sábado, 9 de mayo de 2015

1 de mayo 2015



LA REBELION DE LOS PELAGATOS

Llegamos a la marcha del 1 de mayo y buscamos el final de los manifestantes, se encontraban a la altura del denominado “puente del guambra”. Una vez ahí decidimos acelerar el paso hasta encontrar a los primeros con el propósito de observar el tipo y calidad de marchantes. Cuando la marcha entraba a la Plaza de San Francisco avanzamos a llegar casi entre los primeros. Nos quedamos más de una hora en la plaza hasta cuando ya estaba llena y decidimos irnos por razones personales. La mayoría hacía lo mismo, llegaban a la plaza y se iban. Seguimos la misma ruta y recién la marcha se acababa a la altura de la plaza de San Blas. Pensamos: Esto si va a ser 8 a 1 -como decía Correa-, pero contra él. Y todos de Quito, no traídos de fuera, lo que reflejaba el desgaste del correismo a estas alturas del partido.
Nuestra principal sorpresa en todo el recorrido, fue observar que el mayor porcentaje de marchantes caminaban con pancartas o papeles adheridos al pecho que decían: PELAGATO 5, PELAGATO 1245, PELAGATO 2389407… Por lo que sentimos que esta fue la “marcha de los pelagatos”, recordándonos a la marcha de “los forajidos” en alusión a Lucio Gutiérrez. Si el uno minimizó a los quiteños como “forajidos”, el otro populista lo ha hecho como “pelagatos”. Y así pasará a la historia Correa como ya ha pasado el primero, siguiendo a otros personajes en otras tantas rebeliones de los quiteños en toda su historia.
El quiteño (kitu) ha sido siempre rebelde y no ha permitido que nadie le subyugue, viéndose obligado a botar a muchos presidentes, como el caso de los últimos: Jamil Mahuad, Abdala Bucaram y Lucio Gutiérrez. También se levantó contra el despotismo de Febres Cordero y aunque no le tumbó del gobierno precipitó su caída en el imaginario popular, al terminar éste muy alejado del aprecio de los ecuatorianos. Y eso seguramente pasará con Correa, que quizás no saldrá destituido del poder político pero si destituido en el sentimiento de la gente. De hecho, ya menos del 50% de los quiteños lo rechazan actualmente.
Eso fue muy evidente en esta marcha del 1 de mayo del 2015, que no fue una marcha principalmente por reivindicaciones económicas y laborales como otras marchas de este tipo, sino contra el abuso del poder, de ahí la auto titulación de pelagatos. Tampoco fue una marcha de obreros o trabajadores únicamente sino una marcha de indignados de todo tipo, quienes vieron en esta fecha la oportunidad para expresar su rechazo a toda la política y acción del correismo durante estos 8 años. Hay un hastío, un cansancio, con la figura y presencia de Rafael Correa. Es increíble como alguien puede bregar contra si mismo y volverse tan antipático, muchos “pelagatos” pudieran valorar las obras físicas del correismo pero llega un momento en que tiene más peso su personalidad grotesca que el pueblo prefiere no tener esas obras a permitir ser desvalorizado y minimizado en su dignidad.
Pareciera que Correa no fuera consciente de lo que está generando en contra de sí mismo, cuando lo más probable es que está asesorado por su gente para que evite ese tipo de actitudes provocativas, pero conociendo el temperamento de Correa lo más seguro es que les dará la razón a sus asesores, pero cuando se le sube la cólera a la cabeza la que manda son sus vísceras y no su cerebro y peor su corazón.
Cuántas radios, canales de televisión, políticos, periodistas, etc., estarán agradecidos con Correa. Si bien le criticarán por sus exabruptos, pero cuánto ha servido para que sus empresas ganen más dinero, para que muchos se vuelvan populares, para que algunos hayan salido del anonimato y hoy sean una “luz en el camino”. No es como Correa cree, de que es cuestión de victimizarse para hacerse populares, sino simplemente esperar a tener suerte de que se le suba la mostaza a Correa, sean zarandeados y luego pasen a ser conocidos por todos. Un último ejemplo: Tania Tinco una periodista de mediano perfil ahora ya es una figura nacional. ¿Gracias a quién? Y por haber dicho algo intrascendente, si al menos hubiera sido por algo importante, lo cierto que ahora esta periodista ya es trascendente en la opinión pública. Ojalá también nos llegue a nosotros ese regalito. Habría que preguntarle a Correa para quién trabaja o quién le hace el juego a la oposición? Seguramente Correa ya es más consciente a estas alturas de su pérdida de credibilidad en la población, pero definitivamente su soberbia es más grande que su inteligencia.
La oposición no tiene más que agradecerle y esperar a que siga por ese camino, pues de esta manera seguirán apareciendo más pelagatos, “más, muchísimos más”, que al menos no le botaran del Palacio Real pero ya no votaran por él en las próximas elecciones. Así, este primero de mayo habrán surgido nuevos pelagatos, ante el acto de Correa de enfrentarse con un adolescente de 17 años. Su majestad Correa hace detener el carro presidencial y se enfrenta con un muchacho, para decirle: “aprende a respetar muchachito, yo soy tu Presidente”. Que arrogancia. Que vergüenza de presidente que tienen los ecuatorianos. Un menor de edad que ni siquiera tiene edad para el voto obligatorio ya es obligado a tener presidente. Nosotros ya somos mayores de edad y estamos obligados a votar por las leyes impuestas, pero nosotros le desconocemos como nuestro presidente. Será presidente del Ecuador pero no nuestro presidente. ¿Acaso hay una sanción contra aquello? ¿Cuántos se animan a desconocerlo? ¿Cuanto se animan a decirle: tú no eres mi presidente? En todo caso, no toca más que agradecerle por este nuevo ridículo que va a permitir que aumenten los pelagatos, los mismos que en algo están de acuerdo con Correa cuando dice: “Búsquense otro presidente”[1].
Frente a todo lo señalado, tenemos el convencimiento de que ya no sirve luchar contra la reelección indefinida sino por el contrario esperar a que se presente para derrotarle en las urnas. Será más fácil derrotarle a Correa que a otro miembro de Alianza País. Hasta hace 1 año era imposible pero ya comienza a serlo y de aquí a 2 años será una realidad concreta. Se acerca el fin de Correa y mucho de ello será gracias a Correa mismo. El más grande opositor de Correa es el propio Correa.
La marcha del 1 de mayo desde hace ya un buen tiempo dejó de ser una marcha de los trabajadores para convertirse en una marcha de todos. Hasta antes de Correa, se convirtió en una marcha de los sectores populares, para ahora convertirse en una marcha de pobres, ricos, izquierdistas, anarquistas, derechistas, artistas, empresarios, jóvenes, jubilados… Por cierto, nunca habíamos visto a tantas personas de la llamada “tercera edad” desfilar en una marcha como lo hicieron este primero de mayo. Ellos conformaban uno de los más importantes grupos de los que se habían convertido en los pelagatos, “más, muchísimos más”.
No fue la marcha para celebrar la masacre de los obreros de Chicago sino para expresar su repudio a Correa. En todo el tránsito que hicimos por la marcha, la principal consigna era: ¡Fuera Correa Fuera¡. Y no es que había un grupo distribuido en toda la marcha que arengaba de ese modo para que todos griten lo mismo, sino que inconscientemente todos se habían sintonizado en el mismo espíritu que les animaba a estar ahí, de que querían que se vaya, no solo de Carandolet sino del Ecuador y se vaya nomas a Bélgica.
Es interesante como un solo ser humano puede unir a millones de personas, Correa ha logrado unir a gente de todos los bandos y lados. Como ocurrió contra Hitler, Mussolini o Franco. Seguro que a todos ellos no les une la misma lectura política sobre la gestión del gobierno de Correa, pero a todos ellos si les une la animadversión que él genera. Son de esos tipos que provocan a unos la admiración extrema como a otros el rechazo total. Se ha criticado a Sixto Durán Ballén, Rodrigo Borja, Osvaldo Hurtado y otros por su desacertada gestión administrativa, pero pocos se han hecho además menospreciar como ha pasado con Febres Cordero, Bucaram, Lucio y ahora Correa por sus controversiales y egolátricas personalidades.
Si bien Correa llegó al poder por su carisma, ahora el otro lado del carisma le está llevando a su declive y debacle. No será recordado por sus cuestionables obras sino por sus odiosas actitudes. La soledad en la que ahora viven muchos ex presidentes es el camino que seguirá Correa, y quizá ahí aprenderá lo que es respetar el poder. Que no consiste en ordenar respetar al poder sino que hay que saber ganárselo[2]. Solo cuando ya es tarde se dan cuenta que el poder es efímero y que ante el poder hay que ser humilde, pues luego su abuso le viene en contra de si mismo. En realidad, todo en la vida es un poder y quien no aprende el poder de la armonía y el equilibrio será presa del poder de su ego, el cual luego golpea muy fuerte.  

