miércoles, 10 de octubre de 2012

NATURA - CULTURA – CIVILIZACION



El tipo de relación con la naturaleza es lo que ha marcado los diferentes estilos, modos y formas de vida en toda la historia de la humanidad. Mucho más allá que el desarrollo tecnológico, la división social del trabajo, o la propiedad de los medios de producción; han sido el tipo y profundidad de relación con la naturaleza. Entendiendo por naturaleza a toda la existencia, la cual en última instancia es un solo organismo (multiverso) como está comprobando la ciencia moderna y tal como lo anotaban las antiguas culturas de toda la humanidad. Las diferencias están en el nivel de interrelación, interacción, conexión, comunicación, simbiosis con la naturaleza multiversa. Pudiendo distinguirse que han existido 3 tipos de relación y por ende de vivir la vida: la natura, la cultura y la civilización. Hay otros autores que señalan que son: salvajismo, barbarie y civilización. Otros que asocian a cultura con civilización, y hablan de pre-historia e historia. Quienes asocian al hombre natural dentro del comunismo primitivo pasando por la división social del trabajo y el desarrollo de los medios de producción hasta el comunismo científico. Etc.
Lo cierto, es que hasta hace 100 años la mayor parte de la humanidad vivía en el campo y su vida se desenvolvía junto a la naturaleza extra-humana y esto generaba un modo de vivir o de estar en la vida. Hasta antes de la revolución industrial (siglo XVII) la relación del ser humano era mucho más ligada a la naturaleza, en la que el ser humano se correlacionaba corporalmente con ella. Y antes del inicio de la etapa denominada mecanicista (hace 2500 años) la relación era mucho más profunda en la comprensión de que el ser humano era un ente más, ni mejor ni diferente a los otros seres de la vida. Y mucho antes de la era patriarcalista (hace 5000 años) la relación era estrecha e íntima con la naturaleza, en la medida en que emocional, sensitiva y físicamente eran una complementariedad entre la naturaleza y humana y las otras naturalezas. Y hasta antes de la aparición de la agricultura (hace 7500 años) la relación era totalmente unificada y no existía ningún tipo de separación o división vivencial o conceptual o simbólica con la naturaleza.
A la etapa natura o del ser humano natural -desde la aparición de éste sobre la faz de la Tierra y hasta el surgimiento de la agricultura- la filosofía y ciencia occidentana o civilizatoria la califica como período salvaje o primitivo o arcaico de la humanidad. Lo que implica un estado inferior, subdesarrollado, atrasado, menor, peor…, es decir, una serie de adjetivos peyorativos que minimizan o desvalorizan a ese ser humano. Por ende señalando que el hombre cada vez ha ido mejorando, perfeccionando, evolucionando…, y evidentemente el hombre actual es el mejor de todos los anteriores, y el del futuro será mucho más inteligente, bello, sano, feliz, etc., etc. ¿Pero será que esa concepción lineal y progresiva de la occidentalidad es la visión de los otros pueblos del planeta? ¿El hombre civilizado actual es mejor o superior al ser humano natural y al hombre cultural?
Con el aparecimiento de la agricultura (el cual fue un acto femenino mientras el hombre se dedicaba a la caza y a la pesca) se dio un cambio, que no es ni mejor ni peor, simplemente diferente, pues todo acto tiene doble vía: constructivo o destructivo, regenerador o deformador, etc. Y eso ha existido siempre y no depende del nivel de técnica o tecnología o informaciones sino de la conciencia o de la sabiduría, habiendo en todas las épocas más sabios o menos sabios. Entendiendo por sabiduría aquel acto de convivencia y connivencia con las leyes de la vida, que para nosotros son las leyes de la naturaleza, y que para otros son las leyes del hombre civilizado y de un dios hecho a su medida y necesidad.
En la época natura no existió ningún acto de modificación o de alteración de lo instituido o establecido por la vida y solo se recolectaba o tomaba lo que existía y la vida se reproducía infinitamente, como así había sucedido por lo menos unos 500.000 años. Con el surgimiento de la agricultura y de las demás tecnologías subsecuentes, se da un gran vuelco para en apenas 10.000 años dar un “giro coperniquiano” de resultados insospechables y en los que actualmente está en juego real la supervivencia de la especie humana, o al menos de buena parte de habitantes de la Tierra. Por lo que cabe preguntarnos si habremos estado mejorando, desarrollando, o si todo eso es relativo y quántico -como se diría ahora-. Es decir, a medida que el hombre fue dejando de ser lo más natural hasta volverse actualmente robotizado, anoréxico y enajenado, fue creando un mundo cada vez más artificial, contaminante y depredador de la naturaleza, y ya no es esoterismo el cambio climático que estamos viviendo. 
En otras palabras, después del aparecimiento de la agricultura surge la matemática, la escritura, la moneda, el comercio, la pólvora, la imprenta, las industrias, las bombas, las telecomunicaciones, la electrónica, la robótica…, en que en cada proceso la afectación a la naturaleza sería mucho más a grave a medida que la ciencia fue ampliándose y especializándose. Lo que para unos significó irse modernizando, progresando y mejorando, para nosotros fue el acto paulatino de irse separando, dividiendo, fragmentando en nuestra relación y connivencia con la naturaleza. Quizás para algunos el ser humano de ahora está mejor, pero lo que sí es cierto, es que la naturaleza está peor que solalamente hace 500 años, o ¿alguien ha hecho algo por ella?, ¿cuántos son los que se han preocupado por el ser que nos contiene, sostiene y mantiene?
“CULTIVAR EL ESPIRITU”
La palabra cultura viene del latin cultivus que hace referencia al acto de cultivar o de labrar lo que está en estado natural.  Todo aquello que no ha sido topado por la mano del hombre se denomina endémico o permanente o virgen, y las diferentes formas de intervención se denominan utilización, aprovechamiento, explotación… Esto también ha marcado el hecho de concebirle a la naturaleza como un ser de la vida o fuente de vida o recurso natural o medio de producción o mercancía, etc. Al producirse hace unos 7500 años los primeros experimentos de manipulación de las plantas silvestres, se inicia un proceso paulatino de experimentación con la naturaleza que no ha parado hasta nuestros días y que más bien se ha acelerado los últimos 100 años. Y la pregunta que surge es: ¿hasta cuando ese proceso de intromisión en la naturaleza estuvo enmarcado dentro de ciertas formas de respeto y de co-creación mutua? , o ¿cuando se rompe ese nivel de naturalidad de la experimentación y de relación armónica con la naturaleza? Consideramos que ese momento es cuando el ser humano por primera vez se siente que no es naturaleza y que es mejor o superior a los otros seres de la vida. Según los datos que se conocen, serían los griegos clásicos los primeros que se reclamasen como superiores. El primero que lo registra en forma escrita será Platón, quién anota que la naturaleza está en estado inferior al hombre.
Por 5000 años de ejercicio de la agricultura como el acto de cultivar la tierra, se pasó hace 2500 con los griegos clásicos (Sócrates, Platón, Aristóteles…) a lo que ellos denominaron el acto de cultivar el alma o el espíritu. De la misma manera que un campo que existe en forma natural y no se lo prepara para cultivarse, el hombre que no se cultiva al interior está en un estado salvaje o primitivo, decían los inauguradores del logos o racionalismo griego. Esta fue una de las primeras expresiones de cierto menosprecio o rechazo a lo natural visto como algo que crece sin orden ni concierto o como algo arbitrario.
El hombre “inculto” sería como un campo sin cultivar, mientras que el hombre “culto” sería aquél que tendría el cuidado de su espíritu. De esta manera, el término latín “cultus” que inicialmente significó “cultivar” la naturaleza pasó a tomar el significado de “cuidado” y de “culto”. Como verbo “cultivar” pasó al sustantivo “cultus”, y además adquiriendo el significado de «cuidado» y de «culto» en un sentido religioso (por el “cuidado” o “culto” constante de los dioses realizado por los sacerdotes) y, por otra parte, pasó a considerarse “culto” todo ser humano que “cultivase” su espíritu. Así el “espíritu” se distanciaba de la naturaleza, y el cual estaba en la razón o en el logos. Ya no era el espíritu algo también sensible y emocional sino algo exclusivamente mental, inteligente, racional y por ende dios también era como ese ser humano y con forma de hombre; ya que lo sensible, instintivo, sensorial era “inculto” y tenía forma femenina o de mujer.
