Ud. y esos gobiernos capitalistas? Pues todos esos países y “prácticas sustentables” contribuyen al calentamiento global. ¿Cuál es la diferencia entre un país capitalista y un gobierno socialista que tiene los mismos intereses y formas de relación con la naturaleza? ¿Acaso conoce de consumos que no afecten al medio ambiente y que Ud. las está aplicando? ¿Acaso ese desarrollo disminuye la emisión del impacto de gases de efecto invernadero? Si el Ecuador se integra al primer mundo como a Ud. le gustaría, ¿cual sería el aporte del Ecuador para evitar aumentar la huella ecológica? ¿Es suficiente con solo el Yasuní? ¿Así se construye el socialismo o se está buscando ser un país más del capitalismo desarrollado, bajo el argumento de que después de ello vendrá el socialismo del Buen Vivir?
Su gobierno ahora apuesta a los PHDs del primer mundo, a esos tecnócratas que han destruido el mundo. Deme ejemplos de cuántos PHDs han creado una tecnología que no contamina, de científicos que cuidan la vida para las nuevas generaciones. ¿Cuántas universidades tienen esa filosofía? Dónde están los profesionales que están recreando una nueva medicina que no tenga efectos secundarios con los químicos? ¿Cuáles son los que han revolucionado la agricultura con producción natural, a gran escala, con bajos costos y sin contaminar ni las plantas ni el medio ambiente, como lo hacía por ejemplo el japonés Masanobu Fukuoka, padre de la agricultura orgánica. ¿Cuántos y cuáles son? O más bien hay casos de algunos científicos que han renegado de sus títulos y no han querido seguir siendo parte de ese proceso, como por ejemplo la Dra. Guislaine Lactot (la Mafia Médica) o el “arrepentimiento” de Einstein. O todas las denuncias o cuestionamientos que hacen los propulsores de la teoría del biocentrismo, la teoría de la incertidumbre, la teoría de la reciprocidad, la teoría del caos, la teoría Gaia, etc.
Pongamos el hipotético caso de que algo le pasa a Ud. y no puede continuar, o que pierde las elecciones que se avecinan: ¿Es que están sentadas las bases para construir un nuevo sistema? ¿Es que en 6 años de gobierno Ud. ha generado la conciencia para que siga ese proceso con Ud. o sin Ud.? ¿Hoy hay un pueblo organizado y claro a donde debe encaminarse? O ¿vendrá un nuevo gobierno capitalista de derecha con nuevas promesas y todos sus bellos sueños se quedaran truncados? Es decir, ¿Ud. dio los pasos correctos para sembrar ese cambio o simplemente contentó al pueblo con un bono y con ciertos beneficios sociales pero las estructuras sociales quedaron intactas, y los grupos de poder quedaron mejor atrincherados que antes y listos para meterle el cuchillo por la espalda? O ¿simplemente ahora están sentadas -y más firmes- las bases estatistas desarrolladas para que un gobierno de “capitalismo salvaje” lo aproveche de mejor manera al país y repitamos la historia de siempre?
En síntesis, es indudable que su Estado funciona mejor que el de los gobiernos neoliberales, ahora el pueblo recibe un poco más de migajas y están más contentos, pero los más felices son las grandes empresas y los bancos, que seguramente preferirán que Ud. siga en el gobierno para seguir enriqueciéndose más y en última instancia soltando unas cuantas migajas pero que todo quede intacto como en estos 6 años. Aunque, ahora que ya parece que algo se ha dado cuenta, quizás va a querer decir que ahora si va a profundizar con la revolución. En definitiva, todo esto quiere decir que NO se han estado poniendo las bases para un cambio del sistema, sino que solo se ha estado mejorando -y por tanto consolidando- al mismo sistema, aunque las intenciones hayan sido otras. Hay una gran diferencia entre uno y otro proceso.
Entonces tengo la impresión que su gobierno y su ideología es simplemente el capitalismo de izquierda, tal como la China, que de boca para afuera son socialistas pero en la práctica son totalmente capitalistas. ¿Acaso hay un ejemplo en el mundo que sea diferente? ¿Acaso la China -a quien Ud. ha hipotecado nuestro país con una deuda astronómica-, está construyendo un nuevo mundo o simplemente está compitiendo por ser un nuevo imperio? ¿Así se sale de la dependencia? ¿Eso es emancipación?.
En este sentido, pienso que para “salir de la pobreza” hay que salir paralelamente de la riqueza y del ecocidio, y no tomar como modelo a los países de un “buen capitalismo” que conceden cantidad de bonos y beneficios sociales para aligerar la tensión, y que por otro lado, depredan suavemente y sutilmente (“sosteniblemente y sustentablemente”) a la naturaleza; sino en ser totalmente diferentes a ellos y por supuesto a los “capitalistas salvajes” o neoliberales. Esto quiere decir, que hay 3 posiciones: riqueza con ecocidio “salvaje”, riqueza con ecocidio “desarrollado”, y riqueza SIN ecocidio y sin genocidio laboral. Es decir, todos los ejemplos del mundo civilizatorio hasta ahora han sido ecocidios y genocidios, en la que algunos grupos han salido de la pobreza económica pero con un gran impacto ambiental, lo cual es pobreza ecológica, pero hasta ahora nadie ha sido capaz de generar riqueza con respeto a la naturaleza. Eso sería lo realmente revolucionario, “salir del ecocidio y de la riqueza concentradora” para verdaderamente “salir de la pobreza” en forma total y a largo plazo. Esa sería una gran diferencia entre una izquierda desarrollista y un sistema totalmente diferente, como es el Sumakawsay o Vitalismo Armónico, que veo que Ud. no lo entiende para nada, y el cual es una auténtica salida a la crisis global. (Le invito a leer mi libro: Qué es el Sumakawsay).
Reconozco que sus intenciones han sido positivas y de buena fe, no lo digo irónicamente ni nada por el estilo, creo sinceramente en sus buenos deseos. Pero eso no es suficiente. Creo que Ud. ha sido un importante puente y fue un instrumento necesario para abrir este proceso, pero ya cumplió su aporte. Si realmente ama a este pueblo debe dar el paso a que otra persona de un nuevo salto, o dar Ud. el salto, lo cual le veo muy difícil por su vanidad de creerse el más avanzado revolucionario de este tiempo. ¿O me equivoco? ¿Es que Ud. está abierto a otras propuestas diferentes de sus moldes académicos?
Gracias por lo que ha hecho, de verdad, pero si es que puede ser humilde y sabio sabrá dar la posta a otro, no necesariamente de su partido. Y de los que hay actualmente en nuestra política, los que podrían dar ese siguiente paso, son la “izquierda infantil” que Ud. les ataca y a la cual Ud. no supo respetar (palabra que no existe en su diccionario, quizás tolerante) y por eso se le fueron. Seguramente inconscientemente sabe que son infantiles porque son la izquierda renovada, fresca, cálida, como los niños que vienen trayendo nuevos pensamientos y sentimientos pero que son incomprendidos por lo obsoleto, caduco, desgastado. Tampoco me hago ilusiones, sé que solo son un paso más, y si Ud. no se hace a un lado, el paso importante que Ud. ha dado quedará borrado por Ud. mismo. Es un buen momento para retirarse. Lo digo con todo respeto y reconociendo su lado positivo, pero hay que profundizar el camino sino otra vez quedaremos en lo mismo como han sido estos 500 años de buenas y bellas intenciones, pero siempre repitiendo “el último día del despotismo y el primero de lo mismo”.
Atawallpa Oviedo Freire
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