Atawallpa Oviedo
COMUNIDAD ALTER-NATIVA SUMAK


[1] Correa también dijo que el día del incidente, él no sabía que el joven era menor de edad. Dio nuevamente su versión sobre los hechos y mencionó que la Secom también se equivocó al hacer su comunicado porque él nunca le dijo al joven que era el Presidente. "Si ustedes quieren que yo me deshumanice por ser el Presidente de la República, búsquense otro presidente (...) me quieren poner imagen de prepotente y soberbio. No lo soy". Agregó que no puede tolerar que alguien le haga una mala seña cuando él está con su esposa y que se bajó para reclamar y al menos saber quién era. "Uno tipo que se atreve a hacer esas cosas, puede también lanzar una granada". EL COMERCIO, 8-5-15
[2] Correa ha dejado claro, en sus discursos, que todos tienen que “respetar la majestad de la presidencia de la República”. EL PAIS, 8 de mayo 2015

miércoles, 29 de abril de 2015

REFUNDAR PACHAKUTIK


Entre la colonialidad del poder y la construcción de una propuesta alter-nativa 
Por: Atawallpa Oviedo y Alfredo Espinosa R.
La última acción de Fanny Campos -Coordinadora Nacional de Pachakutik- de reunirse con la derecha de Guillermo Lasso y Lucio Gutiérrez, a pretexto de la consulta popular por la reelección indefinida para Presidente, fue la gota que derramó el vaso para la mayoría de las  bases de este movimiento político. En cambio, para otros, Pachakutik ha tocado fondo pero no solo en relación a la actual Coordinadora, sino a muchos otros personajes y desde hace algunos años atrás. La reunión del 15 de abril, no es un caso aislado ni circunstancial, es el resultado o la consecuencia de innumerables traspiés que ha vivido Pachakutik en sus 19 años de vida política[1]. Sin dejar de reconocer sus grandes méritos y en la conciencia de que no es fácil actuar en el juego político partidista occidental, algo que es nuevo para el movimiento indígena y de estar inmersos en un proceso de 500 años de colonialismo externo e interno.
Por eso nos preguntamos,  ¿Es necesario refundar Pachakutik? ¿Es esta la ocasión propicia para generar en su interior una verdadera revolución? Lejos de presentar nuestros argumentos como verdad absoluta –al más puro estilo del correísmo- nuestra intención es generar un debate abierto entre todos quienes nos identificamos con la cultura y filosofía andina, y en la creencia de que Pachakutik nos representa o de que queremos que nos represente. Caso contrario tendríamos que buscar otro referente y crear otra organización que esté en sintonía con el pensamiento milenario de los pueblos matriciales de los Andes y de toda la Pachamama. A continuación algunos elementos para el debate:
Una venda colonial en los ojos
El hecho de que la actual directiva de Pachakutik se ponga una venda en los ojos para mirar solo lo circunstancial o coyuntural y no ver todo el papel histórico de la derecha, especialmente la financiera en estos últimos tiempos, implica encubrir penosas realidades como la crisis financiera del 99, la migración desenfrenada a Europa, el papel de los organismo multilaterales de crédito en la economía nacional, etc. Y de otra parte, implica ocultar las propias luchas históricas del movimiento indígena, en especial de esta última etapa que toma auge con el levantamiento del año 90, hasta las movilizaciones que desencadenaron el derrocamiento de tres presidentes.  En este sentido, no nos sorprende que la derecha utilice este tipo de estrategias geopolíticas en el escenario nacional, ni mucho menos que la izquierda electoral acepte con beneplácito formar parte de este juego al que históricamente se lo catalogó de componenda o troncha política.
Lasso puede parecer más “gentil” y “democrático” que Correa pero es extremadamente neoliberal. Lasso es un gran neoliberal en relación a Correa. ¿De qué sirve abrir el camino para que el “neoliberalismo gentil” de Lasso se instale en el poder, como supuesto referente de la democracia y la libertad? Al igual que Lasso, Sixto Durán Ballén era un “caballero” pero sus políticas fueron de las más neoliberales en la historia del Ecuador, basta recordar el intento de privatización de la Seguridad Social al que la mayoría de ciudadanos le dijo No en la Consulta Popular de 1995. Por otra parte, Correa se asemeja a Febres Cordero en su carácter y estilo violento, con la diferencia de que el primero fue conservador del capital y utilizó la violencia física contra sus adversarios; el segundo es modernizador del capitalismo e institucionalizó el miedo y el terror a partir del aparato jurídico del Estado.
Sin embargo,  todos ellos son responsables de la crisis perenne del Ecuador, la misma que tuvo  un paréntesis de 8 años debido al boom petrolero y  que ahora continúa por la caída de los precios del crudo. Elemento importante para que el mitificado “milagro ecuatoriano” adquiera en la realidad concreta la categoría que le corresponde: la de espejismo. Por tanto, Lasso y Correa representan epistemológica y ontológicamente al mismo proyecto desarrollista del primer mundo, en sus variantes: la sociedad del bienestar (Correa) y la sociedad del progreso (Lasso).
La colonialidad del poder en el quehacer político de las dirigencias.
Si la CONAIE le llamó  la atención a Fanny Campos, por qué no han hecho lo mismo con Humberto Cholango que acaba de organizarle un gran acto a Correa en Cayambe. Incluso habría que hacerlo con Churuchumbi que ahora reclama la destitución de Fanny Campos, cuando también estuvo en la recepción de Correa. ¿Está o no, Pachakutik en contra de las diferentes derechas? Si se coincide en un acto organizado por terceros se puede compartir, pero ahora reclamar la destitución de Fanny Campos cuando su asesor Humberto Cholango le dio la más grande bienvenida a Correa al pueblo de los Cayambis, es una gran inconsecuencia. ¿Acaso Churuchumbi le ha pedido la renuncia a Cholango por lo hecho, o considera que solo Lasso es de derecha y que Correa no lo es? Vemos tres tendencias, unos que solo miran a Lasso, otros únicamente a Correa, y otros a Lasso y Correa, como parte de la misma camada entre las distintas variantes de la derecha, desde la conservadora hasta la progresista.
Tanto en su praxis política como en el desarrollo de su línea argumentativa, las distintas dirigencias mantienen como pensamiento suyo al dualismo cartesiano de la modernidad capitalista, totalmente diferente a la paridad o armonía de complementarios de las ontologías comunitarias. Bajo esa lógica colonial y neocolonial, varios de sus dirigentes no vacilan en llamar democráticos a quienes se muestran favorables con la alianza entre esta organización y la derecha de Guillermo Lasso; mientras que la oposición de izquierda marxista y no marxista contraria a este acuerdo es homogenizada y mimetizada al ser catalogada de correísta. Es decir, así como para Correa no hay distinciones entre las izquierdas al estandarizar a todos bajo la figura del extinto partido MPD; para la dirigencia de Pachakutik, toda crítica de la oposición de izquierda es correísta, esto es, o se está en contra de Correa o se está en contra de Lasso, pero no es posible estar en contra de los dos. Para unos es hacerle el juego a la derecha, para otros es hacerle el juego al correismo. Y quién le hace el juego a un tercer sistema, al comunitarismo que está más allá de la dicotomía capitalismo/ socialismo?
Han pasado más de 500 años y aunque en Pachakutik confluyen indígenas y personas de diversas ethos; la mayoría de sus dirigentes continúan hablando, entendiendo y viendo a sus pueblos con el esquema del pensamiento europeo capitalista que se impuso en el siglo XVI. Mientras se mantenga en vigencia esta colonialidad del poder, seguirán armando las listas de sus candidatos provinciales y cantonales no solo con gente improvisada, sino buscando entre gallos y medianoche quién les pueda ofrecer más votos para visibilizarse en el juego de la realpolitik y el electorelismo[2]. ¿Quiénes son los más perjudicados? Las bases del movimiento indígena que ahora son víctimas de un nuevo tipo de colonialidad, la que imponen los dirigentes de su organización. Este colonialismo interno hace de las bases del movimiento indígena, nada más que meras masas de maniobra subsumidas al criterio de una dirigencia paternalista, que reproduce y mitifica el mismo discurso colonial que recibía del patrón con respecto a su hacienda: AMA QUILLA, AMA LLULLA, AMA SHUA.
Todo lo cual, ha provocado que en estos años surjan múltiples tendencias o expresiones al interior de Pachakutik, desde las racistas, por quienes se han visto traicionados por algunos personajes que se han servido del movimiento político (blanco-mestizos), hasta los que aprovechan de su fenotipo indígena para decir que luchan por ellos, pasando por otros que no han tenido mayor espacio en las izquierdas y que se han abierto a través de este partido.
Lo que se puede ver es que todavía hay muchos remanentes coloniales que afectan e infectan al movimiento indígena en general, desde influencias cristianas, marxistas, liberales, logocráticas, todas ellas provenientes de lo que Boaventura de Souza Santos llama las “epistemologías del norte”, o Aníbal Quijano cuando habla de la “colonialidad del saber y del poder” que se instaló en Amerindia desde que llegaron las ontologías de la “lucha de contrarios”.