Desde ahí hasta ahora no ha cambiado esa visión. Los más “cultos” serán los que estén lo más alejados de la naturaleza, la cual representa lo irracional, bruto, tosco, ignorante. La naturaleza que fuera considerada ser vivo, inteligente, amoroso por miles de años, pasó en poquísimo tiempo a ser considerada inferior, salvaje, torpe, subdesarrollada… hasta considerar a la Tierra y al cosmos en su conjunto como inerte, cosa, objeto. Esta visión “culta” alcanzó su cúspide en la Ilustración (siglo XVIII), quienes se consideraban “el fuego de la purificación” de todo lo salvaje al declarar que habían logrado “desprenderse de la naturaleza”, pues solo la razón era la única verdad inmortal. Kant en “Crítica del juicio”, la define como “la producción en un ser racional de la capacidad de escoger sus propios fines”, en el sentido de otorgar “fines superiores a los que puede proporcionar la naturaleza misma”.
A partir de aquí el término se amplía, entendiéndose por cultura aquello que el hombre añade a la naturaleza, sea en sí mismo (cultivo de su espíritu), sea en otros objetos, tales como utensilios, herramientas, procesos técnicos, etc. De aquí surge la idea de “bienes culturales” o de “cultura material”, e incluso últimamente se habla de “industria cultural”, por lo que ya no se trata -ni siquiera- de “cultivar el espíritu” sino de “cultivar” el negocio, la mercancía, el bien para ser comercializado y aprovechado por los que tienen dinero; con lo cual se ha perdido todo el sentido primordial o primigenio de lo que es cultura. De otra parte, la noción de que tener cultura presupone un cierto “otium” y exige la cobertura de las necesidades vitales más elementales, por lo que en ciertos ámbitos la “cultura” pasó a ser sinónimo de actividad propia de las clases sociales adineradas: lectura de libros “cultos”, audiciones musicales “clásicas”, actividades artísticas “finas”, etc. Finalmente, en Alemania el término “Kultur” pasó a adoptar las características, particularidades y virtudes de una Nación, en aplicación  a la antigua noción de tradición, palabra que procede del latín “tradere” y en relación a transmisión. En este sentido se recalca la necesidad de la transmisión para que pueda existir la cultura, y así tomando el término cultura otra dimensión, sin embargo en Francia y Gran Bretaña se prefería el término “civilización”, quedando cultura como tradición y civilización con modernidad. Término éste, que a la postre tomará preeminencia y se resaltará hasta el día de hoy como lo más avanzado un estadio superior. Pero al mismo tiempo adviene su cuestionamiento con el surgimiento de propuestas de salida o de regreso a las formas culturas y naturales ancestrales.
DE LA CULTURA A LA CIVILIZACION
Con el aparecimiento de la agricultura, que fue el acto de co-creación con la naturaleza, de acompañar los ciclos de la vida, de respetar las formas de existencia propia, se pasó al acto de domesticación y de superposición de las formas naturales por las formas humanas “cultas”, autoconsideradas como superiores y mejores a los principios naturales. En este período de cultura de la tierra de alrededor de 5000 años en Eurasia, la forma de vida era comunitaria y guardaba todavía una relación profunda con la naturaleza, y el ser humano se seguía sintiendo naturaleza y vivía apegado a los ciclos naturales que marcaban el sol y la luna. Del ser natural al ser cultural, si bien había una diferencia y distancia, este ser humano seguía integrado a la naturaleza, no idealmente sino vivencialmente.  Siendo la diferencia entre unas y otras culturas de Eurasia y del mundo en general, su mayor o menor correlación con la Madre Tierra, pero todas con un acercamiento para dejarse guiar y orientar por la naturaleza que marcaba su calendario y forma de vida.
La cultura griega sería la primera en distanciarse de estas matrices y características de relacionamiento natural hace unos 2500 años y dar paso a lo que ellos denominarían: la civilización. Este proceso de ruptura con la naturaleza se da con el surgimiento de la ciudad-estado o de la polis en término griego. Ciertos grupos tribales de alrededor de no mayor a 10.000 personas se atrincheraban en espacios cerrados, para lo cual procedían a construir grandes murallas con el propósito de protegerse del ataque de otros pueblos. Se encierran en espacios de 1.000 y 3.000 km2, de los cuales unos terrenos se dejaban para la agricultura, el pastoreo y los puertos que les comunicaban con el exterior. El resto de actividades y de población eran concentrados en pequeños sectores urbanos, teniendo a los aristócratas (los “mejores”) y a los oligarcas (los “pocos”) en el centro de la ciudad amurallada. Cada polis controlaba su territorio y no aceptaba la sumisión a ningún poder exterior. La estructura de la polis conllevaba un establecimiento urbano, generalmente instalado al pie de una acrópolis junto con su parte rústica. Socialmente la polis se caracterizó por la existencia de un grupo de ciudadanos que disfrutaban de todos los derechos, de un grupo de extranjeros (metecos) sin derechos pero libres, y de un tercer grupo, los esclavos, privados de libertad y que no disponía de ningún derecho.
Sería en este acto de concentración y amurallamiento el surgimiento de la noción de separación y distanciamiento como forma de vida: el urbanismo. Es decir, de una visión holística e integral a partir de un tipo de vida relacional con el todo, se pasó a un estilo de vida enclaustrado. Y posteriormente será el acto de afinamiento y perfeccionamiento de la mentalidad atrapada sobre muros hasta su cúspide actual que es el encerramiento del espíritu en los atrios modernos. Es decir, del acto de “cultivar el espíritu” al acto de enclaustrar al espíritu. Acto al cual le denominan como un paso civilizatorio, de progreso y de crecimiento.
LA MORAL Y LA ETICA.
El concepto de civilizar, sustentado en aquel principio inicial de “cultivar el espíritu” se fue perfeccionando en todo este tiempo. Para ello el eje central sería la creación de la dicotomía de bien y de mal, en la que unos son los buenos y todos los demás los malos. Obviamente la aristocracia, la oligarquía,  la timocracia, la monarquía eran los buenos y cultos, y las mujeres, los esclavos, los campesinos, artesanos eran los malos e incultos. Para consolidar esta propuesta se inventaron la moral y la ética, los cuales fueron los medios para separar y clasificar a los unos y a los otros, por un lado los mejores (aristy en griego) y en el otro lado a los “peores” -que se diría indirectamente-. La palabra “moral” tiene su origen en el término latino mores, cuyo significado es costumbre, de la cual había de dos tipos: las virtuosas y las perniciosas. Y algo parecido era la “ética”, la cual reflexiona racionalmente sobre las moralidades con la finalidad de encontrar principios racionales que determinen las acciones éticamente correctas y las acciones éticamente incorrectas.
Todo esto está enmarcado dentro de lo que se llamaría la dialéctica -que eran los famosos diálogos-, cuyo propósito era discutir para ver quién o qué era bueno o malo, correcto o incorrecto, y de esta manera estableciendo que la vida es la lucha entre opuestos, entre el bien y el mal, o el buen vivir y el vivir mal. Dicotomía que también tendrá su propio recorrido hasta nuestros días, en el que actualmente se difunde el “vivir mejor” por los capitalistas, y por ciertos socialistas del siglo XXI el “buen vivir”. Esta moral y ética del bien y del mal comenzó a ser enseñada en forma de preceptos prácticos, tales como las Máximas de los “siete sabios de Grecia” y de los Versos dorados de los poetas de Grecia; o bien en forma de apólogos y alegorías hasta que se revistió con un carácter “científico” en las escuelas de Grecia y de Roma.