Así por ejemplo, muchos todavía se manejan con el discurso clasicista de la izquierda marxista pero irónicamente burócratico del estalinismo, cuando desde las “epistemologías del sur” -entre ellas las andinas- las diferencias están mucho más allá de las clases sociales y alcanza niveles ontológicos y axiológicos entre paradigmas diversos, como el eurocentrismo y el indocentrismo, o el antropocentrismo y el vitalcentrismo. De otra parte, personajes que funcionan bajo categorías y parámetros lineales y desarrollistas, que son propias de la civilización occidental y opuestos a las visiones integrales y espirales de las culturas indígenas. Asimismo, se ha visto como muchos personajes realizan sus ceremonias y sus invocaciones a deidades occidentales, quedando relegadas las autóctonas. U otros que practican un sincretismo, que más raya en el folclorismo religioso que en un claro entendimiento de la divinidad tal como lo entendían los abuelos indígenas antes de la invasión. Y así podríamos dar múltiples referencias de la contaminación no-indígena, de la que ahora muchos practican luego de 500 años de colonización asimilada.
Sin con ello, pretender caer en purismos o esencialismos sino en saber diferenciar conscientemente lo uno y lo otro, especialmente entre quienes hablan de revolución y de la construcción de un Estado plurinacional pues, lo que vemos hasta ahora es la cooptación  indígena al gran proyecto de Estado-Nación y en donde  lo intercultural es solo integrismo al gran paraguas eurocentrista.
No se trata de vivir como hace 500 años o de regresar al pasado, sino de iniciar un tipo de problematización plurinacional que nos permita encontrar los mecanismos para vivir modernamente por fuera de la modernidad capitalista. Es decir pensar en un nuevo tipo de modernidad que reconfigure entre otros temas el quehacer político, pero también el académico y cotidiano. Por lo que el asunto es mucho más profundo de lo que se quiere ver, es raigal, lo que implica que Pachakutik y el movimiento indígena deban profundizar mucho más en su definición y en su proyecto de vida, luego de 5 siglos de colonialismo y en la que hoy es mucho más fuerte y se pretende dar la estocada final por la derecha progresista.
Indigenismo, cholismo e indianismo
Todo esto nos lleva a discutir qué es lo indígena, lo cholo y lo indiano. Consideramos que lo indígena está asociado con lo cultural, es decir, con aquellos pueblos ancestrales que manejaron una determinada cosmovisión. La misma, que luego de la invasión europea se ha ido resquebrajando o deformando, en unos más que otros, a medida que han ido digiriendo el paradigma dominador del conquistador (cholismo). En este sentido, algunos pueden ser considerados panzaleos, saraguros, tsachilas, etc., pero otros ya son ecuatorianos, en cuanto éste es una prolongación de la cultura europea en tierras equinocciales y que ha procedido a asimilar a algunos indígenas, especialmente a los que viven en las grandes ciudades por varias generaciones. Siendo ese el propósito de la derecha conservadora y progresista de conseguirlo en todo el Ecuador.
Esto quiere decir, que en el actual territorio del Ecuador conviven descendientes de las culturas originarias y descendientes de las culturas invasoras. Descendientes, no solo, ni principalmente en el sentido fenotípico o racial sino a nivel cultural y epistemológico. Por lo que después de 500 años existe gente con fenotipo de los pueblos ancestrales pero que son totalmente de mentalidad eurocéntrica-patriarcalista y que representan el cholismo[3], o gente con fenotipo europeo pero con una mentalidad andina (indianos). En este sentido, lo indígena no solo está en el fenotipo sino principalmente en las formas de concebir la vida. En otras palabras, no se trata de diferenciar a las personas por el color de la piel o sus características físicas como lo hace el eurocentrismo sino por sus cosmovisiones y filosofías de vida. Por lo que se puede distinguir indígenas cholos e indígenas indianos, como blancos cholos y blancos indianos.
Lo indio o indiano[4] surge con la llegada del invasor, quien califica de esa manera al poblador originario al creer haber llegado a la India. Término que llega a reunificar a todos aquellos que no son blancos. Como bien explica Aníbal Quijano, el indio, el capitalismo y la modernidad surgen con la llegada del europeo, que a la época no se llamaba así como tampoco América, las mismas que resultan creaciones posteriores y que son consecuencia del encuentro violento que suscita la colonización del mundo por parte de las monarquías europeas. A partir de la invasión de América, surge el racismo como el medio y el mecanismo que encuentra Europa para explicar su supuesta superioridad y procede a crear las razas superiores e inferiores, dejando al color blanco como el símbolo y el referente de la raza más avanzada creada por Dios. En este sentido, lo indiano es la respuesta de resistencia que surge desde los indígenas como de aquellos que fueron dominados por el conquistador monárquico.
El occidentalismo procedió a indianizar a todos aquellos pueblos del mundo que no se ajustaban a sus patrones y modelos de vida, por lo que surgió todo un apartheid racista cuya síntesis se resumía en: los blancos y los otros (no-blancos). Las epistemologías del invasor distinguían básicamente dos culturas existentes en América: la europea y la india, y en ciertos sectores la negra africana. Valga anotar, que al indígena amerindio no le dan un color, tan solo al europeo (blanco) y al africano (negro). Por ello, y a este momento histórico es el indianismo como paradigma de las epistemologías del sur el que se expresa como la resistencia y la alteridad a la colonización perenne por parte de las epistemologías del norte. El indianismo no es un proyecto exclusivo de los indígenas ni solo de Amerindia sino de la alteridad a lo que significa el colonialismo occidental antiguo y moderno, externo e interno. Esto quiere decir que al interior de occidente, aquellos que han venido resistiendo a sus elites y que se guían por sus paradigmas indígenas y cosmovisiones originarias también son parte del indianismo, o de la alteridad, o de cualquier otro nombre que se le quiera dar.
Se entendería que el movimiento político Pachakutik se inscribe en este proyecto indianista, que surge desde las cosmovisiones originarias pero que integra a todos quienes se identifican con esos paradigmas y principios de vida, comunes a muchos pueblos matriciales del mundo entero. Es decir, Pachakutik es parte de los movimientos alter-nativos y alternativos a los proyectos de derecha e izquierda cuyas fuentes nacen y se expanden desde occidente.
En este sentido, Pachakutik debe dilucidar qué mismo es su proyecto, si se maneja dentro de sus propias filosofías y hermenéuticas, manteniendo relaciones complementarias con la izquierda, mas no confundiéndose con ella. O, si simplemente es otro brazo de la izquierda y aunque ya no pretenda estar a la cola de los otros partidos de izquierda[5], se siga manejando y aliándose con parámetros que la izquierda no ha saneado todavía, como el patriarcalismo, el civilizacentrismo, el paternalismo, el positivismo, el logocratismo, el antropocentrismo, el productivismo, el economicismo, que gobiernan -en mayor o menor medida- a la izquierda en general.
Este es un momento especial que estamos viviendo, y el cual también tiene que ver con los mensajes o mitos que dejaran los abuelos andinos antes de la llegada del invasor, quienes dijeron que después de 500 años tendría que producirse el despertar de la cultura, saberes y cosmovisiones de los pueblos indígenas y matriciales. Siendo este el momento de las precisiones y definiciones, sino el movimiento Pachakutik puede terminar diluyéndose (como ya ha empezado Pachakutik de Chimborazo) en los conceptos neocoloniales, como el buen vivir correista, la interculturalidad integrista, o el mestizaje, todos ellos fenómenos del hibridismo eurocéntrico y que tienen como propósito colonizar a aquellos indígenas que todavía no lo han sido. Los mestizos y cholos son aquellos que ya se han descobijado de lo indígena y de lo indiano para asimilar las epistemologías del norte. El mestizo no se reconoce y reniega de lo indígena, pero que sí valora y aprueba lo eurocéntrico. Oficialmente y académicamente, las epistemologías indígenas son solo válidas para los indios, pues para los mestizos y los blancos está la modernidad occidental.
A estas alturas, las caretas o el ropaje que lleva cada ser humano no debería confundirnos, cuando el asunto es mirar a la conciencia epistémica de cada uno, es ahí donde se puede ver si alguien es indiano en resistencia, o es alguien en proceso de colonización, o ya es parte de los colonizados y a su vez convertido en colonialista de los que todavía no han sido cholados o mestizados. En otras palabras, entre aquellos que pueden ver a Rafael Correa, (como también Lasso, Gutiérrez, y demás), como el Pizarro de este tiempo que también dice que viene a salvar a los indios “pobres” y “atrasados” que todavía no disfrutan del capitalismo del siglo XXI, para producir la “segunda y definitiva independencia”, que es la definitiva colonización de los pueblos originarios a través de la superposición de sus epistemologías y ontologías propias, por las del primer mundo colonialista y centralista. Ahí está la raíz a reflexionar para que el indianismo se convierta en un proyecto transformador o sea simplemente cooptado por el proyecto civilizatorio. Pachakutik tiene la palabra.


[1] Después de 19 años comprendo que no logramos mantener procesos orgánicos porque al incursionar en la vida política institucional, los militantes que contábamos con la experiencia de lucha nos convertimos en diputados, concejales y alcaldes, y empezamos a atender al movimiento desde la institucionalidad porque respondíamos a nuestras funciones. En las organizaciones quedó un vacío dirigencial que hasta ahora no se logra superar. También hubo dirigentes con un deseo exagerado de ser autoridades y cayeron en malas prácticas. Lo que está pasando hoy en el movimiento es que cayó en la desesperación y abandonó su compromiso político e ideológico. Miguel LLuco, EL TELEGRAFO, 19 ABRIL 2015
[2] Con sorpresa observé que una ex alumna mía estaba de candidata de Pachakutik. Le contacté por Facebook y esto me respondió: Hola, veo q estas de candidata por Pachakutik, como así surgió, desde cuando estas en Pachakutik. Saludos… no mi profe, es coyuntural, apenas hace unos meses por apoyar a un amigo entré. Veo que el partido esta super desorganizado, cada uno lucha por su lado y no hay una guía buena.
[3]  A mi regreso de Europa rompí con toda mi tradición intelectual y con toda mi producción cholista. Hubiese querido que no existiese… Es otra etapa, otro camino que he encontrado; y tengo otra meta en el horizonte. En mis obras de 1940 a 1960 yo buscaba la asimilación del indio por el cholaje blanco-mestizo. Y en las que publiqué de 1964 a 1970 buscaba la liberación del indio, previa destrucción del cholaje blanco-mestizo… y planteo la revolución india.  Fausto Reinaga, La revolución india, 1969 (pág. 463).
[4] En Bolivia hay una larga reflexión sobre el indianismo, es resaltable el libro la Revolución India de Fausto Reinaga, en el Ecuador y Perú está recién abriéndose paso a través de nuestros escritos.
[5] “Estábamos cansados de ser un relleno en las papeletas electorales”, recuerda este último, refiriéndose a las invitaciones de los socialcristianos, roldosistas, incluso socialistas,  para terciar como candidatos suplentes o últimos en las listas. Así no llegarían muy lejos. Miguel LLuco, EL TELEGRAFO, 19 ABRIL 2015

miércoles, 15 de abril de 2015

LA MENTE PATRIARCAL Y LA EQUIDAD DE GÉNERO.