Pero los que consolidaran a estas visiones son los denominados sofistas (Sócrates, Platón, Aristóteles). Según Platón, la “idea de bien” -que es la idea suprema de su teoría de las Formas- es el objeto más adecuado para el alma y causa de la realidad, perfección y verdad de las cosas. La importancia y función que Platón concede en su filosofía a la idea del bien, es tal, que el bien es dios y el mal es el diablo, o también dicho de otra forma el bien es la razón y el mal lo sensible. Para Platón, la única forma de acceder a la realidad inteligible era mediante la razón y el entendimiento, quedando el papel de los sentidos relegado por considerarlo engañoso. En este sentido, sostiene que todos los entes del mundo sensible son imperfectos y deficientes, y que participan de otros entes que son perfectos y autónomos (Ideas), de carácter ontológico muy superior y de los cuales son pálida copia aunque perceptibles mediante los sentidos. Cada Idea es única e inmutable, mientras que las cosas del mundo sensible son múltiples y cambiantes.
Otra forma dicotómica o dialéctica creada por los griegos clásicos en relación al conocimiento de los “incultos” y de los “cultos”, fue la doxa y la epistéme. La doxa u opinión era un conocimiento superficial, parcial y limitado, vinculado a la percepción sensorial, primaria e ingenua. Para ellos, el conocimiento dóxico versa sobre apariencias y no sobre la realidad, por lo que se trata de un conocimiento fenoménico y, por ende engañoso e incluso falso. De ahí que se le catalogaba como un conocimiento inferior, empírico, característico de gente no instruida e inculta; que principalmente eran los campesinos, es decir, los que estaban más ligados a la naturaleza. Hecho que no ha cambiado hasta el día de hoy. En cambio, la episteme para los sofistas tenía un carácter especializado, era un saber que penetraba hasta las causas y fundamentos de las cosas. El significado de episteme ha variado a lo largo de los siglos, pero su vieja aspiración de alcanzar un conocimiento cierto, verdaderamente explicativo, bien fundamentado, organizado sistemáticamente y, a ser posible, riguroso y exacto, siguen vivos en las ciencias y la filosofía posmoderna de nuestros días.
Para Aristóteles el conocimiento teórico persigue la verdad con independencia de su aplicación práctica, se basa exclusivamente en la especulación y en el razonamiento abstracto, instaura un saber general y universal que no está condicionado por las circunstancias y culmina en la contemplación gnóstica que se satisface idealmente en el "pensamiento que se piensa a sí mismo", cuyo paradigma es Dios entendido como motor inmóvil o reflexión que se agota a sí misma. Las virtudes del entendimiento, prosigue Aristóteles, son la sabiduría, que consiste en la comprensión intelectual de los principios evidentes, y la ciencia, que se define por el hábito y la capacidad de sacar conclusiones de acuerdo con las reglas de la lógica.
Es decir, lo primordial ya no era la relación con la naturaleza de la cual emanaba el conocimiento sino del ego de cada uno, que dependiendo si era “culto” o no, estaba en el bien o el mal, en la ignorancia o en la sabiduría. Siendo lo “culto” todo lo opuesto a la naturaleza instintiva y sensible, es decir, solo la razón y las ideas eran las válidas. A partir de aquí cada cual soltará sus Ideas y se transformará en Filósofo. Su búsqueda está en la mente y no en la interrelación con su naturaleza interior o la naturaleza extra-humana como había sucedido desde siempre y por millones de años. El conocimiento no es fruto de la compenetración con su medio sino con su ego “cultivado”, el cual en estos 2500 años ha soltado cantidad de Ideas, que han tenido una vigencia corta para ser desechadas y reemplazadas por una nueva, sin que esto pare hasta el día de hoy. Es la dictadura de las Ideas en oposición a todo lo irracional que representan las diosas, la mujer, la naturaleza, el cuerpo, la sexualidad, la sensibilidad, el arte, el sentimiento, etc. El hombre auténtico será, para Platón, aquel que consiga vincularse a las ideas a través del conocimiento, acto intelectual -y no de los sentidos- consistente en que el alma recuerde el mundo de las ideas del cual procede.
La cultura como “Cultura de la Tierra” al día de hoy solo ha guardado el nombre pero el significado es ahora totalmente opuesto a lo que fue originalmente, por lo que no cabe seguir llamando a todo esto cultura sino civilización o tecnoformismo o estereotipo o hasta “civilización del espectáculo” como dice Mario Vargas Llosa. Aunque para él, cultura es el arte purista pero para el vitalismo la cultura es una forma de estar en la vida, es una actitud y posición frente a la vida, es un conjunto de formas, nociones y paradigmas que orientan la vida dentro de un acto recreativo o de crianza de la vida. El arte no es igual a cultura, la cultura es mucho más que arte, es un sistema de vida, es una forma de relación y de convivencia humana y extra-humana. Esto quiere decir que la cultura fue desapareciendo paulatinamente desde hace 2500 años en occidente hasta su desaparición en el romanticismo del siglo XVII y finalmente en la Ilustración en el siglo siguiente. Incluso en el arte fue desapareciendo la cultura como tal, en que ha terminado como “arte por el arte”, cuya expresión más clara  es el hedonismo artístico hasta su máxima manifestación actual que es el esteticismo, todo lo cual es arte civilizatorio pero que ya no tiene nada de cultura y es más bien: no-cultura (unkultur).
LAS CULTURAS SOBREVIVIENTES
El exceso de población, los disturbios y los intereses comerciales de las polis hicieron que a partir del año 750 a. C., desde Grecia se iniciara un proceso de colonización que no ha parado hasta el día de hoy. En un principio fueron los campesinos de las polis en busca de nuevas tierras para labrar, los que afrontaron el riesgo. Las ciudades-madre o metrópolis planeaban los detalles del viaje y equipaban a los colonos, que irían acompañados por un aristócrata al frente de la empresa. Al llegar, el jefe de la expedición buscaba un sitio que fuera fácil de defender y repartía las tierras entre los expedicionarios, en partes iguales. Estos pioneros se convirtieron en importantes terratenientes, los cuales a su vez serían los padres de los nuevos ricos de Europa que se fueron heredando las tierras y colonizando nuevos territorios, bajo el argumento de civilizar y evangelizar al mundo entero.
Los europeos civilizados o domesticados llegan a Amaruka (América) hace 500 años y se encuentran con pueblos que vivían en un estado natural y otros en un nivel cultural. Claro, que para los europeos todo era natural, pero en una forma despectiva y en asocio de salvaje, primitivo, bárbaro, bestial, etc., y en la que indudablemente mientras más “naturalito” (forma de calificar) era un pueblo era más atrasado, y los otros pueblos eran un poco menos atrasados, pero todos eran atrasados. El “buen salvaje” no solo que no tenía cultura sino que no tenía alma y estaba en un estado salvaje, y aquellos que tenían un conocimiento arquitectónico y agrícola simplemente eran pueblos bárbaros, siguiendo la misma lógica que aplicaban a su propio proceso (salvaje, bárbaro, civilización). Solo después de casi 400 años a algunos pueblos se les considera como culturas, pues a otros pueblos los antropólogos les siguen llamando sociedades primitivas.
Y últimamente con el relativismo cultural se habla de civilizaciones a ciertas sociedades, pero no se dan cuenta que no están haciendo ningún favor en calificar a algunos de culturas y a otros de civilizaciones, en el sentido de darles mejores atributos o consideraciones, cuando históricamente el acto de civilizamiento es un acto antihumano y contranatural. Por lo que rechazamos que se califique de civilizaciones a nuestros pueblos, eso es más bien para nosotros una degradación que un atributo. Los pueblos andinos (tawantisuyanos) y de Amaruka en general eran y son pueblos de la “cultura de la vida” totalmente diferentes a la “civilización de la muerte”. Si bien han logrado civilizar, evangelizar, catequizar a algunos pueblos, todavía sobreviven algunas culturas en ciertas comunidades, y más que todo sobreviven los pueblos natura en ciertos grupos tribales “no contactados”, que son el único referente que queda de una vida en armonía con la naturaleza. Irónica y paradójicamente algunos civilizados europeos, cansados de tanta domesticación, están yendo en búsqueda de los pueblos culturales y naturales para aprender de ellos. Incluso en EEUU y Europa ya hay algunos grupos que viven así, y están regresando a formas de vida armónicas, y su referente y ejemplo son los pueblos “salvajes” que afortunadamente todavía sobreviven en algunos lugares de la Madre Tierra y a diferentes niveles. ¿Ese será el futuro de la humanidad?