“Nos ponen como segundo país con mayor equidad de género de América Latina. Todavía dicen que ataco a la mujer. Son ocho años y siguen repitiendo lo de gordita horrorosa que en realidad quiere decir que es malcriada. Soy un Presidente que apoyará a la mujer”.
R. Correa, Enlace 412
 
 
El correismo se ufana de la “equidad de género”, de que “la mitad del gabinete ministerial son mujeres”, y de que en “el bloque de AP el 55% está conformado por mujeres”, creyendo que ese es el asunto de fondo para una equidad entre hombres y mujeres. Al contrario, la “equidad de género” es más un efecto anti-femenino y anti-comunitario, que algo de provecho para las mujeres y su pensamiento horizontal, espiral, relacional y comunitario.  El asunto raizal no es el género sino la “mente patriarcal”, convirtiéndose la “equidad de género” en la naturalización de la mente patriarcal y consecuentemente en la ablación de la mente femenina con sus otras construcciones, percepciones y dimensiones en la recreación de la vida.
En este sentido, de qué sirve que haya un 55% de mujeres o un 100% de mujeres en un gobierno o en cualquier instancia de poder de este sistema, si la que sigue gobernando es la mente patriarcal: divisoria, separatista, logocéntrica, antropocéntrica. No hay cambio estructural en la sociedad y en el mundo, si cada día aumentan más las “mujeres patriarcales” como diría la psicóloga española Rosilda Rodrigañez, en desmedro y en contra de la mujer matricial. La “equidad de género” no es la equidad de la mente masculina y la mente femenina sino la equidad de la mente patriarcal sostenida también por las mujeres. La “mente patriarcal” era promulgada y defendida por hombres, ahora es también convalidada por la mujer patriarcal. De esta manera permitiendo que el sistema se vuelva más firme, cuando son las propias mujeres las que sostienen y mantienen al Estado y sociedad patriarcal creada.
Los ejemplos son claros y amplios en Alianza País y otros sectores feministas, cuando creyeron que simplemente había que llenar de mujeres aquellos espacios inventados y ocupados por los hombres, sin darse cuenta de que esas estructuras son creación y producción de la mente patriarcal. Toda la institucionalidad de este sistema de tipo vertical, piramidal, hegemónico, jerárquico, racionalista, es creación de la mente patriarcal, totalmente diferente al sistema femenino o matricial de característica armónica, cíclica, sistémica y correspondiente. Entrar a ser parte del mismo sistema-mundo patriarcal y no su cuestionador y transformador, es simplemente reforzar el estatus quo. Decirse revolucionario y ser parte del poder patriarcal es naturalizar la dominación hasta que ésta se convierta en algo normal y cotidiano, como así se presenta actualmente sin que las mujeres patriarcales hayan tomado conciencia de ello.
Después de 5.000 años de patriarcalismo, de machismo, de patrimonialismo, de paternalismo y de colonialismo, la mujer occidental y las mujeres occidentalizadas, han formado y constituido la mente patriarcal dentro de su conciencia. Todos sabemos que el machismo es delimitado y fomentado  por las madres machistas, las mismas que han sido educadas y domesticadas en la familia patriarcal. La misma mujer termina auto reprimiéndose, como es el caso de la mayoría de mujeres que cuestionan a aquellas feministas que abogan por cambios en la relación de inferioridad de la mujer hacia el varón.
De ahí que es importante establecer la gran diferencia que existe entre el feminismo patriarcal y el feminismo matricial[1]. Las unas creían que el problema estaba simplemente en conquistar los mismos derechos de los hombres, o de igualarse a las actividades y ventajas que habían recreado cierto grupo de hombres; sin entender, que se trataba de acabar con el patriarcalismo para recrear otro mundo: complementario y recíproco entre las diferencias de hombres y mujeres. Esto es, un mundo en donde convivan dos formas de concebir la vida y no un mundo donde convivan hombres y mujeres en una sola forma de vivir la realidad (patriarcalismo).
Esto la izquierda tampoco lo ha entendido y también alaba a la “equidad de género”. Y de otra parte, cuando han creído que el problema era simplemente del capital, sin entender que el capitalismo, el imperialismo, el eurocentrismo, el cristianocentrismo, el civilizacentrismo, solo son ramas de una raíz más profunda, que es el patriarcalismo. Como refleja la historia mundial, si se altera la acumulación del capital y no se altera el patriarcalismo se genera una nueva forma de dominación y de concentración. La izquierda ha pretendido desmontar al capitalismo manteniendo el mismo Estado patriarcal, y lo que ha logrado es reforzar al mismo sistema antes que resquebrajarlo (China, Corea del Norte, Cuba). Pero lo más grave, generando un sistema más represivo, dictatorial y autoritario, que el del propio sistema patriarcal de derecha, que es más sutil en el proceso de control y sujeción social.
 
El “PLAN FAMILIA” Patriarcal
En la larga lista de acciones de la mente patriarcal de Alianza País durante los últimos 8 años, en complicidad y en sometimiento a la mente de su líder patriarcal, conservador y puritano, hoy se suma el caso del Plan Familia y de su mentora Mónica Hernández, quién dice ya no ser del Opus Dei, pero que tampoco se ha declarado contraria a sus visiones y postulados. En todo caso, no hay diferencia entre lo que ella y el Opus Dei proclaman en defensa de la familia. Pero, de cuál familia. Obviamente de la familia patriarcal. Y cuál es el prototipo o referente de esta familia patriarcal. El hombre blanco, rubio, de pelo corto, alto, moderno, universitario, heterosexual, católico, rico, de centro-derecha. Ese el modelo o estereotipo que la alta sociedad, la buena familia, y la mujer sensible y honorable busca de un hombre, bien hombre.
Incluso Dios tiene ese mismo referente, y Cristo es presentado dentro de esos mismos estereotipos. Y si observamos toda la publicidad comercial, sus personajes guardan esas mismas características. Por lo que el Plan Familia tiene el propósito de patriarcalizar y occidentalizar mucho más al Ecuador, o dicho de otra forma, de terminar con el proceso de colonización evangélica o de catequización iniciado hace 500 años. Si la mente patriarcal empezó su dominio hace 5.000 años en el Medio Oriente y de ahí se ha extendido al mundo entero, todavía falta terminar de domesticar a aquellos “salvajes y bárbaros” que se resisten a transformarse en “caballeros civilizados”.
Para la mente patriarcal, hace 5.000 años como ahora, el problema está en la sexualidad, pues saben que la primera forma de dominación es la sexual, si se la domina se hace más fácil dominar las demás expresiones humanas. Especialmente para dominar a la mujer hay que dominar su sexualidad: una vez dominada sexualmente está dominada reproductivamente, patrimonialmente, socialmente, para todo centralizarlo en el modelo varón-macho-civilizado. Dominada de esta manera la creatividad y la inteligencia de la mujer, la mente patriarcal se puede instalar en el cerebro femenino y dar surgimiento a la mujer patriarcal. Así desaparece lo integral, lo holístico, lo complejo, y todas las ontologías relacionales, para dar lugar al separatismo, al individualismo, al hedonismo, y todas las ontologías dualistas. Y dentro de éstas, la “equidad de género” refuerza al individualismo en desmedro de lo asociativo, al potenciar al individuo-género que a la comunidad-conciencia. Se principaliza al egocentrismo y sus necesidades personales en desventaja de lo colectivo-naturaleza[2].
En ese orden, la sociedad patriarcal ecuatoriana ha generado y provocado altos personajes de la mente patriarcal. Uno de los más importantes y resaltables es Rafael Correa, quién como todo un patriarca ha repetido durante 8 años: mientras yo sea presidente se hará lo que yo creo[3]. Lo más alto del patriarcalismo democrático es el hiperpresidencialismo republicano, que no es una dictadura declarada ni un fascismo abierto, sino la forma sutil de concentración y acumulación del poder en un solo individuo. Aquí vale diferenciar entre el sistema de gobierno patriarcal y el paradigma matricial. En la democracia patriarcal el monopolio de la política está circunscrito a los partidos políticos, a quienes vía sufragio universal acceden al modelo presidencialista. Por lo contrario la democracia matricial o consensocracia comunitaria funciona por turno y rotación, en la que todos en forma paritaria cumplen obligatoriamente la función de gobierno de la comunidad.  Esa la diferencia con la mente patriarcal, que cree que por haber ganado las elecciones burguesas tiene toda la potestad y la atribución para hacer y deshacer a su antojo[4], amenazando alevosamente que si no se quieren sujetar a su designio se “busquen otro presidente”[5].
Como diría el refrán popular “dios los cría y ellos se juntan”. No es casualidad ni un azar los que se han reunido en Alianza País, y que sea el ala más conservadora la que mande y gobierne, a pesar de la “equidad de género” dentro de este movimiento. Por ejemplo, ahí está un Alexis Mera[6], todo un personaje de la mente patriarcal de derecha, quién entre otros de sus múltiples arrebatos ha señalado que son las mujeres las que se dejan violentar[7].  Ellas son las culpables de que sean abusadas y maltratadas por ser “mal culeadas” por sus hombres. Concepto similar al de otra mente patriarcal, la del jefe de policía de Canadá quién llegó a señalar que las mujeres si querían dejar de ser violadas debían dejar de vestirse como putas. Algo que de seguro estará de acuerdo Mónica Hernández, como muchas más mujeres patriarcales que critican ciertas expresiones femeninas, pues para ellas estas mujeres rayan en la “vulgaridad” y en la falta de “refinamiento social”.
Entonces, señoras feministas patriarcales, conservadoras e izquierdistas de Alianza País y demás tiendas políticas de la democracia patriarcal, la violencia -de todo tipo- no se va acabar por la “equidad de género”, sino cuando desaparezca la mente patriarcal, pues la equidad de género afina y consolida la sutil dominación de la mente patriarcal. La violencia es sistémica, es consustancial al patriarcalismo, y mientras hayan patriarcas que crean que porque ganaron elecciones patriarcales se hará lo que ellos quieran[8], la violencia continuará y se reforzará mucho más[9]. Así será, hasta que el pueblo despierte de la “triste y larga” mente patriarcal y termine con todo el sistema presidencialista[10], electorero y partidista para instalar un sistema matricial, comunitario, espiral, en el cual podamos hablar de equidad de mente y de corazón, y no solamente de equidad de género.
 
NOTAS
[1] Algunos autores también hablan de “feminismo des-colonial”
[2] “En otras palabras, este feminismo descolonial, además de cuestionar los discursos feministas herederos de la Ilustración, descubre las construcciones patriarcales de lo femenino escondidas en los llamamientos a favor de la tradición y la diferencia. Dos espacios han sido importantes para esta tarea: las crecientes redes transnacionales de mujeres indígenas y afrolatinoamericanas, y determinados movimientos sociales, en los que las mujeres se han embarcado en el cuestionamiento cotidiano de las construcciones patriarcales de lo indígena (por ejemplo, Rivera Zea, 2008). Un tercer aspecto de este feminismo es su naciente cuestionamiento a la categoría de “género” por considerarla parte de las concepciones individualizantes y, por lo tanto, inaplicable –al menos en su forma liberal- a los mundos relacionales.” ESCOBAR ARTURO, en Reinventar la Izquierda en el siglo XXI, Iaen, Quito, 2014.
[3] Todos a defender el Plan Familia porque fue hecho por gente honesta, por padres de familia que queremos la felicidad de nuestros hijos. Ya algunos dirán que el loco soy yo. Mientras sea Presidente se aplicará el programa de Gobierno que ganó en las urnas. Plan Familia Ecuador brinda a los niños y adolescentes una educación de afectividad y sexualidad que promueve desarrollo integral”. Rafael Correa, Enlace 417.
[4]“Es la trampa, nos sacan 5.000 personas a las calles y yo gané las elecciones con cinco millones de votos y quieren que nos sentemos a dialogar. No hablaré con la gente que solo entiende el lenguaje de las piedras,  palos, de la demagogia, que no tienen una sola propuesta, son simples politiqueros porque así con sus demostraciones de fuerza han condicionado a otros gobiernos”, expresó el mandatario (Rafael Correa) durante el acto de inauguración de la reconstrucción de la carretera Playas-Posorja, en la costera provincia del Guayas. ANDES, 24-03-15
[5] “Ya basta de engaños sociales, si ser demócrata es hablar con los que no quieren oír, búsquense otro presidente. No vamos a volver al pasado, sería deshonrar a ustedes, su confianza”, fustigó (Rafael Correa). ANDES, 24-03-15
[6] “Pero sí hay que enseñar a las adolescentes a prevenir el embarazo. No es solo una planeación médica. Por ejemplo: la mujer debe saber que es preferible que estudie en la universidad. Ese es un valor. El Estado debe enseñar a las mujeres que es preferible que retrasen su vida sexual y que retrasen la concepción para que puedan terminar una carrera. Eso hace que las mujeres tengan un mejor desarrollo.” 16 marzo 15 El Comercio
[7] “En que las mujeres no se valoran adecuadamente, porque se dejan violentar y el hombre tiene una educación equivocada en que la violencia es un mecanismo de desarrollo familiar.” EL COMERCIO, 16-03-15
[8] “A mí no me gusta el nombre Huancavilca. Si bien Huancalvilca es muy relacionado con la historia de Guayaquil, esa tribu huancalvilca, llena de valor, llena de coraje, se trata de un parque de familia, se trata de un parque la niñez. Así que veamos si le buscamos otro nombre a ese parque”, dijo Correa. EL UNIVERSO, 25-03-15
[9] “Pepe (José Serrano), estoy muy molesto porque no podemos humillar a los policías; alguien dio la orden de no detener. Mientras yo sea presidente, sin importar los titulares de la prensa corrupta, deben ser detenidos”, increpó al asegurar que lo contrario es inaudito. El Universo 22 de marzo 2015
[10] Aproximadamente a las 10:00 de este 18 de marzo, un periodista le preguntó vía Twitter al presidente Rafael Correa sus comentarios “sobre la controversia generada por las declaraciones del doctor Alexis Mera”, secretario jurídico de la Presidencia. “Sí. Opiniones personales que además no tienen que ver con sus funciones”, respondió casi de inmediato el Mandatario. Y añadió en ese mismo tuit: “No las comparto y la política la decide el Pdte.” R. Correa, EL COMERCIO, 18-03-15
 