jueves, 4 de octubre de 2012

¿Por qué NO al extractivismo?




A la Tierra no se la cuida ni se la explota, se la respeta.

De la misma manera que hace algo más de 300 años en Occidente no se comprendía que la Tierra era redonda o que la Tierra giraba alrededor del sol, hoy todavía no se comprende de los mundos dimensionales o conciénciales, en los que el ser humano es tan solo una dimensión entre varias, y es un holograma o un reflejo o una enzima de la gran totalidad o del gran organismo que es la Biosfera. Todavía seguimos creyendo  que solo existe un universo tridimensional sin tiempo, y que la información solo se da entre seres humanos y en línea recta.

Es decir, aún no se comprende que si el hombre piensa lo hace también la tierra y por ende el cosmos en su conjunto, siendo esa conciencia total lo que se podría llamar Dios y que vive en cada uno de los seres en particular (El todo está en la parte y en la parte está en el todo). Creer que el hombre es el único inteligente y el único ser que existe en este multiverso es la arrogancia y la vanidad más supina, como la de aquellos reyes y papas que se creían que eran el centro del universo, o la de los dogmas que dicen que solo el hombre es a imagen y semejanza de dios. Creencias que mediante la inquisición pretendieron imponer sus teorías para siempre, por los siglos de los siglos, amén.

De la misma manera, que si a un ser humano se le quita sangre o un órgano o un miembro, éste queda disminuido en sus funciones y propiedades, así la Tierra también sufre las repercusiones al alterar su funcionamiento sistémico. La vida de un ser humano es corta y se siente rápidamente el impacto, pero como la vida de la tierra es más larga, percibimos más lentamente los impactos que ella sufre, y pareciera que no pasa nada. Esto lo han sabido por siempre los pueblos vitalistas de toda la Tierra y su accionar ha estado en conseguir la estabilidad en cada acto de su vida. Su propósito jamás fue el desarrollo o el crecimiento sino el equilibrio armónico que reproduce la vida y no aquella que la mejora o la evoluciona.