* COMUNIDAD ALTERNATIVA SUMAK

martes, 31 de marzo de 2015

EL “TODO O NADA” DE LA ULTRA-IZQUIERDA




“Esa izquierda del todo o nada es la mejor cómplice de la derecha, del status quo, para volver al pasado. Hay que ser sensatos, hay que saber lo que se puede hacer. A los gobiernos progresistas nos piden todo e inmediatamente y esa es la mejor forma de apoyar a la derecha”. Rafael Correa
Rafael Correa ha graficado de otra manera lo que sucede entre las diferentes propuestas de revolución o cambio que se han planteado. Criticando a la “ultraizquierda” ha señalado que  aquellos representan la visión del “todo o nada”, dejando entrever que ellos son la izquierda del “poco o nada”, y con lo cual creen ser más reales, prácticos y “sensatos”. Según ellos han hecho bastante, y pudiera ser así, pero no son conscientes de que todo eso se canaliza en los propósitos o las metas del “poco o nada”, cuando desde otra visión y horizonte podría haber sido del “mucho o nada”, aunque no del “todo o nada”. En otras palabras el “poco o nada” es un cambio cosmético o epidérmico y el “mucho o nada” es la acción hacia un cambio estructural. En teoría política, la disyuntiva es entre modernización del capitalismo o post-capitalismo. La simple modernización capitalista implica una suerte de “poco y nada”, poco en términos superficiales y nada en términos estructurales. Esto quiere decir, que todo depende de la dimensión en la cual se propone y de los objetivos que se persigue.
En todo caso, en algo estamos de acuerdo con Rafael Correa, de que unos son la izquierda del “todo”, que ellos son la izquierda de lo “poco”, y otros la izquierda de lo “mucho”. Esas las tres principales concepciones y propuestas entre quienes se plantean un cambio aunque no necesariamente paradigmático, y la mayoría de ellos tienen como mira a diferentes tipos de socialismo y otros al sistema comunitario del sumak kawsay. Siendo éste otro elemento que establece otro tipo de diferencia que existe entre las izquierdas y el indianismo, y que también es necesario tener en cuenta entre los proyectos intra-paradigmáticos y los trans- paradigmáticos.
Rafael Correa asimismo ha señalado que ningún gobierno ha hecho lo que ha hecho la “revolución ciudadana” en toda la historia del Ecuador. Pudiendo estar de acuerdo con esta aseveración, pero el asunto de fondo es mucho más complejo. Podría hasta ser el gobierno menos malo de los últimos tiempos pero continúa en el mismo andarivel de lo “poco” y no ha pasado al “mucho” –ni pasará- para que sea posible y real un cambio raizal. Tan solo se ha dedicado a realizar reformas intra-sistémicas o a darle una manito de gato al mismo sistema colonial-criollo-burgués, cuando podía haberse convertido en el histórico gobierno de transición hacia el “todo”, empezando por un proceso del “mucho” a través de una acción de descolonización y despatriarcalización de la sociedad nacional. En realidad, ha terminado siendo uno de los gobiernos más neo-coloniales y neo-patriarcales de la historia del Ecuador, agobiado además por sus conceptos neo-conservadores y prácticas neo-populistas, que configuran este cuadro de lo “poco”. Una cosa es ser anti-neoliberal (“poco o nada”), otra ser además anti-capitalista, anti-colonial y anti-antropocéntrico (“mucho o nada”), y otra ser además anti-eurocéntrico, anti-patriarcal y anti-civilizatorio (“todo o nada”).
En este sentido, las tres principales izquierdas son la izquierda del “todo o nada “que es la izquierda dogmática o sectaria, la izquierda del “poco o nada” que es la izquierda light o progresista, y la izquierda del “mucho o nada” que es la izquierda revolucionaria, siempre que se entienda que ese “mucho” es indianista, ecologista, feminista, culturalista, y comunitarista. Además, es interesante observar que el “poco” está más cerca de la “nada” y de la Derecha, y que lo “mucho” está más próximo del “todo” y de la Izquierda, siempre y cuando, ésta entienda que el “mucho” es solo un tránsito hacia el “todo”. Y como vamos a demostrar a continuación el correismo luego de 8 años con su política de lo “poco” ha terminado en la nada, apoyando a la derecha empresarial y a su sistema capitalista de vida.
LAS SALVAGUARDIAS
Actualmente se discute si son correctas o no las salvaguardias, cuando lo de fondo e importante es establecer en qué situación se encontraba el país al momento de enfrentarse a un fenómeno que altera su relativa estabilidad. Si se hizo o se dejó de hacer, lo necesario y suficiente, para enfrentar cualquier situación desfavorable interna (terremoto) o externa (caída del precio del petróleo). Si el Ecuador podía haber estado en otras condiciones para sobrellevar el impacto proveniente de factores ajenos. Es decir, si se empezó a transformar la matriz productiva, para dejar de ser un país exportador de materias primas atado a las demandas del capitalismo metropolitano.  Y la respuesta, es que no se tomaron “ni buenas ni adecuadas decisiones económicas ni políticas” durante estos 8 años. Fueron desperdiciados en términos de la revolución que se proponía y que nunca se la intentó, salvo, quizás, algunos avances conceptuales plasmados en la Constitución de Montecristi.
Esto quiere decir que el correismo no ha pasado el examen que le ha puesto la situación internacional. Si bien es cierto que la caída del precio del petróleo y la apreciación del dólar responde a factores exógenos, estamos viviendo el inicio de una nueva crisis frente a la política del “poco” que terminará en nada, de nada. Esta era la oportunidad que tenía para demostrar que se hizo lo adecuado durante estos 8 años y que por lo tanto no eran necesarias ningunas medidas extremas ni improvisadas como son las salvaguardias. Una situación exterior no puede afectar tanto a un país que al interior está sólido y estructurado. Un país que ha entendido que sus condiciones de vida están equilibradas, con propuestas, acciones y epistemologías sustentadas en lo nuestro. Con esto, se demuestra y se comprueba que la política de lo “poco” ha fracasado, y que a la final, va a terminar siendo “nada” para el pueblo y por el contrario “todo” para los grupos dominantes.
El correismo se ha visto obligado por las circunstancias a buscar ayuda en las cámaras de la producción, bajo el perenne eufemismo que se utiliza siempre en épocas de “vacas flacas”, de que “todos” tenemos que sacar adelante al país, es decir, al país cuyo 10 % de la población es el dueño del 80% del mismo. Una vez más, y como siempre ha sucedido en situaciones de crisis, los gobiernos se ven compelidos a sostener la economía en los grupos de poder, los cuales a su vez saben que es la oportunidad de seguir haciendo su agosto. Si hace 15 años los neoliberales recurrieron a los banqueros para mantener el sistema, ahora el correismo necesita de los grandes exportadores para que no se caiga su proyecto de modernizar el capitalismo: alfa y omega de la ahora mal llamada revolución ciudadana. Con esto se pone en duda aquella afirmación gubernamental que decía, hace un par de años, “en síntesis, nunca antes los grupos económicos poderosos estuvieron mejor, nunca antes los más excluidos de la Patria estuvieron menos peor.” Ahora a los pobres les irá nuevamente peor: “nada” y a los poderosos aún mucho mejor: “todo”.
Durante años en su arrogancia y prepotencia característica, Rafael Correa se pasó denostando contra el FMI, el Banco Mundial, las Cámaras de la Producción, y de otra parte vapuleando a los TLCs y convenios bilaterales, para finalmente verse obligado a hacer lo que siempre habría criticado. Y como de costumbre, pasó la responsabilidad a otros, a la “izquierda del todo o nada”, a los factores externos, etc. Lo que significa que la crisis se ahondará, pues como todo caudillo iluminado no puede ver su propia responsabilidad como la principal y básica de lo que estamos viviendo. A igual que todo gobierno miope simplemente profundizará la crisis evitando asumir su responsabilidad por no saber escuchar lo diferente, pretendiendo que solo le oigan y le entiendan a él. Esa la ceguera política de la crisis económica en curso, que demuestra que la “revolución ciudadana” como propuesta política ha claudicado.
Otra habría sido la situación, si durante la gestión correista se hubieran dedicado a cambiar la matriz productiva y paralelamente la matriz de concentración de la riqueza. A los 8 años de gobierno ha tenido que reconocer y agachar la cabeza para darse cuenta de que tenía que haber fomentado la producción; pero no de cualquier forma de producción, sino de la que se guía en base a los principios de relacionalidad, complementariedad, reciprocidad, integralidad. No ha podido tomar conciencia de que su proyecto monumentalista (carreteras, edificios, etc.) era tan solo un bello castillo de naipes. Ahora vemos que al primer gran soplo se comienza a caer, es decir, que nunca se construyeron raíces en qué sostenerse y mantenerse. Si en estos 8 años Alianza País habría dirigido una revolución agraria del “mucho”, a partir de la soberanía alimentaria, consolidando a las comunidades ancestrales, a las formas asociativas tradicionales, a las cooperativas, y a las nuevas y modernas formas de producción colectiva y agroecológica, hoy no estaría incentivando al capital exportador de ciertos grupos monopólicos.
Y si hubiese hecho un cambio en la matriz de concentración de la riqueza, no tendría que verse obligado a imponer las salvaguardias, pues la producción local hubiese hecho el amortiguamiento respectivo, a través de una población empoderada en forma asociativa que sostiene la arremetida exterior. Por el contrario se fomentó el consumismo, cuando pudo haber sentado las bases para un esquema de consumo más humano y respetuoso de la vida en todas sus expresiones.  Es decir, que hace 8 años debió darse cuenta de que era “necesario consumir y valorizar lo nuestro”, de que “nuestra producción es igual y competitiva a la internacional”, como ahora dice, cuando se le acabó la lotería. Si en todo este tiempo se hubiera potenciado lo “propio”, otra sería la situación frente a la afectación internacional.
Lo realmente triste es constatar que Correa conocía de estas potencialidades. Basta revisar el Plan de Gobierno de Alianza País, elaborado el año 2006, o lo que representa la Constitución de Montecristi, en tanto hoja de ruta de transición para construir otra economía, otra sociedad y otra política. A la postre Correa, el caudillo del silgo XXI, terminó por traicionar los orígenes y las propuestas básicas de su propio proyecto político.
“TODO O TODO” PARA LOS MISMOS DE SIEMPRE
Si los millones de dólares que ingresaron por el petróleo hubieran servido para construir otra economía desde estructuras mutuales y no vayan destinados  en su gran mayoría a los grupos monopólicos, otro sería el cantar a este momento. Por ejemplo, las “lindas” y “necesarias” carreteras, hidroeléctricas, edificios, etc. han sido construidas por grandes empresas nacionales y transnacionales, que debieron estar en línea con la construcción de otra matriz productiva, que encuentre en los mercados locales la razón de ser de su accionar. Lo que tenemos ahora es que las carreteras van a servir principalmente a los grandes exportadores y no para transportar productos de la economía popular y comunitaria, que además casi no existen. En una política del “mucho” el pueblo organizado mutualmente trabaja para sí mismo, pero en la política de lo “poco” sigue como peón y servidor de las grandes empresas, y no trabajador ni propietario de sus propias empresas comunitarias. Lo que implica el aumento de la dependencia laboral y por ende  que el capital continué encima del trabajo, a pesar del discurso del correismo.
Si en 8 años, el pueblo organizado y empoderado productivamente era parte de una política de construcción de otra economía, hubiera podido enfrentarse sin tantos traumas ni altos costos el impacto de los problemas internacionales. Correa no tuvo la capacidad y tampoco la voluntad para inaugurar otra forma de economía política y consecuentemente no dio paso a la transición hacia un nuevo tipo de sociedad y de sistema en línea con el sumak kawsay. La tarea no pasaba ni por acciones violentas, ni nacionalizaciones, ni estatizaciones, ni confiscaciones, ni nada de lo que suele propugnar la ultraizquierda, sino que habría podido empoderar a los productores y consumidores populares en el diseño, control y manejo de otra economía y política.
Esto quiere decir que todo se hizo al revés.  Las grandes obras de infraestructura habrían tenido algún sentido si fomentaban la producción asociativa, pero ahora solo saldrá favorecido el gran capital, como siempre ha sucedido cuando se presenta una situación de crisis o de inestabilidad, en la que los grupos privilegiados salen más fuertes que nunca. Lo cierto es que a este momento, sin querer queriendo, el correismo ha terminado apoyándose en el gran capital. El sostén de su gobierno está en connivencia con las cámaras de la producción, y no en el apoyo del pueblo organizado económica y políticamente. Como diría el chavo: “vuelve el perro arrepentido con el rabo entre las piernas” a la triste noche neoliberal de la partidocracia, mientras el “Estado de Propaganda” se seguirá encargando de convencerle al pueblo de que ha disminuido la pobreza, para ocultar el problema de fondo que era disminuir la concentración y acumulación de la riqueza.
Con todo esto llegamos a la conclusión de que se perdió la gran oportunidad de hacer una verdadera revolución transgresora del status quo, para simplemente haber hecho con “excelencia” un proceso de reformismo neo-desarrollista para privilegio y ventaja de los mismos grupos de siempre. Lo que implica decir, que la “revolución ciudadana” fue una bella ilusión, un espejismo, y que ahora nos damos cuenta de que volvemos a la “larga noche y triste” realidad, en la que se continúa con el mismo esquema histórico del “poco” para el pueblo y el “todo” para los grupos de poder. El correismo es no solo el mejor aliado de la derecha, es la derecha misma, así no lo haya querido.
Esto nos lleva a una nueva situación política en un nuevo período de inflexión, entre el regreso de la derecha (restauración conservadora del correismo o de las viejas oligarquías) o la profundización hacia la izquierda y el indianismo (pachakuti), luego de esta época modernizadora, autoritaria y tecnocrática del capitalismo. Si la izquierda indianista-ecologista-feminista-comunitarista no está consciente de ello, la restauración conservadora continuará, sea con la derecha del siglo XXI: Correa, o con la derecha del siglo XX: Nebot, Rodas o Lasso. Esa izquierda tiene la palabra.