Hoy, determinada ciencia empieza a comprender y demostrar lo que se ha sabido por siempre, que la misión del ser humano es respetar (relación armónica) la naturaleza, que ni siquiera es cuidar o protegerla como dicen los ecologistas, y peor una mercancía o recurso natural como dicen los mercantilistas de derecha o de izquierda. Está ciencia comienza a hablar de que en todo ser existe una memoria o matriz que le sostiene gracias a la información depositada en ella y la cual le ha sido dada por la vida inteligente. Por ejemplo, “la memoria del agua” ha sido demostrada por el japonés Masaru Emoto, quien comprueba que el agua registra información vibratoria de todo lo que sucede en su entorno. Cuando una frecuencia es  disonante y estridente el agua deviene turbia e irregular (enfermedades), y viceversa. Y si el ser humano es ¾ agua, podemos imaginar lo turbia o clara que ésta podría estar, dependiendo de la información que se registre desde afuera y de lo que se emane desde la conciencia interior? Y si la Tierra es también ¾ partes líquido, ¿cuál será la información que se viene registrando en ese líquido, especialmente de los océanos? Y cuáles serán las repercusiones de todo ello?

Pero los antiguos sabios de las culturas primordiales conocían que no solamente el agua tenía memoria sino que todo ser o elemento en la vida tiene información registrada y que la intercambia con los otros seres. Es decir, la vida es memoria y todo se reproduce en la continuidad de la vida gracias a la memoria, la memoria es el divino ADN, es la conciencia que guarda toda la información de la vida. La ciencia relativista y la mecánica quántica lentamente comienzan a demostrar en laboratorio que todo es información codificada. Que la luz no solo son fotones sino información dentro de un propósito o sentido de regeneración de la vida, de ahí que la fotosíntesis es la decodificación de la información emitida por la luz solar. Cada planta que llevamos a la boca es energía solar solidificada, que guarda información genética de la fuente de vida y nos constituye dentro de una configuración solar (98.5% dicen los físicos). Es decir, somos de la misma característica que el sol, de ahí que todos los pueblos de la Tierra -sin excepción alguna- han sabido que el sol es nuestro padre. Pero así mismo saben que la velocidad de la información cerebral es mucho más rápida que la velocidad de la luz, por lo que podemos enviar información distorsionada si no entendemos y no nos manejamos dentro de las leyes de sincronía y empatía natural.

La teoría relativista y quántica señalan que cuando una partícula es observada se modifica su comportamiento regular, lo que implica que los fenómenos no son absolutos en sí mismos ni son algo mecánico que se mueven en la vida, sino que interactúan con quién les observa desde una forma particular. Y si nuestra observación es antinatural, qué reacciones estaremos provocando, por ejemplo en el clima. Incluso algunos ya señalan, que en el aura o campo energético espiritual también se manifiesta la memoria genética, la gravedad tiende a curvar el espacio/tiempo, el cual ejerce una influencia sobre la materia/energía la cual toma una forma circular, de ahí que todo tiende a ser curvado (ojos, arcoíris, planetas, agujeros negros). Es decir, alrededor de la materia hay un campo (energía) que se curva y que guarda la memoria o la información que le mantiene en movimiento. De la misma manera que el aparato de televisión recoge las señales o información emitidas y las materializa en forma de sonidos e imágenes, el cuerpo humano es la expresión de la información emitida por el campo vibratorio de la persona. Este campo curvo o huevo luminoso está empatado con el gran campo curvo (dios) o lo que Einstein llamó el campo unificado, lo que nosotros preferimos en llamar: campo interrelacionado.
Los astrofísicos a ese campo también le llaman masa negra y representa el 95 % del multiverso, eso quiere decir que apenas el 5 % es visible, en el que estamos incluidos los seres humanos, y que es lo que básicamente conocemos, lo que equivale a decir que no sabemos casi nada.

Irónicamente los físicos mecanicistas creían que conocían a la naturaleza y que podían manejarla a su antojo haciendo miles de experimentos, en los cuales simplemente han producido radioactividad y los biólogos virus que matan con nuevas enfermedades a millones de seres humanos, y a lo cual lo denominan: desarrollo, progreso y evolución. En los últimos 500 años han aparecido más de 1000 enfermedades de la que existían hace 2000 años. Según Arthur Jorés, sólo 500 enfermedades son comunes a seres humanos, animales y plantas de las 2000 enfermedades que él contabilizó. Esto quiere decir, que 1500 enfermedades son el pago (“el costo del desarrollo”) que deben hacer los seres humanos por dejarse civilizar. Él las denomina: “enfermedades de civilización”.

El campo alrededor de la Tierra, denominado por los hindúes como los registros akashikos  y modernamente por el biocentrismo como la biosfera (envoltura viva), en conjunción con la litosfera, la hidrosfera y la atmosfera. Estas capas guardan toda la información del multiverso que se emite para sostener a todos los seres que viven en este planeta. Sin la biosfera no existiríamos, de ahí la visión de que la Tierra es nuestra madre, porque es la que nos contiene y sostiene. La información que cada ser humano va guardando en su memoria de vida, aquella de nacimiento y la adquirida, van constituyendo al ser humano y encaminando a un tipo de vida saludable o enfermizo. La humanidad en su conjunto ha ido guardando una información de respeto (simbiótica) por miles de años, pero hoy en apenas 2000 años y particularmente los últimos 500 años y muy especialmente los últimos 50 años se ha enviado información distorsionada, estridente y destemplada a todo nivel.  Si hay una información que sostiene y mantiene dentro de un movimiento a la vida tal como la conocemos, y si se reintroduce otra información enviada desde los hombres civilizados desde hace 2000 años, cuál será el choque de información que se está produciendo sobre la biosfera o memoria de la Tierra?

Hoy los científicos conocen de ello, y saben que pueden afectar el clima o producir cambios en la atmósfera bombardeando con información de ondas de extrema baja frecuencia, denominadas ELF. Esto ya se lo conoce desde principios del siglo pasado a través de Nikolas Tesla quien fue el descubridor de estas ondas, él creía que esas ondas podían concentrarse y dirigirlas hacia la ionosfera, para cambiar el curso del clima y provocar inundaciones o sequías. Estas alteraciones climáticas se lograrían cambiando la trayectoria de los flujos de presión, algo así como la “sangre” del planeta. Tesla pensaba que si se lograba que las ondas emitidas a la ionosfera rebotasen y se dirigiesen hacia una falla tectónica, podrían provocar terremotos. De hecho, ya aplicaron por primera vez los EEUU en Vietnam. En 1966 se ejecutó un programa de modificación climática (Operación Popeye), se sembraron muchas nubes con el propósito de exagerar las lluvias monzónicas tradicionales en esa región y cortar las vías de suministro entre el norte y el sur del país invadido. Dicen los científicos y militares que en 50 años ya no habrá balas ni bombas, solo terremotos, tsunamis y manipulación de los sistemas climáticos. Esa será la guerra del futuro, pero quizás la última de ese tipo, pues como dijo Einstein: “no sé cómo será la tercera guerra mundial, sólo sé que la cuarta será con piedras y lanzas.”

Entonces, si se sigue modificando la estructura corporal de la tierra a través de la extracción minera, hidrocarburífera, arbórea…, se está enviando una información que está alterando la memoria de la biosfera. Si todas las palabras, pensamientos y sentimientos de todos los seres humanos se archivan en el campo unificado de la humanidad, y ésta en el campo unificado o interrelacionado de la Tierra, y así sucesivamente hasta propagarse por todo el cosmos, cuál será el impacto o modificación de todo el sistema en su conjunto. Si hoy los científicos hablan de las supercuerdas y de las bipartículas como los cordones que entretejen todo y que circulan la información, como sucede con nuestros neuropéptidos o contransmisores que interactúan por medio de la transducción sináptica cerebral, es qué estaremos deformando la información que mantiene en armonía y equilibrio a toda la Tierra en un funcionamiento estable? ¿La “Tierra Inteligente” se quedará tranquila y no restablecerá lo que le están haciendo sus hijos malcriados?

Si seguimos así, quizás los países pobres salgamos de la pobreza y los ricos sean más ricos de lo que son actualmente, pero por cuánto tiempo disfrutaremos de esa riqueza, si a eso le podemos llamar riqueza? No será que estamos siguiendo los pasos del rey Midas, y creemos que con el desarrollo y el crecimiento estamos transformando todo en oro, pero llegará un momento en que no podremos comernos esa riqueza fatua acumulada?. Entonces mientras sigamos todavía enmarcados dentro de las instituciones geocéntricas que nos dirigen todavía, aunque hoy sepamos que el sol no gira alrededor de la Tierra, seguimos creyendo que la Tierra es inerte, por lo que en el fondo seguimos dentro de la misma conciencia medieval y creyendo que el hombre es el centro del universo y de la vida. Incluso los socialistas (los supuestos más avanzados) creen que el ser humano es el centro de la vida y sus políticas sociales están orientadas en ese sentido. Dicen que lo principal es el hombre y luego el capital, pero no entienden que primero está la vida en su conjunto, posteriormente el ser humano y en última instancia el capital.

Por tanto no sirve un ser humano rico en un planeta pobre, y no hay que cuidar o proteger al planeta como dicen los ecologistas con políticas sustentables o sostenibles, sino que hay respetar, y respetar significa guardar estabilidad, permitir que todo funcione como ha sido estructurado por la sabiduría de la vida (reciprocidad). Esto quiere decir que ya no debemos seguir consumiendo petróleo para hacer funcionar nuestros vehículos, sino sustituirlo por el vapor de agua o mucho mejor con energía solar, cuando lo ideal sería en muchos casos solo bicicleta. Este solo un ejemplo para decir que debemos dar un gran vuelco a la tecnología actual, pues ésta nos está conduciendo a nuestra desaparición como especie humana. Hay que recrear una tecnología de la vida con información que estabilice la biosfera y que esté en sintonía con ella para continuar la vida, sino la memoria natural que es más fuerte que la humanidad terminará por limpiar todo y la reestructura de una nueva manera. De hecho, ya lo está haciendo enviando información de una nueva conciencia, pues quienes nos hemos sintonizado con ella podemos señalar lo anotado, todo lo cual no nos viene de nuestro ego ilustrado aprendido en alguna universidad meritocrática sino de la compenetración sabia con la Madre Tierra y el Padre Sol.

lunes, 1 de octubre de 2012

TAWANTIN: TETRALECTICA

De Ser Humanidad a Ser Tierra
 
Los Incas sintetizaron sus principios de vida en la palabra quechua TAWANTIN (tetralidad o tetraléctica). Incluso denominaron a su inmensa nación con el nombre de Tawantinsuyu, que significa Unión (Ntin) de las Cuatro (Tawa) Partes o Regiones (Suyu). La palabra aymara Pusisuyu hace la misma referencia, pusi es cuatro y suyu es región.  En ambos casos vemos que el cuatro es el eje, lo que nos lleva a preguntar: ¿es el cuatro un número casual o entraña algo fundamental?  ¿Qué llevó a los Inkas a denominarlo así?. ¿Es la única nación que le ha dado importancia al cuatro? La respuesta podría ser sencilla y profunda: la naturaleza está enmarcada dentro de una estructura en la que el cuatro es un punto constitutivo referencial: los cuatro elementos, las cuatro direcciones, las cuatro estaciones, los cuatro cuerpos (corporal, mental, emocional, espiritual), las cuatro grandes masas (sol, luna, tierra, océano), las cuatro lunas (llena, menguante, nueva, creciente), etc. 
 
Por su parte, los científicos modernos hablan de que el código de nuestro ADN está compuesto de sólo cuatro moléculas, llamadas bases: adenina (A), citosina (C), guanina (G) y timina (T).  Dicen que el 99% de nuestro cuerpo está compuesto de hidrógeno, oxígeno, carbono y calcio. Nuestros cerebros experimentan cuatro estados de conciencia: vigilia, sueño, sueño sin sueño, y lucidez cuando estamos empezando a dormirnos o despertarnos. Cuatro estados principales de conciencia ampliada: Alfa, Beta, Delta y Teta.  El cuerpo físico se va conformando a través de cuatro niveles: células, tejidos, órganos, criaturas. En el cosmos hay cuatro fuerzas fundamentales: el electromagnetismo, la energía nuclear débil, la energía nuclear fuerte y la gravedad.
 
En la cruz de los opuestos (chakana) esta simbolizada la naturaleza de la vida: arriba-abajo, derecha-izquierda, lo que representa dos tipos de oposiciones en dos formas, lo que da cuatro representaciones. La palabra "naturaleza" significa "aquello que nace", y todo nacimiento en la naturaleza está configurado en la cruz complementaria, la que establece nuestra existencia física finita tanto en el tiempo como en el espacio. A este principio, según la situación lo podemos también denominar: cuádruple, cuadripartito, cuaternidad, tétrada, tetradimensional,  tetraléctica, tetraconciencia…
 
El nawi ollin de los Aztekas
 
En general todos los pueblos de Amaruka (América) y de todo el mundo lo entendieron así. Los antiguos habitantes de México lo describieron en lo que denominaron NAWI OLLIN, que quiere decir: Cuatro Movimientos y está representada como una cruz con sus cuatro brazos diagonales. Esta cruz es un símbolo muy ancestral y hace referencia a los cuatro soles o eras vivida, dentro del movimiento permanente del mundo y de la existencia en general. Se expresa como un 4 que está siempre moviéndose para dar lugar al 5, la quinta esencia o el Quinto Sol. 
 
El Nawi Ollin es la energía que todo ser vivo contiene, es la Energía Creadora que refleja la armonía y equilibrio en todo cuanto existe en la vida o en la naturaleza. En la tradición nawatl a la energía se le asocia con la serpiente, considerando el movimiento de la energía en forma ondulante y tiene una connotación de sagrada. Todo lo contrario a la interpretación que hicieron los sacerdotes católicos en el pasaje bíblico con la supuesta tentación que hace la serpiente a Eva. En la tradición judía de la khábala también se hace referencia a la energía intuitiva representada en la mujer como un estadio superior, que posteriormente en el mito bíblico sería todo inversado y amputado dentro de un estereotipo patriarcalista. 
 
En la tradición Maya también hay un símbolo que consta de cuatro puntos unificados por un quinto, centro de contacto de la Tierra y el Cielo. La imagen procede de Ek Balam, Ciudad de los Seres con Alas, en Yucatán. Y también en la leyenda Ometeotl, se hace referencia a la esencia dual de lo masculino y femenino, la que a través de la primera pareja se desdobló en 4 hijos, entre los cuales encendieron una gran hoguera y de ahí se inició la vida de nuestro Sol. De acuerdo a la moderna teoría de Einstein, el átomo de hidrógeno se forma de 2 (+ , -), la cual a su vez se desdobla en 4 para tornarse en Helio, quedando un residual de masa que al transformarse en energía enciende la hoguera del Sol.

La Tetractis Griega
 
Para el filósofo-matemático Pitágoras (580 a.n.e. – 495 a.n.e.) los números también eran cualidades que describían, no solo la naturaleza del cosmos sino también la naturaleza de cualquier sistema, incluido el ser humano. El modelo matemático concebido por Pitágoras y conocido como la Tetractis, es uno de los modelos más importantes que existen en la tradición occidental. Es un símbolo muy rico, de muchas capas, con una gran cantidad de significados, relaciones y correspondencias. Pitágoras creía que la naturaleza de todas las cosas podía ser comprendida y descrita de acuerdo a los poderes del uno, del dos, del tres y del cuatro, como una secuencia de la creación que se va revelando. También sostenía que el poder del número diez yace en la tétrada: si se comienza por la unidad y luego se le añaden los números sucesivos hasta cuatro, se completa el número diez. De modo que el número formado por la unidad reside en la década, pero potencialmente en el cuatro. Los pitagóricos solían invocar a la tetractis como el juramento más exigente: “más aun, por aquel que dio a nuestra alma la tetractis, origen y raíz de la eterna naturaleza”.
 
Más claramente, la tetractis consiste en la adición de los cuatro primeros números y que da como resultado el número diez: 1+ 2 + 3 + 4 = 10. La tetractis es una palabra griega que significa literalmente “número cuatro”, sinonimia de quaternión (cuaternario) que se aplicaba a un símbolo creado también por Pitágoras y que se compone de diez puntos distribuidos en forma triangular. Pero estos números no son simplemente cuantitativos sino que también son arquetipos de número: la unidad, la dualidad, la trinidad, y la cuaternidad. Cada uno vislumbrado como un todo o a su vez como especificidad en sí mismo y con su propio significado cualitativo.
 
Los cuatro elementos primarios
 
El filósofo matemático Empédocles (aprox. 450 A.C.) fue quien estableció el sistema de los cuatro elementos primarios: fuego, aire, agua y tierra. Su propuesta se basó simplemente en la observación de las cualidades del mundo físico, determinado en dos pares de opuestos: húmedo y seco, caliente y frío. El fuego fue considerado el resultado de la combinación de lo seco y lo caliente, el aire fue creado de lo caliente y lo húmedo, el agua de lo frío y lo húmedo, y la tierra de lo frío y lo seco. A cada uno de los cuatro elementos también los asoció con las cuatro estaciones, considerando a la tierra como más densa y pesada que el agua (mares, lagos, ríos). Tanto la tierra como el agua tienen masa y peso, su dirección es hacia abajo y se les ha asociado con el polo negativo, femenino y pasivo. Sobre la tierra y el agua se encuentra el aire con su natural movimiento hacia arriba. Y en el aire están los cielos luminiscentes: el Sol, las estrellas y los planetas, lo que explica por qué los elementos de aire y fuego han sido asociados con el polo positivo, masculino y activo.
 
Medicina de los cuatro humores
 
Hipócrates por el año 400 a. C. y miembro de la gran escuela médica de la isla de Kos, ideó la medicina de los cuatro temperamentos o humores: colérico, melancólico, sanguíneo y flemático. Sistema médico usado para describir el temperamento, la psique y psicología del ser humano. La terminología de la medicina griega ha tenido eco hasta la actualidad, utilizando palabras como flemático, sanguíneo y melancólico para describir el "temperamento" de alguien o cuando se hace referencia de alguien que es "temperamental". Algo parecido, es cuando se dice de una persona que está "en su elemento" o "de buen humor o "de mal humor", de esta manera estableciendo la relación psicosomática que existe en todo.
 
La teoría de los cuatro humores o humoral fue adoptada por los filósofos y físicos de las antiguas culturas griega y romana. La teoría humoral fue el punto central para los físicos y médicos europeos hasta la llegada de la medicina moderna a mediados del siglo XIX. La teoría hace referencia a que el cuerpo humano está lleno de cuatro sustancias básicas, llamadas humores (líquidos), cuyo equilibrio indica el estado de salud de la persona. Así, todas las enfermedades y discapacidades resultarían de un exceso o un déficit de alguno de estos cuatro humores. Estos fueron identificados por cuatro líquidos: la bilis negra, la bilis, la flema y la sangre. Cada uno de los cuatro humores aumentaba o disminuía en función de la dieta y la actividad de cada individuo. Para ellos, cuando un paciente sufría de superávit o desequilibrio de líquidos su personalidad y su salud se veían afectadas.
 
Lamentablemente esta tetractis o tetralidad milenaria de las culturas ancestrales griegas sería posteriormente fraccionada y reducida a una dualidad o dialéctica cuando Platón inventó los diálogos. Desde ahí se ha ido dividiendo y especializando más al conocimiento, y en apenas 2000 años de ejecución del proyecto civilizatorio hemos llegado al monismo. La tetractis griega fue abolida como de igual manera la tetrarquía romana para formar la autodenominada civilización occidental de corte monárquica, monoteísta, monopólica, megalómana y monomaníaca. Monismo que ha invadido el mundo entero bajo diferentes formas, y que ahora se estrangula entre el monoteísmo cristiano y musulmán, y la monocracia occidental con la oriental. Todas ellas las dos caras de la misma moneda o raíz.

El Tetragrama

Para el judaísmo el número cuatro es también muy importante,  tanto es así que el nombre del Dios de los judíos es el tetragrama, término griego que significa cuatro letras. La primera mención de este nombre se encuentra en el libro del Génesis y se traduce generalmente como “el Señor”. Debido a que durante mucho tiempo los judíos consideraron una blasfemia el pronunciarlo, los textos hebreos sólo incluyen las consonantes. Algunos estudiosos modernos conjeturan que se pronunciaba iajuéj, y que las cuatro letras hebreas se llaman yod-hei-vav-hei, o también se transcribe como YHWH.
 
Cabe anotar que el tetragrama también es una pauta musical formada por cuatro líneas paralelas horizontales, rectas y equidistantes sobre las que se escriben las notas y demás signos musicales siguiendo la notación cuadrada medieval. Fue en el siglo XI cuando surgió el tetragrama, sistema inventado por el monje benedictino Guido de Arezzo (Italia, 990 - 1050), tomando como punto de partida el himno de las vísperas de la fiesta de San Juan Bautista.

Las cuatro vidas del hinduismo

Para la tradición hindú, el hombre atraviesa por cuatro etapas durante su existencia, que van desde el aprendizaje hasta la completa espiritualidad. Según la tradición hindú, el hombre debe fraccionar y dividir su vida conforme a cuatro principios fundamentales denominados ashranas o las cuatro etapas de la vida. Partiendo de la base de que el ser humano vive 100 años, éstos tienen que estar distribuidos en 4 niveles: los primeros 25 años de la vida es para estudiar, los siguientes 25 años para la vida de casado, lo 25 años subsiguientes a la vida retirada y los últimos 25 años a la vida de la renuncia.

Los cuatro reinos nobles budistas

Dentro de la tradición majaiana de la cosmología budista, tenemos a los cuatro estados o reinos nobles o superiores que forman parte de los diez reinos espirituales. Los cuatro estados nobles son: aprendizaje, comprensión, bodhisattva y budeidad. Estos mundos se activan por medio de la búsqueda, descubriendo y aspirando a ellos, es decir, se caracterizan por la creencia de que los humanos necesitan hacer un esfuerzo para llegar a ellos a partir de sus vidas.

Los 4 tipos psicológicos de Jung

Modernamente encontramos a Jung, quién también dio al número cuatro o a la cuaternidad una descripción de la manera en que la mente consciente se orientaría:  “Cuatro como el número más pequeño, por el que puede crearse orden, representa el estado pluralístico del hombre que aún no ha alcanzado la unidad interior, de ahí el estado de esclavitud y desunión, de desintegración y de estar dividido en diferentes direcciones - un estado agonizante y no redimido que anhela unión, reconciliación, redención, sanación y totalidad.” C.G. Jung, Psychology of the Transference, p. 46
El modelo de los cuatro tipos psicológicos de Jung se expresa en dos pares de opuestos. En la estructura cuádruple de la psique: la intuición es el polo opuesto de la sensación y el pensamiento es el polo opuesto del sentimiento. Según Jung, "es el tipo psicológico personal el que desde un comienzo determina y limita el juicio" de una persona. Para él, si una función psicológica en particular era consciente y estaba sobre desarrollada, era probable que la función opuesta permaneciera inconsciente, desconocida e indiferenciada. La misma conteniendo cualidades poderosas de la sombra que a menudo terminaban por dominar la vida del individuo. Por lo tanto, los intuitivos eran propensos a tener a la sensación como sombra y viceversa; y en el mismo sentido los pensativos con el sentimiento e inversamente.

La tetraconciencia andina

El tawantin también entendido como los cuatro arquetipos principales de la consciencia humana: la conciencia de unidad, la conciencia de dualidad, la conciencia de trinidad, y la conciencia de cuaternidad. El tawantin tiene un paso más que la tetractis y su decálogo, pues los amautas andinos siguieron manejando cuatro dígitos pero sumando de otra manera: 1 + 2 + 3 + 5 = 11, con lo cual determinaron otra variable más contundente que el 10, pues el número 4 y el 10 son divisibles y finibles, en cambio el 5 y el 11 son números primos que determinan la infinitud impredecible.

La Tetractis griega y la tawantin andina son un modelo útil en el proceso del despertar de la conciencia, también similar a las distintas etapas o procesos reconocidos por los alquimistas, el tao, el zen, el ayurveda, el tolteka, etc. El proceso consiste en identificar y diferenciar a cada uno de los distintos niveles, no para separarlos o dividirlos sino para unirlos conscientemente. Después del proceso de diferenciación y de oposición, la tarea subsiguiente es integrar a los distintos niveles en la totalidad consciente. Siendo la cuaternidad el punto de encaje de otros niveles o dimensiones, de penta, sexta, séptima… y hasta onceava dimensión, aunque los quánticos modernos hablan de 26 dimensiones, lo que para nosotros serían consciencias. 
 
Advirtiéndose que actualmente (año 2012) es el inicio de la cuarta dimensión o conciencia tetraléctica reunificada. Hasta antes fueron procesos parciales y locales en su condición de ser humano particular(1), comunitario(2), regional(3), y ahora en una etapa global(4) como ser humanidad completa. Los cuatro niveles primarios son: la conciencia individual, la conciencia comunitaria, la conciencia continental y la conciencia planetaria. Es el salto de la conciencia parcial a una conciencia total, lo que implica el paso de Ser Humano a Ser Humanidad y de allí a Ser Tierra para finalmente Ser Cosmos. Todos los cerebros humanos conectados conscientemente para sintonizarse con la conciencia biosférica y la conciencia cósmica (Tawantin). Una nueva humanidad en otra etapa de su ciclo, con nuevos desafíos y quehaceres para seguir activando su consciencia, la cual posteriormente será de quinta dimensión. Y así sucesivamente en su proceso de activación o de despertar total, concepto muy diferente al de tipo occidentano que concibe el cambio como desarrollo o evolución, de ahí dos estilos y formas de vida: el aquí - ahora (presente) y el del futuro desconocido.
 
Atawallpa Oviedo Freire